(InfoCatólica) El presidente de la Conferencia Episcopal Española y arzobispo de Valladolid protagonizó un multitudinario desayuno informativo organizado por La Razón en el que abordó, sin esquivar ninguna pregunta, los grandes debates del momento: el aborto, la inmigración, la guerra, los abusos y la próxima visita del Papa a España.
«Ciencia contra fanáticos ideológicos»
Luis Argüello no rehuyó la cuestión del aborto y la situó en el terreno que considera propio: el de la razón y la evidencia científica. «Las primeras leyes de aborto de España se hicieron sin las ecografías que tenemos hoy, sin conocer el genoma humano», recordó el arzobispo, subrayando que la medicina actual ofrece «pruebas indudables» sobre la vida del no nacido. Para Argüello, hoy se sabe de forma «indubitable» que desde la concepción «existe un sujeto distinto a la madre», lo que convierte en «una falacia hablar del derecho al uso del propio cuerpo».
El presidente del episcopado fue explícito al afirmar que «esto no es una cuestión de cristianos o no cristianos», sino de «ciencia contra fanáticos ideológicos». Reconoció que el debate sobre el aborto se ha convertido en un «chivo expiatorio que parece medir la vigencia del progresismo en el mundo occidental» y lamentó las presiones, incluso internas, para silenciar la cuestión: «A veces me dicen 'dejemos estar este tema', y en algunos partidos que dicen defender un humanismo cristiano también lo dicen». La Iglesia, subrayó, no callará: «la defensa de la vida es una línea roja». Precisó, no obstante, que reclamar esa protección «no significa llevar a la cárcel a la gente»: «Hay un bien a proteger, ya veremos la estrategia penal para defenderlo».
Lo que el Papa dijo realmente a los obispos españoles
Argüello aprovechó el encuentro para zanjar la polémica suscitada por la reunión que mantuvo la Comisión Ejecutiva de la CEE con el Papa León XIV el pasado noviembre. Ante los rumores publicados en algunos medios de que el Pontífice habría alertado sobre partidos o ideologías políticas concretas, el arzobispo fue categórico: «El Papa no habló de ningún grupo político concreto y tampoco señaló a ninguna ideología».
Lo que sí trasladó el Papa, según Argüello, fue una advertencia sobre el riesgo del emotivismo en la evangelización y sobre el peligro de que movimientos eclesiales sean «devorados» por ideologías de diverso signo. El arzobispo enumeró ejemplos históricos: la Teología de la Liberación y el marxismo, la teología de la prosperidad y el capitalismo, la promoción de la mujer y las ideologías de género, o la actual teología de la descolonización y la ideología woke. «Cristo ya dijo que cizaña y buena semilla brotan juntos», apostilló. El propio Argüello aprovechó la ocasión para alertar, por su parte, del peligro específico de la ideología de género, el feminismo ideológico y los intentos de promover una teología de la descolonización en algunos países de Hispanoamérica, señalando que «en la Evangelización de América hubo espadas y rosarios» aunque «España debe sentirse orgullosa».
León XIV, añadió, también les alertó del peligro del emotivismo en la fe y «hizo un ejercicio de escucha».
La «doble vida» de algunos católicos y el reto migratorio
Sobre inmigración, Argüello reiteró la postura de la Iglesia: «La acogida al que viene de fuera atraviesa toda la Escritura», aunque aclaró que ello no equivale a «puertas abiertas indiscriminadas a todos». Respecto a la Iniciativa Legislativa Popular de regularización de más de 500.000 inmigrantes en situación irregular, el arzobispo recordó que la propuesta de la Iglesia «tenía criterios más exigentes que la actual» y lamentó que el Congreso no abriera un debate más profundo sobre la cuestión.
El arzobispo hizo una observación incómoda sobre parte de su propio rebaño: detecta en algunos fieles «una suerte de doble vida», la de quienes son católicos «en el templo y los días de rojo en el calendario» pero en asuntos sociales o económicos «asumen los criterios mundanos» y piden a los sacerdotes que se queden en la sacristía. Reconoció que en algunas parroquias de Valladolid su postura sobre inmigración «no les gusta», pero añadió que en otras, sin los feligreses hispanoamericanos, «no tendrían niños en catequesis».
Guerra, mal y esperanza cristiana
En su discurso introductorio, Argüello trazó un cuadro sombrío del momento presente: «Vivimos unas horas en las que aparece con fuerza el misterio del mal y de la muerte». Preguntado por los conflictos armados en curso, el presidente de los obispos consideró que estamos ante una «guerra con características de conflicto mundial» en la que «está en juego la legalidad internacional, que ahora ha tenido tan poco peso». Manifestó su inquietud ante la posibilidad de que el único proyecto regenerador de la Unión Europea fuera el rearme, «si no cuida otros proyectos».
Frente a ese escenario, recordó la respuesta cristiana: «Ni el mal ni la muerte tienen la última palabra» y alertó de la tentación de «las ideologías que prometen instaurar el paraíso en la tierra».
Abusos: la Iglesia espera que otros sectores den pasos
Sobre la gestión de los abusos sexuales en entornos eclesiales, Argüello admitió que «la respuesta de la Iglesia ha sido lenta y tardía», pero añadió que «estamos esperando a que otros sectores (del deporte, la educación pública, el asociacionismo) den una respuesta similar». Destacó que algunas diócesis y congregaciones religiosas ya pusieron en marcha sistemas de reparación antes del Plan PRIVA y que la CEE creó una comisión que trabaja con independencia para abordar casos legalmente prescritos «por obligación moral, no jurídica», incluso cuando el acusado ha fallecido. Respecto al acuerdo firmado el pasado 8 de enero con el ministerio de Presidencia, el arzobispo mostró su «estupefacción» por los cambios introducidos en la rueda de prensa posterior. Según confirmó, el texto definitivo sigue sin firmarse y las negociaciones a tres bandas entre la Iglesia, el ministerio y el Defensor del Pueblo continúan abiertas.
El Papa ante las Cortes Españolas
En cuanto a la visita de León XIV a España, Argüello reveló que la posibilidad de que el Papa se dirija a las Cortes Generales «estuvo en el borrador desde el principio». Hasta la fecha, la visita tiene confirmada su fecha pero el programa definitivo aguarda la respuesta formal del Congreso y el Senado para una posible sesión conjunta. «El Papa, como Jefe de Estado, no visita un país sin invitación de las autoridades», explicó. El propio Argüello reconoció haber invitado al Papa a Valladolid para celebrar a Santo Toribio de Mogrovejo, aunque todo apunta a que la visita se limitará a Madrid, Barcelona y Canarias.
El acto concluyó con las palabras del director de La Razón, Francisco Marhuenda, quien afirmó saber «sin atisbo de duda» que Argüello diría «exactamente lo que piensa, con libertad».








