León XIV urge a redescubrir la confesión y recuerda la obligación canónica de confesarse al menos una vez al año
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«El inmenso tesoro de la misericordia de la Iglesia permanece inutilizado»

León XIV urge a redescubrir la confesión y recuerda la obligación canónica de confesarse al menos una vez al año

«¡Cuántos sacerdotes se han hecho santos en el confesionario!»: León XIV exhortó a los futuros confesores a ser los primeros en acercarse al sacramento que administran.

(InfoCatólica) El sacramento de la reconciliación encierra un tesoro que la Iglesia pone a disposición de todos los bautizados, pero que con demasiada frecuencia permanece sin recoger. El Papa León XIV lo recordó este viernes con afecto y firmeza ante los futuros confesores reunidos en el Palacio Apostólico Vaticano, invocando el mandato que obliga a todo cristiano a confesarse al menos una vez al año y evocando a los grandes santos que hicieron del confesionario el centro de su vida sacerdotal y el camino de su santidad.

El Santo Padre recibió a los sacerdotes, diáconos y seminaristas participantes en el 36.º Curso sobre el Fuero Interno, iniciativa anual de la Penitenciaría Apostólica para la formación de confesores. Saludó al Cardenal Angelo De Donatis, Penitenciario Mayor, al regente Mons. Nykiel y a todos los miembros de la Penitenciaría. Recordó que el curso fue impulsado por San Juan Pablo II «con su pasión pastoral», confirmado por Benedicto XVI «con su sabiduría teológica» y continuado por el Papa Francisco, «que siempre tuvo gran cuidado del rostro misericordioso de la Iglesia». León XIV animó a proseguir y ampliar esta oferta formativa para que el cuarto sacramento sea «cada vez más profundamente conocido, adecuadamente celebrado y, por ello, serena y eficazmente vivido por todo el santo pueblo de Dios».

Un tesoro que nadie recoge

El Papa no esquivó el diagnóstico: a la reiterabilidad que la Iglesia reconoce al sacramento no corresponde siempre, por parte de los bautizados, la solicitud de acudir a él. «El inmenso tesoro de la misericordia de la Iglesia permanece inutilizado», afirmó León XIV, por una «difusa distracción de los cristianos que, no pocas veces, permanecen largo tiempo en estado de pecado, en lugar de acercarse al confesionario con sencillez de fe y de corazón para acoger el don del Señor Resucitado».

Para subrayar que no se trata de una aspiración piadosa sino de una obligación vinculante, el Papa recordó el doble respaldo normativo de la práctica. El Concilio de Letrán IV, en 1215, estableció la obligación de la confesión sacramental al menos una vez al año. El Catecismo de la Iglesia Católica (n. 1457) confirmó esa norma tras el Concilio Vaticano II, y el Código de Derecho Canónico la recoge en términos precisos: «Todo fiel, llegado al uso de razón, está obligado a confesar fielmente sus pecados graves al menos una vez al año» (CIC 989).

El Papa encontró en San Agustín la articulación más luminosa de lo que está en juego: «Quien reconoce sus propios pecados y los condena ya está de acuerdo con Dios. Dios condena tus pecados; y si tú también los condenas, te unes a Dios». Reconocer los propios pecados, subrayó León XIV, equivale a «acordarse» con Dios, unirse a Él, y ese dinamismo tiene especial urgencia en el tiempo de Cuaresma que la Iglesia atraviesa.

Los santos que se santificaron en el confesionario

Frente al cuadro de abandono, León XIV ofreció a los jóvenes sacerdotes y ordenandos presentes un horizonte de plenitud sacerdotal encarnado en figuras concretas. «La vida entera de un sacerdote puede ser plenamente realizada celebrando asiduamente y fielmente este sacramento», afirmó. Y añadió con entusiasmo: «¡Cuántos sacerdotes se han hecho santos en el confesionario!»

Los nombres que evocó el Papa forman una galería que va del siglo XIX al XX: San Juan María Vianney, San Leopoldo Mandić, San Pío de Pietrelcina y el Beato Michał Sopoćko. Cuatro vidas sacerdotales cuya santidad brotó, en buena medida, de la fidelidad a ese tribunal de misericordia donde la Iglesia restituye a los penitentes la gracia perdida. «En el confesionario, queridos hermanos, colaboramos en la continua edificación de la Iglesia: una, santa, católica y apostólica; y así damos también energías nuevas a la sociedad y al mundo», les dijo el Papa.

