«¿Por qué me hieres?» La pregunta que convirtió a un abortista en defensor de la vida
John Bruchalski | Facebook

«La actitud 'mi cuerpo, mi elección' debe sustituirse por 'mi cuerpo entregado por ti'»

«¿Por qué me hieres?» La pregunta que convirtió a un abortista en defensor de la vida

Convencido de que ayudaba a las mujeres, el ginecólogo John Bruchalski practicó abortos durante años. Una pregunta escuchada en Guadalupe lo cambió todo. Hoy dirige una clínica que trata al paciente como cuerpo y alma.

(Opoka/InfoCatólica) En el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, un médico ginecólogo estadounidense escuchó en su interior una pregunta que lo cambió todo. John Bruchalski, que durante años había practicado abortos convencido de su legitimidad moral, abandonó esa práctica y fundó una clínica basada en lo que él llama la «vitamina R»: la relación del médico con el paciente, con Dios y con la verdad sobre la vida humana.

De una familia polaca y católica al activismo proabortista

Bruchalski creció en el norte de Nueva Jersey, en el seno de una familia de origen polaco profundamente católica en la que la fe era el marco natural de la vida cotidiana. Sin embargo, los años de formación en la Universidad del Sur de Alabama, donde obtuvo su título de medicina en 1987, marcaron un punto de inflexión.

«Muchos de mis amigos en la universidad consideraban que la postura de la Iglesia sobre los llamados "asuntos de la mujer" era en el fondo patriarcal, especialmente en lo relativo a la anticoncepción. El mensaje feminista me parecía positivo y estaba basado en la ciencia moderna. Trataba de empoderar a las mujeres, de igualdad de derechos y de recuperar el control sobre el propio cuerpo. Todo ello me parecía correcto. Creía que las mujeres debían tener libertad para elegir lo que más les convenía», escribe en su autobiografía Moje nawrócenie z aborcji na medycynę chroniącą życie («Mi conversión del aborto a la medicina que protege la vida»), publicada en Polonia por la editorial Biały Kruk en 2026, y que ya en su primera edición estadounidense, en 2022, se convirtió en un éxito de ventas.

En la clínica donde trabajó en Mobile (Alabama), su labor principal consistía en colocar dispositivos intrauterinos a las pacientes. El contacto diario con la pobreza urbana reforzó su convicción: «Cada vez veía con más claridad que, en condiciones extremas de pobreza, el embarazo se convertía en un tormento y la crianza de los hijos en una carga económica, tanto para las madres como para los contribuyentes. Proporcionarles anticoncepción gratuita me parecía entonces un acto de misericordia», recuerda.

«Antes de cada aborto me sentía como un soldado preparándose para la batalla»

Pese a la convicción exterior, el libro desgrana el profundo conflicto de conciencia que acompañaba a Bruchalski en cada intervención. «Antes de cada aborto me sentía como un soldado preparándose para la batalla. Tenía que entrar en un estado adecuado, apartar mis propias opiniones y emociones, repetir mentalmente el protocolo de formación hasta sentirme suficientemente seguro para ejecutar la tarea que me esperaba», escribe.

Bajo esa coraza profesional, sin embargo, crecía una inquietud que no lograba acallar: «En mi corazón nacía una profunda zozobra ante la conciencia de que estaba actuando deliberadamente contra mis pacientes, dañando a niños indefensos y a sus madres en el momento más difícil de sus vidas».

La pregunta de Guadalupe y la conversión en Medjugorje

El punto de ruptura llegó durante una peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, en México. Allí, Bruchalski sintió con fuerza una voz interior que le preguntaba: «¿Por qué me hieres?». Esas palabras, escribe, cambiaron para siempre su vida y su misión. Poco después, una experiencia espiritual en Medjugorje consolidó su transformación: «Y de repente todo empezó a tener sentido: el mal de las prácticas médicas que destruyen la vida, la verdad universal de la ley natural y de la enseñanza de la Iglesia, y el amor de Jesucristo».

