(402) Transubstanciación: ya no pan ni vino, sino cuerpo y sangre de Cristo

Frontal altar - Sta. Mª de Alviá, s. XIII

–¿Escribe usted esto pensando en el 500º aniversario de la Reforma luterana?

Affirmative.

El director de la oficina de prensa de la Santa Sede, Greg Burke, al presentar el programa del viaje del papa Francisco a Suecia para conmemorar el 500º aniversario de la Reforma luterana, invitó a leer antes del viaje el documento «Luteranos y católicos: del conflicto a la comunión» (19-VI-2013), elaborado por una comisión mixta de católicos y luteranos.

De él dimos noticia en InfoCatólica (19-VI-2013): El cardenal Koch advierte que no es un paso hacia la plena comunión. Publicado documento conjunto católico-luterano con motivo del Quinto centenario de la reforma protestante.

 

–Del conflicto a la comunión

En el número 154 de este documento, al tratar de la Eucaristía, se hacen algunas consideraciones que conviene analizar atentamente, dada la suma importancia de la cuestión (los subrayados son míos):

«Tanto luteranos como católicos pueden afirmar en conjunto la presencia real de Jesucristo en la Cena del Señor: “En el sacramento de la Cena del Señor, Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, está presente total y enteramente, con su cuerpo y su sangre, bajo los signos del pan y del vino” (Eucaristía 16). Esta declaración en común afirma TODOS los elementos esenciales de la fe en la presencia eucarística de Jesucristo sin adoptar la terminología conceptual de “transubstanciación”».

No es verdadera la primera frase, pues, esa presencia real no se produce en la Cena luterana vuelvo al final sobre esta gravísima cuestión. Pero tampoco es admisible el término «todos», que he destacado, ya que la declaración citada no confiesa un elemento fundamental de la fe dogmática de la Iglesia sobre el modo de la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Sobre ese modo declara el Concilio de Trento (11-X-1551), en contraste con los protestantes, lo que siempre y en todo lugar fue creído y enseñado por la Tradición de la Iglesia católica:

«Cristo Redentor nuestro dijo ser verdaderamente su cuerpo lo que ofrecía bajo la apariencia de pan [Mt 26,26ss; Mc 14,22ss; Lc 22,19s; 1Cor 11,24ss]; de ahí que la Iglesia de Dios tuvo siempre la persuasión, y ahora nuevamente lo declara en este santo Concilio, que por la consagración del pan y del vino se realiza la conversión de toda la substancia del pan en la substancia del cuerpo de Cristo Señor nuestro, y de toda la substancia del vino en la substancia de su sangre. La cual conversión, propia y convenientemente, fue llamada transubstanciación por la santa Iglesia Católica» (Denz 1642)

«Si alguno dijere que en el sacrosanto sacramento de la Eucaristía permanece la substancia de pan y de vino juntamente con el cuerpo y la sangre de nuestro Señor Jesucristo, y negare aquella maravillosa y singular conversión de toda la substancia del pan en el cuerpo y de toda la substancia del vino en la sangre, permaneciendo sólo las especies de pan y vino; conversión que la Iglesia Católica aptísimamente llama transubtanciación, sea anatema» (ib. 1652, can. 2)

El uso del término «transubstanciación», no siempre es absolutamente imprescindible. De hecho, como veremos enseguida, la fe que esa palabra expresa con toda precisión estuvo siempre viva en la Iglesia, aun antes de su proclamación dogmática. Pero si hoy, a principios del siglo XXI, en una declaración que pretende expresar «todos» los elementos fundamentales de la fe cristiana en la Eucaristía, se elude expresar –aunque fuera sin usar esa palabra– la «conversión» substancial o la total «transformación» ontológica del pan y del vino en el cuerpo y la sangre de Jesús, se omite o se niega un elemento esencial de la fe eucarística verdadera. El «todos» que he destacado en la declaración conjunta sólo sería admisible si se pensara que únicamente es esencial a la fe en la Eucaristíaconsiderar la presencia real de Cristo en las especies consagradas, pero no la total conversión ontológica del pan y del vino en el cuerpo y sangre del Señor.

 

–Tradición de la fe católica en la Eucaristía

Afirma Trento, como hemos visto, que «la Iglesia de Dios tuvo siempre la persuasión, y ahora nuevamente lo declara en este santo Concilio», de que por obra del Espíritu Santo (epíclesis), la palabra de Cristo, pronunciada por el sacerdote en su nombre durante la consagración, opera una tranformación total del pan y del vino ofrecido en el altar en el Cuerpo y la Sangre del Señor. La perennidad y universalidad de esta convicción de fe católica podemos comprobarla con unas cuantas citas de la antigüedad. Las tomo, aunque no todas, de la magna obra del P. Jesús Solano, S. J., Textos eucarísticos primitivos (BAC, Madrid, 1978, vol. I, 754 pgs.; y 1979, vol. II, 1009 pgs). Cuando en lo que sigue cito esta obra, indicaré sólo el volumen y el número del documento.

San Ignacio de Antioquía, (+107). «La Eucaristía es la carne de nuestro Salvador Jesucristo, que padeció por nuestros pecados, y a la que el Padre por su bondad ha resucitado» (Cta. a Esmirniotas 7,1). 

San Cirilo de Jerusalén (+386). «Con plena seguridad participamos del cuerpo y sangre de Cristo, porque en figura de pan se te da el cuerpo y en figura de vino se te da la sangre» (I,470). «No los tengas, pues como mero pan y vino, porque son cuerpo y sangre de Cristo, según la afirmación del Señor» (I,473).

San Gregorio de Nisa (+394). «Y esto lo da [en la Eucaristía] transformando (transelementando) en aquel [cuerpo mortal] la naturaleza de las apariencias» (I,653).

San Ambrosio de Milán (+397). «Cuantas veces nosotros recibimos los sacramentos, que por el misterio de la oración sagrada se transfiguran en carne y sangre, anunciamos la muerte del Señor (1Cor 11,26)» (I,536). «Este pan es pan antes de las palabras sacramentales; pero una vez que recibe la consagración, de pan se hace carne de Cristo» (I,541). «Os dije que antes de las palabras de Cristo lo que se ofrece se llama pan; tan pronto como se han pronunciado las palabras de Cristo, ya no se llama pan, sino cuerpo» (I,568).

San Juan Crisóstomo (+407). «No es el hombre quien convierte las cosas ofrecidas [el pan  y el vino] en el cuerpo y la sangre de Cristo, sino el mismo Cristo, que por nosotros fue crucificado. El sacerdote, figura de Cristo, pronuncia aquellas palabras, pero su virtud y la gracia son de Dios. Esto es mi cuerpo, dice. Y esta palabra transforma las cosas ofrecidas» (De prodit. Iudae, homil. 1,6).

Teodoro de Mopsuestia (+428). El Señor «no dijo: “Esto es el símbolo de mi cuerpo”, y esto [el símbolo] de mi sangre, sino: “Esto es mi cuerpo y mi sangre”, enseñándonos a no mirar la naturaleza de lo que aparece presente, sino a que por medio de la acción de gracias [Eucaristía] hecha, se cambia en cuerpo y sangre» (II,128). «… por la sola venida del Espíritu Santo recibe una tal transformación» (II,164). «Lo que es presentado es pan y vino ordinarios, pero por la venida del Espíritu Santo es cambiado en cuerpo y sangre» del Señor (II,180).

