(305) De mártires, adúlteros y uniones homosexuales

Fra Angelico–Ya iba siendo hora ¿no?

–Comencé a escribir este artículo antes del 6 de febrero, memoria de los mártires de Nagasaki, pero no me han dejado terminarlo hasta hoy.

San Juan Bautista, poco antes de la muerte de Jesús, sufrió el martirio por denunciar públicamente el adulterio del rey Herodes Antipas, a quien le decía «que no le era lícito tener a la mujer de su hermano» (Mc 6,17-18; cf. Mt 14,3-12; Flavio Josefo, Antigüedades XVIII,2). Podría Juan haber callado, como lo hacían aquellos sacerdotes y fariseos de su tiempo, que «filtraban un mosquito y se tragaban un camello» (Mt 23,24). Pero no quiso callar, por mantenerse fiel a Dios, que le había elegido como profeta para hablar en Su nombre, y como precursor de Jesús, que vino al mundo «para dar testimonio de la verdad» (Jn 18,37). Nada hay en este mundo tan peligroso como afirmar la verdad y combatir el error, o mejor, los errores, que siempre son múltiples. El que lo hace se enfrenta contra el Príncipe de este mundo, el diablo, «que es homicida, mentiroso y Padre de la mentira» (8,44).

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San Pablo Miki y compañeros mártires (+5-II-1597). El Señor les conceda leer en la Liturgia de las Horas la bellísima crónica de su glorioso martirio (www.gratisdate.org, pestaña Lecturas Espirituales de la Iglesia, Liturgia de las Horas). El testimonio de fe de aquellos 26 mártires de Cristo, varios de ellos hacía poco salidos del paganismo, es muy particularmente elocuente y conmovedor. Jesuitas y franciscanos, sacerdotes o coadjutores, catequistas, laicos artesanos o profesionales: adultos, jóvenes y también niños, como San Luis Ibaraki, doce años, que ríe y canta al Señor, crucificado, como lo estaban todos sus compañeros, que rezan salmos y otras oraciones, y se animan alegres unos a otros, a la espera de que una lanzada en el costado les traiga la muerte, es decir, la vida eterna…

¿Qué Evangelio, qué catequesis, qué ejemplo de vida habían recibido de los misioneros estos cristianos nuevos, tan recientemente sacados de las tinieblas del paganismo, en el que idolatría, abortos, adulterios, uniones homosexuales, concubinatos, eran normales?

San Francisco de Javier (1506-1552) inicia la evangelización del Japón en 1549, con permiso del daimyo de Kagoshima, Shimazu Takahisa. Predica en la calle, en alguna casa, e incluso llega a predicar en la corte de algunos jerarcas japoneses. El texto que sigue es de mi libro El martirio de Cristo y de los cristianos (Fund. GRATIS DATE, Pamplona 2003, cp. 8, págs. 121-122).   

«Estando en el Japón, pronto conoció los grandes errores y perversiones morales que aquejaban al pueblo, especialmente a los bonzos y principales. “A la poligamia se unía el pecado nefando [la sodomía homosexual], mal endémico, propagado por los bonzos, como práctica celestial, introducida desde China y compartida hasta en la alta sociedad públicamente y sin respetos… Los bonzos traían consigo sus afeminados muchachos… Los nobles principales tenían alguno o algunos pajes para lo mismo…” (J. M. Recondo, S. J., San Francisco Javier, BAC, Madrid 1988, 765). 

«Así las cosas, estando Javier en Yamaguchi en 1550, se le da ocasión de predicar la ley de Dios ante numerosa y docta audiencia en la residencia del daimyo Ouchi Yoshitaka, personalmente adicto a la secta Zen. “Mientras el buen hermano [Juan Fernández, el intérprete] predicaba [leyendo del libreto preparado por Javier], Javier estaba en pie, orando mentalmente, pidiendo por el buen efecto de la predicación y por sus oyentes”. La predicación trataba primero de la Creación del mundo, realizada por un Dios único todopoderoso, y de cómo en aquella nación, el Japón, ignorando a Dios, “adoraban palos, piedras y cosas insensibles, en las cuales era adorado el demonio”, el enemigo de Dios y del hombre. En segundo lugar, denunciaba “el pecado abominable”, que hace a los hombres peores que las bestias. Y el tercer punto de que trataba es del gran crimen del aborto, también frecuente en aquella tierra (Recondo 762; cf. 765-766).  

