(USCCB/InfoCatólica) El mantenimiento de batalla por el derecho a la vida en Estados Unidos. Incluso cuando parecía una causa perdida. A diferencia de muchos otros países sigue siendo un tema relevante en la escena política y gracias a eso se han producido avances, unos más grandes y otros más pequeños aparentemente.
Entre las «armas» destacan, sin lugar a dudas, dos: los medios sobrenaturales y la claridad del lenguaje, que incluso en los momentos eclesiales más oscuros ha relucido con claridad.
La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) ha invitado a los católicos de todo el país a participar en la Vigilia Nacional de Oración por la Vida, que se celebrará entre el jueves 22 y el viernes 23 de enero, con el objetivo de orar por el fin del aborto y promover un mayor respeto por toda vida humana.
El evento, organizado por la Secretaría de Actividades Pro-Vida de la USCCB junto con la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción y la Oficina de Pastoral Universitaria de la Universidad Católica de América, se realiza tradicionalmente en vísperas de la Marcha por la Vida, que conmemora la decisión de 1973 en el caso Roe contra Wade.
La convocatoria se produce en el 53.º aniversario de aquel fallo de la Corte Suprema que legalizó el aborto en todo el territorio estadounidense, una decisión que, según han recordado los prelados, condujo a la pérdida de más de 65 millones de vidas y causó un daño incalculable a padres y familiares.
Programa de actos y celebraciones litúrgicas
La misa de apertura tendrá lugar el jueves 22 de enero a las 17:00 horas (hora local) en la Gran Iglesia Superior de la Basílica, en Washington D.C., y será presidida por el obispo Daniel E. Thomas, presidente del Comité de Actividades Pro-Vida de la USCCB, quien también pronunciará la homilía.
Posteriormente, a las 19:00 horas, se celebrará una Hora Santa Nacional por la Vida en la Iglesia de la Cripta de la Basílica, que incluirá el rezo del Rosario y la bendición. Esta será presidida por el obispo de Portland, monseñor James T. Ruggieri.
Durante la noche del 22 al 23 de enero se llevarán a cabo horas santas nocturnas, de 21:00 a 08:00 horas, dirigidas por seminaristas, para quienes deseen acompañar en oración durante toda la madrugada.
La vigilia concluirá el viernes 23 de enero a las 08:00 horas con la misa de clausura, que será celebrada por el cardenal Seán P. O'Malley, arzobispo emérito de Boston.
El compromiso por la vida tras la revocación de Roe
En el marco de esta convocatoria, el obispo Thomas recordó la importancia de mantener viva la oración y el compromiso en favor de la vida humana. «Nuestras oraciones, sacrificios y esfuerzos conjuntos para proteger la vida humana y sanar las heridas causadas por el aborto siguen siendo tan importantes como siempre», afirmó el prelado en su declaración oficial.
El obispo destacó que, aunque la revocación de Roe en 2022 abrió nuevas oportunidades para la defensa legal de la vida y ha permitido varias victorias en este ámbito, «la vida humana sigue gravemente amenazada» debido a la promoción del aborto a nivel estatal y federal.
Entre los logros recientes, Thomas señaló que el Congreso actuó el pasado año retirando en gran medida la financiación federal con dinero de los contribuyentes a Planned Parenthood, la principal organización abortista del país. Asimismo, la Administración actual ha revertido varias políticas proabortistas de su predecesora.
Desafíos persistentes y llamamiento a la acción
No obstante, el presidente del Comité de Actividades Pro-Vida enumeró los desafíos actuales que persisten: las iniciativas legislativas a favor del aborto mediante referendos estatales, el aumento del uso y la disponibilidad de píldoras abortivas, y la necesidad de proteger la Enmienda Hyde para mantener el aborto financiado con dinero público fuera de las leyes nacionales de atención sanitaria.
«Debemos seguir apoyando a las madres embarazadas y madres que lo necesitan, y ofrecer apoyo espiritual y emocional a todas las personas que han participado en un aborto», subrayó el obispo Thomas.
Citando al Papa León XIV, el prelado recordó que «la misericordia de Dios nos llama a proteger cada vida, especialmente aquellas que la sociedad ignora: el niño que aún no ha nacido y los ancianos que se acercan al final de su viaje, porque cada uno lleva el rostro de Cristo».
«Que podamos ver el rostro de Cristo en cada persona, en cada madre embarazada y en cada niño en el vientre materno», concluyó, animando a los fieles a participar en la Vigilia Nacional de Oración por la Vida y a mantenerse firmes en el compromiso de garantizar que toda vida humana sea protegida por la ley y acogida con amor, de modo que el aborto llegue a ser impensable.








