(ACI/InfoCatólica) Del 19 al 25 de marzo se celebrará en Venezuela la Semana por la Vida 2026, organizada por el Centro de Laicos, Familia y Juventud de la Conferencia Episcopal Venezolana. La iniciativa llevará por lema «Alégrate, donde Dios habita, la vida sana» y volverá a poner en primer plano la defensa de la vida humana, en un momento en que la Iglesia insiste en la necesidad de custodiar con firmeza la dignidad de toda persona.
Pedro Rivas, coordinador del área de Familia y Vida de ese centro, explicó que «Es fundamental que en todos los ámbitos de la sociedad se tenga conocimiento de la protección de la vida y la dignidad humana en todas sus etapas». Con esa afirmación, subrayó que la defensa de la vida no puede quedar reducida a un discurso ocasional, sino que debe impregnar la conciencia social, la acción pastoral y la responsabilidad pública.
Rivas añadió además que Venezuela atraviesa «retos humanitarios profundos donde los más débiles no deben ser considerados como una carga, sino como sujetos de derechos evitando la cultura del descarte que tanto comentó el Papa Francisco, de feliz memoria». La advertencia enlaza directamente la defensa de la vida con la realidad concreta de quienes sufren más duramente las consecuencias de la pobreza, la fragilidad y el abandono.
La Semana por la Vida tendrá como eje central la solemnidad de la Anunciación del Señor, que la Iglesia celebra cada 25 de marzo. En ese marco, Rivas precisó que el objetivo primordial de esta edición es promover «la defensa de la vida como regalo invaluable que se asume con la responsabilidad de cuidarla en cada una de sus etapas». La formulación deja claro que la vida humana no puede ser medida por criterios utilitaristas ni sometida a la lógica de descarte que corroe a tantas sociedades contemporáneas.
Sobre el lema escogido para este año, el coordinador señaló que invita a «redescubrir que cada latido es un regalo sagrado del amor de Dios». Añadió que esa inspiración brota del «Sí» que la Virgen María pronunció para convertirse en la Madre del Salvador, un acontecimiento que «nos convoca a contemplar el misterio de la vida e iluminar desde la familia el valor de la dignidad humana». De ese modo, la convocatoria enlaza la defensa de la vida con la maternidad, la familia y la acogida del designio divino.
Rivas recordó asimismo que «La Semana por la Vida es móvil en el calendario litúrgico, pero siempre centrado en el 25 de marzo, aunque las jornadas de reflexión sobre la vida han existido por décadas, la estructura actual de la Semana por la Vida se realiza desde el año 2006». La celebración de 2026 se inserta así en una trayectoria ya consolidada dentro de la vida pastoral de la Iglesia en Venezuela.
A lo largo de esos días tendrán lugar tres encuentros formativos virtuales, basados en diversos materiales pastorales como el subsidio oficial de la Semana por la Vida, el Rosario por la Vida, la Oración a San José y una propuesta de Hora Santa. Esos recursos estarán disponibles de manera gratuita, con el propósito de facilitar la participación de fieles, familias y agentes pastorales.
El primero de los encuentros llevará por título «Emociones, espiritualidad y acompañamiento en el inicio de la vida: dos mujeres, dos historias», y ha sido elaborado por el P. Danny Socorro, SJ. Está previsto para el 12 de marzo de 2026 a las 7:30 p. m. por Zoom.
La segunda cita se titula «Maternidad: Vida y Misión» y será desarrollada por Luis Mendiola, de las Obras Misionales Pontificias de Venezuela. Se celebrará el 18 de marzo de 2026 a las 7:00 p. m., también en formato virtual.
El tercer encuentro abordará el tema «El SÍ de María. El vientre como espacio pedagógico de salvación» y será presentado por la Dra. Adriana Mora. Esta actividad está programada para el 25 de marzo de 2026 a las 8:30 p. m. por Zoom.
Con esta nueva edición de la Semana por la Vida, la Iglesia en Venezuela quiere renovar una conciencia provida arraigada en la fe, en la dignidad inviolable de cada ser humano y en la responsabilidad de proteger la vida desde sus comienzos. En un tiempo de crisis y confusión moral, la convocatoria vuelve a recordar que cada vida humana tiene un valor sagrado y que los más débiles deben ser defendidos, nunca descartados.








