(InfoCatólica) El Papa León XIV dirigió este lunes 6 de abril el rezo del Regina Coeli desde la ventana del Palacio Apostólico ante más de ocho mil fieles congregados en la Plaza de San Pedro. En su alocución, el Pontífice contrapuso el anuncio de la Resurrección a la mentira que intenta silenciarlo y recordó con afecto al Papa Francisco, fallecido precisamente el Lunes de Pascua del año pasado.
Dos relatos ante el sepulcro vacío
Con el saludo pascual «¡Cristo ha resucitado! ¡Feliz Pascua!», León XIV introdujo su reflexión sobre el Evangelio del día (Mt 28,8-15), que presenta dos versiones de un mismo hecho: el sepulcro vacío. Las mujeres que encontraron al Resucitado «anuncian la victoria de Cristo sobre la muerte», mientras que los guardias sobornados por los jefes del sanedrín difunden que el cadáver fue robado. «Una es fuente de vida nueva y eterna, la otra de muerte cierta y definitiva», subrayó el Papa.
Este contraste, explicó, lleva a reflexionar «sobre el valor del testimonio cristiano y sobre la honestidad de la comunicación humana». El relato de la verdad, advirtió, es oscurecido a menudo por fake news, «es decir, por mentiras, alusiones y acusaciones sin fundamento». Sin embargo, «frente a tales obstáculos, la verdad no permanece oculta, al contrario, viene a nuestro encuentro, viva y radiante, iluminando las tinieblas más densas».
La Pascua libera el futuro del sepulcro
El núcleo teológico de la alocución quedó condensado en una frase: «Así como el Resucitado, siempre vivo y presente, libera el pasado de un final destructivo, así el anuncio pascual exime del sepulcro nuestro futuro». Jesús mismo, afirmó León XIV, «se convierte así en la buena noticia que hay que testimoniar en el mundo: la Pascua del Señor es nuestra Pascua, la Pascua de la humanidad, porque este hombre, que ha muerto por nosotros, es el Hijo de Dios, que por nosotros ha dado su vida».
Pensamiento por los que sufren y recuerdo de Francisco
El Papa dirigió su pensamiento a «los pueblos atormentados por la guerra, a los cristianos perseguidos por su fe, a los niños privados de la educación». Anunciar la Pascua de Cristo, dijo, «significa dar nueva voz a la esperanza, que de otro modo sería sofocada en manos de los violentos».
Antes de concluir, León XIV recordó «con particular afecto, a la luz del Resucitado» al Papa Francisco, que «precisamente el Lunes de Pascua del año pasado entregó su vida al Señor». Pidió rezar juntos a la Virgen María, «Trono de la Sabiduría, para que podamos convertirnos en anunciadores cada vez más luminosos de la verdad».