«La predicación de Javier, desde luego, a ninguno deja indiferente. Unos la oyen con admiración, otros se ríen, mostrando quizá compasión, o más bien desprecio. Pero va llegando un momento en que la situación se hace gravemente peligrosa. Había “mucha atención en casi todos los nobles, pero no faltaban quienes, recalcitrantes contra el aguijón, lo insultaban. Perdida la cortesía y las buenas manera proverbiales, los nobles les tuteaban; entonces Javier mandaba a Fernández que no les diera tratamiento. ‘Tutéales –decía– como ellos me tutean’ […]” (ib. 763). 

“Juan Fernández temblaba, y la emoción se acrecentaba cuando, tras los insultos, el noble samurai acariciaba tal vez la empuñadura de la espada. Horrorizado, confesaba [el Hermano Fernández] que era tal la libertad, el atrevimiento del lenguaje [parresía] con que el Maestro Francisco les reprochaba sus desórdenes vergonzosos, que se decía a sí mismo: ‘Quiere a toda costa morir por la fe de Jesucristo’. Cada vez que, para obedecer al Padre, Juan Fernández traducía a sus nobles interlocutores lo que Javier le dictaba, se echaba a temblar esperando por respuesta el tajo de la espada que había de separar su cabeza de los hombros. Pero el P. Francisco no cesaba de replicarle: ‘en nada debéis mortificaros más que en vencer este miedo a la muerte; por el desprecio de la muerte nos mostramos superiores a esta gente soberbia; pierden otro tanto los bonzos a sus ojos, y por este desprecio de la vida que nos inspira nuestra doctrina podrán juzgar que es de Dios’ ” (Ib., 763-764).                                          

«En aquella ciudad de Yamaguchi había un centenar de templos sintoístas y budistas, y unos cuarenta monasterios de bonzos y de bonzas. Las escenas que hemos evocado se produjeron a finales de 1550, y ya a mediados de 1551 se habían convertido y bautizado unos quinientos japoneses: y “eran sobre todo cristianos de verdad” (Ib., 784), como pudo comprobarse al paso de los años y de los siglos. Los mártires japoneses de Nagasaki (1597), por ejemplo, admirablemente valerosos, eran hijos o nietos del mártir Javier. La predicación fuerte del Evangelio engendra hijos fuertes de Dios en este mundo».

Cuando San Francisco de Javier parte del Japón en 1551, deja unos 2.000 cristianos, y la Iglesia sigue floreciendo tanto que ya en 1579 hay en el imperio del Sol Naciente unos 150.000 cristianos y 54 jesuitas, 22 de ellos sacerdotes.

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Los niños mártires de Tlaxcala, Beato Cristóbal (+1527) y Beatos Juan y Antonio (+1529), son en México igualmente unos testigos formidables del Evangelio primero que allí comenzó a predicarse. Este inicio de la fe en México puede referirse al año 1520, cuando los cuatro señores de Tlaxcala reciben el bautismo, apadrinados por capitanes de Cortés; o en 1524, «el año en que vino la fe», cuando llega el grupo de doce franciscanos, misioneros formidables. Pues bien, de ese tiempo procede esta historia, bien significativa, que re­fiere el franciscano Fray Toribio de Benavente (Motolinía) (1490-1569), uno de aquellos doce, en su Historia de los indios de la Nueva España [1541], Historia 16, Madrid 1985). Esta vez transcribo de mi obra Hechos de los apóstoles de América (Fund. GRATIS DATE, Pamplona 20033, 123-126).