La exhortación final fue, en consecuencia, coherente con el ejemplo invocado: León XIV pidió a los nuevos confesores que ellos mismos se acercaran al sacramento del perdón con «fiel constancia», para ser «los primeros beneficiarios de la divina Misericordia» de la que serán ministros.

La pregunta incómoda sobre los conflictos armados

El discurso situó la reconciliación sacramental en el horizonte más amplio de la paz. Tras definirla como «laboratorio de unidad» –que restablece sucesivamente la unión con Dios, la unidad interior de la persona y la comunión con la Iglesia–, León XIV proyectó esa lógica sobre la escena internacional con una interpelación directa: «Esos cristianos que tienen graves responsabilidades en los conflictos armados, ¿tienen la humildad y el valor de hacer un serio examen de conciencia y de confesarse?»

La frase, formulada como pregunta retórica, no cita conflictos ni protagonistas concretos, pero su alcance es inequívoco. Para el Papa, la paz entre los pueblos es fruto de personas interiormente reconciliadas: quien depone «las armas del orgullo» y se deja renovar continuamente por el perdón de Dios «se convierte en operador de reconciliación en la vida de cada día». León XIV cerró con las palabras atribuidas a San Francisco de Asís –«Señor, hazme instrumento de tu paz»– y encomendó a los participantes a María, Madre de la Misericordia, antes de impartir la bendición apostólica.

 

20 comentarios

Alvar
Veo un problema en que ahora mismo, te vas al confesionario, y no sabes si te estás "confesando" con un masón, con un socialista, con un modernista, o con un criptoprotestante. Cosas de la primavera eclesial.
13/03/26 8:13 PM
Francisco Javier
Con el relativismo imperante en la Iglesia sinceramente que es lo que uno va a confesar como pecado? para ciertos jerarcas la sodomia, el adulterio, el aborto y arrodillarse ante idolos ya no son pecados, otros ya quieren hacer pecado apoyar a lo que los medios denominen "extrema derecha" otros ven pecado exigir que quien invada tu casa se salga, ser tradicionalista o no ser ecologista.
13/03/26 8:36 PM
Francisco Javier
"Papa Francisco, «que siempre tuvo gran cuidado del rostro misericordioso de la Iglesia»"
Para sus amigos toda la misericordia, para los otros ni la justicia.
13/03/26 8:38 PM
José Gerardo
Alvar: eso no importa. Es Jesús, nuestro único Salvador quién nos perdona a través del sacerdote.
13/03/26 8:50 PM
Jordi .1
Buenas palabras, pero permanece la incongruencia papal.

AMORIS LAETITIA concede la Eucaristía y la absolución del sacramento de la Confesión a adúlteros impenitentes que continúan viviendo en una situación objetiva de adulterio, siguiendo el sistema del BONUM IMPERFECTUM ET INCOMPLETUM expuesto por Francisco en dicha exhortación. Este sistema se articula en los siguientes pasos:

1. Hallar un BIEN PRESENTE POSITIVO en adulterio: amor, asistencia y cuidado mutuo.

2. Encontrar una explicación del divorcio civil respecto del matrimonio canónico —no anulado eclesiásticamente— dentro de una MORAL DE SITUACIÓN, apelando a circunstancias atenuantes o eximentes.

3. Seguir un PROCESO CLERICAL de acompañamiento, discernimiento e integración en la vida sacramental de la Iglesia, que culmina con la absolución sacramental y el acceso a la Sagrada Comunión.

4. Permitir la convivencia MORE UXORIO con la finalidad de mantener o generar una nueva filiación.

Esta situación se agrava todavía más porque FIDUCIA SUPPLICANS permite la bendición de cualquier tipo de pareja cuya relación vulnere la totalidad del Sexto Mandamiento.

Además, la incoherencia se intensifica por la tolerancia y el disimulo frente al SINODALISMO ALEMÁN, donde se sostiene que la vulneración del Sexto Mandamiento es INTRINSECE BONUM si así lo determina una legislación general y universal surgida de una democracia sinodal basada en los derechos humanos.
13/03/26 10:09 PM
Jordi .2
Aquí aparece el problema filosófico fundamental señalado ya por ARISTÓTELES: la violación del principio de NO CONTRADICCIÓN: una misma cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo y en el mismo sentido.

