(InfoCatólica) El obispo de Passau, Mons. Stefan Oster, es uno de los pocos obispos alemanes que no está de acuerdo con el llamado Camino Sinodal de alejamiento de la doctrina de la Iglesia sobre el sacerdocio y la moral sexual. Ese hecho, que en otro país sería considerado simplemente lo propio de un obispo normal, en Alemania le granjea acerbas críticas y acusaciones de ser un ultratradicionalista, rígido, derechista, partidario de Trump, etc.
Para distanciarse esas posturas que le atribuyen, Mons. Oster ha grabado en Youtube una declaración pública en alemán titulada «Mujeres tradi y Trump», dedicada a «lo que dice nuestra Iglesia sobre el papel de las mujeres en el matrimonio».
A este respecto, analiza el «fenómeno de larga data» de las «mujeres tradi» en Internet y especialmente en redes sociales. Las mujeres tradi (tradwives en inglés) son mujeres con una visión tradicional o tradicionalista del papel de la mujer en el hogar, que enfatiza sobre todo la importancia de la maternidad y la permanencia en casa para cuidar de los hijos, junto con el reconocimiento del marido como el «cabeza de familia», que ostenta por voluntad divina el liderazgo espiritual en el hogar y al que corresponde una especial sumisión por parte de la esposa.
Hace tiempo que la tradwife es un personaje (y un estereotipo) conocido, especialmente en cuanto que ofrece en redes sociales contenidos que hacen visible ese papel tradicional de la mujer, ya sea cuidando de los hijos o del marido, discutiendo recetas de cocina, ofreciendo consejos espirituales sobre el hogar y el matrimonio o defendiendo las familias numerosas, entre otras muchas cosas.
Mons. Oster, tiene un juicio muy negativo sobre este fenómeno y considera que es solo una respuesta a la inseguridad de la sociedad actual sobre los «roles de género». Asimismo, advierte contra lo que a su juicio es una «instrumentalización política» de ese modelo en concreto por parte de corrientes nacionalistas de derechas en el entorno de Trump, al que el obispo considera «peligroso» y cuya política es «incompatible con nuestra fe».
En cuanto a su propia comprensión del matrimonio, el prelado cita la Carta a los Efesios de San Pablo, indicando que coloca la relación de los esposos en el nuevo horizonte de Cristo. Esto significa que el criterio es el amor que se entrega, como Cristo. Si se pide a los hombres que amen a sus esposas como Cristo ama a la iglesia, esto supone un rechazo al matrimonio entendido como mero ejercicio del poder.
Dicho rechazo es plenamente tradicional y probablemente sea compartido por las mismas «mujeres tradi» que critica el prelado. Lo polémico de las afirmaciones de Mons. Oster está en que apela a la Carta a los Efesios de San Pablo, pero con la cualificación de que el Apóstol solo está describiendo las «condiciones sociales de su época» cuando habla de que la mujer se someta al marido, condiciones que son una herencia del pecado original y deben ser cambiadas por la fe en Cristo para recuperar la «igualdad original».
En ese sentido, el obispo indica que la comprensión del matrimonio en la doctrina de la Iglesia ha evolucionado. A su juicio, ya no se puede hablar de subordinación o sumisión de las mujeres en el matrimonio al cabeza de familia, sino de la mera sumisión mutua. También alega que no se encuentra una doctrina explícita de la subordinación de las mujeres en documentos eclesiásticos desde el Concilio Vaticano II y cita a Amoris Laetitia, que rechaza las «estructuras patriarcales» y se congratula de la superación de las estructuras discriminatorias en el matrimonio.
Este intento de explicación ha suscitado fuertes críticas, ya que podría aplicarse del mismo modo a cualquier aspecto de la moral o la doctrina cristianas que resulten incómodas para la mentalidad moderna. ¿Qué impide que se diga que la condena de los actos homosexuales en las cartas de San Pablo son también una descripción de las «condiciones sociales de su época»? ¿O que los milagros, el nacimiento virginal de Cristo o la idea misma de la redención cristiana corresponden, simplemente, a ideas mitológicas de la sociedad de esa época, pero que pueden cambiarse cuando convenga?
Asimismo, los críticos han indicado que parece evidente que, en la Carta a los Efesios, San Pablo no está describiendo simplemente lo que hay en el mundo en ese momento al hablar de sumisión, sino que está mandando en nombre de Cristo: «esposas, someteos a vuestros maridos como al Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza de la iglesia». Lo mismo dice la carta a los Colosenses («mujeres, someteos a vuestros maridos, como conviene en el Señor») y lo mismo dicen multitud de documentos magisteriales anteriores a la mitad del siglo XX.
Para describir su postura, Mons. Oster afirma que defiende un «punto medio entre una visión tradicionalista del ser humano basada en una interpretación literal de la Biblia que se arriesga a derivar políticamente hacia la derecha y un modelo radical constructivista que elimina las diferencias entre hombres y mujeres y se abre […] a ideologías de izquierda».








