(445) Fátima, 9: Oraciones de Fátima

–«Señor, enséñanos a orar»…

–También por la Virgen María, en Fátima, nos enseña Jesús a orar.

Las oraciones de Fátima son especialmente venerables, porque habiendo sido reconocidas por la Iglesia las apariciones, podemos creer que Dios nos las ha enseñado por medio de Ángel de la Paz o de la Santísima Virgen María. De hecho, no son pocos los cristianos que las rezan habitualmente. Merece, pues, la pena que las recordemos y comentemos.

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—Oraciones del Ángel de la Paz

En la Memoria IV (1941), que escribió Sor Lucía sobre las apariciones de la Virgen en Fátima, refiere también las apariciones que los tres niños –Jacinta, Francisco y ella– tuvieron antes de un Ángel. «Debía ser en la primavera de 1916 cuando el Ángel se nos apareció por primera vez en nuestra roca del Cabezo» –una ladera a donde habían subido en busca de abrigo–.

«Después de merendar y rezar allí, empezamos a ver a cierta distancia, sobre los árboles que se extendian en dirección al naciente, una luz más blanca que la nieve, con la forma de un joven, transparente, más brillante que un cristal atravesado por los rayos del sol. A medida que se aproximaba ibamos distinguiendo sus facciones. Estábamos sorprendidos y medio absortos. No decíamos ni palabra. Al llegar junto a nosotros, dijo: –No temáis. Yo soy el Ángel de la Paz. Orad conmigo.

Y arrodillándose en tierra, inclinó la frente hasta el suelo. Transportados por un movimiento sobrenatural, le imitamos y repetimos las palabras que le oíamos pronunciar.

Dios mío, yo creo, adoro, espero y os amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman.

Después de repetir esto por tres veces, se levantó y dijo: –Orad así. Los Corazones de Jesús y de María están atentos a la voz de vuestras súplicas… Y desapareció».

Recordemos que las intervenciones más solemnes de Dios entre los hombres vienen a veces precedidas por los ángeles que Él envía. Así lo vemos en la Sagrada Escritura; por ejemplo, en la vocación de Isaías (Is 6); en el Templo a Zacarías (Lc 1,11), en el sueño de San José (Mt 1,20), en la anunciación de Gabriel a María (Lc 1,26), en el ángel que se aparece a los pastores en la noche (Lc 2,9), antes de la huída a Egipto (Mt 2,13), etc. Así quiso Dios también que las apariciones de la Virgen en Fátima fueran precedidas de tres apariciones del Ángel de la Paz.

Refiere Sor Lucía en la misma Memoria IV que en una segunda aparición, en la soledad del campo, «vimos al mismo Ángel junto a nosotros»:

«–¿Qué hacéis? Orad, rezar mucho. Los Corazones de Jesús y de María tienen sobre vosotros designios de misericordia. Ofreced constantemente al Altísimo oraciones y sacrificios.

–¿Y cómo nos hemos de mortificar?, pregunté. –De todo lo que podáis, ofreced un sacrificio en acto de reparación por los pecados con que Él es ofendido, y de súplica por la conversión de los pecadores. Atraed así sobre vuestra patria la paz. Yo soy el Ángel de su Guarda, el Ángel de Portugal. Sobre todo aceptad y soportar con sumisión el sufrimiento que el Señor os envíe».

En una tercera aparición, también en la soledad del campo, el Ángel «se nos apareció portando en la mano un Cáliz y sobre él una Hostia… Se postró en tierra y repitió tres veces la oración:

Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, os adoro profundamente y os ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente en todos los sagrarios de la tierra, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón y del Corazón Inmaculado de María, os pido la conversión de los pobres pecadores».

* * *

—Oraciones de la Virgen María

Como ya vimos en al artículo anterior, la Virgen recomendó el rezo diario del Rosario en casi todas sus apariciones. Pero también recuerda Sor Lucía, en la Memoria IV, que en su tercera aparición (13 julio 1917), les dijo a los tres niños videntes:

«Sacrificaos por los pecadores, y decid muchas veces, en especial cuando hagais algun sacrificio: “Oh Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores y en reparación por los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María”».

Y en la misma aparición, Nuestra Señora les mandó también:

«Cuando recéis el rosario decid, al final de cada misterio: “Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas”».

