(InfoCatólica) En estos días de tensión por la consagración prevista de nuevos obispos lefebvrianos contra el mandato del Papa, surge una nueva polémica relacionada, pero en sentido inverso, en una archidiócesis brasileña. Según informa Paix Liturgique, Mons. Carlos Alberto Breis Pereira de Maceió, arzobispo de Maceió (Brasil), ha declarado la excomunión de cualquier sacerdote que celebre la Misa antigua fuera del único lugar autorizado por el obispo.
Ese único lugar de la diócesis es la capilla de un hospital: la capilla de San Vicente de Paúl en la Santa Casa de Misericordia de Maceió. La liturgia antigua se utiliza allí para la celebración de una única Misa los domingos a las diez de la mañana por D. Cícero Lenisvaldo Miranda da Silva, sacerdote diocesano.
Para entender el alcance de esta restricción, conviene señalar que la archidiócesis tiene una superficie de ocho mil quinientos kilómetros cuadrados y una población total cercana a un millón ochocientos mil habitantes, a los que se ofrece una única Misa autorizada con la liturgia antigua. Se trata, pues, de una restricción verdaderamente draconiana.
La nota de la archidiócesis, fechada el 11 de febrero y firmada por el Vicario Judicial, recuerda que, de conformidad con Traditionis Custodes, la dispensa para celebrar esa única Misa fue otorgada por el Arzobispo de Maceió, con la aprobación de la Santa Sede, y «esta liturgia no está autorizada en ningún otro lugar, religioso o laico, ni en de ninguna asociación civil».
Por lo tanto, afirma la archidiócesis que, «de conformidad con los cánones 751 y 1364 § 1 del Código de Derecho Canónico en vigor, la celebración de la Misa según el rito antiguo en otro lugar se considerará un acto de cisma público, lo que acarreará la excomunión automática».
Curiosamente, dichos cánones no afirman nada parecido. Indican, ciertamente, que el delito canónico de cisma conlleva la excomunión automática, pero en ningún sitio se afirma que la mera celebración de una Misa con la liturgia antigua constituya un «cisma público». Se trata de una afirmación injustificada de la diócesis, que, tratándose de una cuestión tan grave, debería fundamentarse de forma adecuada. Llama además la atención que, según la nota, incluso una Misa privada de un sacerdote, si se celebrara con la liturgia anterior a la reforma de Pablo VI, se consideraría un cisma público, algo que desafía a la imaginación.
Paix Liturgique considera que esta actuación del arzobispo de Maceió es una mera conclusión lógica de la radical afirmación contenida en Traditionis Custodes: «los libros litúrgicos promulgados por los santos Pontífices Pablo VI y Juan Pablo II, en conformidad con los decretos del Concilio Vaticano II, son la única expresión de la lex orandi del Rito Romano». Según el portal católico tradicionalista, de esa afirmación «se desprende lógicamente» que el rito antiguo «no expresa plenamente la fe de la Iglesia; es decir, no la expresa en absoluto».
En efecto, si eso fuera así, estaría justificado adoptar medidas drásticas contra celebraciones litúrgicas que no expresan la fe de la Iglesia. Sin embargo, es muy difícil o imposible sostener teológicamente que el rito celebrado durante siglos por la Iglesia no expresa su fe, porque eso implicaría que la fe ha cambiado y que nuestra fe es distinta, por ejemplo, de la de Santa Teresa o San Agustín, algo que es radicalmente contrario a la doctrina católica.
El decreto circula ampliamente en redes sociales, pero aún no se ha publicado oficialmente en la página web de la archidiócesis, de modo que conviene tratar el asunto con cautela. Por otro lado, como señala Paix Liturgique, el arzobispo fue recibido por el Papa el 12 de enero, lo que podría indicar que informó previamente al Pontífice de la medida que pensaba tomar. También podría ser significativo que la nota archidiocesana se publicara un día antes que la del cardenal Fernández sobre la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, en la que también se habla de cisma y excomunión (aunque por cuestiones incomparablemente más graves).








