El creador de Dilbert, muere a los 68 años tras anunciar su conversión al cristianismo
Recreación con IA de la Apuesta de Pascal formulada por Dilbert | IC/IA

Scott Adams

El creador de Dilbert, muere a los 68 años tras anunciar su conversión al cristianismo

De escéptico a creyente: la conversión póstuma de Scott Adams, creador de Dilbert, conmueve a sus seguidores, su último mensaje: «Acepto a Jesucristo como mi Señor y Salvador»

(CNA/InfoCatólica) Scott Adams, creador de la célebre tira cómica Dilbert, falleció el 13 de enero a los 68 años tras una batalla contra el cáncer de próstata que se extendió a sus huesos. En sus últimos meses de vida, el caricaturista estadounidense protagonizó una conversión al cristianismo que anunció públicamente y que culminó con un mensaje póstumo en el que declaró su fe en Jesucristo.

Adams, quien había sido crítico de la religión organizada durante buena parte de su trayectoria, reveló en mayo de 2025 que padecía cáncer de próstata. La enfermedad avanzó rápidamente en los meses siguientes, dejándole paralizado de cintura para abajo y provocándole insuficiencia cardíaca. Falleció tras una breve estancia en un centro de cuidados paliativos.

Una conversión anunciada en el último año de vida

Según cuenta Tyler Arnold para CNA, el 1 de enero de 2026, Adams anunció en un episodio de su podcast «Real Coffee with Scott Adams» su intención de convertirse al cristianismo, después de numerosas conversaciones con amigos cristianos que durante años habían intentado acercarle a la fe.

«No he sido creyente, pero también tengo respeto por cualquier cristiano que se esfuerza de otra manera para tratar de convertirme», declaró entonces Adams. «Porque, ¿cómo creería yo [que] tú crees en tu propia religión si no estás tratando de convertirme? Así que tengo un gran respeto por la gente a la que le importa lo suficiente como para querer que me convierta y luego se esfuerza por tratar de convencerme».

El caricaturista, nacido el 8 de junio de 1957 en Windham, Nueva York, admitió que «cualquier escepticismo que tenga sobre la realidad ciertamente sería respondido de inmediato si despierto en el cielo». Con un razonamiento que evocaba la célebre Apuesta de Pascal, el argumento del filósofo y matemático católico francés del siglo XVII Blaise Pascal sobre los riesgos y recompensas de seguir a Jesucristo, Adams resumió: «Si resulta que no hay nada allí, no he perdido nada, pero he respetado sus deseos, y me gusta hacer eso. Si resulta que hay algo allí y el modelo cristiano es lo más cercano a eso, gano».

El mensaje final: «Acepto a Jesucristo como mi Señor y Salvador»

Poco después de su fallecimiento, la cuenta de Adams en la red social X publicó un «mensaje final» del caricaturista en el que expresaba su fe de manera inequívoca. «Acepto a Jesucristo como mi Señor y Salvador, y espero con ilusión pasar una eternidad con él», declaró Adams, agregando que esperaba seguir «calificado para entrar» al cielo al morir.

En ese mensaje póstumo, Adams se despidió de sus seguidores con palabras de gratitud: «Tuve una vida increíble. Le di todo lo que tenía. Si obtuviste algún beneficio de mi trabajo, te pido que lo compartas lo mejor que puedas. Ese es el legado que quiero». El caricaturista concluyó su despedida con una exhortación: «Sean útiles. Y por favor sepan que los amé a todos hasta el final».

De escéptico a creyente: una trayectoria vital singular

La conversión de Adams supuso un giro significativo respecto a sus posturas anteriores. Durante años había expresado su escepticismo sobre las religiones tradicionales en entradas de blog y en dos libros de ficción titulados «God's Debris» (Los escombros de Dios) y su secuela, «The Religion War» (La guerra de las religiones), donde exploraba cuestiones religiosas desde una perspectiva crítica.

Su trabajo en la compañía telefónica Pacific Bell durante las décadas de 1980 y 1990 inspiró muchos de los estereotipos humorísticos de oficina retratados en Dilbert, una sátira de los lugares comunes que definen el trabajo de oficina en Estados Unidos. La tira cómica alcanzó enorme popularidad hasta la década de 2000 e incluso contó con una breve serie de televisión. Más adelante en su carrera, Adams lanzó la serie de charlas en vídeo «Real Coffee With Scott Adams», que continuó hasta apenas unos días antes de su muerte.

Reacciones: teólogos y apologistas celebran la conversión

La conversión de Adams fue recibida con esperanza por diversas figuras católicas, sigue relatando Tyle. El padre Thomas Petri, teólogo dominico, calificó el anuncio como una «muy buena noticia» y señaló que seguiría rezando por Adams. Ante las críticas de algunos cristianos en internet que cuestionaban la autenticidad de la conversión por parecerles «meramente una apuesta por si Dios existe», Petri defendió: «A mí me parece bien esa apuesta. Pocas personas llegan a Dios con una fe perfectamente formada. Sin embargo, como creemos que Dios es amor, es difícil pensar que el gesto de Scott Adams no sería recibido y bendecido por Él».

«Naturalmente, a medida que nos acercamos a la muerte nos enfocamos más en las cosas y preguntas últimas», añadió Petri. «Confiar en Dios nos abre a la posibilidad de que la muerte no sea un final sino una vía hacia algo mayor. Rezo para que incluso los pecadores más endurecidos tengan algún deseo de Dios aun en sus últimos momentos. Creo que eso es suficiente para que Dios trabaje con ello».

Por su parte, Jimmy Akin, destacado apologista en Catholic Answers que debatió con Adams sobre el suicidio asistido en 2015, expresó estar «muy contento de que [Adams] haya decidido buscar a Dios en este momento difícil». Akin subrayó que «Dios tiene muchas maneras de atraer a las personas hacia sí» y que «como Jesús nos enseñó, nunca es demasiado tarde en esta vida para que una persona se vuelva hacia Dios. Ese es uno de los puntos principales de la parábola de los obreros en la viña».

Un legado entre la sátira y la polémica

Adams se hizo conocido en sus últimos años por sus posturas políticas conservadoras y, en ocasiones, controvertidas, que le granjearon tanto seguidores como críticas. Sin embargo, su legado principal permanece en Dilbert, la tira cómica que durante décadas reflejó con humor cáustico las frustraciones y absurdos del mundo corporativo estadounidense, convirtiéndose en un icono de la cultura popular.

Con su conversión final y su mensaje de despedida instando a «ser útiles» y compartiendo su amor por quienes le siguieron, Adams cerró una vida marcada por la creatividad, la sátira y, en sus últimos meses, por una búsqueda espiritual que encontró respuesta en la fe cristiana.

Como dice el poema popular:

La ciencia más acabada
es que el hombre en gracia acabe,
pues al fin de la jornada,
aquél que se salva, sabe,
y el que no, no sabe nada.

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