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—Oración y consagración en Fátima del papa San Juan Pablo II

Todos los Papas habidos en estos últimos cien años han manifestado siempre su devoción por la Virgen de Fátima, reconociendo la veracidad de sus apariciones, dedicándole homilías, documentos diversos, y también oraciones. Entre ellos destaca el papa Juan Pablo II, que aludiendo en una Audiencia General (14-X-1981) al «evento del 13 de mayo» de 1917, lo consideró como «la gran prueba divina».

Cuando fue constituido Sucesor de Pedro, leyó la documentación completa de los sucesos de Fátima, custodiados todos en el Archivo del Santo Oficio, también por supuesto los dirigidos y reservados al Papa. El fragmento textual que reproduzco ahora está tomado del documento El mensaje de Fátima, publicado por la Congregación de la Doctrina de la Fe (26-VI-2000) y firmado por su Prefecto, el cardenal Ratzinger. Los subrayados son del original.

* * *

1981

«Como es sabido, el Papa Juan Pablo II pensó inmediatamente en la consagración del mundo al Corazón Inmaculado de María y compuso él mismo una oración que la definió como “Acto de consagración”, que se celebraría en la Basílica de Santa María la Mayor el 7 de junio de 1981, solemnidad de Pentecostés. […] Estando ausente el Papa por fuerza mayor, se transmitió su alocución grabada. Citamos el texto que se refiere exactamente al acto de consagración:

«Madre de los hombres y de los pueblos, tú conoces todos sus sufrimientos y sus esperanzas, tú sientes maternalmente todas las luchas entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas que sacuden al mundo, acoge nuestro grito dirigido en el Espíritu Santo directamente a tu Corazón y abraza con el amor de la Madre y de la Esclava del Señor a los que más esperan este abrazo, y, al mismo tiempo, a aquellos cuya entrega tú esperas de modo especial. Toma bajo tu protección materna a toda la familia humana a la que, con todo afecto a ti, Madre, confiamos. Que se acerque para todos el tiempo de la paz y de la libertad, el tiempo de la verdad, de la justicia y de la esperanza».

«Pero el Santo Padre, para responder más plenamente a las peticiones de “Nuestra Señora”, quiso explicitar durante el Año Santo de la Redención el acto de consagración del 7 de junio de 1981, repetido en Fátima el 13 de mayo de 1982. Al recordar el fiat pronunciado por María en el momento de la Anunciación, en la plaza de San Pedro el 25 de marzo de 1984, en unión espiritual con todos los Obispos del mundo, precedentemente “convocados”, el Papa consagra a todos los hombres y pueblos al Corazón Inmaculado de María, en un tono que evoca las angustiadas palabras pronunciadas en 1981.

1984

«Madre de los hombres y de los pueblos, tú que conoces todos sus sufrimientos y esperanzas, tú que sientes maternalmente todas las luchas entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas que invaden el mundo contemporáneo, acoge nuestro grito que, movidos por el Espíritu Santo, elevamos directamente a tu corazón: abraza con amor de Madre y de Sierva del Señor a este mundo humano nuestro, que te confiamos y consagramos, llenos de inquietud por la suerte terrena y eterna de los hombres y de los pueblos.

«De modo especial confiamos y consagramos a aquellos hombres y aquellas naciones, que tienen necesidad particular de esta entrega y de esta consagración.

«¡Nos acogemos bajo tu amparo, Santa Madre de Dios!

«¡No deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades!

«Acto seguido, el Papa continúa con mayor fuerza y con referencias más concretas, comentando casi el triste cumplimiento del Mensaje de Fátima:

«He aquí que, encontrándonos hoy ante ti, Madre de Cristo, ante tu Corazón Inmaculado, deseamos, junto con toda la Iglesia, unirnos a la consagración que, por amor nuestro, tu Hijo hizo de sí mismo al Padre cuando dijo: “Yo por ellos me santifico, para que ellos sean santificados en la verdad” (Jn 17,19). Queremos unirnos a nuestro Redentor en esta consagración por el mundo y por los hombres, la cual, en su Corazón divino tiene el poder de conseguir el perdón y de procurar la reparación.

«El poder de esta consagración dura por siempre, abarca a todos los hombres, pueblos y naciones, y supera todo el mal que el espíritu de las tinieblas es capaz de sembrar en el corazón del hombre y en su historia; y que, de hecho, ha sembrado en nuestro tiempo.

