(CWR/InfoCatólica) El Papa León XIV se trasladó este sábado al apartamento pontificio del Palacio Apostólico, retomando así el uso de la residencia oficial de los Papas situada en ese edificio vaticano. El inmueble había permanecido sin uso como morada papal durante los doce años del pontificado de Francisco.
El Vaticano indicó que León XIV estará acompañado allí por sus colaboradores más cercanos. El apartamento se encuentra en el tercer piso del Palacio Apostólico y tiene vistas a la Plaza de San Pedro. La mudanza y la reorganización del entorno inmediato del Pontífice señalan una nueva fase en su pontificado, cuando se aproxima el primer aniversario de su elección.
Después de ser elegido en mayo del año pasado, León XIV había seguido viviendo en el pequeño apartamento que utilizaba en el Palazzo del Sant’Uffizio, sede del dicasterio doctrinal y edificio que cuenta también con algunas viviendas para responsables vaticanos.
Durante los diez meses transcurridos desde entonces, el Vaticano llevó a cabo una renovación amplia del apartamento pontificio del Palacio Apostólico. Las obras resultaban necesarias para actualizar las instalaciones eléctricas, de fontanería y otros servicios básicos, después de un largo tiempo sin uso residencial estable. En fechas recientes, a medida que se acercaba el traslado, pudieron verse trabajos en la zona.
Francisco había renunciado a vivir en ese apartamento y optó por residir en Santa Marta, la casa vaticana donde se alojan sacerdotes visitantes y donde también se hospedan los cardenales durante los cónclaves.
En la práctica, aquella decisión hizo que toda la segunda planta de Santa Marta quedara reservada al Papa, reduciendo así la capacidad del edificio para otros huéspedes. León XIV, en cambio, ha mostrado desde el comienzo de su pontificado una mayor inclinación a recuperar signos y usos tradicionales del ministerio petrino.
Su decisión de instalarse en el Palacio Apostólico ha sido bien recibida por comentaristas que ven en ella una muestra de respeto hacia la institución del papado y hacia formas tradicionales de su ejercicio. El gesto encaja con otras señales ya visibles en estos meses de pontificado.
De hecho, León XIV había tomado posesión formal de la residencia pocos días después de su elección, cuando recorrió las salas de recepción y la pequeña capilla destinada a su uso personal. Sin embargo, no se había instalado todavía allí porque las obras de renovación seguían en curso.
Con este traslado, el apartamento pontificio del Palacio Apostólico vuelve a ser la residencia efectiva del Papa. El cambio no solo tiene un valor práctico, sino también simbólico, al recuperar un espacio ligado durante generaciones al ejercicio visible del ministerio del Sucesor de Pedro en el corazón del Vaticano.







