Los obispos norteamericanos contra el ius sanguinis

¿Quién debe recibir la nacionalidad estadounidense?

Los obispos norteamericanos contra el ius sanguinis

Los obispos de los Estados Unidos entran en la batalla contra la orden ejecutiva del Presidente Trump que acaba con la nacionalidad por nacimiento en territorio estadounidense. Los fundamentos doctrinales para ello parecen ser escasos o inexistentes.

(InfoCatólica) Tradicionalmente, existen dos formas de determinar quiénes son ciudadanos de un país: el ius soli y el ius sanguinis. Cada país, según sus tradiciones y su sistema jurídico, elige libremente el primero, el segundo o una combinación de ambos. Para la doctrina católica, cualquiera de las opciones es válida, pero los obispos norteamericanos no parecen haberse enterado.

El ius sanguinis (es decir, derecho de sangre) supone que la nacionalidad depende de los padres. Si alguien nace de padres españoles, es decir, tiene sangre española, es español; si nace de padres portugueses, será portugués, sin importar dónde haya nacido. Es el sistema propio del derecho romano y el tradicional en Europa.

El ius soli (literalmente, derecho del suelo) establece la nacionalidad como función de dónde haya nacido cada persona. Si alguien nace en Canadá, es canadiense; si nace en Jamaica, es jamaicano, sin importar quiénes sean sus padres.

Algunos países utilizan el primer sistema de ius sanguinis (como España, con alguna pequeña excepción), otros el de ius soli (como Canadá o Jamaica) y, por la complejidad de la sociedad globalizada, cada vez más países optan por un sistema mixto. Existe, además, algún país especial, como el Vaticano, que no emplea ninguno de los sistemas anteriores. En efecto, la nacionalidad vaticana siempre se otorga mediante un acto jurídico de la Santa Sede y no se obtiene ni por la ascendencia ni por el lugar de nacimiento.

En cualquier caso y en principio, todos esos sistemas son igualmente legítimos y moralmente válidos. Para los católicos, se trata de una cuestión prudencial de organización interna de cada país y nada hace intrínsecamente mejor un sistema que otro. La Iglesia nunca ha pretendido que fuera mejor el ius sanguinis que el ius soli o viceversa. Al menos hasta que llegó Trump.

La constitución americana se decanta por el ius sanguinis, pero no de forma totalmente clara (especialmente por cuestiones técnicas relacionadas con la decimocuarta enmienda). Eso ha hecho que la normativa al respecto haya ido cambiando con el tiempo, una indefinición que tiene consecuencias muy significativas cuando el número de inmigrantes ilegales en el país es enorme. ¿Los hijos de esos inmigrantes ilegales tienen derecho a la nacionalidad norteamericana o no? Según la constitución no está claro, pero las normas inferiores y la jurisprudencia en las últimas décadas se habían decantado hacia conceder la nacionalidad a todo el que naciera en territorio estadounidense.

El Presidente Trump, sin embargo, en cumplimiento de sus promesas de poner freno a la inmigración masiva y descontrolada, dictó en enero del año pasado una orden ejecutiva que puso fin a la práctica de conceder la nacionalidad por haber nacido en territorio de los Estados Unidos. Como siempre sucede en Norteamérica, el cumplimiento de esa orden se demoró por diversas decisiones judiciales, hasta que el Tribunal Supremo decidió ocuparse de la cuestión.

Llamativamente, los obispos norteamericanos han optado por intervenir en ese proceso judicial ante el Supremo defendiendo que en Estados Unidos debe aplicarse el ius soli y, por lo tanto, es moralmente obligatorio dar la nacionalidad a los hijos de inmigrantes ilegales nacidos en territorio estadounidense.

Para ello, han presentado lo que se llama un escrito de amicus curiae al Supremo, es decir, una alegación de terceros no implicados directamente en el proceso para tratar de influir en la decisión del tribunal ofreciendo información relacionada. En su escrito, obra de un abogado no católico, los obispos argumentan que la orden de Tump es «inmoral» y que la consideración fundamental debe ser «si la norma protegerá la dignidad humana de todos los hijos de Dios». Esto parece indicar que, en su opinión, la nacionalidad por ius soli es necesaria para proteger la dignidad humana, es decir, la eleva a la categoría de derecho humano. ¿Significa eso que todos los países que no utilizan el ius soli, como el propio Vaticano, están vulnerando los derechos humanos? Parece imposible defender algo así, pero sin duda se desprende de los argumentos de los obispos norteamericanos.

