El cardenal Roche defendió «Traditionis Custodes» en un texto no debatido en el Consistorio Extraordinario
Texto distribuido y no debatido en el Sínodo | © Diane Montagna

Afirma que «Sin reforma litúrgica, no hay reforma de la Iglesia»

El cardenal Roche defendió «Traditionis Custodes» en un texto no debatido en el Consistorio Extraordinario

El cardenal Roche defendió Traditionis Custodes en el Consistorio con un memorando que no llegó a discutirse. Su tesis: la unidad exige una sola lex orandi. Su omisión: el magisterio de Benedicto XVI que declaró el Misal de 1962 'nunca abrogado'.

(InfoCatólica) Hace un par de días se especulaba con un documento sobre la liturgia presentado por el cardenal Roche en el reciente Consistorio Extraordinario.

El primero en adelantarlo fue The Catholic Herald:

Cabe destacar que un cardenal declaró a The Catholic Herald que, si bien el tema de la Misa Tradicional en Latín no se planteó abiertamente en el pleno, sí se incluyó en los procedimientos por escrito. «Si bien la liturgia se dejó de lado», declaró el cardenal, «al final nos entregaron un documento escrito por el cardenal Arthur Roche, bastante negativo sobre la Misa Tradicional en Latín».

Hoy diversos medios han conseguido el famoso documento.

El Cardenal Arthur Roche presentó en el Consistorio Extraordinario una defensa teológica de Traditionis Custodes, la normativa papal que restringe severamente el uso del Misal Romano de 1962.

Su argumento central descansa en dos pilares:

  1. la liturgia ha experimentado reformas continuas en la historia, y
  2. la unidad eclesial exige una única lex orandi para el Rito Romano.

Sin embargo, el texto suscita interrogantes doctrinales más allá de la defensa de su propuesta

Primero, invoca el principio de «desarrollo orgánico» sin distinguir entre evolutio y mutatio, entre crecimiento y ruptura. Segundo, omite el magisterio favorable al Misal tradicional de Juan Pablo II y Benedicto XVI, construyendo una narrativa incompleta. Tercero, propone una ecuación novedosa: rechazar la reforma litúrgica equivale a rechazar el Concilio Vaticano II (§11), una tesis que ni siquiera Pablo VI formuló en esos términos.

Por otro lado, Roche realiza un silencio magisterial selectivo

  • Ecclesia Dei (Juan Pablo II, 1988): «legítimas aspiraciones» de fieles al Misal de 1962.
  • Summorum Pontificum (Benedicto XVI, 2007): el Misal de 1962 «nunca fue abrogado» (art. 1). Doctrina jurídico-litúrgica solemnemente afirmada.

Esta laguna historiográfica no parece accidental y tiende a construir una narrativa en la que toda «concesión» previa fue meramente pastoral, cuando Benedicto XVI afirmó que ambas formas expresan la misma lex orandi.

El documento, aunque fue distribuido entre los asistentes, no llegó a discutirse. Algunos echan también en falta que explique por qué entonces para redactar Traditionis Custodes tuvieron que manipular una encuesta a los obispos, sobre la que no mostraron los resultados, como sí han hecho pontífices anteriores.

Texto del memorando de Roche traducido del blog de Diane Montagna

CONSISTORIO EXTRAORDINARIO

(7-8 de enero de 2026)

Liturgia: cuidadosa reflexión teológica, histórica y pastoral “para que se conserve la sana tradición y, sin embargo, quede abierto el camino al progreso legítimo” (SC 23).

LITURGIA

Card. Arthur Roche

1.-En la vida de la Iglesia, la Liturgia siempre ha experimentado reformas. Desde la Didaché a la Traditio Apostolica; del uso del griego al del latín; de los libelli precum a los Sacramentarios y los Ordines; de los Pontificales a las reformas franco-germánicas; de la Liturgia secundum usum romanae curiae a la reforma tridentina; de las reformas parciales post-tridentinas a la reforma general del Concilio Vaticano II. La historia de la Liturgia, podríamos decir, es la historia de su continuo "reformar" en un proceso de desarrollo orgánico.

