El Vaticano detiene la causa de canonización del P. Walter Ciszek, el jesuita que sobrevivió 23 años en el gulag soviético
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Segunda causa cerrada este mes

El Vaticano detiene la causa de canonización del P. Walter Ciszek, el jesuita que sobrevivió 23 años en el gulag soviético

La Santa Sede ha detenido el proceso formal de canonización del padre Walter Ciszek, figura venerada en el mundo católico anglófono por su testimonio de fe heroica bajo el régimen soviético. La noticia, comunicada en una carta del 9 de abril por la Liga de Oración que promovía su causa, convierte a Ciszek en el segundo proceso de canonización que el Vaticano cierra este mes, después del obispo argentino Jorge Novak.

(ACI/InfoCatólica) La Santa Sede ha paralizado la causa de beatificación y canonización del padre Walter Ciszek, sacerdote jesuita nacido en Pensilvania que sobrevivió más de veinte años de encarcelamiento soviético —incluyendo años de trabajos forzados cerca del Círculo Polar Ártico— mientras celebraba la Misa en secreto y escuchaba las confesiones de sus compañeros prisioneros. La decisión fue comunicada el 9 de abril en una carta de Mons. Ronald Bocian, de la Liga de Oración Walter Ciszek.

La documentación no respalda avanzar la causa

Bocian anunció con claridad que «el proceso formal de canonización se ha detenido». En su carta, precisó que «la diócesis ha sido informada de que la documentación relativa a su causa no respalda el avance de su causa de beatificación o canonización». La decisión llega después de décadas de trabajo: desde que el Vaticano aprobó en 2012 el avance de la causa, los jesuitas reunieron testimonios, los escritos de Ciszek y más de 4.000 documentos de archivo procedentes de los archivos jesuíticos y rusos.

«Este desarrollo se produce tras años de cuidadoso estudio y discernimiento a nivel de la Santa Sede, que tiene la responsabilidad de evaluar cada causa con minuciosidad, integridad y fidelidad a las normas de la Iglesia», explicó Bocian, presentando la decisión como resultado de un proceso riguroso y no como un juicio negativo sobre la persona del sacerdote.

«Si bien esta noticia puede, comprensiblemente, causar decepción a muchos que se han sentido inspirados por el ejemplo de fe heroica del P. Ciszek y han orado por su causa, no disminuye el valor espiritual perdurable de su vida, su testimonio y su legado», añadió.

La diócesis de Allentown, Pensilvania, confirmó la noticia en un comunicado enviado a EWTN News, reconociendo la «decepción» y animando a los fieles a seguir venerando su memoria. «Este avance se produce a medida que la Iglesia evalúa cada caso con minuciosidad, integridad y fidelidad a sus normas», señala el comunicado diocesano.

La segunda causa cerrada en lo que va de abril

Esta es la segunda causa de canonización que el Vaticano cierra en lo que va del mes. La Santa Sede también suspendió en abril la causa del obispo argentino y siervo de Dios Jorge Novak, de la diócesis de Quilmes. En ese caso, la diócesis argentina aclaró que la decisión no expresa «ningún juicio moral respecto a la vida, las virtudes y el ministerio pastoral» del prelado, sino que se debió a que este no llevó a cabo «un posible procedimiento canónico» como sacerdote.

Un jesuita que penetró la Unión Soviética para salvar almas

Walter Joseph Ciszek nació en 1904 en Shenandoah, Pensilvania. Ingresó en el noviciado jesuita en 1928 y fue ordenado sacerdote en 1937, habiendo recibido formación para celebrar la Misa según el rito ruso. Tras dos años en Polonia, aprovechó el caos de la Segunda Guerra Mundial para penetrar clandestinamente en la Unión Soviética, con el propósito de ejercer su ministerio pastoral entre los cristianos que vivían bajo la persecución comunista.

En 1941 las autoridades soviéticas lo arrestaron, convencidas de que era un espía. Comenzó entonces un calvario de más de dos décadas que incluyó el aislamiento, la tortura a manos de la policía secreta soviética y años de trabajos forzados en campos situados cerca del Círculo Polar Ártico. A pesar del peligro constante, Ciszek no abandonó su misión sacerdotal: celebraba la Misa en secreto y escuchaba las confesiones de los demás prisioneros.

En 1963, el presidente de Estados Unidos John F. Kennedy negoció el intercambio de prisioneros que permitió su liberación. De regreso en su país, Ciszek plasmó sus reflexiones espirituales y el relato de su experiencia en los libros «Él me guía» y «Con Dios en Rusia», obras que se convirtieron en referencias de espiritualidad católica en el mundo anglófono. Falleció el 8 de diciembre de 1984 en la Universidad de Fordham, en Nueva York. En 1990 fue declarado siervo de Dios.

La Liga de Oración continúa bajo un nuevo nombre

Pese al cierre del proceso formal, el grupo que durante años promovió la canonización de Ciszek no desaparece. Según la carta de Bocian, la Liga de Oración pasará a llamarse «Sociedad Padre Walter J. Ciszek» y «seguirá comprometida con honrar su memoria, compartir su mensaje y fomentar la devoción a las profundas enseñanzas espirituales que legó a la Iglesia». Bocian lo resumió con palabras que son a la vez un consuelo y una declaración de principios para quienes han venerado a este sacerdote extraordinario: «Aunque el proceso formal de canonización se ha detenido, la gracia que emana de su testimonio permanece viva en los corazones de los fieles».

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