Escribe Motolinía: «Como en el primer año que los frailes menores poblaron en la ciudad de Tlaxcallan recogiesen los hijos de los señores y perso­nas principales para los enseñar en la doctrina de nuestra santa fe, los que servían en los templos del demonio no cesaban en el servi­cio de los ídolos, y inducir al pueblo para que no dejasen sus dio­ses, que eran más verdaderos que no los que los frailes predica­ban».

Sin embargo, los indios neocristianos eran muchas veces los más apasionados para destruir aquellos ídolos y templos bajo cuyo engaño opresivo habían servido al Diablo; pero los casos de persecu­ción sangrienta de los ministros indígenas, fueron muy infrecuentes. Mucho más frecuente fue el martirio de los misioneros cristianos. Todas las órdenes misioneras de América adornan su historia con una numerosa corona de mártires. Fueron pocos, en cambio, los martirios de indios neoconversos; pero aún así se dieron casos realmente conmovedores, como el que narra el padre Motolinía: el martirio de los tres niños tlaxcaltecas (ob. cit. III,14, 412-421). También está referido por Fray Gerónimo de Mendieta, OFM (1525-1604), que vivió en México desde 1554, en su Historia eclesiástica indiana, lib. V, que trata de los Frailes menores que han sido muertos por la predicación del Santo Evangelio en esta Nueva España.

El Beato Cristóbal (+1527) era hijo de Acxotécatl, noble de Tlaxcala, que «tenía sesenta mujeres, y de las más principales de ellas tenía cuatro hijos», el mayor de los cuales, el más querido de su padre, se hizo cristiano a los doce o trece años de edad, gracias a la evangelización, catequesis y ejemplo que recibió en la escuela de los franciscanos. Y era un cristiano tan de verdad, que predicaba a los otros niños, a los mayores, y «al mismo padre decía que dejase los ídolos y los pecados en que estaba, porque todo era muy gran pecado, y que se tornase y conociese a Dios del cielo y a Jesucristo su Hijo, que le perdonaría, y que esto era verdad porque así lo enseñaban los padres que sirven a Dios». El padre se enfurecía al oírle, y un día acabó por matarlo dándole patadas y palos, mientras el niño rezaba por él, y echándolo finalmente al fuego y apuñalándolo.

Los Beatos Juan y Antonio (+1529), dos años después, quisieron acompañar a unos dominicos que habían solicitado a Fray Martín de Valencia, guardián de los franciscanos, la ayuda de algún niño para un viaje de evangelización. Advertidos por el guardián franciscano de la peligrosidad de su misión, respondieron: «Padre, para eso nos has enseñado lo que toca a la verdadera fe. Nosotros estamos aparejados para ir con los padres». Ellos conocían la lengua, y por ser niños solían ser respetadas sus vidas. Pero en este caso los dos niños fueron muertos por los que querían defender sus ídolos. Antonio era nieto de Xicotencatl, uno de los cuatro primeros señores de Tlaxcala que recibieron el bautismo. Todos lloraron sus muertes, y especialmente Fray Martín, que había autorizado su aventura, y que, por otra parte, «se consolaba en ver que había ya en esta tierra quien muriese confesando a Dios».

¿Qué Evangelio, qué catequesis, qué ejemplo de vida habían recibido de los misioneros estos cristianos nuevos, incluso siendo niños, tan recientemente sacados de las tinieblas del paganismo, en el que idolatría, abortos, adulterios, uniones homosexuales, concubinatos, eran normales?

Cristianos Irak 2014

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San Carlos Lwanga y otros veintiún mártires católicos de Uganda murieron por su fidelidad a Cristo en la hoguera (+1886). El rey Mwange, siendo príncipe heredero, mostró cierto aprecio por los misioneros cristianos; pero cuando llegó a reinar los persiguió con gran saña. Por influjo de sus amistades árabes, Mwanga se aficionó al ejercicio de la homosexualidad, en general reprobada totalmente en las culturas de África. Al sufrir la denuncia de los cristianos, se volvió contra ellos, especialmente contra los que siendo pajes de su corte se negaban a sus deseos lujuriosos. Ésa fue una de las causas por las que en 1885 mandó desmembrar y quemar a cuarenta y cinco miembros de la comunión anglicana. Y en 1886 hizo matar en la hoguera al que había sido su favorito, Carlos Lwanga, con otros veintiún compañeros católicos. Todos ellos no quisieron guardar su vida, sino que amaron más a Cristo que a su propia vida, y por nada del mundo querían separarse de Él. Fueron canonizados por Pablo VI en 1961.