Aplicado a la moral católica, esto significa que UN MISMO ACTO MORAL no puede ser simultáneamente:

- siempre BUENO,
- siempre MALO,
- o depender únicamente de CIRCUNSTANCIAS variables que lo transformen en bueno o malo según el caso.

Del mismo modo, tampoco es coherente afirmar que un mismo acto moral pueda tener CONSECUENCIAS ESPIRITUALES radicalmente distintas:

- pertenecer a la Iglesia TRIUNFANTE,
- a la Iglesia PURGANTE,
- conducir al INFIERNO,

dependiendo simplemente del DOMICILIO diocesano del fiel, es decir, según el criterio particular del obispo de cada DIÓCESIS.

Si el MISMO ACTO MORAL recibe JUICIOS OPUESTOS según la JURISDICCIÓN ECLESIÁSTICA, entonces se DESTRUYE LA UNIDAD DOCTRINAL de la Iglesia (Seifert: Amoris es bomba atómica contra la moral), pues lo que en una diócesis se considera moralmente lícito y compatible con la vida sacramental, en otra puede ser considerado gravemente ilícito.

De este modo se produciría una contradicción lógica incompatible tanto con el principio aristotélico de NO CONTRADICCIÓN como con la tradicional DOCTRINA MORAL católica, que sostiene la existencia de actos INTRÍNSECAMENTE MALOS que no pueden convertirse en buenos por circunstancias, intenciones o determinaciones locales
13/03/26 10:12 PM
Alvar
José Gerardo, a mí sí me importa confesarme con alguien que no es católico. Porque al final el sacramento se convierte en una parodia. Si un sacerdote no cree que Jesucristo hiciera milagros, cree que su resurrección es un recurso literario, que por tanto no vive en el Cielo, ni creen en la Sagrada Forma ¿Qué sacramento estamos realizando?
Si tú crees que el sacerdote es católico, vale, pero si tienes indicios de que no lo es, y vas... para mí sí es un problema, al menos de escrúpulos.
13/03/26 10:32 PM
anawim
El sacerdote actúa "in persona Christi" (en la persona de Cristo) no por autoridad propia, sino por su ministerio sacerdotal.

Recordamos:

"Dios, Padre de misericordia, que reconcilió al mundo con sí mismo por la muerte y la resurrección de su Hijo... te conceda, por el ministerio de la Iglesia, el perdón y la paz".

REPETIMOS: Te conceda por el ministerio de la Iglesia. Por el ministerio de la Iglesia.

El Santo Padre les ha dado un magno consejo, si tienen escrúpulos del tipo que sea, ustedes se lo pierden.
13/03/26 11:28 PM
anawim
Por favor sacerdotes apúntense esta frase:

La pasión de Nuestro Señor Jesucristo, la intercesión de la Bienaventurada Virgen María y de todos los santos, el bien que hagas y el mal que puedas sufrir, te sirvan como remedio de tus pecados, aumento de gracia y premio de vida eterna. Vete en paz.

Repito: el bien que hagas y el mal que puedas sufrir, te sirvan como remedio de tus pecados... Es muy importante que nos absuelvan con estas palabras: el bien que hagas y el mal que puedas sufrir. Por favor no lo omitan.

13/03/26 11:41 PM
MARCELO
De acuerdo con Jorrdi.2,no hablé de esto con nadie,pero se que la impostura de la pretensión es enorme,como católico de a pié,saqué la misma conclusión,si voy a una Diócesis en que se perdona el adulterio alegremente y sigue tranquilo,cruzo a pié la frontera a otra Diócesis y ahí no se perdona el adulterio,mientras no haya promesa de abandonarlo.....estamos ante una gravísima situación,esto va a tener que terminarse cuanto antes,si seguimos tachando de la lista a los 10 mandanientos,aquí sí aquí no............... ,es una situación tan grotesca como ridícula y lo más grave .....sacrílega y que ESCANDALIZA al pueblo fiel.
ESCRIBE ESTO UN POBRE PECADOR,PERO ESTO ES INCONCEBIBLE HASTA PARA LOS NO CREYENTES.
QUE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO TENGA PIEDAD DE NOSOTROS Y PONGA REMEDIO A ESTA SITUACIÓN.
14/03/26 12:13 AM
Gerardo
Alvar:

¡Que va!

Esos sacerdotes que usted describe no existen.