San Agustín de Hipona (+430). «Ese pan que veis en el altar, santificado por la palabra de Dios, es el cuerpo de Cristo; ese cáliz, o más bien lo que contiene ese cáliz, santificado por la palabra de Dios, es la sangre de Cristo» (II,314). «Si prescindes de la palabra [de Cristo], el pan es pan, y el vino, vino. Añade la palabra y es otra cosa. El cuerpo de Cristo y la sangre de Cristo… A esto dices tú: Amén… que significa, Es verdad. Así sea» (II,346).

San Nilo de Ancira (+430). «Antes de las palabras del sacerdote y de la bajada del Espíritu Santo, las oblaciones no son sino puro pan y vino ordinarios; pero después de aquellas tremendas epíclesis y de la venida del Espíritu Santo adorable, vivificador y bueno, lo que hay sobre el sagrado altar ya no es pan y vino ordinarios, sino el cuerpo y la sangre preciosos e inmaculados de Cristo, Dios de todas las cosas» (II,481).

Así podríamos seguir recordando cientos de testimonios antiguos de la fe católica en la Eucaristía, en los que siempre se expresa que, por obra del Espíritu Santo, el mismo que encarnó al Hijo divino eterno en el seno de la Virgen María, transforma-cambia-convierte la substancia del pan y del vino en cuerpo y sangre de Cristo. Ya no hay pan ni vino, aunque se mantengan sus apariencias accidentales. Sólo hay-son-están presentes el cuerpo y sangre del Señor. Pero no sigo enumerando los testimonios para no cansar al lector –y de paso, para no cansarme yo de transcribirlos–.

 

–Formulación dogmática de la «transubstanciación» eucarística

Benedicto XVI, en un Discurso pronunciado en San Juan de Letrán (15-VI-2010), refiriéndose a la conversión–transformación obrada en la Eucaristía, dijo lo siguiente:

«Para explicar esta transformación, la teología ha acuñado la palabra “transubstanciación”, palabra que resonó por primera vez en esta basílica, durante el IV Concilio Lateranense [1215], del que se celebrará el octavo centenario dentro de cinco años. En esa ocasión, se introdujeron en la profesión de fe las siguientes palabras: “su cuerpo y sangre están contenidos verdaderamente en el sacramento del altar, bajo las especies del pan y del vino, pues el pan está transubstanciado en el cuerpo, y la sangre en el vino por el poder de Dios» (Denz, 802).

Es la misma doctrina de la transubstanciación eucarística que, como hemos visto, declara en forma dogmática el Concilio de Trento (1551). La misma que Pablo VI confiesa en la primera parte de la encíclica Mysterium fidei (3-IX-1965):

La transubstanciación eucarística «es una realidad que con razón denominamos “ontológica”. Porque bajo dichas especies ya no existe lo que había antes, sino una cosa completamente diversa. Y esto no únicamente por el juicio de fe de la Iglesia, sino por la realidad objetiva, puesto que, convertida la substancia o naturaleza del pan y del vino en el cuerpo y la sangre de Cristo, no queda ya nada del pan y del vino, sino las solas especies. Bajo ellas, Cristo, todo entero, está presente en su realidad física, aun corporalmente, aunque no del mismo modo como los cuerpos están en un lugar».

Es la misma fe que Pablo VI, poco después, en contraste sobre todo con la enseñanza del Catecismo holandés, confiesa solemnemente en el Credo del Pueblo de Dios (30-VI-1968, nn.24-26).

Y es también la misma fe profesada por Benedicto XVI en la exhortación apostólica Sacramentum caritatis (22-II-2007):

«En este horizonte se comprende el papel decisivo del Espíritu Santo en la Celebración eucarística y, en particular, en lo que se refiere a la transubstanciación. … Es muy necesario para la vida espiritual de los fieles que tomen más clara conciencia de la riqueza de la anáfora [plegaria eucarística]: junto con las palabras pronunciadas por Cristo en la última Cena, contiene la epíclesis, como invocación al Padre para que haga descender el don del Espíritu a fin de que el pan y el vino se conviertan en el cuerpo y la sangre de Jesucristo» (n. 13).

 

Lutero, destructor de sacramentos

La reciente declaración católica-luterana, ya referida al principio, dice que «en común afirma todos los elementos esenciales de la fe en la presencia eucarística de Jesucristo, sin adoptar la terminología conceptual de “transubstanciación”». Pero esa afirmación no es verdadera, ya que es eludido el modo de la presencia real de Cristo –por conversión total y substancial, es decir, por transformación ontológica del pan y del vino–, declarado dogmáticamente por la Tradición, Concilios y Encíclicas de la Iglesia, como si la realidad de ese modo no fuera un «elemento esencial de la fe» en la Eucaristía.

Lutero, en muchos lugares de su inmensa obra escrita, niega casi todos los sacramentos o, como en el caso de la Eucaristía, deforma la fe católica verdadera. Me limitaré a citar casi únicamente algunos puntos de su obra «Contra los 32 artículos de los teologastros de Lovaina»(1545), teólogos católicos a los que insulta gravemente con su habitual grosería. Tomo el texto en español de la traducción realizada por Teófanes Egido, Martín Lutero. Obras (Sígueme, Salamanca 2016, 5ª ed., pgs. 359-363).

(5) Los herejes e idólatras lovanienses afirman sin respaldo en la Escritura que son siete los sacramentos. (7) Debe ser condenada como herética la doctrina que la sinagoga de los de Lovaina sostiene acerca del bautismo. (18) Sin motivo alguno, sin apoyo en la Escritura, y sólo por mera vanidad de estos tunantes se enseña la transubstanciación del pan y del vino. (22) No se apoya en la Escritura la doctrina de que la misa es un sacrificio. (23) Es herético y blasfemo ofrecer misas por los difuntos, y está mintiendo soberanamente el charco de los de Lovaina cuando afirma que fue algo instituido por Cristo. (30) No de la Escritura sino de doctrinas humanas sale todo lo que eructan, vomitan y cagan en una iglesia que no es la suya, sino la del Dios vivo.

(32) Que la confirmación sea un sacramento es algo que se afirma sin apoyo en la Escritura, y miente la sentina lovaniense al decir que ha sido instituida por Cristo. (36)  La penitencia enseñada por los lovanienses, o sea, la que consiste en la contrición, confesión y satisfacción, no es otra cosa que ese artefacto de desesperación de Judas, Saúl y otros semejantes. Por tanto, ha de ser condenada como herética. (38) No hay libertad para el bien. Decir que con la ayuda de la gracia se puede tender hacia él no es más que salir por la tangente y responder muy escolásticamente a lo que no se pregunta. (40) El orden no es un sacramento. (42) La extremaunción no es un sacramento. (44) Decir que el matrimonio es sacramento carece de apoyo en la Escritura. (45) El matrimonio es, en realidad, una institución, un don, una ordenación divinos, como lo son el gobierno civil y los magistrados.

(47) Es una verdad que no hay más que una iglesia católica en la tierra; pero no pertenecen a ella los heréticos e idólatras lovanienses ni su ídolo abominable el papa. (48) La iglesia del papa y de estos maestrillos es más exactamente una piara de lobos, enemiga sanguinaria y devastadora de la iglesia de Cristo. (53) En cuanto a los difuntos y el purgatorio ¡qué seguros están estos orondos rapaces de que los que ayer cayeron del cielo en breve salen del infierno! (55) Los votos, primordialmente los monásticos, y el celibato, son invenciones humanas sin respaldo en el mandato y en la palabra de Dios; son un abismo de perdición. (68) Vemos aquí con toda claridad que los bestias lovanienses han rechazado sencillamente la religión cristiana y que son en su corazón unos paganos perdidísimos. (75) He dicho, y en breve, con la ayuda de Dios, diré muchas cosas más.

