(InfoCatólica) El Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática ha decidido incluir la Cruz de los Caídos de la ciudad de Cáceres en el Catálogo de Símbolos y Elementos contrarios a la memoria democrática. En cumplimiento de la Ley de Memoria Democrática, eso implica que deba ser retirada del espacio público.
Esta decisión se ha tomado a pesar de que las inscripciones originales del monumento se eliminaron hace tiempo, precisamente para evitar que se tomara la Cruz como blanco de las iras gubernamentales. Aparentemente, eso no basta para contentar al gobierno actual. Según el ministerio, la Cruz constituye un monumento vinculado al franquismo y no un símbolo religioso. Además, su emplazamiento privilegiado supone «un elemento de humillación para las víctimas».
A diferencia de otras figuras políticas y religiosas, Rafael Mateos, el alcalde de Cáceres, del Partido Popular, no ha tardado en defender la permanencia de la Cruz de los Caídos. Después de explicar que aún no han recibido ninguna notificación, ha asegurado que la recurrirán cuando la reciban, peleando «en vía administrativa y en vía judicial».
Según el alcalde, Cáceres y los cacereños no ven en la Cruz «otra cosa que no sea un elemento más de nuestra ciudad. Un punto de referencia para todos, que debe quedarse donde está». Incluso ha afirmado que está dispuesto a salir a la calle para defenderlo. «La Cruz, en Cáceres, no se toca», ha escrito en la red social Instagram.
Esta sorprendente firmeza en un político está en consonancia con el acuerdo de gobierno para Extremadura firmado por el PP y Vox hace unos días, que menciona expresamente la Cruz: «se impulsarán actuaciones de protección, recuperación, restauración y puesta en valor del patrimonio histórico de Extremadura perseguido por las leyes ideológicas de la izquierda, incluyendo la tramitación para la declaración como Bien de Interés Cultural la Cruz de los Caídos de Cáceres».
Quizá lo más llamativo de este asunto sea que un alcalde sea capaz de plantarse ante el gobierno para defender una pequeña Cruz de los Caídos su ciudad, mientras que el cardenal arzobispo de Madrid se rinde vergonzosamente ante los que quieren resignificar no solo la gran Cruz del Valle de los Caídos, sino también la mayor parte de la basílica de su abadía.






