(InfoCatólica) León XIV instó este jueves a los Legionarios de Cristo a fortalecer un modelo de gobierno basado en la escucha, la corresponsabilidad y la transparencia, durante la audiencia privada que les concedió en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico. El Santo Padre recibió a los padres capitulares en la recta final de su Capítulo General, la máxima autoridad interna de la congregación, que se celebra cada seis años y que en esta edición ha elegido un nuevo director general y un consejo que guiará a la institución hasta 2032.
El papa abrió su discurso subrayando el carácter de gracia que reviste todo Capítulo General en la vida de un instituto religioso. «Es un momento privilegiado de discernimiento comunitario y de escucha al Espíritu Santo, que sigue guiando su historia y sosteniendo la misión confiada a su congregación, en fidelidad al carisma recibido como un don de Dios para la Iglesia», afirmó el pontífice ante los reunidos.
Un carisma heredado «a través de caminos a veces dolorosos»
León XIV reconoció expresamente que la historia de la congregación ha transcurrido «a través de diversos caminos y expresiones históricas, a veces dolorosas y no exentas de crisis», pero remarcó que esa memoria compartida «no mira sólo al pasado, sino que impulsa a una renovación constante en el presente, fieles al Evangelio». Con ello, el pontífice aludió de forma velada al grave escándalo de abusos protagonizado por el fundador de la orden, cuyas secuelas han marcado la vida interna de la congregación durante las últimas décadas.
El papa insistió en que el carisma es «un don del Espíritu Santo» del que los legionarios no son dueños, sino «custodios y servidores». Citando la exhortación apostólica Evangelii gaudium, recordó que la diversidad de formas y estilos en la vivencia del carisma no debilita la unidad, sino que la enriquece, «como en el poliedro, que refleja la confluencia de todas las parcialidades que en él conservan su originalidad». Por ello, animó a los capitulares a no temer la pluralidad, sino a acogerla y discernirla.
Cinco pilares para el buen gobierno de la vida religiosa
Uno de los ejes centrales del discurso papal fue el ejercicio de la autoridad dentro de los institutos religiosos. León XIV fue contundente al afirmar que la autoridad «no se entiende como dominio, sino como servicio espiritual y fraterno», y que debe manifestarse en lo que denominó «el arte del acompañamiento», evitando «toda forma de control que no respete la dignidad y la libertad de las personas».
Para articular este modelo, el pontífice enumeró cinco características que, a su juicio, debe reunir un buen gobierno religioso: la escucha mutua, la corresponsabilidad, la transparencia, la cercanía fraterna y el discernimiento comunitario. Añadió que un gobierno verdaderamente sano «fomenta la subsidiariedad y la participación responsable de todos los miembros de la comunidad», en lugar de concentrar en sí mismo todas las decisiones.
Sinodalidad y comunión como exigencia de la vida consagrada
León XIV vinculó el espíritu del Capítulo General con la llamada más amplia que la Iglesia dirige hoy a todos sus miembros: la sinodalidad. «Caminar, escuchar y discernir juntos», resumió el papa, es una tarea a la que la vida consagrada está llamada de manera especial, en cuanto debe ser «experta en comunión». En ese sentido, señaló que la misión de los legionarios consiste en «ofrecer un testimonio visible de escucha mutua y de búsqueda conjunta de la voluntad de Dios, tanto para sus comunidades como para aquellos a quienes encuentran en el camino».
El pontífice precisó que esta comunión no equivale a uniformidad: «No se trata de eliminar las diferencias, sino de tener la capacidad de armonizar la diversidad en beneficio de todos, aceptando las divergencias como una riqueza». Un proceso que, subrayó, «requiere humildad para escuchar, libertad interior para expresarse con sinceridad y apertura para aceptar el discernimiento conjunto».
«Que este Capítulo los abra a un tiempo de esperanza»
El papa cerró su intervención con una exhortación a los capitulares para que no antepongan «intereses particulares o regionales» ni busquen «meras soluciones organizativas», sino ante todo «la voluntad de Dios para su familia religiosa y para la misión que la Iglesia les ha confiado». Sus palabras finales condensaron el tono de esperanza que quiso imprimir a la reunión: «Que este Capítulo los abra a un tiempo de esperanza. El Señor sigue llamando y enviando; sanando y purificando».
Antes de concluir el acto, el Santo Padre impartió la Bendición Apostólica a todos los padres capitulares, que hizo extensiva al conjunto de la congregación, y saludó personalmente a cada uno de los legionarios presentes. El encuadre mariano del discurso quedó patente al confiar la nueva etapa de la congregación «a la protección maternal de Nuestra Señora de Guadalupe».
La congregación, en cifras
La Congregación de los Legionarios de Cristo es un instituto religioso clerical de derecho pontificio integrado por 1.327 miembros, de los cuales 1.049 son sacerdotes, con presencia en 23 países. Forma parte del Regnum Christi, una familia espiritual más amplia que integra también a las Consagradas, los Laicos Consagrados y los miembros laicos.
En España, el Regnum Christi cuenta con 80 legionarios, 80 consagradas, 5 laicos consagrados y 1.207 laicos, además de una red educativa articulada en torno a la Universidad Francisco de Vitoria y siete colegios, y una obra social canalizada a través de la Fundación Altius. El 29 de enero pasado, León XIV había recibido también en audiencia privada a las Asambleas de las Consagradas y de los Laicos Consagrados del Regnum Christi, lo que convierte el encuentro de este jueves en la tercera audiencia pontificia concedida a la familia espiritual en el transcurso del presente Capítulo.