También afirman los prelados que «la ciudadanía por derecho de nacimiento [ius soli] concuerda con las enseñanzas de la Iglesia sobre la obligación del Estado de defender y proteger la dignidad humana, ya que considera el nacimiento en una comunidad como una base suficiente y objetiva para la pertenencia política». Parece tratarse de una ambigüedad calculada por parte de los obispos, ya que una cosa es que esa concepción de la nacionalidad concuerde con la doctrina en el sentido de ser admisible y otra muy diferente la insinuación de que por ello es obligatoria, que no es una conclusión lógica de la premisa.

Dicen, asimismo, que «la orden ejecutiva es contraria al contenido de las enseñanzas de la Iglesia porque priva a las personas cuyos padres no nacieron aquí, o cuya madre tiene un estatus temporal, de los derechos legales necesarios para participar en la sociedad donde nacieron». Esta afirmación de los obispos no parece tener base alguna en la doctrina de la Iglesia, que nunca ha condenado a los países que emplean el ius soli. Nada en la moral católica parece hacer obligatorio que la nacionalidad se conceda por algo que puede ser tan accidental como el lugar de nacimiento.

¿Se trata, simplemente, de un ejemplo más del deseo de los obispos de ser políticamente correctos? ¿Son afirmaciones retóricas de cara a la galería? ¿Quizá una argumentación meramente prudencial se ha exagerado hasta dar la impresión de pretender convertirla en una doctrina de la Iglesia surgida de la nada (al estilo del cambio del Catecismo en relación con la pena de muerte realizado por el Papa Francisco)? Es difícil decirlo, pero, a la luz de las últimas décadas, parece indudable que cuanto más reacios son los obispos a defender con firmeza la doctrina, más crece para ellos la tentación de meterse en temas que nada tienen que ver con la fe.

22 comentarios

Chimo de Patraix
No generalicemos. Será una decisión de alguna conferencia episcopal estadounidense, o como se llame allí. Pero seguro que habrá en EEUU obispos católicos que ejerzan como tales y que defiendan el ius soli.
3/03/26 10:34 AM
ARR
Me parece que el titular es incorrecto tras leer la noticia, ya que es, lamentablemente, al revés: esos obispos quieren que siga el ius soli.

Es horrible ver qué tantos obispos no se diferencian en nada de los medios de comunicación y la ideología dominante. Cuando los jóvenes encontramos a Dios a pesar de décadas de propaganda anticristiana y sin haber tenido ni un padrino de bautizo que haya cumplido con enseñarnos la fe, llegamos a la iglesia y vemos a tantos obispos que dicen lo mismo que hemos oído de periodistas y profesores...



3/03/26 10:54 AM
Fernando Cavanillas
Me quedo con la última frase del artículo, para mí la más clarificadora...

"cuanto más reacios son los obispos a defender con firmeza la doctrina, más crece para ellos la tentación de meterse en temas que nada tienen que ver con la fe."
3/03/26 10:59 AM
Redacción
ARR, muchas gracias por detectar la errata. Corregida.
3/03/26 11:05 AM
Jesús González
Me parece irónico que la conclusión final del artículo sea "¿por qué se meten los obispos católicos en esas cosas?", cuando alguien podría preguntarse qué hace un medio católico español metiéndose en cuestiones de EEUU que, según ellos mismos, "nada tienen que ver con la fe".

Los obispos estadounidenses tienen un interés legítimo, porque afecta a muchos de los fieles de sus diócesis, que simplemente quieren seguir viviendo en paz allí donde residen, ganándose la vida con el sudor de la frente.

Y la constitución de los EEUU, al contrario de lo que dice el artículo, reconoce claramente el ius solis desde la introducción en 1868 de la decimocuarta enmienda, que establece que todas las personas nacidas en los EEUU son ciudadanos de los EEUU.

Trump está intentando cambiar eso por decreto.
3/03/26 11:35 AM
Javier V.G.
Ius sanguinis, doctrina alemana imperante en países de larga historia y tradición. Es, pues, el derecho de sangre que se hereda de los mayores (el mos maiorum de los romanos, o respeto a los antepasados y su memoria) y que es habitual en sociedades endogamas, hoy más mixtas a causa del cambio en las relaciones internacionales, turismo, intercambios culturales, fronteras muy permeables, etcétera.