 

La “impanación” eucarística

Según Lutero, la misa no es sacrificio, y en ella, después de la consagración, se da una presencia real de Cristo, pero el pan y el vino conservan su propio ser y naturaleza. Es decir, que la consagración, por la palabra de Cristo, esto es mi cuerpo y mi sangre, por obra del Espíritu Santo, no causa una verdadera conversión substancial, ni una transformación ontológica. A esta convicción llegó Lutero con ocasión de un estudio publicado por el cardenal de Cambrai, Pierre d’Ailly (+1420):

él sostenía «la afirmación de que en el sacramento del altar persisten el pan y el vino verdaderos y no sólo sus especies, a no ser que la iglesia determinase lo contrario. Después de que me di cuenta de que la iglesia que en realidad había determinado eso había sido la tomista (es decir, la aristotélica), mi audacia tomó aliento, y viéndome entre Scila y Caribdis, mi conciencia se afirmó en la primera sentencia: que subsistían el pan y el vino verdaderos, sin que por ello disminuyesen ni se alterasen la carne y la sangre más que en esos accidentes que ellos aducen. E hice esto por la sencilla razón de que advertí que las opiniones de los tomistas, aunque estuviesen aprobadas por el papa y por los concilios, no pasaban de opiniones que nunca podrían convertirse en artículos de fe, aunque otra cosa determinase un ángel que viniese del cielo. Lo que se afirma sin contar con la Escritura o con la revelación es materia opinable, nunca algo que haya que creer necesariamente … Por más de mil doscientos años ha mantenido la iglesia su fe verdadera y nunca, ni en ningún sitio, se acordaron los santos padres de esa transubstanciación –¡sueño y vocablo portentoso!– hasta que la engañosa filosofía de Aristóteles invadió a la iglesia en estos últimos trescientos años, período en el cual se han ido fijando también otras falsedades» (La cautividad babilónica de la iglesia, 1520: ob. cit. Lutero. Obras, pg. 94).

Nota.- Pedro de Ailly es uno de los principales maestros del nominalismo, doctrina anti-ontológica, que independizando la teología de la metafísica, contribuye decididamente –entonces y hoy–  a la deconstrucción de la Iglesia, pues impugna la filosofía realista en la formulación que el Magisterio apostólico hace de las grandes verdades reveladas. Cuando se habla, pues, del horror que Lutero siente por «la escolástica» –por ejemplo, en la cuestión de la transubstanciación–, se está hablando del nominalismo anti-ontológico que él bebe de esa fuente a través del teólogo alemán Gabriel Biel (1410-1495), profesor y rector de la Universidad de Tubinga, fundada en 1477.

 

Es ésta la herética doctrina eucarística de la impanación, enseñada por Lutero. Según ella, la presencia real de Cristo en la Eucaristía se produce porque Él se une substancialmente con las substancias del pan y del vino, que permanecen en su ser: Deus panis factus. El Cuerpo de Cristo está, pues, realmente presente in, cum et sub pane. Pero lo está únicamente en el momento litúrgico en que lo recibe el cristiano: in usu, non extra usum.

Lutero y quienes le siguen, al negar la transubstanciación, se alejan radicalmente de la fe católica. Creen que, terminada la liturgia de la Cena, no permanece Cristo realmente presente en la Eucaristía: desaparece su cuerpo y su sangre, quedando sólo pan y vino comunes, que pueden guardarse o tirarse en cualquier sitio. Para ellos, pues, no tiene sentido llevar la comunión a los enfermos o a los presos, como la Iglesia lo ha hecho desde su principio. Ni tampoco practicar la adoración eucarística, que vendría a ser una forma de idolatría.

 

Ignora Lutero voluntariamente que las fórmulas dogmáticas de la Iglesia sobre la transubstanciación (IV Letrán, 1215; Trento, 1551) son un desarrollo continuo que 1º) se inicia en la misma palabra de Cristo –él no dice «este pan y este vino son mi cuerpo y mi sangre», sino simplemente «esto es mi cuerpo y mi sangre»–; 2º) que fueron ya desarrolladas por los grandes doctores y Padres (Cirilo, Ambrosio, Agustín, etc.), ya que ellos enseñan lo mismo que se expresa en el término «transubstanciación». Y prefiere 3º) atribuir falsamente este dogma eucarístico al influjo de la iglesia tomista, invadida por el aristotelismo. Sin embargo, él sabe que la palabra transubstanciación es empleada por primera vez con valor dogmático en el Concilio Laterano IV (1215), cuando no había nacido Santo Tomás (1224-1274) y el tomismo, ni tampoco el influjo del aristotelismo había «invadido» el pensamiento católico del Magisterio y de los teólogos.

La doctrina dogmática de la transubstanciación –ya no pan ni vino, sino el cuerpo y la sangre de Cristo–, es la doctrina católica siempre profesada por la Iglesia Católica, y reafirmada innumerables veces en nuestro tiempo, por ejemplo en el concilio Vaticano II, la encíclica Mysterium fidei, el Credo del Pueblo de Dios, el Catecismo de la Iglesia Católica, y en otros muchos documentos magisteriales.

 

Lo último será lo primero

En el ordenamiento interno de una enseñanza teológica lo normal es poner al principio las premisas mayores del pensamiento, para deducir de ellas, y de otras menores, la conclusión final. En esta ocasión yo he procedido al revés. Recordará el lector la cita inicial de este artículo (Del conflicto a la comunión, n. 154):

«Tanto luteranos como católicos pueden afirmar en conjunto la presencia real de Jesucristo en la Cena del Señor: “En el sacramento de la Cena del Señor, Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, está presente total y enteramente, con su cuerpo y su sangre, bajo los signos del pan y del vino”».

Todo eso suena muy bien, como algo ecuménicamente correcto y positivo, pero no tiene sentido si recordamos simplemente que Lutero y las comunidades que lo siguen +carecen de sucesión apostólica +niegan el sacramento del orden +no tienen, pues, sacerdotes, sean éstos obispos o presbíteros +pero sin sacerdotes no pueden celebrar verdaderamente la Eucaristía +es imposible que en la celebración de la Cena consigan una «presencia real, verdadera y substancial» de Cristo, sea ésta entendida en uno u otro modo +la Cena luterana, por tanto, no causa más presencia de Cristo que la que se produce cuando dos o más se reúnen en su nombre +y consiguientemente el pan y el vino en la Cena, aunque signifiquen durante la celebración el cuerpo y la sangre de Cristo, en ningún momento son más que pan y vino, que finalmente puede ser retirado o tirado.

 

Ahora bien, si estas verdades las hubiera yo afirmado al principio del presente artículo, todo lo que a ello siguiera vendría a ser superfluo. Pero –ya me perdonarán– yo he querido escribirlo para el honor de Cristo y de su única esposa, la Iglesia, y el bien de mis lectores.

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Un teólogo protestante –creo recordar que era Oscar Cullmann– consideraba inútiles los diálogos ecuménicos que se limitan a coincidir amablemente en aquellas verdades de la fe comunes a las dos partes, eludiendo sistemáticamente la discusión sobre las diferencias doctrinales, a veces irreconciliables, pues lógicamente, al final, cada uno permanece donde ya estaba, sin avance alguno ecuménico hacia una misma fe. Y tenía razón. Lo que sí se consigue es dar la apariencia ilusoria de que se está consiguiendo algo.

