(InfoCatólica) León XIV mantuvo este lunes una audiencia privada con los máximos responsables de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro (FSSP), una comunidad cuyo carisma está en la celebración de la misa según la forma extraordinaria, en un gesto significativo que marca su primer acercamiento directo a las comunidades tradicionalistas desde su elección al pontificado.
El encuentro, que tuvo lugar en el Palacio Apostólico el 19 de enero, duró media hora y transcurrió en un clima cordial, según informó la propia fraternidad en un comunicado oficial publicado al día siguiente.
El Santo Padre recibió al superior general de la FSSP, el padre John Berg, nacido en Minneapolis, quien estuvo acompañado por el padre Josef Bisig, uno de los fundadores de la fraternidad y su primer superior general, que actualmente ejerce como rector del Seminario Nuestra Señora de Guadalupe en Denton, Texas.
Una comunidad nacida para la reconciliación
La Fraternidad Sacerdotal de San Pedro es una sociedad de vida apostólica de derecho pontificio fundada en 1988 por sacerdotes que se separaron del arzobispo Marcel Lefebvre, fundador de la Sociedad de San Pío X, precisamente para permanecer en plena comunión con el Romano Pontífice mientras preservaban la liturgia tradicional. Durante casi 38 años, la fraternidad ha desarrollado diversas formas de apostolado entre los fieles vinculados al rito romano antiguo.
Según explicaron los dirigentes de la FSSP, que habían solicitado expresamente la audiencia, el encuentro sirvió para «presentar al Santo Padre con mayor detalle la fundación y la historia de la fraternidad, así como las diversas formas de apostolado» que desarrolla. También se expusieron «la ley propia y el carisma que guían la santificación de sus miembros», según recoge el comunicado oficial.
Obstáculos y malentendidos sobre la mesa
En un lenguaje cuidadosamente medido, los responsables de la fraternidad señalaron que la audiencia papal también brindó «la oportunidad de evocar cualquier malentendido y obstáculo que la fraternidad encuentra en ciertos lugares y de responder a las preguntas del Sumo Pontífice». Esta formulación sugiere que los dirigentes aprovecharon el encuentro para trasladar al Papa las dificultades que atraviesan en algunas diócesis.
Al término de la reunión, León XIV impartió su bendición apostólica, «que extendió a todos los miembros de la fraternidad», según confirma el comunicado. La FSSP expresó su gratitud al Santo Padre por haberles brindado esta oportunidad de encuentro y animó a los fieles a «continuar rezando fervientemente durante la novena de treinta días de preparación para la renovación de su consagración al Inmaculado Corazón de María el 11 de febrero».
Un contexto delicado tras "Traditionis Custodes"
La audiencia se produce en un momento especialmente delicado para la fraternidad y para el conjunto de comunidades vinculadas a la forma tradicional del rito latino. En 2021, el papa Francisco promulgó el motu proprio Traditionis Custodes, que impuso severas restricciones a las parroquias y comunidades dedicadas al rito romano tradicional.
Como consecuencia de ese documento, la FSSP se encuentra actualmente sometida a una visita apostólica iniciada por la Santa Sede a finales de 2024. Esta visita forma parte de un proceso más amplio de acompañamiento a los institutos que anteriormente dependían de la Comisión Pontificia Ecclesia Dei y que ahora, debido a Traditionis Custodes, quedan bajo la supervisión del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.
Tanto la FSSP como el dicasterio han subrayado que la visita apostólica no tiene carácter punitivo, sino que constituye un ejercicio normal de supervisión para que el dicasterio pueda «conocer quiénes somos, cómo nos va y cómo vivimos, a fin de proporcionarnos cualquier ayuda que podamos necesitar». La fraternidad ya había sido objeto de una visita apostólica similar en 2014.
Una protección precaria bajo Francisco
Aunque el papa Francisco concedió a la FSSP una especie de nicho protegido, eximiéndola explícitamente de algunas restricciones mediante un decreto del 11 de febrero de 2022, la fraternidad sacerdotal quedó no obstante sometida a un control estructural y un escrutinio más estrictos que bajo Benedicto XVI. Aquel decreto surgió de una audiencia privada previa entre Francisco y los dirigentes de la FSSP.
Señales de una apertura pragmática
La reunión del lunes cobra, por tanto, especial relevancia al representar el primer acercamiento claro y personal de León XIV a una destacada comunidad tradicionalista, demostrando su disposición a escuchar sus preocupaciones. El gesto se suma a otros anteriores, como la autorización concedida el pasado octubre al cardenal Raymond Burke para celebrar una misa pontifical en la Basílica de San Pedro, así como la voluntad del Papa de conceder exenciones caso por caso a algunas comunidades tradicionales.
Observadores vaticanos interpretan estos movimientos como indicios de una política de «indulgencia pragmática» hacia tales comunidades: el Pontífice no parece dispuesto a deshacer los cambios litúrgicos introducidos por Francisco, pero tampoco los aplica con el mismo rigor.
Expectación
Los círculos tradicionalistas han acogido con esperanza la audiencia del lunes, encontrando motivo de consuelo en el hecho de que la Iglesia cuenta ahora con un Papa estadounidense dispuesto a escuchar a un compatriota que dirige una orden tradicional en un momento en que, según fuentes internas, «las aguas están revueltas». El padre Berg aporta además una amplia experiencia a su cargo, habiendo servido ya como superior general de la fraternidad entre 2006 y 2018.
Al igual que muchas comunidades y parroquias vinculadas al rito romano tradicional, la FSSP es una comunidad floreciente que cuenta con varios centenares de sacerdotes y seminaristas en todo el mundo, un flujo constante de vocaciones y liturgias bien concurridas.







