(NCR/InfoCatólica) Muchas diócesis de Estados Unidos esperan un fuerte incremento en el número de personas que entrarán en la Iglesia católica en la Pascua de 2026. La constatación procede de una encuesta realizada entre diócesis territoriales latinas del país, y el resultado dibuja un cuadro muy llamativo: en numerosos lugares se habla de aumentos muy significativos, y en algunos casos de máximos históricos.
Uno de los testimonios más expresivos procede de la archidiócesis de Oklahoma City. John Helsey, director de comunicaciones, resumió así lo que está ocurriendo: «Está pasando algo». En esa archidiócesis se espera un aumento del 57% en el número de personas no bautizadas que pasarán a ser católicas esta Pascua, al pasar de 635 en 2025 a cerca de 1.000 en 2026. Además, en muchos lugares el crecimiento actual no aparece como una anomalía puntual, sino como continuación de varios años de alzas apreciables.
La archidiócesis de Newark, en Nueva Jersey, ofrece un ejemplo especialmente claro. Allí se alcanzaron cifras récord en las liturgias celebradas semanas atrás para acoger a quienes se preparan para entrar en la Iglesia y formalizar su situación de cara a la Pascua. Newark espera 1.701 conversos en 2026, un 30% más que los 1.305 de 2025. La comparación con 2019, el año anterior a la pandemia, resulta todavía más elocuente: los 1.701 previstos suponen un 60% más que los 1.064 registrados entonces. El padre Armand Mantia, responsable del programa de la Orden de Iniciación Cristiana de Adultos, explicó su sorpresa con estas palabras: «El año pasado no teníamos idea de dónde había salido toda aquella gente; 2025 superó a todos los años anteriores. Pensamos que quizá era una anomalía». Pero el fenómeno no se detuvo ahí: «Y de repente tuvimos nuestros ritos para 2026, y 2026 dejó muy atrás a 2025, lo que no creíamos posible».
Algo parecido sucede en la archidiócesis de Mobile, en Alabama. Allí, la cifra de conversos de 2025, con 447 personas, ya había sido la más alta al menos desde 2014. Sin embargo, para 2026 se esperan 603, lo que representa un 35% más que el año pasado. El patrón se repite en distintos puntos del país.
Para elaborar el estudio, el medio original contactó con las 175 diócesis territoriales latinas de Estados Unidos en busca de cifras sobre quienes planean incorporarse a la Iglesia en la Pascua de 2026. Respondieron 71, es decir, el 40% del total. En algunos casos, además, se recurrió a datos ya publicados para completar el análisis. De esas 71 diócesis, solo cinco prevén un descenso de conversos este año, y en la mayoría de esos casos se trataría de bajadas leves. Las otras 66 esperan aumentos, con frecuencia muy notorios.
La mayoría de las diócesis que facilitaron datos incluyeron tanto a cristianos ya bautizados, designados como candidatos, como a personas no bautizadas, conocidas durante gran parte del proceso como catecúmenos y posteriormente como elegidos en algún momento del inicio de la Cuaresma. Algunas diócesis solo contabilizan antes de Pascua a los no bautizados. También se advierte que, en ciertos lugares, la categoría de candidatos puede englobar no solo a protestantes bautizados, sino también a personas bautizadas en la Iglesia católica que no recibieron catequesis y no hicieron la primera comunión ni fueron confirmadas en la infancia. Con estas diferencias en los registros, el análisis procuró realizar comparaciones equivalentes, aunque con la salvedad de que las cifras de 2026 todavía no están cerradas definitivamente.
Los incrementos previstos aparecen tanto en regiones donde la Iglesia ha crecido con rapidez en las últimas décadas como en áreas muy secularizadas. En Florida, la diócesis de St. Petersburg espera una subida del 84%, mientras que en Texas la diócesis de Austin prevé un aumento del 53%. Pero el fenómeno no se limita al sur del país. En la secularizada Nueva Inglaterra, la archidiócesis de Boston cuenta este año con un 55% más de catecúmenos que el año anterior. La diócesis de Manchester, en New Hampshire, informó de una subida del 54%, contando tanto bautizados como no bautizados. La diócesis de Providence registra un 76% más de conversos y la de Norwich, en Connecticut, un impresionante 112%. En Pensilvania también se observan alzas importantes: Harrisburg llega al 77% y Altoona-Johnstown al 84%. En el oeste del país, la diócesis de Pueblo, en Colorado, espera un incremento del 105%.
