(LifeNews/InfoCatólica) Life Legal Defense Foundation ha presentado un escrito amicus curiae ante el Tribunal de Apelaciones del Tercer Circuito de Estados Unidos para pedir que se rechace la ley de suicidio asistido de Delaware y se reafirme el deber del poder público de proteger la vida humana.
En ese escrito, la organización sostiene que el suicidio asistido por médicos socava uno de los principios más fundamentales del orden jurídico estadounidense: que la función del Estado es defender la vida y no facilitar su destrucción. El texto lo expresa de manera tajante: «La vida humana es un derecho constitucional fundamental que los estados tienen el solemne deber de proteger».
La iniciativa no ha sido presentada en solitario. Al recurso se ha sumado una coalición de catorce organizaciones nacionales de carácter médico, jurídico y religioso. Entre ellas hay médicos, bioeticistas, defensores de las personas con discapacidad y líderes religiosos que comparten su preocupación por la expansión creciente de las leyes de suicidio asistido.
Las entidades firmantes advierten de que, una vez que el suicidio asistido se legaliza, su aplicación tiende a ensancharse más allá de las circunstancias estrechas prometidas al principio. Lo que comienza presentándose como una opción para enfermos terminales acaba extendiéndose con frecuencia a personas que padecen enfermedades crónicas, sufrimiento psicológico o situaciones de dificultad social.
El escrito avisa además de un riesgo especialmente grave para los más vulnerables. En ese tipo de entornos, la posibilidad de morir puede convertirse rápidamente en una expectativa, sobre todo para pacientes que ya se sienten una carga a causa de la enfermedad, la discapacidad, la edad o las dificultades económicas.
La organización provida respalda su advertencia con datos procedentes de lugares donde el suicidio asistido ya ha sido legalizado. En California, las muertes por suicidio asistido han aumentado más de un 700 por ciento desde la entrada en vigor de la End of Life Option Act, pasando de 111 muertes en el primer año a cerca de 900 al año en la actualidad.
El panorama en Canadá aparece descrito en términos igualmente alarmantes. Las muertes registradas dentro del programa conocido como Medical Aid in Dying superan ya las 16.000 al año y representan aproximadamente una de cada veinte muertes en todo el país.
También se citan desarrollos internacionales que agravan la inquietud de los firmantes. En los Países Bajos, la eutanasia se ha ampliado a menores en determinadas circunstancias, mientras continúan los debates sobre una extensión todavía mayor de estas prácticas.
A ello se añade otro dato especialmente revelador. Según encuestas gubernamentales citadas en el recurso, la razón más frecuente por la que los pacientes solicitan el suicidio asistido no es el dolor incontrolable, sino la «incapacidad para participar en actividades significativas».
Alexandra Snyder subrayó la raíz moral del problema con una afirmación directa: «La compasión nunca significa abandonar a alguien a la muerte». Y añadió: «La verdadera compasión significa proteger la vida y acompañar a las personas en su sufrimiento, especialmente cuando son más vulnerables».
Life Legal mantiene su actividad en defensa de la santidad de la vida humana mediante litigios y acciones de defensa pública en todo el país. Su labor incluye la representación de los no nacidos, la protección de pacientes vulnerables y de sus familias, y la defensa de los derechos de quienes con demasiada frecuencia son tratados como si sus vidas fueran prescindibles.