José María Iraburu, sacerdote

 

Post post.– Propongo que la Real Academia de la lengua española acepte en su Diccionario el término buenismo, excelente neologismo que expresa una buena parte del espíritu de nuestra época.

44 comentarios

  
Jordi
"El «todos» que he destacado en la declaración conjunta sólo sería admisible si se pensara que únicamente es esencial a la fe en la Eucaristía considerar la presencia real de Cristo en las especies consagradas, pero no la total conversión ontológica del pan y del vino en el cuerpo y sangre del Señor."

Un excelente artículo, en línea de la defensa ya no de la fe católica, sino de algo ahora más necesario: el uso no subrepticio y sin subterfugios del lenguaje, en definitiva, el uso no manipulador del lenguaje, tan propio de las dictaduras como Hitler y Stalin, o del lenguaje correcto, como cuando dice "matrimonio igualitario" al inicuo matrimonio homosexual.

Segundo gran mal de los consejeros y colaboradores, supongo alemanes, de Francisco: primero, a principios de año, con el Capítulo VIII de Amoris laetitia sobre las comuniones de los adúlteros sin continencia [que practican los luteranos]. Hoy, finalizando el año, con la comunión luterana.

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«Tanto luteranos como católicos pueden afirmar en conjunto la presencia real de Jesucristo en la Cena del Señor: “En el sacramento de la Cena del Señor, Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, está presente total y enteramente, con su cuerpo y su sangre, bajo los signos del pan y del vino”».

Esta frase del documento es una mentira, un atentado contra el octavo mandamiento, porque una cosa es coincidir nominalmente en la "presencia real, total y entera de Cristo en las especies", y otra muy diferente, es la total incompatibilidad substancial entre la presencia católica y la presencia luterana, pues en la falsa eucaristía luterana no existe, ontológicamente, ninguna presencia real, total y entera de Cristo en el pan y el vino. Por no saber, ni saben ni teología ni filosofía.

De lo contrario, cualquier secta que afirmara que en su falsa eucaristía que se inventara, existe nominalmente la real, efectiva y completa presencia de Jesucristo, entonces implicaría que la Iglesia Católica debería de firmar tantas "Declaraciones conjuntas" como sectas hubieran. Absurdo.

Además, la palabra transubstanciación es hoy tan necesaria como la palabra Purgatorio, nombres que carecen de base bíblica, pero que son conceptos teológicos imprescindibles que definen a la perfección las verdades de fe que contienen, y que los luteranos niegan. Entraremos, pues, en una fe católica "políticamente correcta": eliminaremos denominaciones y definiciones acreditadas por el tiempo en pro de un falso ecumenismo.
01/11/16 12:17 PM
  
Pedro L. Llera
Muchísimas gracias, P. Iraburu. Esa es nuestra fe
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JMI.-Siervos inútiles somos...
Y ahí estamos hoy, muy contentos de poder dar culto a Todos los Santos,
aunque Lutero lo prohiba y lo entienda como herética idolatría.
01/11/16 12:18 PM
  
Luis Fernando
Transustanciación y cosustanciación son tan compatibles como la doctrina trinitaria y la semiarriana.

Lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible.
01/11/16 12:37 PM
  
Pia
Gracias padre por confirmarnos en la fe. Ya empezaba yo a dudar si realmente había entendido bien. En algún discurso del Papa Francisco leí que tiene un concepto sus generis sobre la Eucaristía ya que la define como la presencia de Cristo en la comunidad eclesial. ¿Cómo es posible? Esto es justamente lo que usted ha explicado. Me han dicho que es porque es jesuita. Parece que es un defecto.
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JMI.-No, el PPFco no define la Eucaristía como presencia de Cristo en la comunidad eclesial.
01/11/16 12:59 PM
  
Roberto Ibarra Videla
Gracias . Claro, verdadero y sobre todo, Misericordioso con los Luteranos... La presencia consustancial de Dios en la Eucaristia más que un fin en sí mismo, es un medio para hacer Pascua con nosostros, para ser alimento de vida Eterna. Sin Cristo presente no hay sacramento posible. Si la iglesia Bautiza es Cristo quien bautiza. Si la Iglesia perdona , es Cristo quien perdona. La discusión sobre este tema en verdad carece de sentido habiéndo perdido los Luteranos la sucesión apostólica. Hay que rezar para que se conviertan y la visita del Papa podría ayudar en eso. La Paz .
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JMI.- Oremos, oremos, oremos.
01/11/16 1:31 PM
  
Miguel Antonio Barriola
Tampoco encontrarán en la Biblia que Jesús es "homooúsios to(i) Patrí" (=consustancial al Padre). No obstante, ha sido definido como pertenciente a la fe de la Iglesia en Nicea. En ningún pasaje del NT se afirma que "María es Madre de Dios". Sin embargo es decisión dogmática del Concilio de Éfeso.¿Dónde aparecerá en la Escritura la nomenclatura de "persona y naturaleza"? Cosa que no ha sido obstáculo, para que el Concilio de Calcedonia las asumiera, para afirmar, tanto la divinidad como la humanidad de la única persona eterna del Verbo encarnado...Y sería interminable proseguir, hasta "transsubstanciación".
Es triste que los colaboradores católicos de este documento hayan cedido a ese "buenismo de nomenclatura", ocultando lo innegable y patente en TODA LA HISTORIA DEL DOGMA CATÓLICO, ORTODOXO Y TAMBIÉN LUTERANO, YA QUE ADMITEN ELLOS MUCHAS DE LAS VERDADES, ARRIBA RECORDADAS...
Bien ha comentado alguien antes, que detenerse en lo que tenemos de común, equivale a inmobilismo, cese del diálogo. Porque si es que, "hablando se entienden los hombres", ¿cómo entenderemos a los luteranos en cuanto tales o ellos nos comprenderán a los católicos, si nos atascamos en lo que ya es archisabido?
01/11/16 1:59 PM
  
Willy Rivero O.P
Excelente artículo que refuerza mucho más la fe católica en la santa tradición y el magisterio de la Iglesia. Si bien oramos por las intenciones del Santo Padre y por la unión de los cristianos, no podemos ceder en verdades de fe. Esperemos que la gracia de Dios lleve a los luteranos hacia la verdad católica!
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JMI.- Oremos, oremos, oremos.
01/11/16 2:29 PM
  
Andrés B.
Padre Iraburu, como siempre, claridad meridiana y enraizado en la Sagrada Tradición junto con la Sagrada Escritura. Dios le pague (y lo hará, no tengo dudas).
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JMI.-Bendigamos al Señor, porque es eterna su misericordia.
01/11/16 2:49 PM
  
Almudena 1
Hace ya mucho tiempo que venimos oyendo eso de "que es más lo que no une que lo que nos separa". Sinceramente agradecería una lista de lo que nos une y otra de la que nos separa. Estoy segura que esa aseveración no sería realista.

Decir que católicos y luteranos pueden afirmar en conjunto la presencia real de Jesucristo en La Eucaristía, no es exacto, usted lo ha explicado muy bien. No creemos en lo mismo, por lo que es difícil que Jesucristo esté en dos verdades, El es Única Verdad, teológica y filosóficamente hablando son imposibles dos verdades a la vez, la luterana y la católica. El es El Camino, La Verdad y La Vida, en singular no en plural, caminos, verdades y vidas.
Gracias por su artículo, por ser de los muy pocos sacerdotes que se mojan para enseñar al pueblo de Dios. Por eso se lo agradezco más.