2.-San Pío V, al afrontar la reforma de los libros litúrgicos en observancia del mandato del Concilio de Trento (cf. Sesión XXV, Decreto General, cap. XXI), se movió por el deseo de preservar la unidad de la Iglesia. La bula Quo primum (14 de julio de 1570), con la que se promulgó el Misal Romano, afirma que “como en la Iglesia de Dios hay una sola manera de recitar los salmos, así conviene que haya un solo rito para celebrar la Misa” (cum unum in Ecclesia Dei psallendi modum, unum Missae celebrandae ritum esse maxime deceat).

3.-La necesidad de reformar la Liturgia está estrictamente ligada al componente ritual, a través del cual — per ritus et preces (SC 48) — participamos en el misterio pascual: el rito está en sí mismo caracterizado por elementos culturales que cambian en el tiempo y en los lugares.

4.- Además, dado que la “Tradición no es la transmisión de cosas o palabras, una colección de cosas muertas” sino “el río vivo que nos une a los orígenes, el río vivo en el que los orígenes están siempre presentes” (BENEDICTO XVI, Audiencia General, 26 de abril de 2006), ciertamente podemos afirmar que la reforma de la Liturgia querida por el Concilio Vaticano II no solo está en plena sintonía con el verdadero sentido de la Tradición, sino que constituye una forma singular de ponerse al servicio de la Tradición, porque esta última es como un gran río que nos conduce a las puertas de la eternidad (ibíd.).

5.- En esta visión dinámica, “mantener la tradición sólida” y “abrir el camino al progreso legítimo” (SC 23) no pueden entenderse como dos acciones separables: sin un “progreso legítimo” la tradición se reduciría a una “colección de cosas muertas” no siempre saludables; sin la “sana tradición” el progreso corre el riesgo de convertirse en una búsqueda patológica de la novedad, que no puede generar vida, como un río cuyo cauce está bloqueado separándolo de sus fuentes.

6.- En el discurso a los participantes en la Plenaria del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos (8 de febrero de 2024), el Papa Francisco se expresó así:

“A sesenta años de la promulgación de la Sacrosanctum Concilium, las palabras que leemos en su introducción, con las que los Padres declararon el propósito del Concilio, no dejan de entusiasmar. Son objetivos que describen un deseo preciso de reformar la Iglesia en sus dimensiones fundamentales: hacer que la vida cristiana de los fieles crezca cada día más; adaptar mejor a las necesidades de nuestro tiempo las instituciones sujetas a cambio; fomentar todo lo que pueda promover la unión entre todos los que creen en Cristo; fortalecer lo que sirve para llamar a todos al seno de la Iglesia (cf. SC 1). Es una tarea de renovación espiritual, pastoral, ecuménica y misionera. Y para llevarla a cabo, los Padres conciliares sabían por dónde debían empezar, sabían que había razones particularmente urgentes para emprender la reforma y la promoción de la liturgia” (Ibíd.). Es como decir: sin reforma litúrgica, no hay reforma de la Iglesia.

7.- La Reforma litúrgica se elaboró sobre la base de una “investigación teológica, histórica y pastoral precisa” (SC 23). Su alcance era hacer más plena la participación en la celebración del Misterio Pascual para una renovación de la Iglesia, Pueblo de Dios, Cuerpo Místico de Cristo (véase LG capítulos I-II), perfeccionando a los fieles en la unidad con Dios y entre ellos mismos (cf. SC 48). Solo desde la experiencia salvífica de la celebración de la Pascua, la Iglesia redescubre y relanza el mandato misionero del Señor Resucitado (cf. Mt 28, 19-20) y se convierte, en un mundo desgarrado por la discordia, en levadura de unidad.

8.- Debemos reconocer también que la aplicación de la Reforma sufrió y sigue sufriendo una falta de formación, y esta urgencia de abordarla, comenzando por los Seminarios para “dar vida al tipo de formación de los fieles y al ministerio de los pastores que tengan su cumbre y fuente en la liturgia” (Instrucción Inter oecumenici, 26 de septiembre de 1964, 5).