«¡Cuán profundamente sentimos la necesidad de consagración para la humanidad y para el mundo: para nuestro mundo contemporáneo, en unión con Cristo mismo! En efecto, la obra redentora de Cristo debe ser participada por el mundo a través de la Iglesia.

«Lo manifiesta el presente Año de la Redención, el Jubileo extraordinario de toda la Iglesia.

«En este Año Santo, bendita seas por encima de todas las creaturas, tú, Sierva del Señor, que de la manera más plena obedeciste a la llamada divina.

«Te saludamos a ti, que estás totalmente unida a la consagración redentora de tu Hijo.

«Madre de la Iglesia: ilumina al Pueblo de Dios en los caminos de la fe, de la esperanza y de la caridad. Ilumina especialmente a los pueblos de los que tú esperas nuestra consagración y nuestro ofrecimiento. Ayúdanos a vivir en la verdad de la consagración de Cristo por toda la familia humana del mundo actual.

«Al encomendarte, oh Madre, el mundo, todos los hombres y pueblos, te confiamos también la misma consagración del mundo, poniéndola en tu corazón maternal.

«¡Corazón Inmaculado! Ayúdanos a vencer la amenaza del mal, que tan fácilmente se arraiga en los corazones de los hombres de hoy y que con sus efectos inconmensurables pesa ya sobre la vida presente y da la impresión de cerrar el camino hacia el futuro.

«¡Del hambre y de la guerra, líbranos!

«¡De la guerra nuclear, de una autodestrucción incalculable y de todo tipo de guerra, líbranos!

«¡De los pecados contra la vida del hombre desde su primer instante, líbranos!

«¡Del odio y del envilecimiento de la dignidad de los hijos de Dios, líbranos!

«¡De toda clase de injusticias en la vida social, nacional e internacional, líbranos!

«¡De la facilidad para pisotear los mandamientos de Dios, líbranos!

«¡Del intento de ofuscar en los corazones humanos la verdad misma de Dios, líbranos!

«¡Del extravío de la conciencia del bien y del mal, líbranos!

«¡De los pecados contra el Espíritu Santo, líbranos!¡líbranos!

«Acoge, oh Madre de Cristo, este grito lleno de sufrimiento de todos los hombres. Lleno del sufrimiento de sociedades enteras.

«Ayúdanos con el poder del Espíritu Santo a vencer todo pecado, el pecado del hombre y el “pecado del mundo”, el pecado en todas sus manifestaciones.

«Aparezca, una vez más, en la historia del mundo el infinito poder salvador de la Redención: poder del Amor misericordioso. Que éste detenga el mal. Que transforme las conciencias. Que en tu Corazón Inmaculado se abra a todos la luz de la Esperanza».

 

«Sor Lucía confirmó personalmente que este acto solemne y universal de consagración correspondía a los deseos de Nuestra Señora («Sim, està feita, tal como Nossa Senhora a pediu, desde o dia 25 de Março de 1984»: «Sí, desde el 25 de marzo de 1984, ha sido hecha tal como Nuestra Señora había pedido» (carta del 8-XI-1989). Por tanto, toda discusión, así como cualquier otra petición ulterior, carecen de fundamento».

 

José María Iraburu, sacerdote

Índice de Reforma o apostasía

10 comentarios

  
Eclessiam
Padre, quiero exponer mi duda con toda la sinceridad que Dios me ha dado, por tanto, en absoluto quiero causar polémica, al contrario, lo que me interesa es la verdad, sea cual sea.

Leemos en la Suma teológica - Parte IIIa - Cuestión 27- artículo 2, donde santo Tomas de Aquino, Doctor de la Iglesia, niega la Inmaculada concepción y da dos argumentos contra la misma. Esta doctrina del insigne doctor es del todo inaceptable hoy, pues la Inmaculada Concepción es dogma de fe. Lo que quiero decir es: santo Tomas, Doctor de la Iglesia, se equivocó, erró. Entonces, ¿por qué no se habría de equivocar Sor Lucia, quién aún ni si quiera está canonizada? Cuando señala: «Por tanto, toda discusión, así como cualquier otra petición ulterior, carecen de fundamento», esto me parece del todo inaceptable, porque esta afirmación -tal y como demostré- de hecho carece de fundamento, a no ser que el Sumo Pontífice hablando ex-cathedra lo haya dicho, y hasta donde tengo entendido, no ha sido así.