Junto a las cifras, los responsables diocesanos describen escenas y encuentros que reflejan un interés espiritual inesperado. Edward Trendowski, director de la Oficina de Formación en la Fe de la diócesis de Providence, contó que percibe una disposición nueva a plantearse seriamente la fe católica. Mencionó incluso el caso de la mujer que le cortó el pelo, criada en un ambiente pentecostal, que le confesó que estaba pensando en unirse a la Iglesia católica o a la ortodoxa y que había estado leyendo a santo Tomás de Aquino. Trendowski resumió esa percepción con estas palabras: «La gente parece estar más abierta espiritualmente». Y añadió: «Sabemos en el fondo que hay algo más. Creo que la gente capta eso intuitivamente de algún modo. La gente busca algo más profundo».
En la archidiócesis de Filadelfia, donde se espera un incremento del 60% en 2026 respecto al año pasado, un sacerdote que supervisa los programas de conversión señaló que muchos de los que desean entrar en la Iglesia ya asisten a Misa y mantienen una vida de oración activa antes incluso de acudir a las sesiones formales con los catequistas. También indicó que aceptan la enseñanza de la Iglesia antes y con más prontitud que generaciones recientes. El padre Dennis Gill, director de la Oficina para el Culto Divino y rector de la basílica catedral de San Pedro y San Pablo, lo expresó así: «He observado en los últimos años que, cuando llegan, hay un mayor compromiso con la conversión, un mayor compromiso con la Iglesia».
Muchos de los mínimos recientes se registraron en 2021, el año posterior a los cierres provocados por el coronavirus, cuando la actividad eclesial descendió bruscamente. Sin embargo, la recuperación posterior ha sido mayor de lo que algunos imaginaban. Laura Nelson, directora de formación en la fe de la diócesis de Fort Worth, en Texas, donde se espera una subida del 37% este año, explicó que en su entorno se preguntaban: «¿Volveremos a las cifras anteriores al COVID?». Su respuesta es clara: «No solo hemos vuelto a las cifras previas al COVID. Las hemos superado».
En la parroquia del Sagrado Corazón, en el centro de Tampa, Florida, el programa de preparación de quienes van a hacerse católicos por primera vez tuvo este año que dividir sus sesiones entre no bautizados y bautizados previamente por el elevado número de participantes. Barbara Ferreris, directora de formación en la fe de esa parroquia, afirmó sin rodeos: «Nuestras cifras explotaron este año». A comienzos de febrero, la parroquia recibió en la Iglesia a 35 protestantes, frente a solo cinco en 2025, además de 15 personas que habían sido bautizadas en una iglesia católica pero nunca confirmadas. Para la Pascua se espera el bautismo de 26 personas no bautizadas, frente a 21 en 2025 y 13 en 2019. Ferreris añadió que muchos de ellos tienen entre 20 y 30 años y que la mayoría son solteros. Al describir su situación, dijo: «Tienen la carrera. Tienen la casa, el coche. Están buscando algo más». Y concluyó: «Quieren más, y saben que Dios los está llamando. Dios los está llamando y ellos están respondiendo».
Precisamente el tema de los jóvenes adultos apareció una y otra vez en las entrevistas con responsables diocesanos. Laura Nelson señaló que entre ellos existe «un fuerte deseo de solidez, de estabilidad y de verdad objetiva». En un mundo donde la verdad se vuelve escurridiza y donde la cultura dominante no da respuestas firmes, algunos encuentran en la Iglesia una base estable. Por eso añadió: «Vivimos en un mundo donde la verdad es evasiva». Y remató: «Incluso si no conoces ni amas a Jesús, puedes ver que la Iglesia tiene un fundamento sólido. No cambiamos con los tiempos».