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JMI.-Bendición +
01/11/16 4:25 PM
  
jordi
"Luis Fernando: Transustanciación y cosustanciación son tan compatibles como la doctrina trinitaria y la semiarriana. Lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible.". Pues sí, sí y sí.

Presumiendo la inocencia de Francisco, da la sensación de que sus asesores, con Amoris laetitia y ahora con Lutero, lo han puesto contra las cuerdas. Ni satisface a los liberales, que quieren una falsa Iglesia ecuménica, donde coexistan todas las religiones y todos los pecadores (comunión de todas las religiones y de todos los pecadores), ni contenta a los ortodoxos (editado).

El Reino de Cristo tiene tres tipos de perfecciones:

1. La difusión universal de la fe (parábola del grano de mostaza). Se hace por la gracia divina y la colaboración humana. Se refiere a la unidad perfecta de la Iglesia, y pide una sola fe católica para todo el mundo. Y la fe luterana es un cisma, una herejía y una disensión total de la fe católica, a la cual no le debemos absolutamente nada, ni un don ni un carisma: es una Iglesia Falsa y Separada del todo. Es una Iglesia rota, hundida y en declive, que ha recibido aire de este acto confuso.

2. La intensidad de la fe, caridad, justicia y paz (parábola de la levadura). Se refiere a la Iglesia Santa. Se realiza con la predicación de la doctrina y la administración de los sacramentos, sobre todo la confesión y la eucaristía, que dan la gracia, la santidad y la salvación. La justicia es el obrar recto y justo. Una caridad que es un solo corazón. Una paz total, interior y exterior: del hombre en sí mismo, en el matrimonio, la familia y la sociedad nacional e internacional, y con la naturaleza y con Dios. Los luteranos, como los calvinistas y el resto de protestantes y ortodoxos, se unirán a la Iglesia Católica, pero los luteranos deberán de renunciar a toda su falsa fe, así como a Lutero, tal como los Legionarios a Maciel.

3. La eliminación de los escándalos y los impíos (parábola de la cizaña). Es propio del juicio divino, particular y final, pero también participa de ello el carisma del juicio humano y eclesial de obispos y Papas en la fe: diferenciar entre el Bien y el Mal, entre la Verdad y la Mentira. (editado)

Nada hace presagiar que esto lo pueda resolver un cónclave inmediato, tal como está la situación de confusa y escandalosa. Hay que rezar por Francisco, el verdadero Papa, pero también, a la vez, hay que denunciar el error y la mentira, venga de quien venga, y gritar la Verdad, ante quien sea.
01/11/16 5:04 PM
  
clara
Gracias, Padre Iraburu. Fenomenalmente explicado y entendido.
Eso sí, tras la explicación , atónita. No me cabe en la cabeza lo que está sucediendo, no me cabe en la cabeza... ¡Qué barbaridad!
01/11/16 5:16 PM
  
jb
Gracias Padre, puedo ser lego en teología, pero desde que hice mi primera Comunión con 7-8 años, hace ya más de 12 lustros, lo he tenido claro clarito por pura y sola Gracia de nuestro Señor. Y eso no me lo tumba nadie.
No obstante, esperaba "ansiosamente " éste post suyo. No que esté confundido. pero un poco alterado y con miedo de pecar por falta de caridad... Gracias Padre, e InfoCatólica. ¡Regalo de Dios! puro.
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JMI.-Oremos, oremos, oremos.
Es decir, respiremos.

Aspirar: pedir a Dios siempre y en todo lugar.
Inspirar: darle gracias siempre y en todo lugar.
Respiremos.
01/11/16 5:17 PM
  
Mª Virginia
Dios lo bendiga y lo siga asistiendo con la fortaleza y lucidez que necesitamos todos sus hijos, para bien de la Iglesia. GRACIAS!!!!
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JMI- Bendición + hija.
01/11/16 5:55 PM
  
Jorge
Gracias a Infocatólica por este y otros articulos en torno a esta cuestión tan central para nuestra Fe.

El Santo Padre se ha empeñado en dar verdaderos quebraderos de cabeza a los teólogos. Sin tiempo para digerir lo de la Transustanciación, hoy añade 6 bienaventuranzas a las del Sermón de la Montaña, incluída una eco-friendly...y por supuesto omitiendo una pro-vida, que ya que estamos hablando de los retos de la edad moderna no habría estado mal incluir.

2016 va camino de convertirse en un antes y después en la Iglesia Católica.
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JMI.-Ruegue al Señor por nosotros, pecadores infocatólicos, y por todos.
01/11/16 7:00 PM
  
Jordi
Almudena 1: "son imposibles dos verdades a la vez, la luterana y la católica."

Lutero no puede ser santo, porque la santidad se define sólo por los frutos: caridad, alegría, paz, paciencia, fidelidad, afabilidad, bondad, mansedumbre, templanza, continencia y castidad. En eso consiste el juicio de santidad, sólo por los frutos.

No seremos santos por los dones y carismas: hacer eucaristías (sacerdotes), predicar, anunciar o evangelizar, hacer milagros, hacer exorcismos, tener profecías, tener visiones y revelaciones, fundar movimientos, erigir asociaciones y fundaciones...
01/11/16 7:02 PM
  
Juan Argento
Puede ser útil reiterar aquí algo que noté hace unos días en el blog de Néstor: la raíz del error luterano sobre la transubstanciación es otro error más básico en el entendimiento del dogma cristológico de Calcedonia.

El Acta V del Concilio de Calcedonia define que la única Persona de Jesucristo tiene, a partir de la Encarnación, dos naturalezas, una divina y una humana. Por lo tanto, todos los atributos y acciones de su naturaleza humana pueden ser verdaderamente predicados de su Persona divina. A esto se lo llama "communicatio idiomatum", "comunicación de propiedades".

El problema es que el colega de Lutero Johannes Brenz entendió el "communicatio idiomatum" como que las propiedades de ambas naturalezas pueden ser intercambiadas! Obviamente esa interpretación contradice directamente la definición de Calcedonia:

«Se ha de reconocer a un solo y mismo Cristo Señor, Hijo único en dos naturalezas, sin confusión, sin cambio, sin división, sin separación. La diferencia de naturalezas de ningún modo queda suprimida por su unión, sino que quedan a salvo las propiedades de cada una de las naturalezas y confluyen en un solo Sujeto (Prosopon) y en una sola Persona (Hipóstasis).» (Concilio de Calcedonia; DS, 301-302. Citado del Catecismo #467).

A partir de este entendimiento crasamente erróneo del "communicatio idiomatum", Brenz propuso que la propiedad divina de la ubicuidad u omnipresencia permitía que la humanidad de Cristo pudiese pasar a estar presente donde Él dijese que lo está, junto con la sustancia que ya está presente en esa región del espacio.

Por lo tanto, la doctrina luterana de unión sacramental se basa en la negación de la definición del Concilio de Calcedonia que resalté dos párrafos arriba.
01/11/16 7:40 PM
  
Juan Argento
Un pequeño comentario al margen sobre algo que escribió Mons. Barriola, el cual puede ser de su interés:

"¿Dónde aparecerá en la Escritura la nomenclatura de "persona y naturaleza"?"

