La Iglesia en Alemania ante su semana más decisiva: el Sínodo quiere fiscalizar a los propios obispos

Se elige también el sucesor de Bätzing

La Iglesia en Alemania ante su semana más decisiva: el Sínodo quiere fiscalizar a los propios obispos

Los obispos alemanes se reúnen esta semana para elegir nuevo presidente y votar un estatuto que, de aprobarse, obligaría a los prelados a justificarse ante un organismo de mayoría laica si rechazan las propuestas del Camino sinodal.

(InfoCatólica) La Conferencia Episcopal Alemana abre esta semana una asamblea plenaria que podría redefinir su relación con Roma y cambiar para siempre la estructura de gobierno de la Iglesia en el país. En el orden del día: la elección de un nuevo presidente y la aprobación de un estatuto que, de salir adelante, sometería a los obispos al escrutinio de un organismo de mayoría laica.

Hasta el jueves, los obispos alemanes celebran su asamblea plenaria con dos asuntos de enorme calado. El primero es la elección del sucesor de Mons. Georg Bätzing, presidente saliente de la Conferencia que ha descartado públicamente presentarse a un segundo mandato. Los nombres más sólidos sobre la mesa son los del Arzobispo de Paderborn, Udo Markus Bentz; el Obispo de Tréveris, Stephan Ackermann; y el Obispo de Essen, Franz-Josef Overbeck. Este último llega a la plenaria tras una visita de dos días a Roma en la que, según recoge La Nuova Bussola, habría mantenido contactos con Mons. Filippo Iannone, prefecto del Dicasterio para los Obispos.

La Conferencia Sinodal: un órgano con vocación de control

El segundo gran tema es la aprobación del estatuto de la llamada Conferencia Sinodal, un organismo nacido del Camino Sinodal alemán que, en la práctica, aspira a transformar de manera permanente la fisonomía de la Iglesia en Alemania. Según analiza Nico Spuntoni en La Nuova Bussola, los impulsores del Camino Sinodal han reaccionado con malestar ante el silencio de Roma ante sus resoluciones, varias de ellas contrarias a la doctrina de la Iglesia en materias como las uniones entre personas del mismo sexo, el celibato sacerdotal, el diaconado y sacerdocio femenino, y el papel de los laicos.

La respuesta del sector sinodal ha sido diseñar un mecanismo de monitoreo sobre los obispos: aquellos que rechacen asumir las «innovaciones» aprobadas por la Conferencia deberán justificarse. En palabras del autor, se trata de «un intento de disciplinar a los obispos y, en su caso, exponerlos a las críticas de la opinión pública».

La composición del nuevo organismo refleja esta lógica: de los 81 miembros previstos, solo 27 serán obispos. Los otros 54 procederán del Comité Central de los Católicos Alemanes (27 representantes) y de fieles laicos (otros 27). Una arquitectura que, señala Spuntoni, avanza pretensiones decisorias y mina con claridad la autoridad episcopal.

Una colisión con el Concilio Vaticano II

El choque doctrinal que subyace al debate alemán no es menor. El autor subraya que la revolución impulsada por el sector sinodal contradice abiertamente la Lumen Gentium, constitución dogmática del Concilio Vaticano II, que reconoce a los obispos «el sagrado derecho y el deber ante el Señor de dar leyes a sus súbditos, de juzgar y de regular todo lo concerniente al culto y al apostolado». Colocar a los obispos en minoría dentro de un organismo con capacidad de decisión sobre esas mismas materias supone, a juicio de Spuntoni, una ruptura con la eclesiología conciliar.

El análisis advierte de que la situación se ha vuelto especialmente delicada para la Santa Sede en un momento en que las implicaciones de una posible ruptura con los lefebvrianos añaden presión adicional. «La fidelidad al Concilio Vaticano II hay que defenderla», sostiene el autor, «también frente a quienes quieren poner en minoría a los obispos en cuestiones de gobierno con lógicas más parlamentarias que eclesiales».

El peso de la elección presidencial

En este contexto, la elección del nuevo presidente de la Conferencia Episcopal cobra una dimensión que va más allá de lo institucional. Spuntoni apunta que un candidato distinto del perfil dominante en los últimos años podría contribuir a rebajar la tensión, aunque lo considera «una hipótesis muy improbable».

Entre los candidatos con opciones reales figura también Mons. Heiner Wilmer, Obispo de Hildesheim, a quien el Papa Francisco había considerado en 2023 para presidir el Dicasterio para la Doctrina de la Fe. Su nombramiento fue bloqueado en lo que el autor describe como «la última victoria del Cardenal George Pell», aunque aquella batalla resultó ser, según recoge el análisis, una «victoria pírrica»: Francisco acabó nombrando en su lugar a Víctor Manuel Fernández. Si Wilmer resultara elegido presidente, le correspondería negociar directamente con el argentino que le «arrebató» el puesto hace tres años, una situación cargada de ironía institucional.

La bomba alemana, en palabras de Spuntoni, «está lista para explotar». La semana que acaba de comenzar dirá si hay mecha suficiente para encenderla.

7 comentarios

Alberto Solanet
Que el Espíritu Santo le de lucidez y fortaleza al Papa León para cortar de cuajo las pretensiones de los obispos cismáticos de Alemania
23/02/26 10:58 PM
Francisco Javier
Heiner Wilmer o el tucho? Cual seria peor?
23/02/26 11:57 PM
Néstor
Última oportunidad de los Obispos alemanes antes de que todo se vaya al baratro. Me imagino que Roma habrá estado contactándolos en todo este tiempo, en fin. Oremos.

Saludos cordiales.
24/02/26 12:03 AM
Néstor
Era "báratro", esdrújula. :)

Saludos cordiales.
24/02/26 12:05 AM
Feligres
Estos sinodales alemanes
nefastos son una secta son sectarios.
24/02/26 4:03 AM
Tannhäuser
Estos, a su bola, haciendo méritos extra para que les metan una excomunión bien gorda por las orejas o fuere menester; pero nada, estos al parecer, tienen bula, nunca mejor dicho.
24/02/26 8:14 AM
Agustín
Los católicos no tenemos nada que ver con ese fórum de laicos que pretenden enmendar la plana a San Agustín y a San Pablo.Los católicos en realidad no tenemos nada de que discutir ni de que elucubrar en relación a la verdadera doctrina De los Santos Apdres De la Iglesia.
Nuestra vida,la de los católicos,es una vida en las fuentes de la Gracia diariamente porque queremos seguir viviendo en esa felicidad que se puede vivir aquí en la tierra .Felicidad que es saberse en la Gracia De Dios y protegidos por esta del pecado mortal.
Pecado mortal que nos resulta inconcebible porque lo es el plantarnos la posibilidad de alejarnos del lado de nuestro Padre.

Esa es la vida del católico .Una vida en las fuentes de la Gracia.No es una vida en la elucubración estéril que además es una tentación como cualquier otra que puede llevar a la pérdida de la fe.Que con nosotros no cuente para esa extravagancia extraña al catolicismo.
24/02/26 10:53 AM

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