(ACI/InfoCatólica) El arzobispo Georg Gänswein, nuncio de la Santa Sede para Lituania, Letonia y Estonia, ha asegurado que con el pontificado de León XIV «la normalidad» está regresando al Vaticano. El prelado, que durante años fue secretario personal del Papa Benedicto XVI, ofreció estas declaraciones en una entrevista concedida a EWTN News en Vilna, el 20 de enero, donde se refirió tanto al ambiente actual en Roma como a su preocupación por el Camino Sinodal Alemán.
Gänswein afirmó que el cambio de Pontífice ocurrido el año pasado ha traído a la Santa Sede una «dimensión positiva completamente nueva». En su valoración, lo más visible es un cambio de clima interno: «Sobre todo, ha habido un cambio para mejor en la atmósfera» con León XIV. Para el nuncio, esa mejoría no es meramente organizativa, sino que refleja un retorno a un modo más ordenado y claro de conducir y anunciar la fe.
El arzobispo señaló que tuvo dos encuentros con León XIV el año pasado, y que el más reciente tuvo lugar a mediados de diciembre. Sobre esos encuentros, afirmó: «Ambos encuentros fueron muy, muy bien. Y el período intermedio me ha dejado muy claro que —para expresarlo de manera algo idiosincrática— la normalidad está regresando poco a poco». En su interpretación, esa «normalización» es un signo de que «la fe y el Espíritu Santo están realmente en acción».
Gänswein explicó qué entiende por ese retorno a la normalidad. «Usé el término normalización. Para mí, es importante ver que el Papa León simplemente ha enfatizado algunos asuntos que no son nuevos pero que han sido completamente pasados por alto en los últimos años». Con ello, el nuncio sostiene que el Papa ha vuelto a poner en primer plano elementos esenciales de la vida eclesial que, según su apreciación, habían quedado relegados.
También elogió lo que describió como una «línea clara» del Pontífice al proclamar la fe, algo que —según dijo— León XIV realiza «con alegría y convicción». En esa misma línea, afirmó que al leer sus catequesis y homilías se percibe un perfil espiritual concreto: «Cuando lees sus catequesis o sermones, puedes sentir que es un hombre que vive y proclama la fe con un espíritu agustiniano».
La entrevista abordó asimismo la situación eclesial en Alemania. Con la sexta y última asamblea del Camino Sinodal prevista a partir del 29 de enero, Gänswein manifestó inquietud por el rumbo del proceso y por el riesgo de que derive en una división más profunda. En su juicio, el problema no es la posibilidad de reformas puntuales, sino el sentido doctrinal de diversas propuestas.
«Cualquiera que haya seguido los acontecimientos en torno al Camino Sinodal desde el principio hasta hoy puede ver una cosa importante, a saber, que varias de las demandas del Camino Sinodal se alejan de la fe», afirmó. A continuación, reconoció que puede existir necesidad de reformas en algunos aspectos: «No hay duda de que sí existe la necesidad de cambiar y reformar ciertas cosas aquí y allá. Estoy de acuerdo con eso». Sin embargo, añadió su diagnóstico sobre lo que ha visto hasta ahora: «Sin embargo, lo que se ha mostrado hasta ahora en el Camino Sinodal es, para mí, una clara evidencia de que no se trata de un retorno a un profundizamiento de la fe, sino de un diluir la fe».
El nuncio precisó además que ningún cambio puede contradecir la posición de la Iglesia Católica en ámbitos decisivos, como la moral, la ética, la estructura sacramental de la Iglesia o la autoridad de los obispos. Es decir, subrayó que una reforma legítima no puede convertirse en un pretexto para alterar elementos sustanciales de la doctrina y del orden eclesial.
Finalmente, Gänswein expresó su deseo de que el proceso concluya cuanto antes: «Sólo puedo esperar y rezar para que este camino equivocado simplemente termine pronto». Con esas palabras, el arzobispo dejó clara su convicción de que el Camino Sinodal Alemán no conduce a una renovación fiel, sino a una deriva que, a su juicio, daña la fe y la unidad de la Iglesia.