Ius solis, o derecho de suelo, doctrina francesa que sostiene que se es de donde se ha nacido. Se trata de una doctrina muy relativa porque suele ser frecuente nacer "per accidens".¿Cuál es la nacionalidad de un niño nacido en un vuelo sobre aguas internacionales dentro de una aeronave de bandera distinta a la nacionalidad de sus padres? Por cierto, sus padres tampoco son connacionales entre si. Es una doctrina propia de paises nuevos. Los obispos americanos hablan de ella porque sino los únicos americanos verdaderos serian los indios.
3/03/26 12:45 PM
Lilian
La constitución de los EEUU dice literalmente que cualquier persona nacida en un territorio o estado de los EEUU, es ciudadano de ese territorio o estado y de los EEUU.
Por lo tanto lo constitucional y legal en ese país es el ius solis.
Trump pretende cambiar la constitución por una simple razón: racismo.
No quiere que los hijos de los inmigrantes obtengan la nacionalidad.
Esto Además tiene raíces más profundas pues la XIV enmienda se aprobó tras el fin de la esclavitud para defender a los antiguos esclavos de la discriminación, y poder condecerles la ciudadanía para que tuvieran los mismos derechos que los blancos.
Resulta que Trump hace quince años era el mayor defensor del ius solis, pues él financió la campaña que afirmaba que Obama había nacido en Kenia y por tanto no podía ser elegido presidente.
Modificar esa enmienda implica abrir la caja de Pandora de cuestionar quién puede ser ciudadano de EEUU.
3/03/26 12:52 PM
Redacción
Jesús González, como usted no tiene ni la más mínima idea de quién ha escrito esta noticia, dónde vive o qué es lo que sabe sobre Estados Unidos, su primera objeción carece por completo de valor.

La cuestión del ius soli o el ius sanguinis nada tiene que ver con la fe. Es una cuestión puramente de organización humana, entre opciones igualmente lícitas, como muestra la práctica de la Iglesia al respecto durante dos milenios. Lo que sí tiene que ver con la fe es que los obispos norteamericanos, por la razón que sea, pretendan afirmar que, ahora, de pronto, han descubierto que el ius sanguinis es inmoral y el ius soli es un derecho humano. Eso es un abuso de su misión de obispos de enseñar la fe sin confundirla con sus ideas personales y, como tal, es de particular interés para InfoCatólica y los católicos en general. Luego, su segunda objeción carece también completamente de valor.
3/03/26 12:57 PM
Redacción
Jesús González (II)

Que los obispos tengan interés en la cuestión porque afecta a muchos de sus fieles nadie lo ha criticado. Lo que se ha criticado es que abusen de su cargo de obispos para afirmar que la fe rechaza algo (el ius sanguinis) que, en realidad y en sí mismo, según la fe, es perfectamente admisible y una cuestión prudencial. Eso es una barbaridad. Luego su tercera objeción también carece de valor.

La décimocuarta enmienda se aprobó con respecto a los esclavos, para que no fueran privados de la nacionalidad, pero no pretendía imponer el ius soli, como se puede ver por el hecho de que no afectaba a los hijos de diplomáticos ni a los indios (que no fueron ciudadanos hasta 1924). Además, solo habla de los sometidos a una jurisdicción, categoría que no incluye a los inmigrantes ilegales. En cualquier caso, eso sí que no tiene que ver con la fe y solo se ha indicado como contexto para entender la noticia. Luego su cuarta objeción es, simplemente, irrelevante.
3/03/26 12:58 PM
JCA
Éste es otro de los «líos» que dejó Bergoglio tanto cuando era arzobispo de BBAA como papa. De forma completamente gratuita e infundada arremetió contra el ius sanguis (por cierto, también alineado con los globalistas en este punto).
3/03/26 2:58 PM
Mikel
Sabemos que hay intereses políticos que buscan alterar el voto mediante una importación masiva y posterior nacionalización de población foránea, especialmente en Estados Unidos y Europa. Habiendo señalado esto, quiero decir, también, que apoyo la decisión de los obispos estadounidenses; porque considero que la orden ejecutiva de Trump ocasiona un daño mayor (deportación de trabajadores honrados y separación de sus familias) que el que busca evitar (crímenes cometidos por personas indocumentadas). El pontificado de Francisco resaltó el papel de la dignidad humana como pilar central del ordenamiento jurídico; leyendo los argumentos que presentan los obispos estadounidenses en su alegación al Tribunal Supremo, entiendo que ellos buscan empujar en esa dirección al posicionarse en defensa de millones de inmigrantes en situación irregular y sus familias. Esto no implica negar la validez, por parte de la doctrina católica, tanto del ius sanguinis como del ius soli como instrumentos de los Estados a la hora de determinar quiénes son ciudadanos de un país.
Una vez más, mi reconocimiento a InfoCatólica por su admirable labor. ¡Muchas gracias!
3/03/26 3:51 PM
Ana
Oremos mucho por los obispos de Estados Unidos. Van a consagrar al país en Junio al Sagrado Corazón.
Hay muchos de ellos que dejan mucho que desear, y eso es porque no oramos por ellos… seamos fieles como laicos.
Ellos recibía mucho dinero para ayudar a los inmigrantes. Ahora la cosa cambió por todos los abusos que permitieron. Todo en la vida tiene consecuencias
3/03/26 3:53 PM
Francisco Javier
El inmigracionismo de estos obispos les hace hacer causa comun con la izquierda demoniaca del partido democrata
3/03/26 4:22 PM
Jordi
Restos del bergoglianismo, como dice JCA, que un día le dio por ir contra el ius sanguinis.

