(Kath.net/InfoCatólica) Estados Unidos ha expresado una crítica severa al Reino Unido por la acusación contra una activista provida británica que, según informaciones difundidas por medios estadounidenses, será llevada ante los tribunales después de permanecer en silencio dentro de una «zona de protección» establecida en torno a una clínica de abortos. Desde Washington D.C. se subraya que las autoridades norteamericanas siguen el caso «muy de cerca».
De acuerdo con lo publicado, un representante de la administración Trump afirmó que lo sucedido no solo es «preocupante», sino que además contradice el «sentido común» y constituye una «ruptura indeseable» con los valores transatlánticos compartidos.
La reacción no se limitó a una valoración política general. El portavoz del Departamento de Estado también se pronunció sobre el asunto en declaraciones al diario Telegraph, vinculando expresamente el caso con libertades fundamentales. En su valoración, resumió así el problema de fondo: «La decisión de perseguir a una mujer por una oración silenciosa no solo es preocupante en lo relativo al respeto de las libertades fundamentales de opinión y de religión, sino que además supone un alejamiento indeseable de los valores compartidos que deberían dar forma a las relaciones entre Estados Unidos y el Reino Unido».
Por su parte, ADF International destacó un elemento central de la controversia: la nueva ley aplicada en este contexto no menciona de forma explícita el rezo silencioso. Además, según las directrices de la fiscalía británica, el rezo en silencio, por sí solo, no bastaría para cumplir el tipo penal, siempre que no vaya acompañado de una actuación «abierta».
Sin embargo, pese a esa referencia a las directrices y a la falta de mención explícita en la norma, la activista Vaughan-Spruce está siendo perseguida penalmente precisamente por esa actividad interior y silenciosa en el perímetro protegido de la clínica abortista, en un caso que ha encendido las alarmas sobre el trato que reciben hoy quienes defienden la vida y ejercen su libertad de conciencia.