En fin, someto mi prudencia a la suya, si considera que este mensaje no debe ser publicado enteramente o en sus partes, hágalo según le dicte su conciencia, pues yo me fío más de su prudencia que de la mía, Pater.

Dios le bendiga.
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JMI.-"Toda discusión, así como cualquier otra petición ulterior, carecen de fundamento", es un decir (CDFe, prefecto Ratzinger, 26-VI-2000) que no debe tomarse al pie de la letra, como si fuera una verdad de fe dogmáticamente enseñada por la Iglesia.

La CDFe ya sabe distinguir en cuestiones de fe lo discutible y lo no discutible: bastaría con leer "Ad tuendam fidei" (CDFe, prefecto Ratzinger, 29-VI-1998) para comprobarlo.

Yo entiendo la frase que Ud. cita en el sentido de que no cree la CDFe conveniente y prudente prolongar indefinidamente ciertas discusiones con los datos que tenemos.


31/07/17 9:29 PM
  
hornero (Argentina)
P. Iraburu: agradezco este documento suyo en el que nos recuerda el texto de la Consagración de 1984 hecha por S.J.P.II. Particularmente el párrafo final: «Aparezca, una vez más, en la historia del mundo el infinito poder salvador de la Redención: poder del Amor misericordioso. Que éste detenga el mal. Que transforme las conciencias. Que en tu Corazón Inmaculado se abra a todos la luz de la Esperanza», y la posterior confirmación por Sor Lucía de ser conforme al pedido de la Virgen. Creo que se trata de un hecho fundamental, porque no podemos separar de él la caída del comunismo marxista de la URSS, como cumplimiento de la promesa hecha por la Virgen a los pastorcitos. Así, el 8 de DICIEMBRE de 1991 (Fiesta de la Inmaculada Concepción de María) y el 25 DE DICIEMBRE de 1991 (Día de la Natividad) son las dos fechas claves en las que se determina la extinción de la URSS. “El 8 de diciembre de 1991, los presidentes de las repúblicas soviéticas de RSFS de Rusia, RSS de Ucrania y RSS de Bielorrusia se reunieron en secreto firmando el Tratado de Belavezha por el que se disolvía la Unión Soviética y se remplazaba por una forma de unión voluntaria conocida como la Comunidad de Estados Independientes (CEI). Cada vez más impotente frente a los eventos, Gorbachov renunció a su cargo y la Unión Soviética dejó de existir formalmente el 25 de diciembre de 1991. El Soviet Supremo reconocería al día siguiente la extinción de la Unión, disolviéndose y asumiendo Rusia los compromisos y la representación internacional del desaparecido Estado, siendo reconocida como el Estado sucesor de la Unión Soviética en el derecho internacional.(Copiado de Wikipedia). Ahora bien, no podemos separar de las promesas de Fátima, las actuales manifestaciones y mensajes extraordinarios de nuestra Madre, muy en especial los dados en su vida hasta 1997 al fallecido P. Esteban Gobbi, y los que continúa dando Marìa y Jesùs en San Nicolàs (Argentina) desde el 13 de octubre de 1983, coincidente con la fecha de la última aparición en Fàtima. Son casi treinta y cuatro años ininterrumpidos de mensajes cuya autenticidad ha sido reconocida por los cuatro obispos sucesivos que gobernaron esa diócesis hasta el presente, dieron el Imprimatur a las ocho ediciones del libro Mensajes 1983-1990 y a las correspondientes a los años 1991-2016; nueve tomos en los que Jesùs da su mensaje una vez por mes y la Virgen lo hace todos los días: “Hoy, como entonces en Fàtima, nuevamente son Mis visitas, aquí en la tierra; aunque son èstas màs frecuentes y prolongadas, ya que la humanidad vive momentos de gran dramatismo. ¿Es que el hombre no ha comprendido aùn, que sòlo debe estar al servicio de Dios?...” (Mensaje de la Virgen del13 de mayo de 1989). Pero, parece haber resistencia a los actuales mensajes de Marìa. No obstante,¿cabe esperar que los Pastores logren por sì mismos enderezar la barca de la Iglesia que, como dice Benedicto XVI, “está ladeada por tanta agua que ha entrado, y amenaza hundirse”?. Si esto mismo, ya lo dijo en pleno pontificado de S.J.P.II, al predicar el Vìa Crucis en Roma el Viernes Santo 2005, ¿no advertimos que el mal de la Iglesia supera nuestras fuerzas? Por esto, la Virgen viene a ayudar a la Iglesia y a la humanidad a salvarnos de los males causados por las fuerzas del demonio que actúan con su máxima violencia. Jesús advierte en uno de sus mensajes: “Quien rechaza a Mi Madre, a Mí me rechaza”. María no sólo nos convoca a participar junto a Ella en este combate final y decisivo contra satanás, sino que quiere capacitarnos para trabajar por el “mundo nuevo” que viene traído por su Aurora, la Señora Vestida de Sol. Sólo de las manos de María podremos ser artífices de los “nuevos tiempos”, de “Su Tiempo”, en el que “se cumplirán las promesas cuantiosas del Señor”: “Días gloriosos os esperan, en Mí os regocijáis amados hijos míos; decid éstas mis palabras” (Mensaje de Jesús del 17 de noviembre de 1983).
01/08/17 1:27 AM
  
