Lo que el Gobierno llamó «acuerdo histórico» para las víctimas de abusos no existe: el Ministerio y el Defensor del Pueblo lo confirman por escrito
Félix Bolaños, Luis Argüello y Jesús Díaz Sariego durante la firma. &copY, Ministerio de Presidencia

¿Qué es exactamente lo que está negociando la Conferencia Episcopal?

Lo que el Gobierno llamó «acuerdo histórico» para las víctimas de abusos no existe: el Ministerio y el Defensor del Pueblo lo confirman por escrito

El Ministerio de Presidencia reconoce por escrito que el «acuerdo histórico» del 8 de enero con la Iglesia sobre abusos no está ni elaborado ni firmado. El Defensor del Pueblo añade que tampoco autorizó al Gobierno a incluirle en la negociación.

(InfoCatólica) El viaje apostólico del Papa León XIV a España va a ser una bendición en muchos ámbitos. En el de los temas pendientes especialmente, y más concreto en el de los acuerdos firmados por quienes no tienen competencia para ello.

Bolaños y los responsables de la Conferencia Episcopal Española (CEE) «tienen que hablar». Después de la situación todavía no aclarada de la firma del Cardenal Cobo en el documento que permite la profanación de la Basílica del Valle de los Caídos, ahora viene la firma de un acuerdo que no lo es tal, con, desgraciadamente, las víctimas como teloneros.

El pasado 8 de enero, Félix Bolaños compareció ante las cámaras junto al presidente de la Conferencia Episcopal Española, Mons. Luis Argüello, y al de la CONFER, Jesús Díaz Sariego, para anunciar lo que calificó de «deuda histórica saldada» con las víctimas de abusos sexuales en la Iglesia. Hubo foto, apretón de manos y un eslogan que recorrió todas las portadas: «el Estado decide la indemnización y la Iglesia paga». Siete semanas después, el propio Ministerio ha reconocido por escrito que ese acuerdo no está elaborado ni firmado. Y el Defensor del Pueblo, pieza central del mecanismo anunciado, añade que nadie le pidió permiso para incluirle.

Un convenio que no existe

La exclusiva la destapó Religión Confidencial mediante una consulta al Portal de Transparencia formulada el 14 de enero, al amparo de la Ley 19/2013 de transparencia y acceso a la información pública. La pregunta era sencilla: qué recursos cabían en vía administrativa contra el convenio suscrito el 8 de enero entre el Ministerio de Justicia y la CEE.

La respuesta llegó el 11 de febrero firmada por Mercedes Murillo Muñoz, directora general de Libertad Religiosa. La funcionaria inadmitió la solicitud invocando el artículo 18.1.a) de la misma ley, que permite rechazar peticiones referidas a información «en curso de elaboración». El motivo declarado resulta revelador: el convenio preguntado «no ha sido elaborado ni suscrito por las partes», sino que «el acuerdo alcanzado el 8 de enero de 2026 se limitó a expresar la voluntad de las partes firmantes de negociar y formalizar, a través de un futuro convenio, las bases del referido acuerdo».

Por otro lado Iglesia Noticias, con una investigación independiente, señala la situación «pone de manifiesto la distancia entre el relato político difundido desde el Gobierno y la realidad administrativa reflejada por escrito»: mientras el Ejecutivo vendió el anuncio como un paso decisivo y ya cerrado, el documento oficial acredita que no existe compromiso firmado de ningún tipo.

Lo que se anunció y lo que había

La perplejidad crece al repasar lo que se presentó aquel 8 de enero. Bolaños no habló de intenciones ni de negociaciones en curso: proclamó que se cumplía «escrupulosamente» el informe del Defensor del Pueblo de 2023 y detalló un mecanismo de reparación con cuatro modalidades (económica, moral, restaurativa y psicológica), exención fiscal de las indemnizaciones con carácter retroactivo, y una comisión mixta Iglesia-Estado con garantías de protección de datos. Describió incluso el procedimiento caso a caso: si víctima e Iglesia acordaban la cantidad, la Iglesia pagaba; si no, intervenía una comisión con las asociaciones de víctimas; y si tampoco había acuerdo, prevalecería la decisión del Defensor del Pueblo.

