«La Iglesia no necesita ser reconstruida; necesita santos»: el Cardenal Sarah ofrece en '2050' un diagnóstico espiritual de Occidente
Cardenal Sarah en entrevista con RomeReports (2020) | Captura Youtube

«La precisión doctrinal es un acto de caridad»

«La Iglesia no necesita ser reconstruida; necesita santos»: el Cardenal Sarah ofrece en '2050' un diagnóstico espiritual de Occidente

Advierte en su nuevo libro «2050» que los católicos «no pueden callarse» ante los ataques legislativos y mediáticos contra la familia. «El silencio sería una traición», escribe el prefecto emérito en diálogo con Nicolas Diat.

(JDD/InfoCatólica) «Los cristianos no pueden callarse ante esta guerra que se declara contra la familia por parte de las fuerzas mediáticas y legislativas. El silencio sería una traición.» Con esta advertencia, el Cardenal Robert Sarah, prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino, sitúa la defensa de la familia en el centro de su nuevo libro 2050, publicado por Fayard y construido como un largo diálogo con el escritor Nicolas Diat sobre el porvenir de la Iglesia y de la civilización occidental. Ha concedido una entrevista a JDD sobre el libro.

Un pontificado que vuelve a poner a Dios en el centro

En el libro, el Cardenal Sarah no oculta su alegría ante el inicio del pontificado del Papa León XIV. Pero su entusiasmo es teológico, no sentimental. «Un pontificado no se mide ante todo por decisiones disciplinares o inflexiones pastorales, sino por su capacidad para poner a Dios en el centro», explica. Cuando el Papa habla de adoración antes que de organización, de conversión antes que de estrategia, la Iglesia recupera su eje, sostiene. «Donde Dios es puesto de nuevo en el centro, renace la paz. Donde la doctrina se expresa sin ambigüedad, las almas turbadas vuelven a encontrar una brújula.»

Esta convicción articula toda la obra. Para el Cardenal Sarah, la crisis actual de la Iglesia es ante todo espiritual y doctrinal, y tiene una raíz identificable: la tentación de medir a la Iglesia con criterios del mundo. «La Iglesia es mal comprendida porque se la juzga a partir de categorías profanas: eficacia, representatividad, inclusión, gobernanza», señala. Frente a esa lógica, recuerda con firmeza que la Iglesia no surge del mundo, sino que es enviada para salvarlo. «Siempre será signo de contradicción. No necesitamos una institución mundana más.»

La precisión doctrinal como acto de caridad

El purpurado dedica un tramo significativo del diálogo a lo que denomina «crisis de vocabulario», que a su juicio precede siempre a una crisis de fe. «Nombrar la esencia es salvaguardar la sustancia», afirma. Y avisa: «La confusión no es nunca pastoral: es siempre destructora.»

Esta exigencia de claridad se extiende también al diálogo interreligioso. El Cardenal Sarah distingue con precisión entre respeto y relativismo. La Iglesia puede reconocer las semillas de verdad presentes en otras tradiciones, indica, pero «proclama que la plenitud de la Revelación está en Jesucristo». Por eso, «dialogar no significa relativizar. Callar a Cristo sería una infidelidad».

La unidad de la Iglesia, por su parte, no puede cimentarse en el particularismo doctrinal. El purpurado denuncia en el libro la tendencia de algunas iglesias locales a interpretar la fe a través de categorías nacionales o ideológicas. «La unidad está fragilizada por el relativismo doctrinal. Cuando se exalta la diferencia en detrimento de la comunión, la catolicidad se fragmenta», escribe.

«Ninguna vida humana puede considerarse indigna»

La entrevista aborda igualmente la presión legislativa en favor de la eutanasia y el suicidio asistido, particularmente en Francia. El Cardenal Sarah ve en estas iniciativas la expresión de un orgullo que pretende arrogarse la decisión sobre el valor de una vida humana. «La eutanasia manifiesta la pretensión desvergonzada del hombre de decidir el valor de una vida. Ninguna vida humana puede considerarse indigna», afirma. Y añade con dureza: «Los enfermos necesitan compasión, no eliminación. ¿Qué decir de una cultura que solo les propone la inyección horrible y fría del veneno?»

Para los creyentes, recuerda, la muerte no es un punto final sino un umbral. «Si Cristo ha resucitado, la muerte es un paso. Nos toca ayudar a nuestros hermanos a cruzarlo.»

La familia, inscrita en la creación

Es en la cuestión de la familia donde el Cardenal Sarah endurece más el tono. Deplora lo que llama «el extraño silencio» de la Iglesia ante las transformaciones legislativas y culturales en curso, y apela directamente a los católicos a romperlo. «La familia está inscrita en la creación. No es una construcción arbitraria», escribe. Y prescribe la actitud que corresponde: «Los católicos deben testimoniar con dulzura, pero sin ambigüedad. La verdad dicha con amor es la única caridad auténtica.»

