(InfoCatólica) El Obispo de Hildesheim, Heiner Wilmer SCJ, ha sido elegido nuevo presidente de la Conferencia Episcopal Alemana (DBK). Los 56 obispos presentes en la asamblea plenaria de primavera le eligieron el pasado martes por la mañana como sucesor del Obispo de Limburgo, Georg Bätzing, al frente de la conferencia episcopal.
Un perfil forjado en el Camino Sinodal alemán
La trayectoria de Wilmer dentro del Camino sinodal,el proceso de reforma promovido por la Iglesia en Alemania, es uno de los elementos que más define su perfil. A lo largo de ese proceso, votó de manera sistemática junto a la mayoría de los obispos y de la asamblea sinodal a favor de propuestas que plantean modificaciones sustanciales respecto a la doctrina tradicional de la Iglesia.
En el plano de las candidaturas a otros cargos, según informa ACI Deutsch, hace más de tres años se barajó su nombre para presidir el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, iniciativa que encontró resistencia notable por parte del Cardenal Decano Giovanni Battista Re, entre otros.
Sus votos en los textos de acción del Sínodo
En materia de bendición de uniones entre personas del mismo sexo, Wilmer votó afirmativamente en el texto de acción correspondiente del Camino sinodal, anticipándose incluso a la posterior apertura del Vaticano en ese sentido. Dicho texto sostenía que negarse a bendecir la relación de dos personas que desean vivir su vínculo «en amor, compromiso y responsabilidad» resultaría «despiadado o incluso discriminatorio» en una sociedad que tiene como principio la dignidad humana y la libre autodeterminación. El mismo documento afirma que las parejas del mismo sexo y las parejas en segundas nupcias «han experimentado con frecuencia exclusión y devaluación en nuestra Iglesia», y que la posibilidad de bendecir públicamente su vínculo ofrece a la Iglesia «la oportunidad de mostrar aprecio por el amor presente en estas relaciones y así posibilitar la reconciliación».
El Obispo de Hildesheim también respaldó el texto de acción titulado «Revaluación magisterial de la homosexualidad», en el que se afirma: «dado que la orientación homosexual forma parte del ser humano tal como fue creado por Dios, no debe ser juzgada éticamente de manera diferente a la orientación heterosexual». El mismo documento añade que «la sexualidad entre personas del mismo sexo, incluso la expresada en actos sexuales, no es un pecado que separe de Dios ni debe juzgarse como intrínsecamente mala». Como consecuencia de esa premisa, el texto concluye que el Catecismo de la Iglesia Católica debería ser modificado en este punto.
La cuestión del acceso de las «sacerdotisas»
Wilmer votó igualmente a favor del texto de acción sobre «Mujeres en cargos sacramentales», que defiende la admisión de mujeres al diaconado en conexión con el fortalecimiento del servicio caritativo subrayado por el Concilio Vaticano II. Respecto a la ordenación sacerdotal de mujeres, apoyó también el texto básico «Mujeres en ministerios y cargos en la Iglesia», que pide a «la más alta autoridad de la Iglesia (Papa y Concilio)» que examine si la doctrina contenida en la constitución apostólica Ordinatio Sacerdotalis vincula o no infaliblemente a la Iglesia, con vistas a posibilitar «la participación de mujeres en la proclamación, en la representación sacramental de Cristo y en la edificación de la Iglesia».








