El Papa pide la paz y convoca una vigilia de oración en San Pedro para el 11 de abril
«Urbi et Orbi», Pascua 2026 | © VaticanMedia

Denuncia la «globalización de la indiferencia»

El Papa pide la paz y convoca una vigilia de oración en San Pedro para el 11 de abril

León XIV implora en su mensaje «Urbi et Orbi» una «conversión» a la paz que transforme los corazones y convoca una vigilia de oración en San Pedro para el 11 de abril.

(InfoCatólica) El Papa León XIV imploró este Domingo de Pascua una «conversión» a la paz que nazca del corazón, ha denunciado la creciente indiferencia ante la muerte de miles de personas en los conflictos armados y ha convocado una vigilia de oración por la paz en la Basílica de San Pedro para el próximo sábado 11 de abril.

Desde el balcón central de la Basílica Vaticana, ante más de 50.000 fieles congregados en la plaza y otros 10.000 que aguardaban fuera del hemiciclo de Bernini, el Pontífice pronunció el tradicional mensaje pascual a la Ciudad y al mundo, en el que pidió que quienes empuñan armas las abandonen y quienes tienen el poder de desatar guerras elijan la paz: «No una paz impuesta por la fuerza, sino mediante el diálogo. No con la voluntad de dominar al otro, sino de encontrarlo».

La victoria del grano de trigo

El núcleo teológico del mensaje se articuló en torno a la Pascua como victoria «de la vida sobre la muerte, de la luz sobre las tinieblas, del amor sobre el odio», una victoria obtenida «a un precio altísimo»: la muerte en cruz del Hijo de Dios, que «tomó sobre sí el pecado del mundo» (cf. Jn 1,29; 1 P 1,18-19) y liberó a la humanidad «del dominio del mal».

León XIV se detuvo en la naturaleza de esa fuerza victoriosa. Cristo, explicó, «combatió y ganó su batalla mediante la entrega confiada a la voluntad del Padre, a su plan de salvación». Una fuerza que no es violenta, sino «semejante a la de un grano de trigo que, al marchitarse en la tierra, crece, se abre paso entre los terrones, brota y se convierte en una espiga dorada». Y más aún, comparable a la «de un corazón humano que, lastimado por una ofensa, rechaza el instinto de venganza y, lleno de bondad, reza por quien le ha ofendido».

Esa fuerza, subrayó el Papa, es «la verdadera fuerza que trae la paz a la humanidad», porque genera relaciones respetuosas a todos los niveles, «no busca el interés particular, sino el bien común» y «no pretende imponer su propio plan, sino contribuir a diseñarlo y a ponerlo en práctica junto con los demás».

Ante el sepulcro vacío: esperanza o miedo

El Pontífice situó la Resurrección como «el comienzo de la nueva humanidad» y recordó que el sepulcro vacío confronta a cada persona con «el drama de nuestra libertad»: ante él cabe llenarse «de esperanza y asombro, como los discípulos», o «de miedo, como los guardias y los fariseos, obligados a recurrir a la mentira y al engaño para no reconocer que aquel que había sido condenado verdaderamente ha resucitado» (cf. Mt 28,11-15).

La globalización de la indiferencia

León XIV dedicó la parte más extensa de su apelación a denunciar la resignación ante la violencia. «Nos estamos acostumbrando a la violencia, nos resignamos a ella y nos volvemos indiferentes», advirtió, antes de detallar las dimensiones de esa indiferencia: «ante la muerte de miles de personas», «ante las secuelas de odio y división que siembran los conflictos» y «ante las consecuencias económicas y sociales que estos desencadenan».

El Papa evocó expresamente la memoria de Francisco, quien «hace justo un año, desde esta logia, dirigió al mundo sus últimas palabras», citando su mensaje Urbi et Orbi del 20 de abril de 2025: «Cuánta voluntad de muerte vemos cada día en los numerosos conflictos que afectan a diferentes partes del mundo». León XIV retomó así la expresión «globalización de la indiferencia», acuñada por su predecesor, para describir una tendencia que consideró cada vez más marcada.

Vigilia de oración el 11 de abril

Tras recordar las palabras de san Agustín, «si el morir te causa espanto, ama la resurrección» (Sermón 124,4), el Papa distinguió la paz de Cristo de cualquier tregua meramente exterior: «La paz que Jesús nos entrega no es aquella que se limita a silenciar las armas, sino la que toca y transforma el corazón de cada uno de nosotros». E invitó a todos, fieles y no creyentes, a participar en la vigilia de oración por la paz convocada en la Basílica Vaticana para el sábado 11 de abril, continuación de la que tuvo lugar el 11 de octubre de 2025.

El mensaje concluyó con una súplica solemne: «Dejemos a un lado toda voluntad de disputa, de dominio y de poder, e imploremos al Señor que conceda su paz al mundo asolado por las guerras». Tras la lectura, el Cardenal Protodiácono Dominique Mamberti anunció la concesión de la indulgencia plenaria. El Papa cerró el acto felicitando la Pascua en diez idiomas, incluido el latín: «Felix sit vobis Domini resurrectionis festivitas!».

 

Dejar un comentario



Los comentarios están limitados a 1.500 caracteres. Faltan caracteres.

No se aceptan los comentarios ajenos al tema, sin sentido, repetidos o que contengan publicidad o spam. Tampoco comentarios insultantes, blasfemos o que inciten a la violencia, discriminación o a cualesquiera otros actos contrarios a la legislación española, así como aquéllos que contengan ataques o insultos a los otros comentaristas, a los bloggers o al Director.

Los comentarios no reflejan la opinión de InfoCatólica, sino la de los comentaristas. InfoCatólica se reserva el derecho a eliminar los comentarios que considere que no se ajusten a estas normas.

Los comentarios aparecerán tras una validación manual previa, lo que puede demorar su aparición.