Una crisis de esperanza detrás de la caída demográfica

El libro cierra con una reflexión sobre la crisis de natalidad europea, que el Cardenal Sarah no analiza como un fenómeno sociológico aislado, sino como síntoma de una crisis más profunda: la pérdida de la esperanza. «Solo los corazones confiados en la Providencia y liberados de la dictadura del materialismo pueden desear transmitir la vida», argumenta. «Una civilización que renuncia a Dios renuncia a vivir, porque ya no sabe por qué debe durar.»

La conclusión del Cardenal Sarah es consecuente con toda su trayectoria: el futuro de la Iglesia no depende de reformas institucionales ni de estrategias pastorales. «El futuro de la Iglesia depende no de las estrategias, sino de nuestra santidad.»

18 comentarios

Pedro de Madrid
Que Dios le conserve muchos años. Lo que dice lo siente
5/03/26 12:38 PM
Rodrigo
Creo que no hace falta decir que los tíos de la FSSPX van a discordar de eso también. Me imagino que pensarán: la Iglesia modernista y post conciliar, solo con más santos, no la hace. Ya estaría edificada desde los 50's en el error. De pronto, ni santos logrará tener. Y naturalmente habría que regresar hasta el preconcilio, demoliendo cosas construídas y después de ello y reconstruyendo cosas. No me sorprendería que sea más o menos eso lo que pensarán. Y de ser esto, ni en ello, estarían de acuerdo.
5/03/26 3:05 PM
maru
El cardenal Sarah lo ha dicho muy bien :"el futuro de la Iglesia no depende de reformas institucionales ni de estrategias pastorales, el futuro de la Iglesia depende de nuestra santidad. A ver si se da cuenta está Jerarquía mundanizada y acomplejada de proclamar la Verdad, de proclamar a Cristo muerto y resucitado.
5/03/26 3:31 PM
Observador
Una Iglesia reconstruida hará más fácil que sus hijos lleguen a ser santos.
5/03/26 3:58 PM
Raffis
MUCHAS GRACIAS CARDENAL SARAH!
5/03/26 6:25 PM
Marta de Jesús
Para #reconstruirla#, señor observador, precisamos santos. Pues el Santo por excelencia, Cristo, fue su #constructor#, su inicio.

Gracias al cardenal por su labor como pastor.
5/03/26 7:26 PM
Dr Mortadela
No trollees, "Observador".
5/03/26 9:54 PM
Generalife.
Gracias señor cardenal
5/03/26 10:07 PM
Giacomo Arlecchi
Vaya si es un acto de caridad... que por cierto es muy rara entre los.dirigentes de la Iglesia Católica.
5/03/26 10:21 PM
Vladimir
Dios debe ser puesto en el Centro de la predicación, pero también MATERIALMENTE hablando. En los Templos, el Sagrario debe volver AL CENTRO, y en el sitio más visible y destacado. Cristo es la LUZ DEL MUNDO y no vino para estar escondido, sino para brillar e iluminar a todos.
5/03/26 10:27 PM
Leticia
Excelente la reflexión De Monseñor Sarah





6/03/26 1:26 AM
Raffis
MUCHAS GRACIAS CARDENAL SARAH!
6/03/26 2:00 AM
LUPUS
Rodrigo, disculpa, no cargues tan rápido contra "los tíos esos de la FSSPX", que aunque no sean perfectos y resulten molestos, no son tan malos como crees. Oremos. Lo necesitamos todos. Gracias
6/03/26 10:54 AM
Charo Burgos
Qué gran cardenal. Él debería haber sido elegido papa.
6/03/26 12:49 PM
Jesús González
Vladimir,

El sagrario debe estar en el centro.

Y el sacerdote y el pueblo deben dirigir su oración en la misma dirección, hacia Dios.

Todos juntos, con el sacerdote a la cabeza, adorando a Dios .

A algunos les parece mal que un sacerdote celebre la Misa "de espaldas al pueblo", pero no que la celebre de espaldas a Dios.

Eso dice bastante del orden de prioridades de esas personas
6/03/26 4:18 PM
Adela Rosa Labanca Bosshardt
MUCHAS GRACIAS CARDENAL SARAH!! coincido siempre con ud , es así la iglesia necesita SANTOS y SANTAS!! rezo mucho por esta intención


6/03/26 11:08 PM
Paloma Pavlovich
Gracias Cardenal por su reflexión sobre la familia confiar en la Providencia de Dios y dejar a un lado el materialismo , y tener esperanza es lo que necesitan nuestros jóvenes para querer tener hijos rezar mucho los abuelos nos toca rezar mucho por ellos y que esos hijos sean enseñados amar a la iglesia hecha por hombres imperfectos pero fundada por un Santo Cristo que nos prometió estar con nosotros hasta el final de los tiempos
8/03/26 6:04 PM
Alberto Solanet
Gracias Cardenal Sarah por seguir iluminando a los católicos ante el veneno del relativismo y tiene razón cuando afirma que el futuro de la Iglesia no depende de reformas institucionales ni de estrategias pastorales
8/03/26 11:03 PM

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