(UCANews/InfoCatólica) El Tribunal Constitucional Federal de Pakistán ha confirmado la validez legal del matrimonio entre una mujer cristiana, Maria Bibi, y un musulmán identificado como Shehryar, en una resolución que ha suscitado nueva preocupación entre miembros de la minoría cristiana del país. El fallo, emitido el 25 de marzo por el tribunal con sede en Islamabad, rechaza además el recurso de habeas corpus presentado por el padre de la joven, Shahbaz Masih, que buscaba la restitución de su hija.
El padre sostiene que Maria Bibi era menor de edad cuando fue presuntamente raptada, convertida al islam y casada contra su voluntad en 2025. También alegó que ese matrimonio no podía sostenerse ni en el plano legal ni en el religioso. Sin embargo, el tribunal descartó esos argumentos y concluyó que el enlace debe considerarse válido.
La corte afirmó que ni la legislación paquistaní ni la ley islámica impiden que un varón musulmán contraiga matrimonio con una mujer cristiana. Asimismo, consideró válida la conversión de Maria Bibi al islam al entender que aceptó esa fe de manera «voluntaria». De esa forma, la resolución dio por buenos tanto el cambio religioso como el matrimonio posterior.
El tribunal también aclaró que, aun cuando los matrimonios de menores puedan estar castigados por la ley, eso no significa automáticamente que tales uniones queden anuladas. Ese razonamiento resultó decisivo en el caso, ya que uno de los ejes de la reclamación del padre consistía precisamente en sostener que su hija era menor y que, por tanto, el vínculo carecía de validez.
El caso había comenzado a principios de octubre del año pasado. En una primera fase, la acción judicial fue desestimada por un tribunal inferior de la provincia de Punjab el 9 de octubre de 2025. Posteriormente, el Tribunal Superior de Lahore volvió a rechazar la impugnación el 17 de octubre del mismo año. Tras esos reveses, el padre acudió al Tribunal Constitucional Federal, que ahora ha mantenido la misma línea.
La decisión ha provocado reacciones entre activistas y dirigentes cristianos, que ven en este tipo de resoluciones un motivo de seria inquietud para las familias cristianas de Pakistán. De acuerdo con la noticia original, esas voces piden cambios en el sistema de registro civil y en el funcionamiento de la justicia para impedir matrimonios cuestionables y abordar estos asuntos con mayor sensibilidad.
El caso de Maria Bibi vuelve así a poner sobre la mesa una cuestión especialmente delicada para la minoría cristiana paquistaní: la protección efectiva de las mujeres y jóvenes cristianas en situaciones en las que sus familias denuncian rapto, presión religiosa y matrimonios no libres. Aunque la sentencia cierra esta batalla judicial en favor del supuesto esposo musulmán, la controversia está lejos de apagarse y mantiene viva la exigencia de reformas legales y administrativas.
La resolución judicial deja, en definitiva, una imagen preocupante para quienes reclaman una tutela real de la libertad religiosa y de la seguridad de las cristianas en Pakistán. Mientras el tribunal ha optado por dar plena validez al matrimonio y a la conversión, los sectores cristianos que siguen el caso insisten en que el Estado debe impedir que bajo apariencia de legalidad prosperen situaciones profundamente controvertidas.