En Argentina, en el pasado, hubo una concesión generosa de nacionalidad a los emigrantes europeos hacia Argentina: casi casi casi se la daban al desembarcar:

1. Ius soli para los hijos: los hijos de esos inmigrantes, si nacían en Argentina, eran inmediatamente argentinos
nativos.

2. Naturalización argentina muy flexible y rápida para los padres inmigrantes: legislación y práctica judicial muy favorables a la concesión de la carta de ciudadanía a inmigrantes europeos recién llegados que se establecían en el país. El paso de extranjero a ciudadano estaba muy facilitado y los hijos nacidos allí eran automáticamente argentinos.

3. Jorge Mario Bergoglio:

a) Nació en Buenos Aires (barrio de Flores) el 17 de diciembre de 1936, hijo de padres italianos (Piamonte), inmigrantes recientes. Por tanto, Bergoglio es argentino de origen por nacimiento en suelo argentino, Ius solis.

b) Por ius sanguinis: sus padres eran italianos, de modo que, conforme al derecho italiano de la época (tradicionalmente de ius sanguinis), también habría adquirido la nacionalidad italiana por línea paterna y materna. De hecho, muchos argentinos de origen italiano son (o pueden ser reconocidos como) bi-nacionales precisamente por ese ius sanguinis... y lo hacen, pues son italianos también con su ciudadanía europea.
3/03/26 4:43 PM
Anónimo Veneciano
Si entra una pareja ilegalmente al territorio estadounidense, por ejemplo, de Panama, y estando ella embarazada pero vienen a EEUU para que el hijo sea ciudadano, sea que ellos se dediquen o no a actividades ilegales, ellos siendo panameños conciben a un panameño, no a un norteamericano debido a su estatus ante la ley.
3/03/26 4:44 PM
Mikel
Supongo que, como español, no soy el único que siente una fuerte empatía hacia los inmigrantes hispanoamericanos. Por eso, me parece positivo el posicionamiento de los obispos estadounidenses respecto de la orden ejecutiva de Trump. Pero, aparte de eso, no está claro de qué manera el fin del ius soli ayuda a reducir el flujo de inmigrantes indocumentados y el crimen en ese país. Comparto un fragmento del análisis hecho por la plataforma de IA «Gemini» sobre esta cuestión:
«La idea de que el ius soli actúa como un "imán" es un motor político fuerte, pero la evidencia económica sugiere algo distinto:
• Motivaciones estructurales: La mayoría de los estudios indican que la migración está impulsada por factores de atracción económica (empleo) y expulsión (violencia o falta de oportunidades en el país de origen), más que por la ciudadanía de los hijos.
• Aumento de la población indocumentada: Paradójicamente, el Migration Policy Institute estima que eliminar la ciudadanía por nacimiento aumentaría la población indocumentada en EE. UU. en unos 2.7 millones para 2045, ya que esos niños, que antes eran ciudadanos, pasarían a engrosar las filas de personas sin estatus legal. [...]
«Si el Tribunal Supremo da luz verde a la orden [ejecutiva], el impacto no sería solo legal, sino existencial para miles de familias:
• Creación de una "subclase" hereditaria
• Limbo jurídico y apatridia
• Pérdida de beneficios básicos (Medicaid, cupones de alimentos o
3/03/26 9:17 PM
Vladimir
Toda acción que, de alguna manera, redunde en atropello de los seres humanos, tiene que ver con la Fe.
En definitiva, no existe acción humana que se pueda sustraer a la incumbencia de la Fe.
3/03/26 11:19 PM
cjuarez21
Mikel
Obviamente la motivación primaria es económica. Pero existe una mayor motivador a tomar el riesgo sabiendo que si tienen un hijo, servirá como "ancla". Es decir obligar al Estado a no deportarlos porque tienen un hijo ciudadano. Y luego el hijo que es ciudadano pueda eventualmente reclamar a sus padres como ciudadanos o residentes legales - luego de que inmigrando ilegalmente básicamente se aprovacharon del sistema. Muchas mujeres embarazadas que de otra forma no tomarían el riesgo lo toman con la motivación de estos hijos "ancla".

