InfoCatólica / Reforma o apostasía / Categoría: Católicos y política

30.09.12

(193-3) La Iglesia y la unidad nacional. y II– España

–En este artículo lo único que hace usted es copiar textos ajenos y pegarlos.

–Exactamente. Un profesor mío decía que quien copia de uno es un plagiario, quien copia de dos un divulgador, y quien copia de tres o más, un investigador. Ya ve, pues, que he hecho un trabajo de investigación. (Vuelve a publicarse el artículo porque lo he actualizado bastante, sobre todo el punto último, el V).

I.- Del diablo vienen la mentira, el odio, el homicidio, la división, la guerra

–La mentira. La falsificación victimista de la historia es una exigencia necesaria para justificar a los nacionalismos secesionistas injustos. Ya señalé en mi anterior artículo que la Iglesia, lo mismo que estima inadmisibles los separatismos sin justificación suficiente, reprueba igualmente las unidades nacionales impuestas por la fuerza o causantes de graves injusticias y agravios, como han podido darse en los Balcanes, en Sudán y en tantos otros lugares. Hay situaciones tan pésimas que procurar la independencia, incluso con las armas, es un deber patriótico de conciencia. Esta doctrina de la Iglesia, común a cualquier hombre de buen sentido, pone a los secesionistas sin causa en la necesidad de justificar su nacionalismo falsificando la historia e incluso el presente, traduciendo siempre una y otro en clave victimista. Por lo que se refiere a Euskadi, mi hermano Ángel María –a quien tanto debe este artículo, y yo mismo, aunque no en dinero– reunía en un artículo varias citas muy elocuentes (La Razón 24-V-2002):

Leer más... »

8.01.11

(119) Católicos y política –XXIV. ¿Qué debemos hacer?. 11

–Ahora va a resultar que la democracia y los partidos políticos son algo bueno.
–Las síntesis mentales que usted formula son de una simplicidad desoladora. Siga leyendo, por favor.

Los partidos políticos católicos solamente pueden existir si hay hombres intelectual y moralmente capaces de una acción política verdaderamente católica. Es ésta una verdad tan evidente que parece innecesario afirmarla. Pero bien sabemos que a veces las verdades más fundamentales son las más ignoradas. Señalo, pues, las condiciones de esa idoneidad para la acción política católica.

Leer más... »

3.01.11

(118) Católicos y política –XXIII. ¿Qué debemos hacer?. 10

–Buenóooo, ya era hora. El (118). Casi no me lo creo.
–Ya veía usted que en este mismo blog estaba trabajando otros temas.

Examinaré lo que no es un partido católico, lo que no debe ser, antes de tratar de los partidos políticos católicos.

Un partido católico que sea liberal no es un partido católico. Comenzamos por aquí. Y si tenemos en cuenta que hoy en Occidente prácticamente todos los partidos políticos profesan la ideología del liberalismo –todos se fundamentan exclusivamente sobre la libertad humana, exenta de toda sujeción a Dios y al orden natural: liberales, socialistas, nacionalistas, conservadores, etc.–, debemos comenzar por reconocer que actualmente es sumamente difícil constituir un partido católico no-liberal. La presión de los condicionamientos internacionales, culturales y económicos vigentes que enmarcan la vida política, y también los ataques convergentes de los otros partidos y de los medios de comunicación, hacen casi imposible la formación de partidos realmente católicos, es decir, no-liberales. “Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque a Dios [y a los que creen en Él] todo le es posible” (Mc 10,27).

Leer más... »

17.12.10

(117) Católicos y política –XXII. ¿Qué debemos hacer?. 9

–¿Y cuándo nos va hablar del empeño de los católicos, de algunos al menos, en la acción estrictamente política?
–Ahora mismo inicio el tema. Me sigue usted en este blog como la sombra al cuerpo, y adivina mis próximos pasos.

Partimos de lo que ya dije (95):

«Es muy escaso el influjo actual de los cristianos en la vida política de las naciones de Occidente, todas ellas de antigua filiación cristiana. Son muchos los católicos que ven hoy con perplejidad, con tristeza y a veces con resentimiento hacia la Jerarquía pastoral, cómo la presencia de los laicos en la res publica nunca ha sido tan valorada y exhortada en la enseñanza de la Iglesia como en nuestro tiempo, y nunca ha sido tan mínima e ineficaz como ahora. No pocas naciones actuales de mayoría cristiana, desde hace más de medio siglo, han ido avanzando derechamente hacia los peores extremos del mal, conducidos por una minoría política perversa y eficacísima. Esta minoría, en una y otra cuestión, con la complicidad activa o pasiva de políticos cristianos, ha ido imponiendo siempre sus objetivos y leyes criminales, como si la gran mayoría católica no existiera, y ¡apoyándose principalmente en sus votos! “Además de cornudos, apaleados”… Así ha logrado arrancar las raíces cristianas de muchas naciones, ha ignorado y calumniado su verdadera historia, ha encerrado el pensamiento y la vida moral de esas sociedades en unas mallas férreas cada vez peores y más constrictivas».

Leer más... »

10.12.10

(116) Católicos y política –XXI. ¿Qué debemos hacer?. 8

–Bueno ¿nos manifestamos los cristianos o no? Motivos no faltan.
–Permanezca atento a la pantalla, lea e instrúyase.

Ya queda dicho que las multitudinarias manifestaciones católicas con finalidades reinvindicativas pueden ser oportunas en algunos casos y guardando ciertas condiciones. Sigo considerando el tema.

–La fuerza del número es clave en las sociedades liberales. Sit pro ratione, voluntas. Siga la razón lo que la voluntad establece. Esta máxima romana –Juvenal, por ejemplo– se acomoda muy bien a cualquier gobierno que no se sujeta ni a Dios ni al orden natural, sea un tirano o una muchedumbre democrática liberal. De hecho, si miramos la historia de Occidente, observamos que el uso de las manifestaciones populares como medio ordinario de acción política se ha multiplicado grandemente en las sociedad democráticas liberales, fundamentadas no sobre la verdad, sino sobre la fuerza numérica de los votos.

Leer más... »