(InfoCatólica) La familia de Don Antonio Tejero Molina ha hecho pública su «perplejidad y pesar» ante la decisión del Arzobispo General Castrense, Don Juan Antonio Aznárez Cobo, de prohibir la celebración de sus exequias fúnebres en la Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas, previstas para el 25 de marzo de 2026. En un comunicado firmado por su representación letrada, los hijos del fallecido denuncian que la resolución carece de «ninguna razón eclesial» que la sostenga.
Una negativa que es inevitable que recuerde a los sepelios vergonzantes de las víctimas de ETA en el País Vasco.
Ayer mismo se hizo viral una carta de su hijo sacerdote.
El Arzobispo General Castrense, D. Juan Antonio Aznarez Cobo comunica a la familia de Antonio Tejero que no autoriza la celebración del funeral por su alma en la Iglesia Arzobispal.
— Ipe Utrera-Molina 🇪🇸 (@ipeutrera) March 5, 2026
Hay que ser muy miserable, muy cobarde y mal cristiano para hacer esto. pic.twitter.com/vjwPm4nQYf
La familia: «Un acto de piedad, no un juicio sobre la vida del difunto»
El comunicado, suscrito en Madrid el 5 de marzo por la letrada Ángeles Cañizares en nombre de Carmen, Dolores, Antonio, Elvira, Ramón y Juan Tejero Díez, relata que el propio Arzobispo Castrense les transmitió personalmente la denegación. La familia subraya que en ningún momento se les ha ofrecido motivación eclesial alguna, de modo que, a su juicio, «dicha prohibición carece totalmente de fundamentos».
El texto invoca la doctrina tradicional sobre las exequias: «Las exequias constituyen un acto de piedad y consuelo para los vivos, no un juicio sobre la vida del difunto». Asimismo, califica la resolución de Monseñor Aznárez Cobo, cuyo organismo episcopal depende de la Subsecretaría de Defensa, como una decisión que «afecta a la caridad cristiana», al tratarse la despedida de un ser querido de «un acto de misericordia y un derecho espiritual».
Los firmantes destacan su condición de «miembros activos y feligreses de la Diócesis Castrense» y la «larga y demostrada vinculación de servicio a las Fuerzas Armadas y Cuerpos de Seguridad del Estado» de su familia, circunstancias que, entienden, refuerzan su pertenencia a la comunidad a la que pertenece dicha sede catedralicia.
Una decisión que la familia atribuye a «consideraciones de índole temporal o política»
El comunicado va más allá de la queja canónica y apunta a posibles presiones externas. El sufragio de la Iglesia, sostiene el texto, «parece haberse visto supeditado a consideraciones de índole temporal o política». La familia lamenta igualmente que «el temor humano parece prevalecer sobre los principios de justicia y verdad que deben regir esta institución», en una alusión velada al contexto en que se ha adoptado la decisión.
Don Juan Antonio Aznárez Cobo, Arzobispado Castrense de España no ha emitido comunicado público en el que exponga los motivos de la resolución todavía.
«La Justicia Divina trasciende cualquier limitación humana»
A pesar del «corazón herido» con que los hijos reciben la noticia, el comunicado concluye con una profesión de fe y un llamamiento a la oración. «Como cristianos practicantes, seguimos confiando y orando por una Iglesia militante que sea fiel reflejo de la libertad evangélica, valiente ante las presiones externas y siempre acogedora con sus hijos, sin distinción», señalan.
Los firmantes piden a quienes les acompañan en el afecto que «eleven una oración por el eterno descanso» de su padre, «confiando en que la Justicia Divina trascienda de cualquier limitación humana».








