León XIV: «La Iglesia vive en esta paradoja: es una realidad a la vez humana y divina, que acoge al hombre pecador y lo conduce a Dios»
León XIV entrando en la Audiencia General | Screensthot YT

Retoma en la Audiencia General su ciclo sobre el Concilio Vaticano II

León XIV: «La Iglesia vive en esta paradoja: es una realidad a la vez humana y divina, que acoge al hombre pecador y lo conduce a Dios»

El Papa explica que la «complejidad» de la Iglesia no es confusión, sino la unión armoniosa de sus dimensiones humana y divina; solo la caridad, afirma citando a san Agustín, hace visible hoy la presencia del Resucitado.

(InfoCatólica) «La Iglesia vive en esta paradoja: es una realidad a la vez humana y divina, que acoge al hombre pecador y lo conduce a Dios.» Con estas palabras, el Papa León XIV centró este miércoles 4 de marzo su catequesis de la Audiencia General en la Plaza de San Pedro, dedicada al segundo punto del ciclo sobre los documentos del Concilio Vaticano II que el Santo Padre inició el pasado 7 de enero.

La meditación tomó como hilo conductor el primer capítulo de la Constitución dogmática Lumen gentium, en el que se aborda la naturaleza profunda de la Iglesia a partir de una descripción que puede resultar desconcertante: la Iglesia como «una realidad compleja».

Una complejidad que no es confusión

El Obispo de Roma comenzó despejando un posible equívoco. «Alguien podría responder que la Iglesia es compleja en cuanto que es «complicada» y, por tanto, difícil de explicar; algún otro podría pensar que su complejidad deriva del hecho de que es una institución que cuenta con dos mil años de historia y con características diversas respecto a cualquier otra agrupación social o religiosa.»

Sin embargo, aclaró el Pontífice, el término latino empleado por el Concilio apunta a algo bien distinto: la unión ordenada de aspectos o dimensiones diversos dentro de una misma realidad. La Lumen gentium puede así afirmar que la Iglesia es un organismo bien compaginado, en el que conviven la dimensión humana y la divina «sin separación y sin confusión».

La primera dimensión es la más visible: una comunidad de hombres y mujeres con sus virtudes y sus defectos, que comparten «la alegría y el esfuerzo de ser cristianos que anuncian el Evangelio y se hacen signo de la presencia de Cristo». Pero este aspecto, subrayó León XIV, «no basta para describir la verdadera naturaleza de la Iglesia», porque esta dimensión divina no consiste en «una perfección ideal o en una superioridad espiritual de sus miembros», sino en ser fruto «del plan de amor de Dios por la humanidad, realizado en Cristo».

La Iglesia, a imagen de Cristo

Para iluminar esta condición eclesial, el Sucesor de Pedro recurrió al modelo de la vida de Cristo: quien se encontraba con Jesús por los caminos de Palestina «experimentaba su humanidad, percibía sus ojos, sus manos, el sonido de su voz». Y sin embargo, siguiendo a aquel Hombre, los discípulos «se abrían al encuentro con Dios»: «la carne de Cristo, su rostro, sus gestos y sus palabras manifiestan de modo visible al Dios invisible».

Esta misma lógica opera en la Iglesia: a través de sus miembros y sus limitados aspectos terrenos «se manifiestan la presencia de Cristo y su acción salvadora». Citando a Benedicto XVI, León XIV recordó que no existe oposición entre Evangelio e institución: «las estructuras de la Iglesia sirven precisamente para la realización y concreción del Evangelio en nuestro tiempo» (discurso a los Obispos de Suiza, 9 de noviembre de 2006). Y concluía: «No existe una Iglesia ideal y pura, separada de la tierra, sino solamente la única Iglesia de Cristo, encarnada en la historia.»

La caridad, que construye lo invisible

La tercera parte de la catequesis situó la caridad como el corazón que sostiene este edificio espiritual. Evocando la exhortación apostólica Evangelii gaudium, el Santo Padre invitó a aprender a «quitarse las sandalias ante la tierra sagrada del otro» (cf. Ex 3,5): solo así es posible construir la Iglesia «no solamente organizando sus formas visibles, sino también construyendo ese edificio espiritual que es el cuerpo de Cristo, mediante la comunión y la caridad entre nosotros».

León XIV cerró su meditación con una cita de san Agustín que resonó como conclusión teológica y pastoral a la vez: «Quiera el cielo que todos piensen solo en la caridad: solamente ella vence todo, y sin ella de nada vale todo lo demás; dondequiera que se halle, atrae todo hacia sí» (Serm. 354,6,6).

6 comentarios

Francisco Javier
El pecado nos aleja de Dios, por caridad hay que ser claro en contra del pecado.
4/03/26 6:02 PM
Jose
Catecismo mayor San Pío X
151.- ¿Qué es la Iglesia Católica?
- La Iglesia Católica es la sociedad o congregación de todos los bautizados que, viviendo en la tierra, profesan la misma fe y ley de Cristo, participan en los mismos Sacramentos y obedecen a los legítimos Pastores, principalmente al Romano Pontífice.

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¿Es tan difícil decir AL PAN, PAN, y AL VINO,VINO?
"...profesan la misma fe y ley de Cristo".
He ahí la CARIDAD; Evangelizar la Verdad que nos dejó N.Sr. Jesucristo, para que TODOS se salven. Dicho esto con todo respeto.
4/03/26 6:27 PM
eclesiam day
Maravilloso texto del Vaticano II:

"Es característico de la Iglesia ser, a la vez, humana y divina, visible y dotada de elementos invisibles, entregada a la acción y dada a la contemplación, presente en el mundo y, sin embargo, peregrina; y todo esto de suerte que en ella lo humano esté ordenado y subordinado a lo divino, lo visible a lo invisible, la acción a la contemplación y lo presente a la ciudad futura que buscamos".
4/03/26 7:39 PM
ZARA
Estimado Jose, el Catecismo de san Juan Pablo II ahonda mucho más:

CIC 771

“La Iglesia es a la vez visible y espiritual, sociedad jerárquica y Cuerpo Místico de Cristo.”

CIC 836

“Están plenamente incorporados a la sociedad que es la Iglesia aquellos que, teniendo el Espíritu de Cristo, aceptan toda su organización y todos los medios de salvación establecidos en ella, y en su cuerpo visible están unidos con Cristo […] por los vínculos de la profesión de fe, de los sacramentos y del gobierno eclesiástico.”

CIC 882

“El Romano Pontífice, sucesor de Pedro, es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad tanto de los obispos como de la multitud de los fieles.”

CIC 815

“La Iglesia es una por su origen… por su fundador… y por su ‘alma’…
Pero la unidad de la Iglesia peregrina está asegurada también por vínculos visibles de comunión:
– la profesión de una misma fe
– la celebración común del culto divino, sobre todo de los sacramentos
– la sucesión apostólica por el sacramento del Orden.”
4/03/26 8:46 PM
Paulina
El Santo Padre tiene toda la razon. Que bellas palabras. Gracias Dios mio por el Papa Leon XIV.
4/03/26 10:22 PM
Generalife.
De acuerdo con Paulina
5/03/26 10:32 PM

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