(InfoCatólica) Todo parecía preparado para un nuevo cisma en el seno del anglicanismo, pero en el último momento los conservadores se echaron atrás, al menos en parte. La consecuencia es que todo sigue más o menos igual y el anglicanismo seguirá quebrándose poco a poco, en lugar de haberlo hecho de golpe.
Los anglicanos conservadores, agrupados desde 2008 en la GAFCON (Global Anglican Future Conference), se oponen tanto a la posibilidad de ordenar mujeres (sobre todo para el episcopado) como sobre todo a la ideología LGBT. Debido a esa oposición, especialmente intensa en África, los conservadores llevan casi veinte años separándose progresivamente del resto del anglicanismo, que no deja de avanzar con entusiasmo por la senda de todas las causas progresistas.
En ese contexto, el nombramiento inminente de Sarah Mullally como nueva arzobispesa de Canterbury y prima inter pares del anglicanismo ha llevado la situación de ruptura entre conservadores y progresistas anglicanos a su punto álgido y los anglicanos conservadores anunciaron que nombrarían a su propio líder de la comunión anglicana.
Estaba previsto que ese nombramiento se realizara durante la GAFCON26, celebrada la semana pasada en Abuja (Nigeria) y todo indicaba que recaería sobre el «arzobispo» anglicano primado de Ruanda, Laurent Mbanda. Sin embargo, en el último momento los conservadores se echaron atrás y no nombraron a su propio líder para el anglicanismo mundial.
En cambio, la GAFCON decidió dejar atrás las estructuras de gobierno de la comunión anglicana y sustituirlas por un nuevo Consejo Anglicano Mundial, encabezado por el ruandés Laurent Mbanda. En cierto modo, se trata de una forma alternativa de hacer lo mismo, pero sin que la oposición sea abierta. De facto, como presidente del nuevo Consejo Anglicano, Mbanda es considerado el líder del anglicanismo por los conservadores.
Como informa la BBC, en respuesta a las preguntas sobre si los miembros de GAFCON aún reconocían la autoridad suprema del arzobispo de Canterbury, su portavoz, el canónigo Justin Murff, declaró: «el Consejo Anglicano Mundial reconoce al arzobispo Laurent Mbanda como su líder». Es decir, se trata de una estructura de liderazgo paralela y rival de la oficial en el anglicanismo.
El pasado jueves, la Oficina de la Comunión Anglicana en Londres expresó su decepción por el hecho de que la GAFCON hubiera pasado por alto «el proceso formal y alentador de años de consulta y discernimiento global sobre la identidad, las estructuras y el liderazgo anglicanos». La Comunión Anglicana debatirá propuestas sobre cómo abordar sus diferencias en una conferencia que tendrá lugar en Belfast (Irlanda del Norte) en junio. La GAFCON no asistirá porque ya no reconoce a las instituciones oficiales anglicanas.
Los gafconitas insisten en que el verdadero motivo de la ruptura es más profundo que las parejas del mismo sexo o las obispesas. «Se trata de si lo que rige la vida de la Iglesia son las Escrituras o la cultura contemporánea», declaró Murff.
La precisión, sin embargo, es poco relevante, porque la realidad es que esas cosas van unidas en el anglicanismo progresista oficial. En ese sentido, Murff recordó que la nueva arzobispesa de Canterbury, Sarah Mullally, había «promovido repetidamente enseñanzas antibíblicas y revisionistas sobre el matrimonio y la moralidad sexual» debido a su apoyo a las uniones entre personas del mismo sexo. El canónigo también recordó que «la mayoría de la Comunión Anglicana sigue creyendo que la Biblia exige un episcopado exclusivamente masculino».
De los 95 millones de anglicanos del mundo, dos tercios están en África, donde las posiciones conservadoras son mayoritarias (aunque se han nombrado seis obispesas en los países más progresistas del continente, como Sudáfrica y Kenia). GAFCON tiene miembros en todo el mundo, pero en particular pretende representar a la mayoría del llamado «Sur Global».
La biografía de Laurent Mbanda es bastante colorida. Fue refugiado en Burundi de niño, tras las primeras masacres raciales en su país, pero posteriormente estudió en Estados Unidos, donde creó un negocio de ropa reciclada para los países africanos. Su autobiografía se titula De descalzo a obispo: el viaje de un refugiado ruandés.