En contexto, la nacionalidad por nacimiento en el territorio Americano fue incluída en la constitución para cubrir un caso específico: la de los esclavos- cuyos hijos/descendientes no eran ni siquiera considerados ciudadanos. Toda la argumentación, debate y caso legal relativo a la adición de este punto a la constitutución fue sobre los esclavos negros. Nunca se intentó o se contempló para hijos de inmigrantes ilegales o turistas, y sobre esto es que se está pidiendo a la corte suprema que de un veredicto.

Esto no es de simpatías, que se tiene mucha simpatía por las personas que intentan encontrar un mejor empleo y mejor nivel de vida para sus familas - y los Americanos han sido muy tolerantes en ese sentido por años, pero el problema es que se ha desbordado en cantidades no sostenibles. Básicamente, el partido Demócrata ha creado el problema por intereses de poder: crear futuros votantes.<
4/03/26 12:19 AM
Alejandro Galván
Vladimir:

O sea. Mateo 22,21 es una tautología: toda acción humana tiene que ver con la Fe, ergo. ¿Todo "es de Dios", nada humano es "del César"?

¿En qué iglesia profesas tú fe? Aparentemente no en la Católica.......
4/03/26 9:58 AM
Lilian
Cjuarez21 lo que usted dice no es cierto.
Aunque la XIV enmienda se aprobó por la cuestión de los esclavos libertos lo cierto es que antes ni siquiera se planteaba como problema la nacionalidad americana, pues cualquiera que llegaba al territorio de los EEUU y se establecía al cabo de poco tiempo ya era ciudadano y podía votar.
No es casualidad que en la mayoría de países americanos la nacionalidad se obtenga mediante el.ius solis y que el ius sanguis sea cosa de países europeos, pues las naciones americanas se han formado gracias a los inmigrantes.
Los argentinos cuando les preguntan por sus antepasados dicen "descendemos de los barcos".
Los hijos de irlandeses, italianos, alemanes, etc nacidos en EEUU son ciudadanos americanos.
Toda esta polémica es porque los inmigrantes que llegaron ayer no quieren a los inmigrantes que llegan hoy.
El secretario de estado Marco Rubio es americano porque nació en suelo estadounidense de padres cubanos, así de sencillo.
4/03/26 10:53 AM
Vladimir
EXHORTACIÓN APOSTÓLICA CHRISTIFIDELES LAICI DE JUAN PABLO II, NUMERAL 59:

“No pueden existir dos vidas paralelas en su existencia: por un lado, la llamada vida «espiritual», con sus valores y exigencias; y por otro, la llamada vida «secular», es decir, la vida en familia, en el trabajo, en las relaciones sociales, en las responsabilidades de la vida pública y en la cultura”

“Cada actividad, cada situación, cada responsabilidad concreta —como, por ejemplo, la habilidad y la solidaridad en el trabajo, el amor y la dedicación en la familia y la educación de los hijos, el servicio a la sociedad y a la vida pública, y la promoción de la verdad en el ámbito cultural— son ocasiones ordenadas por la Providencia para un «ejercicio continuo de fe, esperanza y caridad»

“Esta división entre la fe que muchos profesan y su vida cotidiana merece ser contada entre los errores más graves de nuestro tiempo»
4/03/26 11:31 PM
M Codax
Al margen de cualquier consideración sobre el contenido material del artículo, el redactor acaba mezclando ius solis y ius sanguis hasta hacerse un lío y liarnos a nosotros. Lo mismo sucede en algunos comentarios.

Por aclararnos todos:

-Ius sanguis: derecho de sangre (ciudadanía heredada de tus padres).

-Ius solis: derecho de suelo (ciudadanía del lugar de nacimiento).

La segunda es la preferida por los obispos de Estados Unidos que consideran inmoral el derecho de sangre. Aunque este nunca ha sido condenado por la Iglesia.
5/03/26 8:43 AM

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