Nada de eso está recogido en ningún texto con validez jurídica. Todo era, según reconoce el propio Ministerio, una declaración de intenciones.

El Defensor del Pueblo no estuvo

El segundo golpe llegó días después. El gabinete de comunicación del Defensor del Pueblo, cuya institución figuraba en el centro del mecanismo prometido como alternativa al Plan PRIVA para víctimas que no quisieran acudir directamente al órgano eclesial, remitió el 17 de febrero una resolución oficial en la que acredita que tampoco esta institución ha suscrito convenio alguno, «ni directamente, ni mediante representante».

El escrito del organismo presidido por Ángel Gabilondo precisa además que el acuerdo del 8 de enero «no constituye propiamente un convenio de los previstos en el capítulo VI del título preliminar de la Ley 40/2015, de Régimen Jurídico del Sector Público», y que, de serlo, «en todo caso crearía obligaciones jurídicas para las partes firmantes del mismo, no respecto a terceros que pudieran ser aludidos en el mismo». El «tercero aludido» es, obviamente, el propio Defensor.

Religión Confidencial fue más lejos y preguntó directamente si la institución había solicitado al Ministerio que la representara ante la Iglesia en las conversaciones del 8 de enero. La respuesta fue tajante: no. Nadie pidió esa representación. El Alto Comisionado de las Cortes Generales simplemente fue mencionado en un acuerdo que no existe, sin que nadie le consultara.

Negociación abierta, víctimas en espera

Según informa también Religión Confidencial, desde enero se han celebrado ya varias reuniones de trabajo entre la CEE y el Gobierno para redactar un convenio con verdadera validez jurídica. Las conversaciones se prolongan por la divergencia de pareceres entre las partes y la complejidad de la materia.

Mientras tanto, las asociaciones de víctimas que celebraron públicamente la «firma» del 8 de enero se encuentran ante un escenario en el que el mecanismo prometido sigue sin existir. La comisión mixta, las indemnizaciones fijadas por el Estado, el canal alternativo al PRIVA: todo ello fue anunciado como un logro ya cosechado. La realidad es que aún no hay texto, no hay firma y no hay cauce. Solo queda pendiente la pregunta que nadie en el Gobierno ha respondido todavía: ¿por qué se convocó a los medios a presenciar la firma de algo que no se firmó?

10 comentarios

Ignacio María
Bolaños es literalmente grado 33
26/02/26 4:27 PM
Mikel
La Iglesia española está sufriendo la mayor hostilidad de los últimos 90 años por parte del poder político y sus satélites mediáticos. Eso, combinado con un descenso sin precedentes (ayudado por décadas de políticas anticristianas) de la población católica, la coloca en una situación difícil en la que la jerarquía tiene que aguantar carros y carretas, como el manoseo interminable de la cuestión de los abusos a menores por parte del clero para seguir ensuciando la imagen de la Iglesia de Cristo.
26/02/26 5:12 PM
Percival
¿Qué vaina es esa? ¿Puros fuegos artificales?
Qué misera de gobierno y que ridiculez de participación eclesial.
¿Para qué la foto?
26/02/26 5:13 PM
Jordi
El proyecto de acuerdo entre la Iglesia española, el Ministerio de Justicia y el Defensor del Pueblo para reconocer abusos a menores prescritos o con el presunto autor fallecido plantea riesgos graves de indefensión y perjuicios irreparables para personas vivas o ya difuntas. No se aprobará.