:(
14/03/26 12:22 AM
Miguel Lombide
¿Cómo puede hablar así el Papa? O está en la luna o es un hipócrita. ¿Que no nos acercamos a los confesionarios? Pero si en muchas iglesias no hay confesionarios, porque los curas los han quitado. Y donde los hay, no hay ningún cura dentro. E incluso yendo a pedírselo personalmente al cura, te va dando largas hasta que desistes. Son poquísimos en la diócesis los curas que se ponen en el confesionario. La inmensa mayoría de los fieles no tienen opción de confesarse en las iglesias a las que van a Misa.Y en las predicaciones, los curas ignoran por completo el sacramento de la confesión. Es evidente que es la propia autoridad de la Iglesia la que lo está boicoteando desde hace mucho tiempo.
14/03/26 9:39 AM
anawim
He leído algunos de sus comentarios y espantan. Miren, en algunos comentarios hay algo que no cuadra, y es la defensa de la ortodoxia y la persecución a la Iglesia simultáneamente. Algunos de ustedes son el portavoz del demonio y luego nos quejamos...

Mire, no jueguen a Padre de la Iglesia, porque a algunos el Diablo les ha metido en la cabeza que ellos son muy aptos para defender a la Iglesia al estilo San Cipriano, o San Clemente... ¡Y dicen unas estupideces!!!
14/03/26 10:09 AM
sofía
Miguel Lombide,
Si leyera usted con atención, vería que el Papa se dirige también a los sacerdotes, proponiéndoles ejemplos de grandes santos que se dedicaron sobre todo a la confesión.
Se dirige a los fieles y a los sacerdotes. Cada cual que ponga de su parte lo que corresponde.
14/03/26 11:15 AM
Lucia
Eso está muy bien. Pero recuérdale a ese que llaman rey de España, que ha defendido el aborto, que Dios detesta a los hipócritas como él, que es un soberbio que no se arrepiente de sus pecados.
14/03/26 11:26 AM
Maximiliano
La CONFESIÓN es el " más efectivo exorcismo ". Mediante la confesión el sacerdote aplica la SAGRADA SANGRE DE CRISTO Y POR TANTO SU REDENCIÓN. Unido al rezo del ROSARIO y la asistencia a la SAGRADA MISA ( fundamental para todos los Sacramento, ya que todo se ordenan para dicho fin ) lo demás vendrá por añadidura. ¡¡¡ Y te salvas ¡¡. Lector, Dios te bendiga, y sigue el Camino hacia la Salvación ETERNA. Es lo único que importa y la vida humana es la última oportunidad para dicha salvación.
14/03/26 2:21 PM
Generalife.
De acuerdo con Sofía y también con anawin en no jugar a padre de la iglesia
14/03/26 2:24 PM
anawim
A algunas de vuestras ilustrísimas, el Diablo los tiene muy bien educados, cuando de sacramentos se trata. Les ha comido el "tarro" como se suele decir para que no se acerquen mucho a los sacramentos, especialmente al sacramento de la penitencia; que de penitencia, dicho sea de paso, tiene más bien poco, porque los sacerdotes nos ponen unas penitencias para echarse a llorar: "rece en penitencia un Avemaría, dos, tres; un gloria; un Padrenuestro"; Señor, Señor, ¿Pero qué hemos hecho para merecer este castigo? Pues eso, que el Diablo con este sacramento pierde clientes, y vuestras ilustrísimas le están siguiendo el juego al Diablo; ya les vale...
14/03/26 6:55 PM
anawim
De acuerdo con Maximiliano.

El sacramento de la Reconciliación ha sido instituido directamente por Cristo. Es su Misericordia con el pecador la que entra en juego. Es que Cristo se pone contentísimo cuando entras por la puerta del confesionario. Es que es una alegría tremenda, porque Él ha muerto por tí en la Cruz, para que tu entres por esa puerta. Es que en el momento que tú entras por esa puerta, por la Preciosa Sangre de Cristo, tú ya has vencido. Aunque no tengas una contrición perfecta; el Espíritu Santo te irá trabajando. Entonces claro el demonio... pues te trabaja a su manera, metiéndote en la cabeza que si el sacerdote... blabla. ¡Pero serás tonto!!...
14/03/26 7:13 PM
Confesor
Veo mucho comentario poniendo excusas peregrinas para no confesarse. Pero seguro que comulgar sí que comulgan, por muy “socialista” o “masón” que supuestamente sea el sacerdote.
¿Será que sois muy flojos y os da vergüenza decir vuestros pecados a un sacerdote?
15/03/26 11:15 AM

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