Sergio Campos
Si padre fuese así sólo si Lucía no hubiese 1) muerto en 1949 por lo que lo escrito por 2) la impostora en 1989 no tiene validez. Y 3) Rusia se convierte cada día más en el castigo indicado por la Santísima Virgen. Fuente: Alberto Villasana.
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JMI.-Me he tomado la libertad de interpolar en su texto unos numeritos, p.ej., 1).
Así puedo decirle con más facilidad que no creo en ninguna de las tres afirmaciones que Ud. hace. Creo en cambio en la veracidad de la información y discernimientos que hace la Congregación de la Doctrina de la Fe (prefecto, card. Ratzinger) y que he citado en mi artículo.

Y añado. No quiero que los lectores de mi artículo "La oraciones de Fátima" deriven su atención y sus comentarios posibles por las afirmaciones que Ud. hace. De tal modo que doy la cuestión por terminada y no daré paso a los comentarios que en esa dirección pudieran seguir llegando.
01/08/17 5:08 AM
  
Maricruz Tasies
Una querida amiga de Linares me ha enviado de su peregrinaciòn a Fàtima un rosario bendecido. Me he sobresaltado al recibirlo ya que, lo primero que pensè es que me Marìa me estaba enviando un arma. Tal como si de una pistola se tratara, me sobresaltè. Luego reì por haberlo pensando y me alegrè casi al borde de las làgrimas por tenerlo entre mis manos.
Cuando se lo agradecì a mi amiga por correo, me ha dicho: "En ese rosario te envìo un arma que ni te digo".
Un arma, si. Ha visto, padre I?

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JMI.-Más que una metralleta. Es un cañón antiaéreo "contra los malos espíritus de los aires" (Ef 6,12).
01/08/17 12:15 PM
  
Eclessiam
Muchas gracias padre, estoy satisfecho con su respuesta.

Respecto al post, quisiera hacer una reflexión breve, sobre el por qué la Virgen Santa recomienda el Santo Rosario, y no, por ejemplo, el rezo del Breviario. Pienso que nuestra Madre es muy realista, pues, ¿qué es más fácil, que un analfabeto rece el Santo Rosario, o que compre un breviario y lo rece? Obviamente, lo primero. Y digo analfabeto, porque Dios tiene mucha preferencia por los pobres de espíritu, y éstos suelen ser los que carecen de grandes conocimientos en general, así como eran los pastorcitos de Fátima. Además, es mucho más sencillo rezar el Santo Rosario, y mucho más accesible, aunque la oración litúrgica es preferible, sin embargo, Dios así lo ha dispuesto, pues al fin y al cabo, Dios busca las mejores maneras de llegar hasta el hombre y santificarlo, tanto, que incluso envió a su Hijo para dar su vida en rescate por muchos, para así demostrar al hombre que Dios no es un Dios lejano, que por su rebeldía Él no se ha alejado del hombre-pecador, sino que Dios es «Dios con nosotros».
01/08/17 3:26 PM
  
Dorli
Muchas gracias por recoger estas oraciones poco conocidas del Angel de la Paz, que intuyo deben ser poderosas ante la Virgen y el Señor.
Toda oración surgida de una criatura celestial ha de ser tomada en serio y contemplando su contenido y formato, realmente son oraciones profundas y bellas. Sería bueno acostumbrarnos a recitarlas con el corazón y procurar vivirlas. Un saludo
01/08/17 4:01 PM
  
