(InfoCatólica) Una de las excusas más habituales para evitar que la misa sea celebrada en latín, ya sea Novus Ordo o Vetus Ordo, es «que no se entiende», con todas las derivadas de la ideología postconciliar acerca de la participación.
La Sacrosanctum Concilium Vaticano II reformó la misa permitiendo lenguas vernáculas, aunque mantuvo el latín como lengua litúrgica oficial del rito romano. Pero incluso hace unos meses el Vaticano abandonaba el latín como uso referente.
La Inteligencia Artificial puede poner fin a esta situación. La decisión de hacerle caso al Concilio o no en este tema se queda sin otra justificación que la ideológica. O la ignorancia, asombra ver eclesiásticos que confunden la lengua del rito con el rito mismo.
La Fábrica de San Pedro pondrá en marcha esta primavera un sistema de traducción simultánea asistido por inteligencia artificial que permitirá a los fieles seguir las celebraciones litúrgicas de la Basílica de San Pedro en hasta 60 idiomas a través de su teléfono móvil, sin necesidad de descargar ninguna aplicación.
Quizá es hora de volver al latín.
Un servicio accesible desde el móvil mediante códigos QR
Según informa la agencia ACI, el funcionamiento del sistema es sencillo. En las entradas y en distintos puntos habilitados del templo se instalarán códigos QR que redirigirán a los usuarios a una página web donde podrán seguir la liturgia con traducción en tiempo real, tanto en formato de audio como de texto. De este modo, los asistentes podrán comprender las lecturas, los cantos y las oraciones en su propia lengua mientras se desarrolla la celebración, sin aditamento alguno.
La iniciativa fue presentada este lunes por el arcipreste de la basílica, el cardenal Mauro Gambetti, junto con otras propuestas litúrgicas y culturales en las que la tecnología ocupa un papel central. Según confirmó Antonio Autorino, responsable de comunicación de la Fábrica de San Pedro, el servicio estará operativo en primavera y ya se han iniciado pruebas con grupos seleccionados de fieles para verificar su correcto funcionamiento.
El proyecto es fruto de la colaboración entre la Fábrica de San Pedro, el Dicasterio para la Comunicación y la empresa tecnológica Translated, compañía líder mundial en soluciones lingüísticas basadas en inteligencia artificial. El sistema se apoya en Lara, la IA desarrollada por Translated, en colaboración con Carnegie-AI LLC, especializada en tecnologías de interpretación simultánea.
«La basílica de San Pedro ha acogido durante siglos a fieles de todas las naciones y lenguas. Al poner a disposición una herramienta que ayuda a muchos a comprender las palabras de la liturgia, queremos servir a la misión que define el corazón de la Iglesia católica, universal por su propia vocación», subrayó el cardenal Gambetti durante la presentación.
Nuevas tecnologías para la gestión de visitantes y la seguridad del templo
La apuesta tecnológica del Vaticano no se limita a la traducción litúrgica. La institución también ha presentado SmartPass, un nuevo sistema digital de acceso integrado en la web oficial de la basílica que, mediante una red de sensores, permitirá monitorizar en tiempo real el flujo de turistas y peregrinos que cada día acceden al templo, mejorando tanto la gestión de la afluencia como la seguridad interior.
Por otra parte, el Vaticano ha dado a conocer un ambicioso proyecto de monitorización estructural del edificio. Bautizado como «Más Allá de lo Visible» y financiado por la petrolera italiana Eni, el sistema combina tecnologías geofísicas, topográficas y estructurales de alta precisión mediante sensores instalados en los cimientos, la fachada, la cúpula y el subsuelo de la basílica.
«Hemos creado un proceso integrado de información que permitirá desde hoy y en el futuro monitorizar todos los movimientos que puedan producirse en esta obra monumental y, al mismo tiempo, apoyar a las figuras técnicas que deben tomar decisiones», explicó Claudio Granata, responsable de Eni para estos proyectos, durante la presentación oficial de las iniciativas conmemorativas celebrada en el Vaticano.
Detección milimétrica para preservar una obra de cuatro siglos
Gracias a este sistema de vigilancia estructural será posible detectar desplazamientos milimétricos e inclinaciones del orden de diezmilésimas de grado, así como disponer de un mapeo completo de la arquitectura y la geología del terreno bajo la basílica, con capacidad de consulta de datos en tiempo real.
La basílica de San Pedro fue consagrada en 1626 por el papa Urbano VIII, tras más de un siglo de obras iniciadas el 18 de abril de 1506, cuando Julio II decidió levantar un nuevo templo ante el deterioro del edificio levantado en tiempos del emperador Constantino. Cuatro siglos después de su consagración, el Vaticano afronta la preservación y la apertura universal de este patrimonio de la humanidad apoyándose en las más avanzadas herramientas tecnológicas disponibles.