"Ousia" no aparece en la Escritura, aunque "naturaleza" (physis) aparece en 2 Pe 1,4: "partícipes de la naturaleza divina". Lo que es poco conocido es que "hipóstasis" aparece en el texto de Heb 1,3 que describe al Hijo con respecto al Padre, "charaktēr tēs hypostaseōs autou". Si bien ese pasaje es usualmente traducido como "impronta de su sustancia", yo entiendo que es correcto entender "hipóstasis" en ese pasaje en el mismo sentido usado en las definiciones trinitarias y cristológicas. Si le interesaría conocer mis fundamentos, sugiera donde seguir el diálogo, para no desviar este hilo.
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JMI.-Muy interesante.
Gracias por su aportación
01/11/16 7:53 PM
  
Dani
Gracias de todo corazón padre Iraburu, Dios le siga iluminando en la Fe. Y oremos por el papa Francisco.

Que Dios le bendiga y la Virgen María lo proteja.
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JMI.-Amén.
Bendición +
01/11/16 7:54 PM
  
jordi
Jorge, lo único importante, en estos tiempos, es la Eucaristía. Que no nos la innoven, añadiendo "cosas".

El Credo de Pueblo de Dios de Pablo VI, para cuestiones "ampliadas", es muy bueno, pues recoge bastantes dogmas.
01/11/16 9:07 PM
  
¿A la carga otra vez?
JMI.-Éste es, creo que en una semana, el cuarto comentario hostil que una misma persona me envía con cuatro seudónimos o nicks distintos.
No se canse, hombre.
01/11/16 9:31 PM
  
jose
Muchas gracias. El artículo aclara muy bien que la declaración conjunta afirma una mentira. O dos.
Si he entendido bien, es necesario creer la fe católica sobre la transubstanciación para que se produzca la verdadera presencia real de Cristo en la Eucaristía.
Y, además, los luteranos no pueden tener la presencia real de Cristo en la Eucaristía porque no pueden consagrar, ya que sus obispos no provienen de la sucesión apostólica, debido a que no fueron legítimamente ordenados. Y por tanto, tampoco sus sacerdotes.

Además, el artículo ayuda mucho a conocer el pensamiento de Lutero, que es nefasto y equivocado, y muestra su mala formación. Y sus consecuencias, que han sido terribles para la Iglesia, por su división, y para la salvación de las almas, con cientos de millones de cristianos separados que se han quedado sin la ayuda de la Gracia en casi todos los sacramentos, sin Tradición y sin Magisterio para interpretar la Palabra de Dios, etc.
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JMI.-Bueno, más que "no fueron legítimamente ordenados", es que no fueron ordenados.
Lutero (ya lo he señalado en su texto contra los lovanienses) niega el sacramento del Orden. Niega que haya un sacerdocio ministerial en el NT.
El luteranismo no tiene sacerdotes, tiene pastores no-ordenados.
01/11/16 9:33 PM
  
Violeta Magriñá Lizama
sin sacerdocio sacramental no hay epiclesis
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JMI.-Ni sacrificio, ni Eucaristía, ni presencia real...
Nada.
02/11/16 4:18 AM
  
Leopoldo
P. Iraburu. Gracias. Excelente artículo. A mi modo de ver el "todos" que Ud. ha resaltado en el número 154 del documento "Del Conflicto a la comunión" está siendo malentendido. Me explico, la frase en cuestión dice《Esta declaración en común AFIRMA TODOS los elementos esenciales de la fe en la presencia eucarística de Jesucristo sin adoptar la terminología conceptual de “transubstanciación”》He resaltado la palabra afirma (que es el verbo del que depende ese "todos") porque creo que el documento al usar esa palabra no está diciendo que enumera todos esos elementos esenciales (cosa que claramente no hace), sino que los afirma, es decir, los mantiene o sostiene aunque no use la terminología de la transubstanciación. Y de hecho el documento continua inmediatamente después de esa frase citando a Trento con loo cual está expresando que es esa la fuente donde sí están enumerados esos elementos que se quieren sostener o afirmar sólo que no usando por ahora la palabra transubstanciación para evitar la discusión y fijarse en los puntos en común. ¿Qué opina de esta interpretación?
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JMI.-Creo que cuando el documento "en común AFIRMA TODOS los elementos esenciales de la fe en la presencia eucarística de Jesucristo" yerra, porque no afima todos.
02/11/16 10:02 AM
  
Juan M Jacobo
[Sin motivo alguno, sin apoyo en la Escritura, y sólo por mera vanidad de estos tunantes se enseña la transubstanciación del pan y del vino. (22) No se apoya en la Escritura la doctrina de que la misa es un sacrificio. (23) Es herético y blasfemo ofrecer misas por los difuntos, y está mintiendo soberanamente el charco de los de Lovaina cuando afirma que fue algo instituido por Cristo] ante este pensamiento no puede haber reconciliación. Gtacias Padre Iraburu por mostrarnos con suculenta claridad el grave error que se ha cometido. Dios lo ilumine!
02/11/16 10:49 AM
  
maria del carmen garcía moreno
¡Dios y la Santísima Virgen le bendigan, Padre!. Muchas, muchas gracias pues, al no estar de acuerdo con parte de la visita del Santo Padre a la conmemoración luterana, pensé estar siendo tentada de soberbia. Y lo he pasado muy mal.Gracias, de todo corazón. Recemos por el Papa y sus consejeros.La confusión es el arma de Satanás y la mejor manera de contrarrestarla y de luchar es el Rosario.Gracias, de nuevo.
02/11/16 12:11 PM
  
Ana Mari de Jurado
EL Papa intenta unirnos en el Amor de Dios, ante tanta maldad que existe, pero olvida que las personas en su mayoría no tienen una base sólida de la Doctrina de la Iglesia Católica, es así que muchos se confunden o dudan. Gracias por las aclaraciones dadas, recen siempre al Espíritu Santo para no perder La Fe, confíen en que El como ya que la Iglesia prevalecerá hasta el fin, y tengamos caridad los unos con los otros, acaso no debemos ser Santos a imagen de Dios Padre?
02/11/16 2:14 PM
  
J.C. Polavieja
Padre J.M.: Dios le pague su valentía y su lealtad a Jesús, en este tiempo en que muchos "silenciosos" buscan justificaciones corporativas y se revisten de "sentir con la Iglesia" y "obediencia al Papa". Tiene Vd. doble mérito siendo sacerdote.
02/11/16 2:25 PM
  
Thomas Hennigan
Excelente y clara exposición de la verdadera doctrina de toda la Tradición de la Iglesia acerca de la Eucaristía. Me ha tocado enseñar Patristica en seminarios durante muchos años, y una de las cosas que más llama la atención en cuanto a la doctrina de todos los Padres de la Iglesia es precisamente la que luego se llegó a denominar transubstanciación, pues ellos expresaban exactamente lo mismo con la palabra "metamorphosis" o transformación. Lo mismo dígase de la doctrina del sacrificio de la Misa, tan odiada por Lutero. ¿Esta unanimidad de los Padres no debería de dar de qué pensar a los seguidoes de Lutero para que se reformen ellos de verdad y rechacen la falsa doctrina de su maestro? ¿Quién le dio autoridad a Lutero a declarar herejes a los que no están de acuerdo con su doctrina herética y enseñan la misma doctrina de toda la Tradiciónd de la Iglesia?
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JMI.-Obvio.
02/11/16 3:26 PM
  
Jordi
"JMI.-Creo que cuando el documento "en común AFIRMA TODOS los elementos esenciales de la fe en la presencia eucarística de Jesucristo" yerra, porque no afima todos."

El problema de este documento "Del conflicto a la comunión" es de simple estudio de la lógica.

