(ACIDigital/InfoCatólica) Quizá no sean los motivos «más puros», pero no cabe duda de que algo está cambiando y que sería muy difícil escucar estas declaraciones laisser faire hace un año. El que las dice y dónde las dice no son solo un detalle.
El presidente de la Comisión para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB), Mons. Joel Portela Amado, obispo de Petrópolis (Río de Janeiro), ha defendido el derecho de los jóvenes a vivir formas más tradicionales de la liturgia. «¿Tienen derecho a ser así? Sí, porque el catolicismo es plural por naturaleza, más aún en un mundo profundamente plural», declaró el prelado.
La intervención tuvo lugar el 17 de abril durante una rueda de prensa en el marco de la 62ª Asamblea General de la CNBB, celebrada en Aparecida, dedicada a las coyunturas eclesiales y socioculturales que afrontan los obispos del país, según informa ACIDigital
Una pregunta sobre el tradicionalismo juvenil
Un periodista de TV Rede Vida preguntó al obispo si se está produciendo un fenómeno de «vuelta de cierto tradicionalismo católico en las Misas», citando a «jóvenes que se arrodillan para recibir la comunión, que usan velo», y pidió su valoración al respecto.
Mons. Portela Amado respondió enmarcando la cuestión en un contexto sociológico más amplio. Señaló la importancia de observar «la misma franja de edad en el censo de 2022» para comprender «el tipo de vivencia litúrgica que hoy está predominando en la franja etaria de la juventud». Según el obispo, la franja entre los 19 y los 39 años concentra «el mayor número de los sin religión» en Brasil.
Creyentes sin Iglesia
El prelado matizó que esta ausencia de afiliación religiosa no equivale a ateísmo. «No es que no crean en Dios», explicó, y recurrió al término portugués desigrejados, utilizado en el ámbito evangélico para designar a creyentes que no están vinculados a ninguna denominación cristiana concreta. «Creen en Dios, en el cielo, pero no tienen una mediación en la tierra, un camino de Iglesia», añadió.
Este vacío espiritual, según Mons. Portela Amado, puede impulsar a los jóvenes a buscar referencias religiosas incluso en formas históricas que no han vivido. «En la hora del vacío, uno va buscando, va procurando, incluso en algunas realidades históricas que esa juventud no vivió», afirmó.
Pluralidad legítima con límites
Para el obispo de Petrópolis, la diversidad de expresiones litúrgicas es legítima dentro de la Iglesia, pero debe convivir con el respeto mutuo. «Si, por un lado, existe el derecho de vivir y expresar la fe a su modo, a su manera de ser, por otro, en nombre del amor y de la fraternidad, no se puede imponer eso a los demás ni pensar que sólo tú estás en lo correcto», concluyó, subrayando que este principio se aplica a cualquier sensibilidad dentro de la comunidad eclesial, no solo a quienes optan por formas tradicionales.






