(Agencias/InfoCatólica) Las encuestas no pintan nada bien para la coalición socialcomunista que gobierna en España y no deja de intentar movilizar «a los suyos» con propuestas ideológicas. Al menos esta vez va a tener la virtud de situar en la arena política la cuestión del aborto y obligar a los partidos a posicionarse. Hace tres años Feijoó ratificaba la postura del PP sobre el aborto, partido necesario para que la reforma constitucional prospere: «Es un derecho que tiene la mujer dentro de la ley y no voy a cambiar de opinión».
El Consejo de Ministros ha aprobado este martes el proyecto de reforma del artículo 43 de la Constitución española para garantizar el acceso al aborto en la sanidad pública en todo el territorio nacional. El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello, ha respondido calificando la iniciativa de «coartada ideológica» y «cambio constitucional en favor de la muerte».
La reforma, impulsada por los ministerios de Igualdad, Presidencia y Sanidad, propone añadir un apartado al artículo 43 con el siguiente texto: «Los poderes públicos garantizarán el ejercicio del derecho de las mujeres a la interrupción voluntaria del embarazo en condiciones de igualdad real y efectiva con cuantas prestaciones y servicios sean necesarios para dicho ejercicio».
♀️ El Gobierno aprueba blindar los derechos reproductivos y sexuales de las mujeres y propone incorporar para ello un nuevo párrafo al art. 43 de la Constitución.
— La Moncloa (@desdelamoncloa) April 7, 2026
”Hoy es un día importante para la democracia española”, @_anaredondo_, ministra de @IgualdadGob. pic.twitter.com/q50Ei92jgb
Argüello: blindar la vida, no el aborto
El arzobispo de Valladolid ha publicado en la red social X su reacción al anuncio del Ejecutivo: «Podría blindarse al derecho a la vida y el apoyo a la mujer en la promoción de la maternidad en este invierno demográfico. Pero no, el Gobierno prefiere blindarse, proponiendo un cambio constitucional en favor de la muerte, utilizando a las mujeres como coartada ideológica».
Mons. Argüello contrapone así la crisis demográfica y la falta de apoyo a la familia frente a la opción del Gobierno de constitucionalizar el acceso al aborto. Para el Ejecutivo de Pedro Sánchez, en cambio, la reforma «constitucionaliza con claridad la vertiente prestacional» de este acceso y supone un avance «en el reconocimiento social y jurídico del derecho a la autodeterminación de las mujeres y a su necesaria protección frente a dinámicas regresivas».
Podría blindarse al derecho a la vida y el apoyo a la mujer en la promoción de la maternidad en este invierno demográfico. Pero no, el Gobierno prefiere blindarse, proponiendo un cambio constitucional en favor de la muerte, utilizando a las mujeres como coartada ideológica.
— Mons. Luis Argüello (@MonsArguello) April 7, 2026
Un trámite parlamentario incierto
La reforma requerirá la aprobación por mayoría de tres quintos tanto en el Congreso como en el Senado. En caso de desacuerdo entre ambas cámaras, se constituiría una comisión mixta para proponer un nuevo texto. Si tampoco se alcanzase el acuerdo, el proyecto podría salir adelante con dos tercios de los votos en el Congreso y mayoría absoluta en el Senado. La medida nace, no obstante, con un futuro incierto al no contar con el apoyo del PP, necesario para alcanzar esas mayorías cualificadas.
El episcopado: «El aborto nunca puede constituir un derecho»
La reacción de Argüello se inscribe en la línea del mensaje de la Subcomisión Episcopal para la Familia con motivo de la Jornada por la Vida, celebrada el pasado 25 de marzo. En aquella ocasión, los obispos españoles afirmaron que «el aborto nunca puede constituir un derecho, no existe el derecho a eliminar una vida humana», y denunciaron que el aborto no es una «conquista», sino un «fracaso personal y social» derivado en muchas ocasiones de barreras estructurales como la precariedad laboral o la falta de vivienda.
Frente a la propuesta gubernamental, la Iglesia propone una alianza social que proteja a los «más pobres entre los pobres, los no nacidos», y garantice que ninguna mujer se vea obligada a abortar por falta de recursos o soledad.