Luis Piqué Muñoz
¡Infinitas Gracias, Dr Iraburu, por Recordarnos las maravillosas Oraciones de Fátima! La sencillez y la Humildad ¡la Belleza del Amor! están siempre en la Inspiración del Espíritu Santo. Nada más.
01/08/17 6:16 PM
  
Hugo Z. Hackenbush
El famoso "reconocimiento" de la Iglesia se limita a afirmar que las visiones son "dignas de fe" y a permitir el culto, pero en ningún caso se ha pronunciado y ha afirmado que la Virgen se haya aparecido de verdad en Fátima (ni en ningún otro sitio).
¿Qué quiere decir que son dignos de fe? ¿Que la aparición fue real y verdadera? ¿O más bien que los niños que la observaron creían firmemente estar viendo a la Virgen?
La Iglesia es cauta y con razón no se pronuncia sobre la certeza de ninguna aparición.
permitir su culto es otra cosa.
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JMI.-"... no se pronuncia sobre la certeza de ninguna aparición"...
Creo que está Ud. equivocado. La Iglesia lo afirma con una "certeza moral", no con una certeza de fe.

Entiendo yo que la aprobación que da la Iglesia a apariciones como las de Guadalupe, Lourdes o Fátima son bastante más que una mera "permisión" de culto y devoción.
En los documentos o predicaciones de los Papas, p.ej., con ocasión de visitar esos santos lugares, los Papas afirman una y otra vez que "en este venerable lugar, la Virgen María se apareció a", etc.

No lo afirman con la certeza de un acontecimiento de fe dogmáticamente declarada: "Cristo resucitó del sepulcro excavado en la roca", fuera de Jerusalén. Evidentemente, son conscientes de que no es una verdad de fe lo que afirman. Pero la afirmación del hecho de las apariciones de la Virgen, Guadalupe, Lourdes, Fátima, etc., especialmente cuando la Iglesia ha canonizado a los videntes, declarándolos como altamente fide-dignos, (Juan Diego, Bernardita, Francisco, Jacinta, etc.) es una verdad histórica moralmente cierta: es mucho más que lo que Ud. indica.
02/08/17 10:37 AM
  
Mariana
Padre Iraburu:

Gracias por este artículo y las oraciones que nos invitan a rezar por la conversión de los pecadores.
Tengo tres dudas:
1) Es en Fátima donde la Virgen pide el Rezo del Rosario ante el Santísimo los 5 primeros sábados de mes seguidos para desagraviar a la Virgen por tantas blasfemias contra la Inmaculada Concepción?
2) ¿Es en Fátima en donde el Ángel de la Paz también se manifiesta como el Ángel de Portugal? y en caso de respuesta afirmativa: ¿¿Cada nación tiene su Ángel Custodio?
3) El Ángel de la Paz en Fátima, enseña a los pastorcitos la fórmula para atraer la paz sobre su patria? Me parece que les pregunta: ¿Queréis atraer la paz sobre su patria? y les contesta: Rezar y ofrecer sacrificios por la conversión de los pecadores.

Padre Iraburu: ¿dígame por favor si esto es correcto?
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JMI.-He numerado sus tres preguntas.
1) Sí. 2) Sí, no es un dogma de fe, pero siempre se ha creído. 3) Sí.
03/08/17 3:38 PM
  
Curro
Como señala usted, Padre, las oraciones enseñadas en Fátima por la Virgen y el Ángel son en verdad de lo más recomendable, dado su origen celestial reconocido por la Iglesia.

Es chocante que ciertos ambientes católicos, que por su piedad y doctrina son «de lo mejor» de la Iglesia, hayan sido refractarios a adoptar en el rezo del rosario la oración Oh Jesús mío, después de cada misterio.

Para los que les gusta rezarlo en latín, me permito ofrecer una versión que me parece más precisa, fiel y elegante que otras que se pueden encontrar en internet:

O Iesu mi,
parce peccatis nostris,
ab igne inferni libera nos,
perduc omnes animas in caelum,
in primis eas quae tuae divinae
misericordiae maxime indigent.

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JMI.- Gracias.
09/08/17 1:51 PM

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