A la hora de explicar el fenómeno, los responsables eclesiales ofrecieron distintas hipótesis. En algunos lugares se cita la inmigración, particularmente la derivada del fuerte aumento registrado durante la administración Biden. También se menciona como posible factor la elección en mayo de 2025 del Papa León XIV, primer pontífice estadounidense, cuya manera de exponer la doctrina de la Iglesia con acento nativo y sin el filtro de la traducción podría estar atrayendo a algunos no católicos. A ello se suma, en ciertas diócesis, un renovado énfasis en la evangelización dirigida a quienes están fuera de la Iglesia.
El obispo Frank Dewane, al frente de la diócesis de Venice, en Florida, que espera un aumento del 94%, señaló además que en otros lugares fuera de Estados Unidos, como Inglaterra y Francia, también se observan grandes incrementos este año. Según explicó, la Iglesia vive lo que llamó «una edad de oro de los recursos católicos», con pódcast y otros medios en internet que hacen llegar la enseñanza católica a personas que de otro modo jamás habrían entrado en contacto con ella, pero que terminan descubriendo el atractivo del catolicismo. Al mismo tiempo, no ocultó su juicio crítico sobre el estado moral y espiritual del ambiente contemporáneo: «Nuestra cultura moderna no ha dado buenos frutos, y creo que la gente lo ve. Lo reconoce. Lo sabe». Sin embargo, tanto él como otros responsables insistieron en que la causa última de esta cosecha abundante no está en estrategias humanas. El propio obispo subrayó: «Es el Espíritu Santo». Y añadió: «Sí, también seguimos inspiraciones. Pero creo que es obra del Espíritu Santo ahora mismo en la sociedad y en la Iglesia».
Con todo, el aumento de conversos en ciertos lugares no significa por sí mismo que la Iglesia Católica esté creciendo globalmente en Estados Unidos. El artículo recuerda que diversas encuestas apuntan a una disminución general, algo que también se refleja en la caída registrada durante las últimas décadas en bautizos, matrimonios católicos, confirmaciones y asistencia a la iglesia entre los jóvenes. De hecho, en diciembre de 2025 un estudio de Pew informó de que eran significativamente más los que abandonaban la Iglesia católica que los que entraban en ella. Aun así, el cuadro no es uniforme. Junto a las salidas, también hay entradas reales y numerosas.
El padre Juan Ochoa, director de la Oficina para el Culto Divino de la archidiócesis de Los Ángeles, que espera un aumento del 54% de conversos esta Pascua, resumió esa situación de una manera muy expresiva: «Aunque podamos ver una disminución del catolicismo cultural, vemos un aumento de personas que se hacen católicas por elección personal». Y agregó: «Puede que los católicos culturales en Estados Unidos estén disminuyendo, pero la vida de la Iglesia está emergiendo de otro modo».
Todo ello hace prever vigilias pascuales especialmente largas el sábado 4 de abril, la liturgia en la que el mayor número de conversos entra en la Iglesia, ya sea por el bautismo o por la recepción formal de quienes son acogidos en la plena comunión por un sacerdote o por un obispo. Trendowski evocó además una enseñanza pontificia cercana a cumplir diez años el 10 de abril, cuando recordó estas palabras: «El Papa Francisco dijo que la Iglesia es una familia de familias». A partir de ahí concluyó: «Así que cuando hay personas que llegan a la familia, por así decirlo, es una ocasión gozosa».
La imagen de conjunto es, por tanto, la de una Iglesia que sigue padeciendo desgaste en sectores amplios de la sociedad norteamericana, pero que al mismo tiempo contempla un renovado flujo de personas que llaman a sus puertas buscando la plenitud de la fe, la verdad y una vida espiritual más honda. En un contexto de confusión moral y de evidente esterilidad cultural, no pocos descubren que la Iglesia de Cristo permanece como roca firme. Y en muchas diócesis de Estados Unidos, esa realidad se hará visible de forma muy concreta en esta Pascua de 2026, cuando centenares y centenares de nuevos fieles sean incorporados a la vida sacramental de la Iglesia.