¿Qué Evangelio, qué catequesis, que ejemplo de vida habían recibido de los misioneros estos cristianos nuevos, tan recientemente sacados de las tinieblas del paganismo, donde tantos y tan variados pecados contra la castidad eran normales?

Actualmente la mayoría de los ugandeses son cristianos. Y Uganda ha sido, significativamente, el país africano que más ha empleado los medios honestos para frenar eficazmente la epidemia del SIDA. Por otra parte, marcada la Iglesia en Uganda por sus orígenes martiriales, puede suponerse cuál es la actitud de sus Obispos y de sus fieles en contra de un reconocimiento en la Iglesia católica de las uniones homosexuales o de la institución en la comunión Anglicana de homosexuales activos como obispos y pastores, sean hombres o mujeres.

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La Beata Isabel Canori Mora (1774-1825), esposa santísima, que sufrió a un marido absolutamente sin-vergüenza, sin ceder nunca a sus amigos y familiares, que le aconsejaban separarse o divorciarse de él, puede ser para nosotros un caso admirable de martirio incruento. Ella sufrió durante años un verdadero martirio por defender en su vida la indisolubilidad del vínculo conyugal. Su marido, infiel a ella una y otra vez, llegó en alguna ocasión a llevar a su casa a su amante. Isabel tenía que quedarse en algún rincón de la casa y, llegado el caso, servirles como si fuera la empleada doméstica. Conocemos su  vida con todo detalle gracias a las informaciones escritas por su hija religiosa.

Después de la muerte de Isabel, no antes, su marido Cristóbal, vencido por la santidad de su difunta esposa, se convirtió de su pésima vida libertina, se hizo terciario trinitario (1825), ingresó como hermano lego en los franciscanos (1834), donde más tarde fue ordenado sacerdote. Y murió en 1845 con fama de santidad. A la Beata Isabel le dediqué un capítulo de mi libro Evangelio y utopía (Fund. GRATIS DATE, Pamplona 1998, 149-152).

El amor de Dios establece en la Nueva Alianza un vínculo de amor conyugal indisoluble entre Cristo Esposo y la Iglesia Esposa. Este vínculo de amor resiste inquebrantable, aunque tantos pecados e infidelidades (adulterios) se dan en quienes integramos la Iglesia. Pero no se rompe el vínculo: sigue vivo porque Dios es fiel a sus propios dones y su misericordia permanece siempre activa por los siglos, y hasta el último momento de nuestra vida nos está llamando con la puerta de su gracia siempre abierta, dispuestos a perdonarnos y acogernos.
Así es el vínculo conyugal indisoluble que une al esposo y la esposa. Un amor que, si se produce la infidelidad, el desamor, la ofensa, incluso el adulterio, por parte de uno de los cónyuges, como en el caso de la Beata Isabel Canori Mora, «aguanta» firme por parte del cónyuge fiel, que no quiere abandonar a su suerte al cónyuge pecador e infiel, para colaborar así con Dios en su salvación, participando de la pasión de Cristo. Ése fue el amor de Isabel por Cristóbal, que permaneció siempre vivo y fiel sostenido por el amor de Cristo Esposo, que en su providencia los había unido para siempre.

¿Qué Evangelio, qué catequesis, que ejemplo de vida habían recibido de los sacerdotes trinitarios que les dieron formación y guía espiritual tanto la Beata Isabel como su amiga la Beata Ana María Taigi (1769-1837)?