9.- El bien primordial de la unidad de la Iglesia no se logra congelando la división, sino encontrándonos en el compartir lo que no puede sino compartirse, como dijo el Papa Francisco en Desiderio desideravi 61:

“Estamos llamados continuamente a redescubrir la riqueza de los principios generales expuestos en los primeros números de la Sacrosanctum Concilium, comprendiendo el vínculo íntimo entre esta primera de las constituciones del Concilio y todas las demás. Por eso no podemos volver a aquella forma ritual que los padres conciliares, cum Petro et sub Petro, sintieron la necesidad de reformar, aprobando, bajo la guía del Espíritu Santo y siguiendo su conciencia de pastores, los principios de los que nació la reforma. Los santos pontífices San Pablo VI y San Juan Pablo II, al aprobar los libros litúrgicos reformados ex decreto Sacrosancti Oecumenici Concilii Vaticani II, han garantizado la fidelidad de la reforma del Concilio. Por este motivo escribí Traditionis custodes, para que la Iglesia pueda elevar, en la variedad de tantas lenguas, una sola y misma oración capaz de expresar su unidad. [Cf. Pablo VI, Constitución Apostólica Missale Romanum (3 de abril de 1969) en AAS 61 (1969) 222]. Como ya he escrito, pretendo que esta unidad se restablezca en toda la Iglesia de Rito Romano”.

10.- El uso de los libros litúrgicos que el Concilio buscó reformar fue, desde San Juan Pablo II hasta Francisco, una concesión que de ninguna manera preveía su promoción. El Papa Francisco —aun concediendo, de acuerdo con Traditionis Custodes, el uso del Missale Romanum de 1962— señaló el camino hacia la unidad en el uso de los libros litúrgicos promulgados por los santos papas Pablo VI y Juan Pablo II, de acuerdo con los decretos del Concilio Vaticano II, expresión única de la lex orandi del Rito Romano.

11.- El Papa Francisco resumió el tema de la siguiente manera (Desiderio desideravi 31):

“[...] Si la liturgia es ‘la cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y, al mismo tiempo, la fuente de donde emana toda su fuerza’ (Sacrosanctum Concilium, n. 10), entonces podemos comprender lo que está en juego en la cuestión litúrgica. Sería trivial leer las tensiones, lamentablemente presentes en torno a la celebración, como una simple divergencia entre diferentes gustos sobre una forma ritual particular. La problemática es principalmente eclesiológica. No veo cómo sea posible decir que se reconoce la validez del Concilio —aunque me asombra que un católico pueda presumir de no hacerlo— y al mismo tiempo no aceptar la reforma litúrgica nacida de la Sacrosanctum Concilium, un documento que expresa la realidad de la Liturgia íntimamente unida a la visión de Iglesia tan admirablemente descrita en la Lumen gentium. [...]”.

Roma, 8.01.2026

9 comentarios

Rafa

Ayer justo acudí por segunda vez a una misa tridentina, con la FSSP. Sigo sin entender qué tiene de malo, el silencio y la paz que se siente es extraordinario.
13/01/26 6:42 PM
Mikel
El argumento del Card. Roche parte de una afirmación falsa: que la unidad eclesial exige una sola lex orandi. El cambio de la liturgia facilita el camino hacia el cambio de la fe. Y eso lo saben bien quienes están detrás de ese afán por combatir la forma tradicional de orar de la Iglesia.
13/01/26 6:48 PM
Maximiliano
Traditionis custodes (Custodios de la tradición) es un motu proprio del papa Francisco, publicado el 16 de julio de 2021. Retira los amplios permisos concedidos por el papa Benedicto XVI con el documento Summorum Pontificum del 7 de julio de 2007 para la utilización del Misal Romano de 1962 y declara que, contrariamente a lo que Benedicto afirmó acerca de la existencia de dos formas del rito romano, por él llamadas la ordinaria y la extraordinaria, "los libros litúrgicos promulgados por los santos Pontífices Pablo VI y Juan Pablo II, en conformidad con los decretos del Concilio Vaticano II, son la única expresión de la lex orandi del Rito Romano".

