(InfoCatólica) En el ayuntamiento de la ciudad de Corpus Christi (Texas) se ha introducido una propuesta para poner fin a la eutanasia de animales en su territorio. La perrera municipal se encuentra desbordada por el número de animales abandonados en la ciudad, que vagan por las calles buscando comida, y tiene que recurrir frecuentemente a sacrificarlos por falta de espacio.
Ante esta situación, el ayuntamiento está debatiendo una moción para prohibir la eutanasia en el caso de animales sanos o con problemas de salud tratables. Si se aprobase, la eutanasia solo seguiría utilizándose en el caso de animales peligrosos o con enfermedades incurables.
La moción ha sido presentada por los concejales Eric Cantu, Carolyn Vaughn y Kaylynn Paxson. “Necesitan esperanza, no tienen voz”, ha declarado Cantu. “Somos su voz y haremos lo correcto”.
El problema es que no existen fondos necesarios para atender a tantos animales, de manera que en torno al 15 % son sacrificados todos los meses. Los responsables del refugio de animales alegan que la situación les desborda y que se necesitarían millones de dólares para afrontarla sin sacrificar a ningún animal.
Los concejales que respaldan la propuesta argumentan que las preocupaciones financieras no deben prevalecer sobre el objetivo de salvar las vidas de los animales y que hay dinero, pero se usa para cosas “menos necesarias”.
Curiosamente, es muy poco frecuente encontrar esta firmeza en relación con la eutanasia inmoral, a saber, la que afecta a los humanos. ¿Por qué, cuando se trata de seres humanos, sí que hay otras preocupaciones que deben prevalecer sobre el objetivo de salvar la vida de los enfermos, los deprimidos o los niños inocentes? ¿No deberíamos “ser la voz” de esos niños, ancianos y enfermos que, de verdad, no tienen voz en nuestra sociedad? ¿Será que defender a los animales está de moda y es progresista, pero defender a los niños por nacer o a los enfermos y ancianos no lo está?
La eutanasia o suicidio asistido de seres humanos no es legal en Texas, pero sí en otros doce estados norteamericanos. El aborto, que acaba con la vida de un inocente sin su consentimiento, es legal en casi cuarenta estados. Aproximadamente la mitad de los habitantes de Corpus Christi votan al partido Demócrata, militantemente favorable al aborto y, en menor medida, a la eutanasia. En el vecino Canadá, la eutanasia no solo está permitida, sino que cada vez se promueve con mayor insistencia, en buena parte por razones vinculadas a los costos de la sanidad, y el aborto es casi completamente libre. Al sur, en México, el aborto está permitido federalmente en todo el país, pero la eutanasia está prohibida.
En el mundo, la eutanasia es legal en una decena de países, aunque varios están en proceso de aceptarla, como el Reino Unido o Uruguay. Los países en los que el aborto está prohibido por completo pueden contarse con los dedos de una mano.