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–Una «pastoral radicalmente nueva». En la preparación del Sínodo de la familia(2014-2015) hemos sido escandalizados con frecuencia por algunos teólogos, Obispos y Cardenales que están promoviendo con gran empeño unos cambios radicales en la pastoral católica, de tal modo que puedan lograr los homosexuales activos un cierto «reconocimiento» de la Iglesia, y sea posible para los que viven en adulterio el acceso a la comunión eucarística. Unos y otros, gracias a esta pastoral nueva –realmente nueva, porque siempre ha sido condenada en la historia de la Iglesia–, podrán persistir en su situación de pecado con buena conciencia. Dicen que de este modo, aquellos cristianos que está «institucionalmente» en situaciones irregulares, no se sentirán «excluidos» de la Iglesia. Comprobarán que la Ella es madre bondadosa, que acoge a todos sus hijos, sea cual fuere la vida que lleven. Con lo cual se verán libres de muchos sufrimientos, y sin salir del pecado, vivirán con dignidad en la paz.

Según estas enseñanzas, que han sido causa de confusión y de muy grande sufrimiento para no pocos católicos, los cónyuges de matrimonios fracasados tienen derecho a rehacer sus vidas en unas nuevas nupcias, tienen derecho a ser felices, a intentarlo al menos; en una palabra, tienen derecho al adulterio. De modo semejante, las personas de clara y persistente inclinación homosexual tienen también derecho a ser felices, estableciendo uniones estables, que deben ser respetadas en la Iglesia, como lo son en la sociedad civil. De otro modo, la sociedad sería madre, en tanto que la Iglesia sería madrastra hostil. Etc., etc., etc. Oigamos las voces de algunos altos eclesiásticos que se pronuncian públicamente en esta dirección y propugnan una pastoral de la familia radicalmente nueva, contraria a la que la Iglesia ha tenido siempre y en todo lugar.

El Arzobispado de Friburgo de Brisgovia, Alemania, en septiembre de 2013 publica un texto de su equipo pastoral en el que parece considerarse más respetable el adulterio cuanto más larga y públicamente se haya mantenido: «la segunda comunidad conyugal debe, durante un tiempo prolongado, haber dado muestras de una voluntad decidida y públicamente manifestada de vivir juntos de manera permanente, según el orden establecido del matrimonio, como realidad moral»… Estas parejas «en razón de los valores humanos que realizan conjuntamente, y sobre todo por su disponibilidad a tomar la responsabilidad del uno por el otro de manera pública y jurídica, merecen un reconocimiento moral». Seguidamente, se describe la celebración «litúrgica» en la que con solemnes oraciones se bendice a estas parejas, comenzando por encender una vela en el santo Cirio pascual. Y se propone también un rito, que eventualmente puede ser celebrado, para la bendición de sus familia y de sus casas…

El padre Adolfo Nicolás, S.J., superior general de la Compañía de Jesús, declara en una entrevista (10-VII-2014), a propósito del Sínodo que pronto se iba a iniciar, que «puede haber más amor cristiano en una unión canónicamente irregular que en una pareja casada por la Iglesia». ¿Y en cuanto a la comunión a los divorciados que se han vuelto a casar?, le preguntan. «No se puede impedir que el Sínodo discuta al respecto, como habrían querido algunos. Los obispos no fueron convocados para insistir en ideas abstractas a golpe de doctrina, sino para buscar soluciones a cuestiones concretas»…

El Cardenal Walter Kasper, desde los años 70 del siglo pasado, propugna que, al menos en algunos casos, se dé la comunión eucarística a personas que viven en adulterio. En su Ponencia del Consistorio de Cardenales (Roma 20-II-2014), preparatorio del Sínodo de octubre de ese año, dijo ya en sustancia lo mismo que expuso en el discurso de apertura del propio Sínodo: «Muchas personas abandonadas por su pareja dependen para el bien de sus hijos de una nueva relación y de un matrimonio civil, que no pueden volver a disolver sin imputarse una culpa. Muchas veces, después de haber tenido anteriormente experiencias amargas, experimentan en estas uniones la felicidad, un regalo del cielo» (ponencia publicada en Verlag Herder, 10-III-2014, Evangelium von der Familie, pg. 55)…

