(InfoCatólica) La muerte del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) ha desencadenado una respuesta violenta sin precedentes en al menos 16 estados mexicanos, obligando a la Conferencia del Episcopado Mexicano a emitir con urgencia un llamamiento pastoral y a elaborar un mapa de riesgo para la seguridad de los fieles.
«La paz les dejo, mi paz les doy; no se la doy como la da el mundo. No se turbe su corazón ni tenga miedo» (Jn 14,27). Con estas palabras del Evangelio de Juan abrió la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) su mensaje urgente al pueblo fiel, fechado el 22 de febrero de 2026 en Ciudad de México, ante la escalada de violencia que ha sacudido el país tras la muerte de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias 'El Mencho', líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
La caída del capo y el estallido de la violencia
Oseguera Cervantes, de 59 años, falleció mientras era trasladado en helicóptero a la Ciudad de México por fuerzas federales, según informa la agencia EFE. Había sido detenido horas antes en un operativo de las fuerzas especiales del Ejército Mexicano, con el apoyo de la Fuerza Aérea y de la DEA, la agencia antidroga de Estados Unidos, en el municipio de Tapalpa, localidad de Jalisco situada a 130 kilómetros al sur de Guadalajara. La Secretaría de la Defensa indicó que la operación contó con información proporcionada por Washington.
La respuesta del cártel fue inmediata y feroz. Incendios, bloqueos de carreteras y tiroteos se extendieron desde Guadalajara hasta Puerto Vallarta, orilla del Pacífico, donde las columnas de humo y los helicópteros sustituyeron el habitual ambiente turístico. En total, 16 de los 32 estados del país registraron disturbios vinculados a la represalia del CJNG, organización nacida en 2010 como escisión interna del Cártel de Sinaloa y que desde entonces ha inyectado una dosis adicional de violencia al ya cruento mapa criminal de México, donde dos décadas de guerra al narco han dejado unos 250.000 asesinados y cerca de un millón de desplazados forzosos.
El llamamiento episcopal: prudencia, oración y proximidad pastoral
Ante el caos, la CEM actuó con rapidez. En un comunicado oficial (Prot. 80/26), firmado por el Obispo de Cuernavaca, Ramón Castro Castro, como presidente, y por el Obispo Auxiliar de México Héctor M. Pérez Villarreal, como secretario general, la conferencia episcopal llamó a los fieles a «reforzar las medidas de seguridad personal y comunitaria, resguardarse en sus hogares cuando sea necesario y evitar desplazamientos innecesarios, atendiendo siempre las indicaciones de las autoridades civiles».
En medio de los momentos de violencia que vivimos en algunas regiones del país el día de hoy, como Episcopado Mexicano, queremos hacernos cercanos a cada familia, parroquia y comunidad, acompañándolos con nuestra oración y cercanía fraterna.
— CEM (@IglesiaMexico) February 22, 2026
Que Santa María de Guadalupe, Madre y… pic.twitter.com/E1Q2FCJ0MF
El tono del documento es a la vez pastoral y práctico. La CEM quiso hacerse «cercana a cada uno de ustedes, a sus familias y comunidades compartiendo su preocupación e invitándolos a la prudencia y oración», y encomendó a México «a la maternal intercesión de la Virgen de Guadalupe, Reina de la Paz, para que nos cubra con su manto, proteja a nuestras familias y nos ayude a construir caminos de justicia, paz y esperanza».
De forma paralela, los obispos dirigieron un mensaje específico a los prelados de las diócesis afectadas, anunciando la elaboración de un «mapa de riesgo» para coordinar decisiones de seguridad entre la jerarquía eclesiástica y las autoridades civiles. En él pedían que se les comunicaran las incidencias producidas en cada diócesis, con especial atención a las celebraciones dominicales, y advertían contra «difundir rumores o información no confirmada que pueda generar confusión, alarma social o desinformación».
La diócesis de San Juan de los Lagos dispensa el precepto dominical
La medida más inédita llegó desde Los Altos de Jalisco. El Obispo de San Juan de los Lagos, José Leopoldo González González, decretó mediante comunicado oficial (OCDSJL/03/2026) la «dispensa del precepto dominical para este día domingo 22 de febrero de 2026» y ordenó mantener los templos cerrados, instando a las familias a «mantener la paz en un ambiente de oración» en sus hogares.
Se trata de una medida de extraordinaria gravedad en una diócesis donde aproximadamente el 97% de la población es católica. Según recogen las fuentes consultadas, probablemente el culto no se había suspendido en esa zona desde la Guerra Cristera, hace casi un siglo.
Probablemente el culto no se suspendía en Los Altos de Jalisco desde la Guerra Cristera, justo hace un siglo.
— David Ricardo F. González Ruiz (@DricardoGR) February 23, 2026
Aproximadamente el 97% de la población en el territorio de esta Diócesis es católica.
Para dimensionar lo de hoy. https://t.co/xdo42IaLoI
Cardenales y sacerdotes: la Iglesia como refugio
La respuesta no se limitó a la cúpula episcopal. Fueron virales las imágenes de sacerdotes diocesanos subiendo a las azoteas de sus iglesias con la Custodia de Cristo para rezar por la paz en medio de la violencia circundante. En la misma línea se pronunciaron el Cardenal Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Guadalajara, y el Cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México. Ambos hicieron un llamamiento conjunto: «Con plena confianza en el Señor Jesús, hacemos un llamado a construir juntos la paz social en nuestra patria. Como Iglesia residente en México, nos comprometemos a promover la paz en todas las áreas de nuestra nación».
La CEM invitó asimismo a intensificar la oración en las familias, las parroquias, la Eucaristía dominical y cada comunidad. «Que nuestra oración sea súplica confiada a Jesucristo, Señor de la historia y Príncipe de la Paz», concluye el comunicado episcopal, «pero también compromiso para ser sembradores de reconciliación y fraternidad».