En efecto, como dice el P. Iraburu, en el luteranismo NO existe sacerdote, y por otro lado, no realizan el rito litúrgico católico válido y vigente, y encima, en la supuesta eucaristía luterana, una vez acabada la misa, la eucaristía se convierte automáticamente en un panecillo o bollito, es decir, no se puede hacer reserva, y por lo tanto, no se puede dar el viático en la extremaunción, ni puede haber visitación, adoración y procesión eucarísticas algunas.

Todo ello demuestra que NO hay NINGÚN elemento esencial de la fe en la presencia eucarística de Jesucristo entre católicos y luteranos.

Nin-gu-no, al margen del bla-bla-bla...

Y es que en la misa luterana no existe, en absoluto, el tradicional elemento necesario para todo sacramento, que es la "intentio faciendi quod facit vera eclessia".

Y es que el autor del documento debe de pasar urgentemente por alguna clase, no de teología, sino de lógica: sujeto y predicado no forman una salchicha, el pan con jamón no forman una pelota, precisamente...
02/11/16 4:33 PM
  
jordi
A lo dicho por Thomas Hennigan, parece que transubstanciación es mejor que transformación o metamorfosis, pues afecta a la substancia y no a la forma.
02/11/16 5:38 PM
  
Néstor
Muchas gracias, Padre, por este "post" tan claro.

El documento citado no afirma "todos" los elementos esenciales de la fe en la Eucaristía, porque de hecho no aparecen en su texto, y además, porque no lo puede hacer, ya que si así fuese, como es un "acuerdo" católico-luterano, entonces los luteranos ya habrían aceptado la conversión eucarística definida en Trento, cosa que claro que no.

Las trampas mejor que nos las hagan los demás, al solitario no tiene gracia.

Saludos cordiales.
02/11/16 7:35 PM
  
Vladimir
Estimado Padre José María.
En la cita que usted toma de Pablo VI (encíclica Mysterium fidei),
aparece una afirmación que nunca he logrado comprender bien:
" Bajo ellas (las solas especies), Cristo, todo entero, está presente en su realidad física, aun corporalmente, aunque no del mismo modo como los cuerpos están en un lugar».
Esa frase final "...aunque no del mismo modo como los cuerpos están en un lugar», ¿podría usted explicármela?
Bendiciones.

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JMI.- No, ciertamente, no podría.
Una cuestión como ésa no puede ser respondida en POCAS palabras, como viene a ser obligado en la Sala de Comentarios de un blog.
Y si me preguntara, p.ej., ¿podría explicarme cómo tres Personas pueden ser un solo Dios?, tampoco podría hacerlo. Ni intentarlo.

Si tiene interés por el tema, la recomiendo la obra de José Antonio Sayés, "La presencia real de Cristo en la Eucaristía" (BAC, Madrid 1976).
02/11/16 9:35 PM
  
Angel Luis Rivera Silva
Cuando tenia 7 añitos, ahora 67, me enseñaron, la verdad, de la presencia real de Jesucristo en la eucaristia y que tenia que recibirlo siempre en gracia de Dios si no me condenaba si lo recibia en pecado grave, y ahora por el mal llamado ecumenismo con estas sectas o mal llamadas Iglesias que se apartaron de la unica iglesia de Cristo, quieren rebajar el precioso tesoro de la presencia real de Cristo en la Eucaristia al permitirle recibirlo en el vaticano a Luteranos en una misa, nos lleva a preguntarnos, porque entonces a nosotros nos enseñaban con suma dureza que si lo recibiamos en pecado nos condenabamos como lo dice la escrituras y por la presencia total de Cristo en la Eucaristia,nadie los paro cuando fueron a recibirlo,gracias P. Iraburu por este articulo que saca de dudas a muchos,esp. a catolicos que se confinden con estas noticias.
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JMI.-Dios le guarde siempre en la fe católica que le concedió ya de niño.
Pero no tengo yo noticia exacta-firme de lo que usted dice:
..."la presencia real de Cristo en la Eucaristia al permitirle recibirlo en el vaticano a Luteranos en una misa"-
Sólo me han llegado noticias confusas.
03/11/16 1:02 AM
  
Ana
Gracias Padre
Es importante q conozcamos la verdad!
quería preguntar..en la fórmula de Consagracion..da igual si el sacerdote dice..ESTE es mi cuerpo..como si dice ESTO es mi cuerpo...
creo que debemos estar alertas...alguien me dijo q solamente ese cambio en las palabras anularian la Consagracion.
que Dios lo Bendiga

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JMI.-No sé decirle si por el cambio de una letra se hace inválida la consagración y la Misa.
Si el sacerdote tiene,como ha de tener, la intención de hacer lo que la Iglesia quiere que se haga, pienso que será válida.
03/11/16 1:32 AM
  
JacinTonio, desde Madrid
“… porque esto es mi Cuerpo… “

Parece lógico que se diga "esto" y no "este", porque los sentidos ven un "esto", no un "este", y la frase de Jesús corrige lo que los sentidos notan y los ojos ven: que no se trata de algo inerte sino de un Cuerpo vivo, la Persona de Jesús, porque es Cristo resucitado, al ser un Cuerpo vivo.

(Dicho sea de paso, que el Cuerpo muerto de Jesús seguía siendo Templo aunque estuviera muerto: “…destruir este Templo y yo lo levantaré en tres días" (haciendo alusión a su Resurrección). El Espíritu Santo nunca abandonó el Cuerpo del Señor, y siguió siendo fuente de la Iglesia aunque se le acabara la sangre y el agua por la lanzada, porque la Iglesia acaparó toda la vida que salía de Él. Este es el fundamento real de que los cuerpos muertos de los bautizados deban recibir cristiana sepultura: que siguen siendo templos del Espíritu Santo incluso después de muertos, y es el Espíritu quien los resucitará un día con ese mismo cuerpo, aunque esté deshecho a los ojos de los hombres. Con todo, es el Cuerpo vivo y resucitado de Jesús el que comulgamos en la Misa, el que “introducimos” en nuestro cuerpo todavía mortal, y que tras morir, resucitará con Él un día)

Parece lógico también que si el cura tiene un lapsus en sus palabras, se aplica aquello de que "la Iglesia suple", pero si lo dice a sabiendas porque, por ejemplo, no está de acuerdo con la redacción del texto que le da la Iglesia, no hay consagración, y los fieles se quedan sin comunión. Esto lo digo porque se avecinan las palabras "Por muchos", que sustituirá a (¿la buenista?) "por todos".

Espero que me corrija si he dicho alguna barbaridad. Saludos.

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JMI.-Según entiendo, no cree ud. válida la Misa en el que "esto" es cambiado por "éste".
Lo que me lleva a pensar que tampoco considerará válidas las Misa celebradas durante medio siglo con el "por todos" en ves de "por muchos".
Creo que se equivoca.
03/11/16 10:17 AM
  
JacinTonio, desde Madrid
“Según entiendo, no cree ud. válida la Misa…”

No. Sólo es cuestión de sometimiento a la disciplina de la Iglesia en cuestiones litúrgicas, la cual no siempre ha dispuesto lo mismo a través de los siglos. La Liturgia contiene una catequesis, y el significado de las palabras a veces no se ajusta al significado que han tenido en cada época. A lo que yo me refiero es a una desobediencia, no a un lapsus. Si se ha considerado alguna “fórmula” no herética inválida a lo largo de la historia, yo he supuesto que aquellas que se apartan DÍSCOLAMENTE a lo que dispone la Iglesia, como lo sería en el caso de que la Iglesia dispusiera únicamente el uso de una de las palabras, (“este”, o “esto”), y el celebrante no hiciera caso a la Iglesia por seguir su propio criterio. En aquellos aspectos en que la Iglesia cambie de “maneras”, siempre hay una fecha, un antes y un después, y una disciplina siempre posterior, cuyo quebrando HARÁ, O NO HARÁ, inválidas las formas y maneras empleadas por el díscolo. La misma Iglesia que pone normas, es la que dice si son válidas las celebraciones de aquellos que no las siguen.