Card. Kasper En tales casos, dice Kasper en el aludido Consistorio sobre la familia  (también publicada en Il Foglio y editada en la Queriniana), no se debe negar la comunión eucarística a los divorciados vueltos a casar, alegando que «precisamente la no participación en la comunión es un signo de la sacralidad del sacramento […] ¿No es tal vez una instrumentalización de la persona que sufre y pide ayuda si hacemos de ella un signo y una advertencia para los otros? ¿La dejaremos morir sacramentalmente de hambre para que otros vivan?»… Darles acceso a la comunión viene exigido incluso por el bien de los hijos. «Efectivamente, cuando los hijos de los divorciados vueltos a casar no ven a sus padres acercarse a los sacramentos, normalmente tampoco ellos encuentran el camino hacia la confesión y la comunión. ¿No tendremos en cuenta que perderemos también a la próxima generación y, tal vez, también a la siguiente? ¿Nuestra praxis consumada no demuestra ser contraproducente?»…

Mons. Darío de Jesús Monsalve, Arzobispo de Cali, Colombia, declara en una entrevista (15-X-2014): «¿Es posible una apertura de la Iglesia frente al tema de las parejas del mismo sexo? […] Esas parejas expresan algo constructivo y positivo de lo humano, que es el afecto. Una sociedad no puede ser violenta con personas que expresen afectos distintos a los institucionales que tiene la sociedad para organizar la vida de hombres y mujeres. En ese sentido, la Iglesia puede ayudar a entender esas manifestaciones como válidas, es decir que se dan, y ayudar a las personas a construir sus vidas. No debemos crear conflicto con esas relaciones, porque ya bastantes conflictos tiene la humanidad como para convertir en problemático algo que debería ser aceptado»…

Mons. Víctor Manuel Fernández, Arzobispo, rector de la Universidad Católica de Buenos Aires, declara en un periódico argentino (21-X-2014), comentando el Sínodo, que «muchos han insistido en las segundas uniones que llevan muchos años, que viven con generosidad y que han tenido hijos. La mayoría considera que sería cruel pedirles que se separen, provocando un sufrimiento injusto en sus hijos. Por eso seguimos pensando en la posibilidad de que puedan comulgar»…

Mons. Santiago Agrelo, OFM, Arzobispo de Tánger, en una entrevista de Radio Huesca (16-XI-2015), responde así a una pregunta sobre la posible comunión eucarística de los divorciados vueltos a casar: «Imagínate, ¡cuántos conozco yo! Personas que en el matrimonio han vivido un infierno  y que divorciados, como se suele decir, han rehecho una vida, y lo han hecho seriamente, lo han hecho en profundidad, humanamente; es decir, esa segunda oportunidad que se presenta en la vida de las personas; un crecimiento, un desarrollo… ¡un acercamiento personal a Dios! ¡Estoy seguro de ello! ¡Un acercamiento personal a Dios! ¿Cómo no lo voy a comprender yo como obispo, cómo no lo voy a acompañar? No en nombre de principios, ¡qué va! Yo con los principios, en ese sentido, no sé qué hacer.  Lo importante son las personas que tengo delante. El Señor no me dijo que tenía que hacerme defensor de principios, en ningún sitio. Sí que me ha pedido acompañar a las personas, acompañarlas en su camino, en su vida»…

Mons. Johan Bonny, Obispo de Amberes, Bélgica, colaborador en Roma del Card. Kasper durante varios años, dice en una entrevista del diario flamenco «De Morgen» (27-XII-2014): «Debemos buscar en el seno de la Iglesia un reconocimiento formal de la relación que también está presente en numerosas parejas bisexuales y homosexuales. Al igual que en la sociedad existe una diversidad de marcos jurídicos para las parejas, debería también haber una diversidad de formas de reconocimiento en el seno de la Iglesia […] Todo el mundo quiere vivir su propia vida en lo referente a las relaciones, amistades, familia y educación de los hijos […] Demasiada gente ha sido excluída [de la Iglesia] por mucho tiempo»…

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Comentario mío final. No he hecho crítica de esas declaraciones porque ya en InfoCatólica han sido ampliamente refutadas, especialmente en el blog de Bruno Moreno, en la serie Polémicas matrimoniales. En todo caso, apunto dos ideas.