Todo es producto de una mentira, pues si bien se envió una carta a los obispos del mundo para explicar las razones que llevaron al Papa a tomar la decisión de la promulgación del motu proprio. Los " pocos" que contestaron manifestaban que no había ningún problema para respetar el rito romano de la forma extraordinaria . Se han retirado los reclinatorios y la patena , y se pierde la veneración de recibir el Cuerpo y la Sangre de CRISTO, y caen trozos al suelo parte de la sagrada forma consagrados. Con gran disgusto de Benedicto XVI. Pocos católicos creen la transubstanciación o transustanciación​ que es, según las enseñanzas de la Iglesia católica, la conversión de toda la sustancia del pan en la sustancia del Cuerpo de Cristo, y de toda la sustancia del vino en la sustancia de su Sangre. Hay muy
13/01/26 6:52 PM
Francisco Javier
Los cardenales progres citando a papas preconciliares, las Escrituras, a JPII y Benedicto XVI solo cuando les conviene. Pero para promover la heterodoxia si se olvidan de todos ellos.
13/01/26 7:00 PM
Miguel Grosso (desde Argentina)
No me interesa lo que piensa el Cardenal Roche.
13/01/26 7:21 PM
JCA
«no aceptar la reforma litúrgica nacida de la Sacrosanctum Concilium»: MENTIRA, si fuera así el misal que emplearíamos sería el de 1965, que es la misa tradicional aunque más simplificada. Lo de Bugnini fue un trágala posterior y de una comisión ad hoc.

Por cierto, ¿cuántos obispos no han incurrido ya en uno de los anatemas de Trento?:
TRENTO, SESION XXII, CAN. IX. Si alguno dijere, que se debe condenar el rito de la Iglesia Romana, según el que se profieren en voz baja una parte del Cánon, y las palabras de la consagración; o que la Misa DEBE CELEBRARSE SÓLO EN LENGUA VULGAR, o que no se debe mezclar el agua con el vino en el cáliz que se ha de ofrecer, porque esto es contra la institución de Cristo; SEA EXCOMULGADO.
13/01/26 7:39 PM
JSP
1. Es necesario recordar que en respuesta a la "Reforma" Protestante, la misa antigua fue codificada y el Misal blindado, ante la herejía protestante de ruptura litúrgica, por el Papa San Pío V en el siglo XVI, siguiendo las directrices del Concilio de Trento mediante una formulación disciplinar jurídica y de sanción, casi ex cathedra -no por cerrar reforma litúrgica, sino por cerrar que la herejía entre en la liturgia romana-, en la Bula Quo Primum Tempore.
2. De ahí, que no la pudieran quitar por 2 motivos en el postconcilio Vaticano II e inventaran un nuevo Misal.
3. Pues, si la hubieran quitado se hubiese producido un cisma mayor al de Lefebvre.
4. Y segundo motivo, porque el esquema ecuménico del CV II se venía abajo al contradecirse, ya que sería definitivo el cisma por imposible la unidad con los ortodoxos, los cuales rechazan de plano el Misal del Novus Ordo.
13/01/26 7:39 PM
Taborino
Roche el sheriff litúrgico y su obsesión contra la misa Tridentina, mientras a pocos kilómetros de su oficina "don Bruno" es la sensación con sus bodas show cantando karaokes de Ricchi e poveri, seguramente para Roche es el ejemplo de la lex orando que tanto quiere.
13/01/26 7:45 PM
Percival
Pero ¿qué argumento es ése? Y las liturgias orientales de la misma y una Iglesia católica, que siguen otras "leges orandi" ¿no pertenecen a la misma y única fe? ¿O se trata de concesiones arbitrarias sobre herejías y cismas larvados? Lo que vale para un lado de la ecuación, vale para el otro.
13/01/26 7:55 PM

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