(InfoCatólica) Parece un intento de colar a las mujeres en el altar por la puerta de atrás, que por su naturaleza lo reserva a clérigos. La Conferencia Episcopal Alemana (DBK) ha aprobado un reglamento para el ministerio de la predicación que habilitaría a laicos, hombres y mujeres «espiritualmente cualificados» y formalmente comisionados por el obispo diocesano, a predicar en las celebraciones eucarísticas. La decisión fue adoptada en la asamblea plenaria de primavera celebrada en Würzburg, y su nuevo presidente, el Obispo Heiner Wilmer (Hildesheim), ha anunciado que llevará personalmente la solicitud a la Santa Sede en su próxima visita a Roma.
El texto responde a un mandato aprobado en 2023 por la Asamblea Sinodal del Camino Sinodal Alemán, «por una amplia mayoría, incluidos los obispos», que instaba a la Conferencia Episcopal a solicitar permiso a la Santa Sede para la predicación en la misa no solo por parte de sacerdotes, sino también por parte de otros fieles debidamente comisionados. «Hemos acordado que lo presentaré conmigo en mi próxima visita a Roma y lo explicaré de nuevo en los debates allí y lo defenderé», afirmó Wilmer según el comunicado de prensa de la DBK.
En ese mismo viaje, el presidente de la DBK tiene previsto solicitar también la recognitio vaticana, la validación normativa del Apostólico Sede prevista en el can. 838 §3, para los estatutos de la proyectada Conferencia Sinodal, nueva estructura permanente destinada a integrar en Alemania los resultados del proceso sinodal mundial. Wilmer valoró como «señal fuerte» de vinculación entre sinodalidad universal y local la anunciada visita del Cardenal Mario Grech, Prefecto de la Secretaría del Sínodo, al Katholikentag de Würzburg, previsto para mayo.
El obstáculo canónico: el canon 767 y la instrucción Ecclesiae de Mysterio
La solicitud alemana colisiona con el derecho canónico vigente. El canon 767 §1 del Código de Derecho Canónico de 1983 establece que «entre las formas de predicación destaca la homilía, que es parte de la misma liturgia y está reservada al sacerdote o al diácono». Esta reserva no constituye una costumbre disciplinar revisable por una Conferencia Episcopal, sino una norma codificada que afecta a la forma litúrgica misma de la homilía. Cualquier modificación requiere, por tanto, una intervención normativa directa de la Santa Sede.
La instrucción interdicasterial Ecclesiae de Mysterio (1997), refrendada por ocho dicasterios vaticanos, profundizó aún más el fundamento de esta prohibición: la homilía no es una función delegable por razones de mejor capacidad oratoria o formación teológica, sino un acto «estructural e inseparablemente unido a la acción sacramental» que compete al ministro ordenado en virtud del sacramento del Orden. Ni siquiera el obispo diocesano, precisaba el documento, tiene potestad para dispensar de esa norma.
Roma ya respondió: la carta del Cardenal Roche a Bätzing (2023)
Lo que el comunicado de la DBK no menciona, y lo que convierte esta noticia en un capítulo nuevo de una estrategia ya conocida, es que esta misma solicitud fue presentada ante Roma hace tres años y recibió una respuesta formal de rechazo.
El 29 de marzo de 2023, el Cardenal Arthur Roche, entonces Prefecto del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, dirigió una carta formal (Prot. N. 747/22) al entonces presidente de la DBK, el Obispo Georg Bätzing, respondiendo directamente a los mandatos aprobados en la V Asamblea Sinodal del Camino Sinodal Alemán celebrada ese mismo mes en Frankfurt.
En dicha carta, Roche no se limitó a invocar el impedimento canónico, sino que articuló una fundamentación teológico-sacramental de mayor calado: «Palabra y Sacramento son realidades inseparables» que no pueden ser disociadas ni delegadas, ya que su ejercicio es expresión de la sacra potestas conferida por el Orden. La homilía durante la celebración eucarística, escribió el Cardenal, «debe estar reservada al ministro sagrado, sacerdote o diácono», y esta exclusividad «debe entenderse en un nivel sacramental y no meramente funcional». Hacer de ella una cuestión funcional, añadía Roche, «inevitablemente llevaría a que el ministerio ordenado pierda su especificidad».
El Prefecto reconocía en la misma carta las limitaciones reales de muchas homilías sacerdotales, pero concluía que la respuesta no puede ser la sustitución del ministro ordenado por un laico más elocuente o mejor formado teológicamente, sino la mejora de la formación homilética del clero durante el seminario y en la formación permanente. Las carencias pastorales, argumentaba, no legitiman soluciones cuyas consecuencias estructurales para la identidad del sacerdocio ministerial son imprevisibles.
La pregunta que la DBK no ha respondido públicamente es si su nueva solicitud aporta argumentos distintos de los que Roche rechazó en 2023, o si confía simplemente en que el cambio de interlocutor en Roma, o el clima del pontificado de León XIV, ofrezca una respuesta diferente a la que dio el Dicasterio para el Culto Divino hace tres años.








