(ACI/InfoCatólica) El arzobispo de Mérida-Badajoz, Mons. José Rodríguez Carballo, ha denunciado los ataques dirigidos contra la asignatura de Religión Católica y ha afirmado que la Iglesia no puede permanecer callada ante quienes pretenden apartarla de la escuela. En una carta titulada «La enseñanza de Religión», el prelado defendió con claridad la libertad religiosa, el derecho de los padres y la legitimidad de esta materia dentro del sistema educativo.
Mons. Rodríguez Carballo destacó en primer lugar el aumento del número de alumnos que han escogido la asignatura de Religión en Extremadura. Según explicó, «este curso han elegido religión 4.800 alumnos frente a los 2.315 que lo hicieron el curso anterior». Atribuyó ese incremento a que «se corrigió la discriminación que sufrían los alumnos que escogían la asignatura de religión en Bachillerato con la oferta de una materia alternativa».
El arzobispo recordó que, hasta el curso pasado, los alumnos que no elegían esta asignatura no tenían una materia alternativa, lo que generaba una situación injusta para quienes sí optaban por recibir formación religiosa. La corrección de ese desequilibrio ha permitido que más familias puedan elegir esta enseñanza en condiciones más equitativas.
Junto a ese dato positivo, el prelado alertó de «un nuevo ataque a la asignatura de Religión». Se refería a la campaña «Por una escuela pública y laica. Religión fuera de la escuela», promovida cada año desde hace tres décadas por organizaciones sociales, sindicales y políticas. Esa campaña reclama sacar la religión confesional de la enseñanza, dejar de financiar con dinero público esa formación, eliminar progresivamente los conciertos educativos y derogar los acuerdos con la Santa Sede.
Ante esa ofensiva, Mons. Rodríguez Carballo recordó que «casi tres millones de alumnos (más del 56%) eligen la asignatura [de Religión Católica] en el sistema educativo español -educación pública, privada y concertada- en todas sus etapas, desde Infantil hasta Bachillerato». A la vista de ese respaldo, afirmó con rotundidad: «en cuanto Iglesia no podemos silenciar estos ataques a la enseñanza de la Religión en los colegios públicos y privados».
El arzobispo insistió en que la defensa de esta asignatura no responde a un privilegio, sino al reconocimiento de derechos fundamentales. Por ello, reiteró el compromiso de seguir defendiendo la libre elección de la enseñanza de la Religión Católica «como un derecho que tienen los padres» y también el derecho a la libertad religiosa, ambos recogidos en la Constitución Española.
En su carta, Mons. Rodríguez Carballo sostuvo además que «la escuela pública debe ser un reflejo de la sociedad, acogiendo la diversidad religiosa y cultural, no un espacio laico que excluya la fe». Con estas palabras rechazó la pretensión de expulsar toda referencia religiosa del ámbito escolar, como si la fe debiera quedar confinada a la esfera privada y sin presencia en la formación de los alumnos.
El prelado defendió igualmente la importancia concreta de esta enseñanza para la formación de los jóvenes. «Resulta fundamental que, en una sociedad que hunde sus raíces en los pilares del humanismo cristiano, que lo padres escojan la asignatura de religión», afirmó, al tiempo que advirtió de que «parte de la juventud adolece de una falta de valores».
También explicó con detalle qué aporta la enseñanza religiosa en la escuela: «Es importante que los padres sean conscientes de lo que aporta la enseñanza de la Religión: valores sociales, culturales y éticos, promoviendo el respeto, el esfuerzo y la formación integral del alumno». De este modo, subrayó que no se trata de una materia irrelevante o prescindible, sino de una formación que contribuye al desarrollo completo de la persona.
En la misma línea, defendió «el derecho de los padres a elegir la formación que deseen para sus hijos y la obligatoriedad de que los centros garanticen la posibilidad de la enseñanza religiosa para todos los que la pidan». Con ello dejó claro que la presencia de la Religión en la escuela forma parte del respeto debido a la conciencia de las familias y de la obligación de los poderes públicos de no obstaculizar ese derecho.
Mons. Rodríguez Carballo concluyó expresando su gratitud «a los padres su opción por la enseñanza de la religión para sus hijos». Sus palabras suponen un respaldo explícito a las familias que, frente a la presión del laicismo, siguen reclamando para sus hijos una educación que no excluya la dimensión religiosa y que reconozca el lugar que la fe católica ha tenido y sigue teniendo en la vida de muchas familias españolas.