Tras su conversión, el médico abandonó también su participación en los procedimientos de fecundación in vitro, al concluir que la destrucción de embriones que conllevan equivale moralmente al aborto: «¿Es ético condenar a muerte a seres inocentes para que los científicos puedan posibilitar el nacimiento de un hijo en una familia desesperada? ¿Es justo tratar a un ser humano como una cosa, como un producto que puede crearse y destruirse a voluntad? Aunque son preguntas difíciles, llegué a la conclusión de que la respuesta a ambas es no», explica.

La «vitamina R» y la medicina de la misericordia

Convertido en defensor de la vida, Bruchalski fundó la clínica Tepeyac OB/GYN en Fairfax (Virginia) y la fundación pro-vida Divine Mercy Care. Desde ambas plataformas impulsa lo que denomina «medicina de la misericordia»: un modelo que reconoce en el paciente a una persona dotada de cuerpo y alma inmortal.

«A menudo decía que la vitamina que falta en la medicina moderna es la vitamina R, de "relación". En Tepeyac quisimos fortalecer los vínculos: del médico con el paciente, de la madre con el hijo, del marido con la esposa, de la familia con la comunidad. Reconstruir las relaciones terrenales nos conduce de vuelta a Cristo, que repara la conexión entre nosotros y Dios», escribe.

Esta visión se extiende también a las mujeres que han pasado por un aborto, a quienes Bruchalski acompaña desde la certeza de que «el amor, el perdón y la esperanza siempre se encuentran al otro lado del pecado y el sufrimiento». Y concluye: «He tenido la suerte de ser testigo de la transformación de muchas pacientes gracias al poder sanador de Jesucristo. Son el recordatorio cotidiano de que es posible encontrar una vida llena de alegría cuando la actitud "mi cuerpo, mi elección" es sustituida por otra: "mi cuerpo entregado por ti"».

Reconocimientos y proyección internacional

Bruchalski imparte conferencias sobre ética médica católica en universidades y foros pro-vida de Estados Unidos y otros países. En 2017 recibió el Premio Europeo «A hero of the life», otorgado en el marco del Foro One of Us a personas comprometidas con la defensa de la vida concebida. En 2022, el Centro de Ética y Cultura De Nicola de la Universidad de Notre Dame le concedió la Medalla Evangelium Vitae por sus logros en la protección de la vida.

Bruchalski está casado con Carolyn y tiene dos hijos, John Paul y Joseph. Reside en Virginia.

4 comentarios

Francisco Javier
El aborto es crimen, maldad, nadie que apoye o justifique esa practica merece considerarse católico, en la iglesia no caben esas personas a menos que se arrepientan.
27/02/26 11:56 PM
Eloísa
Dios no quiere la muerte del malvado, sino que se convierta y viva. Alabado sea Dios
28/02/26 8:49 AM
Pedro de Madrid
Ayer en un mítin en Castilla León el gran ateo Pedro Sánchez, presidente del gobierno se gloriba de que el aborto iba, por fin, a encajarse en la Constitución y todos le aplaudieron con gran fervor, creo que todos deben estar excomulgados, pero nadie tiene la valentía para decirlo
28/02/26 1:01 PM
Jose
Sí, Pedro Sánchez se identifica como ateo y mantiene una postura firme a favor del derecho al aborto.

Ateísmo: Sánchez es el primer presidente del Gobierno de España que se ha declarado abiertamente ateo. Al asumir su cargo por primera vez en 2018, optó por prometer su cargo ante la Constitución sin presencia de biblia ni crucifijo.

Postura sobre el aborto: Se define como un firme defensor de este derecho. De hecho, ha impulsado activamente una iniciativa para blindar el derecho al aborto en la Constitución Española.
Recientemente, en febrero de 2026, anunció que el Consejo de Estado avaló el trámite para esta reforma constitucional.

Su objetivo es garantizar que la interrupción voluntaria del embarazo sea una prestación efectiva en todo el Sistema Nacional de Salud, independientemente de la comunidad autónoma o el partido que gobierne.
6/03/26 2:51 AM

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