Myanmar inaugura su primera estatua de San Carlo Acutis
San Carlo Acutis | © CarloAcutis.com

Para sostener a los jóvenes en medio del conflicto

Myanmar inaugura su primera estatua de San Carlo Acutis

La Diócesis de Myitkyina, en el norte de Myanmar, presentó la primera estatua de San Carlo Acutis en el país. La imagen fue bendecida en la Catedral de San Columbano por el obispo John Mung-ngawn La Sam ante cientos de fieles.

(ACI/InfoCatólica) La Diócesis de Myitkyina, en el norte de Myanmar, inauguró la primera estatua de San Carlo Acutis en el país con una intención explícita: orientar a los jóvenes que están creciendo en un entorno marcado por el conflicto armado, el desplazamiento forzado y el reclutamiento militar. La ceremonia se celebró en la Catedral de San Columbano, en la capital del estado de Kachin, y fue presidida por el obispo de Myitkyina, Mons. John Mung-ngawn La Sam, que bendijo la imagen del joven santo italiano ante cientos de fieles.

El P. John Aung Htoi, sacerdote de la diócesis, explicó el sentido pastoral de la iniciativa. «El objetivo de instalar esta estatua es ayudar a los jóvenes a aprender cómo dar testimonio de la fe en sus vidas», afirmó. En esa misma línea, añadió: «El ejemplo de Carlo Acutis demuestra que los jóvenes de Myanmar pueden vivir su fe también a través del uso responsable de Internet y las redes sociales».

La inauguración coincidió, además, con fechas significativas para el obispo La Sam, de 53 años: el décimo aniversario de su ordenación sacerdotal y el primer aniversario al frente de la diócesis. En ese marco, la figura de San Carlo Acutis fue presentada como una referencia concreta de santidad juvenil, capaz de hablar a una generación sometida a presiones múltiples en medio de una crisis nacional prolongada.

San Carlo Acutis, fallecido a los 15 años a causa de una leucemia, es conocido por su profunda devoción a la Eucaristía y por haber utilizado los medios digitales para evangelizar. Popularmente llamado el «influencer de Dios», creó un sitio web dedicado a documentar milagros eucarísticos en todo el mundo. Fue beatificado por el Papa Francisco en 2020 y canonizado por el Papa León XIV en 2025.

Para el P. Htoi, la relevancia del santo se entiende mejor al mirar la realidad cotidiana de Myanmar. «Los jóvenes se enfrentan a numerosas amenazas sociales y morales, como las drogas, la violencia, la desintegración familiar, la delincuencia y el uso indebido de las redes sociales, todo ello en un contexto de falta de protección legal.Como resultado, muchos se sienten atemorizados y buscan puntos de referencia, como las enseñanzas de la Iglesia», afirmó.

Myanmar atraviesa una guerra civil desde el golpe militar de febrero de 2021, que derrocó al gobierno electo. Desde entonces, grupos armados étnicos y fuerzas prodemocráticas han resistido a la junta militar, que, según diversas estimaciones, controla solo cerca de la mitad del territorio nacional. Informes de las Naciones Unidas señalan que el conflicto ha provocado miles de muertes y el desplazamiento de millones de personas.

En este escenario, el P. Htoi insistió en la necesidad de acompañar a la juventud, a la que describió como decisiva para el porvenir del país. «El futuro del país depende en gran medida de sus jóvenes, pero ellos necesitan acompañamiento y orientación», subrayó. Añadió que, en muchas zonas afectadas por la violencia, los jóvenes viven en situación de calle, han quedado huérfanos o carecen de protección familiar.

La Iglesia local, según se informó, ha intentado responder con iniciativas concretas. En 2014, la Arquidiócesis de Mandalay estableció el Centro Juvenil Don Bosco, que actualmente acoge a unos 60 jóvenes en situación vulnerable. El centro brinda alojamiento, alimentación, educación, atención médica y formación vocacional, además de actividades deportivas, musicales y culturales.

La situación de los jóvenes se habría agravado tras la entrada en vigor de la ley de reclutamiento de 2024, que ha llevado al alistamiento forzoso de unos 60.000 jóvenes enviados a zonas de combate, mientras que cerca de 100.000 más se han visto obligados a esconderse o huir del país, principalmente hacia Tailandia, según los reportes citados en la información.

En ese contexto de guerra, desarraigo y presión sobre las familias, la estatua de San Carlo Acutis queda presentada como un signo con intención claramente pastoral: proponer a un joven santo, enamorado de la Eucaristía y comprometido con la evangelización, para que los jóvenes de Myanmar encuentren un modelo de vida cristiana y un punto de referencia que los sostenga en tiempos de prueba.

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