Mala doctrina. Es de notar que nada de lo que esos altos eclesiásticos enseñan y propugnan tiene base alguna en Escritura, Tradición y Magisterio apostólico. Más bien es patentamente contrario a esa triple fuente, que mana en Cristo el agua viva divina, la única que comunica al hombre el pensamiento y la vida de Dios. Toda consideración doctrinal católica, como señala el concilio Vaticano II (Dei Verbum 10), ha de brotar de esas tres fuentes complementarias. Cuando se ignoran, o más aún se contrarían Escritura, Tradición y Magisterio de la Iglesia, todo lo que se diga y argumente son palabras vacías, falsas, que no valen nada; no son realmente teología, sino pensamientos puramente humanos. Menos aún, no llegan a ser pensamientos: son pensaciones, esto es, sentimientos que operan como si fueran pensamientos; o si se quiere, pensamientos que no proceden de la razón, y menos de la fe o de la ratio fide illustrata, sino meramente del sentimiento o/y de la voluntad: sit pro ratione voluntas (Juvenal). Quienes así hablan piensan como los hombres, no como Dios (Mt 16,23).

Evitación de la Cruz y amistad con el mundo. Los que autorizan a los fieles a eludir la Cruz con buena conciencia rechazan la enseñanza de Cristo, que «decía a todos [no sólo a un grupo de ascetas o de vírgenes consagradas]: el que quiera venir detrás de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame. Porque quien quiere guardar su vida la perderá, y quien perdiere su vida por mi causa, la salvará» (Lc 9,23-24; y Mt 16,24-25; Mc 8,34-35). Esto significa que quienes autorizan a rechazar la voluntad de Dios cuando toma forma de cruz, son «enemigos de la cruz de Cristo, y su término será la perdición» (Flp 3,18-19). Quienes permiten e incluso recomiendan a los fieles a que guarden su vida en este mundo, les ayudan a corromperla y perderla. Quienes enseñan a soslayar la Cruz se hacen amigos del mundo y se ganan su alabanza, sin tener en cuenta que «la amistad con el mundo es enemistad con Dios» (Stg 4,4). Quienes evitan el Evangelio cuando se hace camino estrecho, conducen a su rebaño por el camino ancho, y lo llevan a las tinieblas y a la muerte (Mt 7,13-14). Por eso el destino de las Iglesias locales que rechazan la Cruz y procuran la amistad del mundo es la extinción.

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Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein) (1891-1942), alemana, explica toda la descristianización actual de Occidente por el rechazo de la Cruz de Cristo. En su meditación Exaltación de la Cruz, escrita en esa fiesta litúrgica (14-IX-1939), el día en que su comunidad renovaba los votos, escribe:

«El Crucificado nos mira y nos pregunta si aún seguimos dispuestas a mantenernos fieles a lo que prometimos en una hora de gracia. Y no sin razón nos hace esta pregunta. Hoy más que nunca la cruz se presenta como un signo de contradicción. Los seguidores del Anticristo la ultrajan mucho más que los persas cuando robaron la cruz [en la batalla de Hattin, 1187]. Deshonran la imagen de la cruz y se esfuerzan todo lo posible para arrancar la cruz del corazón de los cristianos. Y muy frecuentemente lo consiguen, incluso entre los que, como nosotras, hicieron un día voto de seguir a Cristo cargando con la cruz. Por eso hoy el Salvador nos mira seriamente examinándonos, y nos pregunta a cada una de nosotras: ¿Quieres permanecer fiel al Crucificado? ¡Piénsalo bien! El mundo está en llamas [cf. Sta. Teresa, Camino Perfección 1,5], el combate entre Cristo y el Anticristo ha estallado abiertamente. Si te decides por Cristo, te puede costar la vida».

