(CWR/InfoCatólica) El Fearless Congress, congreso internacional dedicado a la masculinidad virtuosa y al fortalecimiento de la familia, abrió sus puertas el 17 de abril en el Santuario de los Mártires Mexicanos de Guadalajara, México. Su fundador y director, Andrés Villaseñor, lo define como «un congreso de masculinidad para hombres y mujeres», así como para «familias que quieren encontrar su centro, que quieren unirse y que quieren saber cuál es su propósito». Entre los ponentes de esta edición destacan el psicólogo Jordan Peterson, el actor y productor mexicano Eduardo Verástegui, el campeón mundial de fútbol Carles Puyol y el experto en teología del cuerpo Christopher West, junto a otras personalidades de reconocida trayectoria.
Compañeros, no enemigos
Zeny Leyva, comunicadora cubana con décadas de experiencia en televisión en la República Dominicana, esposa y madre, subrayó que «toda sociedad necesita estructura, y el núcleo de esa sociedad es la familia. Si creemos —como nos enseña nuestra fe— que los hombres están llamados a ejercer el liderazgo en el hogar, entonces no puede ser cualquier tipo de liderazgo: debe ser uno debidamente orientado».
«Durante mucho tiempo —y con razón— los esfuerzos se han centrado en sacar a la luz las heridas y necesidades de las mujeres. Era necesario. Pero nos hemos quedado ahí», advirtió Leyva. «Si no miramos también las heridas, carencias y necesidades de los hombres, seguiremos tensando una cuerda que ya está demasiado estirada».
«No se trata de competir; se trata de comprendernos y de volver al diseño original: aquel en que el hombre y la mujer no son enemigos, sino compañeros que se complementan», enfatizó.
Irma Wilde, directiva empresarial con más de 15 años de experiencia en innovación, transformación digital y tecnología, señaló que «el nivel de desarrollo emocional de los hombres repercute directamente en la calidad de nuestras relaciones y de nuestras vidas».
«Hoy existe una realidad clara: las mujeres están invirtiendo mucho más en su crecimiento personal, mientras que muchos hombres aún carecen de las mismas herramientas emocionales. Si queremos relaciones más sanas, los dos necesitamos crecer», afirmó.
Sofía Medina, psicóloga católica que dirige el apostolado SHELTER, considera «vital» que los hombres sean formados en la masculinidad virtuosa, pues «es dar respuesta a la pregunta fundamental de la vida: "¿Para qué fui creado?" —y también, "¿Cómo?"».
«Los hombres y las mujeres deben comprender su esencia para responder con entusiasmo a la llamada de Dios. Como mujer católica, saber que hay hombres que se esfuerzan por ser la mejor versión de sí mismos, con la mirada puesta en Cristo, me llena de esperanza», declaró Medina.
«Necesitamos hombres fuertes en la fe»
Leyva fue contundente: «Necesitamos hombres fuertes en la fe, porque solo a través de Dios puede el amor perdurar en el tiempo… un hombre con una fe auténtica —no solo de palabras, sino vivida— se convierte en alguien capaz de amar de verdad: de sacrificarse, de cuidar, de escuchar y de trabajar en equipo con su esposa».
«No impone su voluntad, sino que lidera con el ejemplo. Ese tipo de hombre cría hijos más seguros, más sanos y con valores claros», añadió.
Los hombres «no son el enemigo», subrayó Leyva. «Y cuando parece que lo son, a menudo es porque hay heridas no sanadas».
«Hemos demostrado que las mujeres podemos liderar, claro que sí. Pero también debemos ser suficientemente sabias para reconocer que una sociedad sana necesita hombres sanos. No se trata de ceder terreno; se trata de construir juntos», concluyó.
La madurez masculina transforma el entorno
Un hombre caracterizado por la madurez y el compromiso, señaló Wilde, «transforma todo el entorno. Hay mayor estabilidad, más claridad y menos carga emocional». Sin embargo, apuntó que los hombres «siguen siendo los que menos buscan ayuda psicológica, algo que a menudo se traduce en dificultades para comunicarse, mantener o comprometerse con relaciones profundas».
«Esto es también para nosotras», aclaró Wilde respecto al Fearless Congress, señalando que «si queremos relaciones más sanas, menos carga emocional y una mejor calidad de vida, necesitamos que los hombres crezcan y se desarrollen».
«Valentía, alegría y espíritu de servicio»
Medina explicó que cuando un hombre vive su vocación, «todo empieza a encajar, pues él también se convierte en fuente de estabilidad y guía para su familia. Un hombre en este camino vive con valentía, alegría y espíritu de servicio».
«Hoy, más del 70% del trabajo doméstico no remunerado sigue recayendo sobre las mujeres. Cuando un hombre se implica con madurez, esa carga se equilibra y la dinámica cambia por completo», explicó.
El congreso, subrayó Medina, «no es solo para hombres», ya que «todos tenemos un hombre en nuestra vida al que estamos influyendo, lo sepamos o no, así que debemos aprovechar absolutamente todos los medios posibles para educarnos y crecer. Solo así lograremos una sociedad mejor».