1. Estoy vivo

Casi todos los abusos anteriores a 1995 y muchos anteriores a 2004 están prescritos

Sin embargo, con un sistema que permita declarar la “realidad” de un abuso sin proceso judicial, podría filtrarse mi nombre como supuesto autor de un delito que nunca cometí y que además está legalmente extinguido

No podría defenderme, aportar pruebas ni ejercer mis derechos humanos procesales y justo con garantías: todo está prescrito

Bastaría una acusación y sentencia secreta para provocar mi dimisión inmediata y una mancha irreversible en mi reputación, sin opción real de limpiar mi nombre

...

2. Estoy fallecido

Tras la muerte, la responsabilidad penal se extingue y la civil prescribe en poco tiempo.

Aun así, este procedimiento me atribuye un abuso inexistente sin que nadie pudiera defenderme.

Si estuviera en proceso de canonización, hubiera fundado una obra benéfica-pía, o tuviera prestigio académico-literario, una acusación póstuma validada en secreto por una comisión destruiría mi reputación y memoria para siempre

Mis herederos o defensores quedarían sin capacidad efectiva de aportar pruebas o contradecir la
26/02/26 5:16 PM
jandro
Banda de trileros desgarramantas
26/02/26 5:52 PM
Mª Pilar
Me alegro que no se haya aprobado esta normativa, firmado el acuerdo,... o lo que sea.
La cosa no tenia ni pies ni cabeza. La Iglesia cooperando (y pagando con el dinero de los fieles), para que el Estado la estigmatizase a la Iglesia como abusadora, dandole con un tratamiento que ningún otro ente o persona jurídica de ningún tipo sector ni actividad recibe.
Aun hay tiempo de recapacitar en la Iglesia española y no firmar, ni consentir algo así.
De la responsabilidad penal de estos delitos ante los tribunales, que respondan sus concretos autores, personas físicas, cualquiera que sea su estado. Que no se "socialice" la culpa entre todos.
No hay que imponer un sucedaneo de responsabilidad penal de persona juridica Iglesia española.
Y en cuanto la propia Iglesia, que aplique su derecho sancionador interno, que se establece en el Derecho Canónico, con todas las garantias procesales a los investigados y las victimas.
Y que la Iglesia recuerde la moral católica a sus fieles, que recuerde lo que es pecado mortal, que es la mayor prevención de los delitos esta índole, - y también de otros delitos- es tener una exigencia ética mas superior a no cometer delitos.
Me parece que esto debe ser lo normal en cualquier cristiano, cualquiera que sea su estado, es tener una exigencia moral de pureza y de rechazo a los pecados mortales ( 6º y 9º Mandamientos) , lo cual con la ayuda de la gracia y la oración conseguiremos, no es un imposible. Que la Iglesi
26/02/26 10:09 PM
Pedro de Madrid
Creo que como cristiano practicante no estoy obligado a pagar lo que hizo, con grave pecado mortal, algún clérigo y si me obligan, el que lo hace, es decir pagar sin mi consentimiento, creo que queda en pecado mortal.
27/02/26 1:09 PM
maru
Miedo me da, lo que salga de ahí; no quiero ni pensarlo.
27/02/26 3:59 PM
Pepita
.¿ Por qué ha de pagar la Iglesia ( con el dinero de los fieles) por malas andanzas de clérigos descerebrados ( un 0, 2% ), mientras que el Gobierno que lo exige y abulta las cifras, se desentiende en absoluto de las causadas por funcionarios públicos bajo su responsabilidad?

Sólo lo entiendo por el interés de este gobierno de ensuciar la imagen De la Iglesia y apartar a muchos de ella. En realidad, una forma de persecución. ¿Y con quien cuentan dentro para que se atrevan con tanto rostro?
27/02/26 4:07 PM
Marisol
Y la Conferencia Episcopal colaborando absurdamente con este atropello. Por acción o por omisión, da igual. Y la foto ¿ Es real o un montaje? Esta danza de la confusión ¿A que viene?
¡Da vergüenza!
3/03/26 8:23 AM

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