(InfoCatólica) El Papa León XIV nombra al Arzobispo Gabriele Caccia nuevo nuncio apostólico en Estados Unidos, en sustitución del Cardenal Christophe Pierre, cuya dimisión por razones de edad fue aceptada el pasado 7 de marzo. La designación lleva una carga simbólica sin precedentes: León XIV es el primer papa nacido en suelo estadounidense, lo que convierte este nombramiento en algo más que una rotación diplomática ordinaria.
Un diplomático forjado en los pasillos de la Curia
Nacido en Milán el 24 de febrero de 1958, Caccia fue ordenado sacerdote de la archidiócesis milanesa en 1983 por el Cardenal Carlo María Martini. Tras tres años de ministerio parroquial, fue seleccionado para cursar estudios en la Pontificia Academia Eclesiástica de Roma, la escuela de formación de los diplomáticos de la Santa Sede. Al graduarse en 1991 inició su carrera con un primer destino en Tanzania.
En 1993 fue llamado a Roma para incorporarse a la Primera Sección de la Secretaría de Estado vaticana, el organismo que trabaja directamente con el Papa y con las embajadas acreditadas ante la Santa Sede. En 2002, con 44 años, fue nombrado assessore para los asuntos generales de la Secretaría de Estado, cargo de notable peso coordinador dentro de la Curia romana.
En 2009, Benedicto XVI le consagró obispo y le confió la nunciatura en Líbano, uno de los destinos diplomáticos más exigentes. Le otorgó el título de arzobispo titular de Sepino, y Caccia eligió como lema episcopal Credidimus Caritati, tomado de 1 Jn 4,16: «Hemos creído en el amor que Dios nos tiene». En 2017, el Papa Francisco le encomendó la nunciatura en Filipinas, el país con la tercera mayor población católica del mundo, y en 2019 asumió el cargo de observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas en Nueva York. Desde ese puesto intervino en debates sobre los derechos de los pueblos indígenas o el uso militar del espacio exterior, entre otras materias.
El «gemelo» de Parolin llega a Washington
Hay un detalle que no ha pasado desapercibido en los círculos diplomáticos vaticanos: Caccia y el actual secretario de Estado, el Cardenal Pietro Parolin, fueron consagrados obispos el mismo día, el 12 de septiembre de 2009, por Benedicto XVI, antes de recibir sus respectivas nunciaturas, Caccia en Líbano y Parolin en Venezuela. Hasta entonces, los dos ocupaban posiciones clave en el corazón de la Curia: Caccia como assessore para los asuntos generales; Parolin como subsecretario para las relaciones con los Estados. A ambos los vinculaba además la pertenencia a Villa Nazareth, el influyente centro cultural romano ligado al Cardenal Achille Silvestrini.
Esa estrecha afinidad adquiere relieve en el contexto actual. Según informa La Nuova Bussola, Caccia llega a Washington en un momento de notable tensión entre la Santa Sede y la administración Trump. Parolin ha criticado públicamente el planteamiento del Board of Peace impulsado por el ejecutivo republicano y ha denunciado lo que describió como un «venir a menos del derecho internacional» en referencia a la intervención en Irán. En este marco, la designación de un prelado considerado próximo al secretario de Estado convierte a Caccia en figura clave para las relaciones diplomáticas bilaterales, también en la delicada cuestión de la propuesta de candidatos al episcopado estadounidense.
La misma publicación italiana señala que Villa Nazareth ha sido históricamente favorable al diálogo entre la Santa Sede y la República Popular China, uno de los asuntos más sensibles para el catolicismo norteamericano y fuente de fricción entre Roma y la administración republicana desde los tiempos de Mike Pompeo.
«Alegría y aprensión»
El propio Caccia expresó en un comunicado la mezcla de gratitud y conciencia del peso de la misión recibida: «Honrado y profundamente humilde por la decisión del Santo Padre de nombrarme nuncio apostólico en el país y en la Iglesia donde él mismo nació y se crió, recibo esta misión con alegría y con un sentido de aprensión, consciente de la gran confianza depositada en mí y de mis propias limitaciones, aunque confiado en el apoyo orante y la guía de Su Santidad».
El presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos, el Arzobispo Paul Coakley, dio la bienvenida al nombramiento en nombre del episcopado: «Deseo expresarle nuestra más calurosa bienvenida y nuestro apoyo en oración mientras desempeña sus responsabilidades por todo el país, y esperamos con ilusión trabajar con él». Coakley agradeció también al Cardenal Pierre «su servicio como nuncio en los Estados Unidos durante casi una década».








