(InfoCatólica) La inminente toma de posesión de su cargo de la nueva arzobispesa anglicana de Canterbury ha desencadenado una reacción drástica por parte de los anglicanos más conservadores. Se trata de una verdadera bomba que podría hacer saltar el anglicanismo por los aires.
Este mes de marzo se producirá la asunción oficial de las funciones de Sarah Mullally como arzobispesa de Canterbury. Será la primera mujer en desempeñar ese cargo, que conlleva la primacía de honor (primus inter pares o, en este caso, prima inter pares) de todos los primados de la comunión anglicana y el liderazgo espiritual de unos cien millones de anglicanos en el mundo.
El problema es que, si bien el anglicanismo inglés o norteamericano hace tiempo que asumió la existencia de mujeres clérigos o las bondades de las relaciones del mismo sexo, entre otras posturas progresistas, los anglicanos africanos y de otras naciones se resisten a esas innovaciones. En ese sentido, para ellos la elección de una arzobispesa de Canterbury como líder de la Comunión Anglicana es poco menos que una abominación.
Este es el contexto de la reunión de la GAFCON que acaba de comenzar en Abuja (Nigeria). La Global Anglican Future Conference, creada en 2008 como respuesta a la aceptación de las uniones del mismo sexo, es una organización de «obispos», clérigos y laicos anglicanos conservadores de todo el mundo que pretende ser fiel a la enseñanza bíblica y anglicana tradicional. La GAFCON afirma que representa a la mayoría de los anglicanos practicantes del mundo.
Ya en octubre de 2025, la GAFCON, encabezada por el «arzobispo» anglicano primado de Ruanda, anunció su ruptura con el anglicanismo oficial y la creación de una nueva comunión anglicana global (que sería la auténtica), instando a las provincias a cortar los lazos con Canterbury. Esta fragmentación del anglicanismo llevaba muchos años fraguándose, como respuesta al alejamiento progresivo del anglicanismo oficial de sus creencias tradicionales.
Este año está previsto dar un paso más en la GAFCON26: nombrar a un hombre que sustituya a la arzobispesa Mullally como primado de la comunión anglicana. Esto satisfaría a los anglicanos que no aceptan que las mujeres puedan ser obispesas, siguiendo la doctrina bíblica y tradicional anglicana sobre el tema. A eso se suma que Mullally es partidaria de bendecir las uniones del mismo sexo, algo que también rechazan los anglicanos conservadores. El «arzobispo» anglicano de Ruanda, Laurent Mbanda, podría ser elegido para convertirse en nuevo primado de la comunión anglicana global.
Las provincias anglicanas son autónomas y solo están unidas por los llamados cuatro instrumentos de comunión: el liderazgo honorífico del arzobispo de Canterbury, la conferencia de Lambeth (que reúne cada diez años a los «obispos» anglicanos), la reunión de primados de las 41 provincias y el Consejo Consultor Anglicano (que incluye a clérigos y laicos anglicanos de todo el mundo y se reúne cada tres años).
Esto significa que, después de que la GAFCON rechazara la participación en los tres órganos mencionados, nombrar a su propio primus inter pares para que haga el papel de Mullally acaba con el último instrumento de comunión que sigue en pie y quiebra radicalmente la comunión anglicana. Como las provincias anglicanas son autónomas, el anglicanismo oficial no tiene instrumentos para impedir esa ruptura.
Es significativo que la reunión se produzca en Nigeria, porque la mayoría de los partidarios de la GAFCON están en África y, en menor medida, en otros países no europeos. Aunque algunos anglicanos africanos (como las provincias de Sudáfrica y Kenia) se han decantado por el anglicanismo más progresista europeo, en conjunto los anglicanos del continente son firmes partidarios de una visión más conservadora de la religión, la familia y la relación entre hombres y mujeres.








