(InfoCatólica) La diócesis de Almería ha querido dar la enhorabuena a los musulmanes por el comienzo del Ramadán mediante una felicitación en su página web que ha resultado polémica y, para muchos, generadora de confusión.
Este año, coinciden en el tiempo la celebración cristiana de la Cuaresma y la festividad islámica del Ramadán, algo que no suele suceder. La Pascua, y por lo tanto el inicio de la Cuaresma con el miércoles de Ceniza, no tienen fecha fija en el año civil. La celebración de la Pascua corresponde al primer domingo después de la luna llena tras el equinoccio de primavera. Algo similar sucede con los meses en el calendario islámico, que es lunar, por lo que las festividades islámicas cambian de fecha cada año.
Con motivo de esa coincidencia, la diócesis de Almería, regida por Mons. Antonio Gómez Cantero, ha publicado en su sitio web un texto destinado a compartir «felicitación y mensajes de fe con miembros de las comunidades islámicas» de la provincia. Se trata, al parecer, de una iniciativa del Secretariado para el Diálogo Interreligioso diocesano.
Para la diócesis de Almería, se trata de un «tiempo común de oración, de llamada a la conversión y de fortalecimiento de la fe y la caridad». Es difícil entender qué se quiere decir con ello. ¿A qué se refiere cuando habla de «conversión» y de «fe» o «caridad»? ¿Conversión a Jesucristo? ¿Fe católica? ¿La caridad que es una virtud teologal y está unida a esa fe católica? ¿Se está llamando a los musulmanes a convertirse al catolicismo? Por desgracia, no.
Parece más bien que, para la diócesis de Almería, lo importante es «convertirse» así, en general, ya sea a Jesucristo o a una falsa religión. Del mismo modo, «fe» no es el asentimiento del hombre a la Revelación del mismo Dios en su Hijo encarnado, sino un sinónimo de «opinión», igualmente válida y digna de celebración en el caso de los musulmanes que en el de los católicos. Asimismo, la «caridad» ya no parece ser el mandamiento nuevo de imitar el amor de nuestro Señor Jesucristo por obra del Espíritu Santo, sino una mera buena voluntad indiferenciada y ajena a la Cruz y al mismo Cristo.
El mensaje sigue diciendo que «estos encuentros invitan a vivir con autenticidad y profundidad y permiten sentir el apoyo y la fuerza espiritual que supera las diferencias de origen, religión y tradición y nos unen en la vecindad y convivencia cotidiana».
De nuevo, parece más un mensaje de la Alianza de las Civilizaciones de Zapatero que un mensaje de una diócesis católica. ¿A qué se refiere con el «apoyo y la fuerza espiritual que supera las diferencias de origen, religión y tradición»? ¿Hay que «superar» esas diferencias religiosas, como si no tuviera importancia creer en Cristo o en Mahoma o en cualquier otra cosa? ¿Qué «fuerza espiritual» es esa que permite ir más allá de Cristo? ¿Valen lo mismo la Tradición católica (fuente de la Revelación) que las tradiciones de religiones no cristianas? ¿La diócesis de Almería sugiere que lo importante es unirse en la «vecindad y convivencia cotidiana» en lugar de la unidad a la que estamos llamados en Cristo?
El mensaje termina deseando una «bendita Cuaresma para todos los católicos de la Diócesis de Almería» y un «Ramadan Mubarak [bendito Ramadán] para todos los musulmanes que viven en nuestra provincia». Otra vez surgen las mismas preguntas. ¿Qué apoyo hay en la doctrina de la Iglesia para considerar que el Ramadán es, en algún sentido, «bendito» y se puede equiparar así a la santa Cuaresma? Es muy difícil evitar la sospecha de que, para los autores de la felicitación, todas las religiones en realidad son iguales.
Llevarse bien con los demás almerienses es algo bueno, ciertamente, pero ¿tiene que ser a costa de sembrar la confusión y sugerir que no importa ser musulmán o cristiano? ¿Tiene algún sentido que una diócesis dé a entender que lo importante ya no es la Verdad revelada por Dios Padre en su Hijo Jesucristo, sino que cada uno crea en lo que quiera? ¿No sería mejor que la diócesis de Almería se dejara de felicitaciones y se esforzara por llevar la verdadera fe a los musulmanes y a todos los hombres, que es su misión propia y su razón para existir? ¿No convendría que todos los secretariados de diálogo interreligioso desaparecieran ignominiosamente y sus responsables se dedicaran a algo más útil o, como mínimo, menos dañino y creador de confusión?








