(VaticanNews/InfoCatólica) El 13 de enero, el Papa León XIV pudo contemplar en la sala pequeña del Aula Pablo VI el tondo de mosaico realizado por el taller de mosaicos vaticano de la Fábrica de San Pedro, que, según la tradición, se elabora después de la elección de cada Pontífice.
Una obra de arte tradicional con técnicas milenarias
El tondo de mosaico, conocido como clípeo, tiene 137 centímetros de diámetro y ha sido elaborado con esmaltes vítreos y oro sobre una estructura metálica. Según un comunicado de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, la obra está compuesta por más de 15.000 teselas, entre las que se incluyen algunas que datan del siglo XIX.
Las pequeñas piezas se crearon utilizando la antigua técnica del mosaico cortado y se fijaron con estuco al aceite o estuco romano, tradicional del Vaticano. Este método histórico ha sido preservado por los artesanos del Estudio del Mosaico Vaticano, donde actualmente se realiza la conservación de los mosaicos de la basílica, con intervenciones de restauración, y la producción de obras para la venta al público.
El proceso creativo y artístico
La obra representa un boceto pictórico del maestro Rodolfo Papa, un óleo sobre lienzo del mismo tamaño que el tondo de mosaico, concebido específicamente para su transposición al mosaico. La creación comenzó a partir de este boceto original, diseñado con las mismas proporciones que tendrá el mosaico final, con el objetivo de facilitar su transposición al trabajo musivo.
Gracias a la habilidad y a la experiencia de los mosaiquistas vaticanos, que todavía utilizan los antiguos procedimientos técnico-artísticos, se producen mosaicos inspirados en las obras maestras del arte sacro y profano.
La presentación oficial al Pontífice
Presentaron la obra al Papa León XIV el cardenal Mauro Gambetti, arcipreste de la Basílica de San Pedro; el cardenal James Michael Harvey, arcipreste emérito de San Pablo Extramuros; y el padre Donato Ogliari, abad del Monasterio de San Pablo. A ellos se unieron el maestro Rodolfo Papa y Paolo Di Buono, director del Estudio de Mosaicos del Vaticano. Al finalizar el encuentro, el Pontífice rezó con los presentes junto a la obra.
Su destino en la basílica romana
El mosaico será colocado en la Basílica de San Pablo Extramuros, junto al retrato del Papa Francisco en la nave lateral derecha de la basílica, a una altura aproximada de 13 metros. Una vez colocado, el tondo de León XIV se añadirá a la larga serie de retratos pontificios que decoran las paredes de la nave derecha de la basílica, a una altura de unos 13 metros.
Este conjunto iconográfico representa un relato visual de la sucesión apostólica, un legado artístico que se remonta a los primeros siglos de la Iglesia cristiana. El foco que iluminaba el mosaico de Francisco se apagó el pasado 21 de abril, y ahora ya está listo el retrato de León XIV para ocupar su lugar en esta galería pontificia.
Esta particular 'línea del tiempo' ha tenido que sobreponerse incluso a la tragedia, especialmente tras el devastador incendio de 1823 que redujo a cenizas gran parte de la basílica paleocristiana y destruyó la mayoría de los retratos originales. Aquel siniestro obligó a la Santa Sede a emprender una reconstrucción titánica de la colección, estableciendo los criterios de unidad artística y técnica que hoy observamos. Por tanto, el nuevo mosaico de León XIV no solo se suma a una lista de nombres, sino que se integra en un conjunto monumental que fue rescatado de las llamas para preservar la memoria visual de Roma.