Yo me he limitado a exponer una suposición, no una convicción, la de que “este, ese o aquél” se refieren a personas o a cosas (“Entre “estos” lápices, “éste” es el más fino” “Esto es una persona –referido a un feto humano”: si decimos “Este es una persona”, habrá abortistas que nos digan que les estamos condicionando) Pero las palabras “esto, eso, aquello” son menos propias para ser utilizadas para las personas, aunque se utilicen y estén bien utilizadas (“Esto es una persona”, “Este feto es una persona”), salvo que se empleen previamente a una aclaración sobre la “especie” a la que se refieren “(“Esto es pan de trigo”, “Esto no es pan de trigo”, “Esto es mi Cuerpo” “tomad y comed todos de “él”. No se dice “tomad y comed todos de “ello”). Se trata más bien de una pedagogía catequética, pero sabiendo que en el lenguaje corriente se admiten sin demasiadas disquisiciones, sin por eso dejar de ser correcto nuestro lenguaje.

Creo recordar confusamente que en un programa de Radio María, se habló una vez, hace tiempo, sobre las palabras empleadas en el bautismo en algún lugar de Inglaterra, diciéndose que esos bautismos no eran válidos. No recuerdo qué fórmula empleaban. Es posible que el caso sea distinto.

En el Credo decimos: “…de la misma naturaleza del Padre”. Pero el Credo sigue siendo válido si oímos, como es frecuente: “…de la misma naturaleza que el Padre”, todos lo entendemos correctamente, salvo aquellos que por filosofía (amor a la sabiduría) le den vueltas a la cabeza intentando asimilar la frase, pero esto no es lo común.

Agradezco sus aclaraciones. No soy de los que se aferran a una opinión sin querer cambiarla. Una suposición no es una firme convicción. Bendito sea Dios, que tiene más amplitud de miras que nuestra cuadriculada cabeza. Saludos.
03/11/16 12:23 PM
  
Vladimir
Gracias, Padre José María, por la referencia bibliográfica.
Cristo, María y José lo protejan siempre.
03/11/16 2:52 PM
  
Anacoreta
P. Iraburu, la otra noche, en la madrugada del día 1 del corriente mes, escuchando su charla en Radio María sobre el liberalismo cultural, hizo una excelente hermenéutica sobre uno de los pasajes del Apocalipsis sobre los señalados en la frente y en la mano, que me pareció de lo mejorsito que he escuchado a lo largo de mis años de estudio. Sería tan amable de indicarme dónde puedo encontrar el documento para bajarlo y releerlo, y comentarlo con algunos desnortados progresitas de escasa doctrina aunque sean profesores en pontificias universidades. Gracias.
---------------------------
JMI.-En www.gratisdate.org, en TEXTOS, tiene Ud. en Iraburu, el texto íntegro de su obra DE CRISTO O DEL MUNDO.
Busca Ud. en VII parte, capítulo 1, y allí tiene desarrollado (copiable, pegable, descargable, imprimible, comestible) el tema que le ha interesado.
Cordial saludo en Cristo +
03/11/16 7:58 PM
  
José MILLAN calvo
Gracias, Padre Iraburu. Con su de extenso, detallado y claro artículo creo que han quedado clarificadas todas las dudas que hubiese podido ofrecer el llamado documento: DEL CONFLICTO a la COMUNIÓN.
Tenemos que seguir rezando, si cabe ahora con mayor énfasis. La oración nos hace omnipotentes.
-----------------------------
JMI.-Muy cierto.
Oremos, oremos, oremos.
03/11/16 8:08 PM
  
Oriol
Aunque tal vez sea pedantería por mi parte, querría hacer notar que en la frase "esto es mi cuerpo", "esto" es una traducción del griego τοῦτο, mientras que la palabra que designa el pan, ἄρτος, es de género masculino. Aunque ciertamente podríamos discutir largo y tendido sobre los usos de los demostrativos en griego, parece evidente que la traducción correcta -o por lo menos la que más se acerca al sentido del original - es "esto", no "este".
--------------------
JMI.- Gracias.
04/11/16 10:44 AM
  
Anacoreta
Gracias P. Iraburu, no había caído en ir a gratisdate.org. Unidos en la oración y siga alimentándonos espiritualmente con sanos y suculentos alimentos que nos enfortecen para afrontar las tormentas y los tsunamis que vivimos. Dios se lo premie, que seguro que lo hará.
-----------------
JMI-Amén.
04/11/16 11:59 AM
  
javier
Magistral. Gracias
05/11/16 5:10 AM
  
Pepito
Pienso que Dios al ser Creador de todas las cosas tiene sobre ellas un dominio ontológico absoluto, hasta el punto de que si quiere es capaz de convertir al pan en el Cuerpo de Cristo y al vino en Su preciosísima Sangre.

El que fué capaz con su sola Voluntad creadora de hacerles ser de la nada, cómo no será también capaz de hacer o convertir un ser material ya existente (pan o vino) en otro ser material (Cuerpo y Sangre de Cristo).

Dios no puede hacer que algo material se convierta en algo inmaterial, ni viceversa, que algo inmaterial se convierta en algo material, porque ello es absurdo, pero no es absurdo que un ser material (pan o vino) se convierta en otro ser material (Cuerpo y Sangre de Cristo).

Las cosas materiales tienen una potencia obedencial pasiva absoluta respecto a la Voluntad omnipotente de Dios Creador, y así el pan y el vino obedecen a Dios, y al imperio de Su Voluntad todopoderosa se convierten en Cuerpo y Sangre de Cristo.

Lo que ocurre es que nosotros, pobres mortales, no vemos en sí misma directamente esta Voluntad todopoderosa de Dios, ni tampoco la vemos inmediatamente actuar en sí misma, y por ello no alcanzamos a ver directamente cómo es la actividad por la que la Voluntad divina convierte el pan en Cuerpo y el vino en Sangre de Cristo, ni vemos tampoco directamente cómo se realiza tal conversión, y por ello no alcanzamos a explicarla plenamente.

Pero la razón, iluminada por la Fe eucarística, nos dice que Dios tiene que tener ese poder ontológico conversor y el pan y el vino esa potencia obedencial pasiva, de tal mnera que aquello que antes de la Consagración era pan, después, sin aniquilarse, se convierte en Cuerpo de Cristo, y para que aquello que antes de la Consagración era simple vino, despúes sin aniquilarse, se convierte en Sangre de Cristo.

Por la Fe podemos saber más que por la simple razón o mera inteligencia, pues como dijo Santo Tomás la Fe es la perfección de la inteligencia. No vemos empíricamente cómo se hace tal conversión, y por ello no acertamos a explicarla plenamente, pero la razón iluminada por la Fe nos dice que tal conversión es posible y que de hecho se da.
08/11/16 11:16 AM
  
Atentos, CATEQUISTAS ANTE LA CATE-CRISIS
OREMOS!... ET NON CONFUNDAS ME...AB ESPECTATIONE MEA.
16/11/16 6:17 PM

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