Todas las enseñanzas de Cristo sobre la Cruz, expresadas en su palabra y en su vida, tal y como siempre han sido enseñadas por la Iglesia, fueron entendidas perfectamente por Juan Bautista, por Esteban y Pablo, por los mártires de Nagasaki, los niños mártires de Tlaxcala, los mártires de Uganda, la Beata Isabel Canori, por todos los santos de la historia de la Iglesia, cada uno siguiendo el camino de su vocación propia. Todos pensaban como Dios, no como los hombres. Todos tomaron la cruz para seguir de cerca a nuestro Señor Jesucristo, sin rechazarla o eludirla. Puede esto comprobarse en la serie La Cruz gloriosa, que se halla en este mismo blog (137-158).

Per crucem ad lucem.

José María Iraburu, sacerdote

Índice de Reforma o apostasía

 

62 comentarios

  
Néstor
Muy bueno, Padre, muchas gracias.

Saludos cordiales
09/02/15 4:41 PM
  
gerardo
Excelente post...Lo de San Francisco Javier no tiene desperdicio

Saludos
09/02/15 5:22 PM
  
Pedro L. Llera
Gracias por su post, P. Iraburu: "si te decides por Cristo, te puede costar la vida". Que el Señor nos dé la gracia de mantenernos fieles en medio de las tribulaciones y las persecuciones.
09/02/15 5:24 PM
  
Luis F. Ramos
Padre J. M. Iraburo:
He seguido sus post sobre la oración y los he encontrado excelentes. Yo intento rezar laudes y el santo rosario diariamente. Me gustaría que me diera una palabra acerca de la oración silenciosa que estoy intentando llevar a cabo.
Paz y alegría en Jesucristo Nuestro Señor.
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JMI.-Si Dios quiere, a una de éstas escribo una serie sobre la oración.
09/02/15 6:32 PM
  
Sancho
En estos tiempos de confusión más valdría que todos se atuviesen a lo que dicen las Escrituras en vez de empeñarse en eludirlas. Según ellas se debería reconocer de una vez que Jesucristo no prohibió el divorcio (cf. Mt 5,17-19), aunque lo criticó y mandó a sus seguidores que no se divorciaran con una excepción (cf. 1 Cor 7,10-11; Mt 5,32; 19,9; Jer 3,8). Sería útil meditar sobre esto: "les digo yo, no el Señor: Si un hombre creyente tiene una esposa que no cree, pero ella está dispuesta a convivir con él, que no la abandone. Y si una mujer se encuentra en la misma condición, que tampoco se separe de su esposo....Pero si el cónyuge que no cree desea separarse, que lo haga, y en ese caso, el cónyuge creyente no permanece ligado al otro, porque Dios nos ha llamado a vivir en paz" (1 Cor 7,12.13.15). No obstante lo dicho, siempre se debe reconocer la autoridad que tiene la Iglesia para atar y desatar por medio del sucesor de Pedro como estableció Jesucristo (cf. Mt 16,18-19).
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JMI.-No sé si le entiendo bien, pero en todo caso debe quedar claro que el Papa no tiene autoridad para quebrar un vínculo matrimonial válido: "lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre". El Papa es un hombre.
09/02/15 6:41 PM
  
Fran Salvadoreño
todo esto parte de la crisis postconciliar de la iglesia, en verdad ¿ necesitaba la iglesia ese concilio de los años 60s?
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JMI.-El Concilio Vaticano II trata de los temas matrimoniales y sexuales con muy notable precisión y verdad.
09/02/15 7:06 PM
  
Juan Argento
"De modo semejante, las personas de clara y persistente inclinación homosexual tienen también derecho a ser felices, estableciendo uniones estables,"

Hay una consecuencia lógica de este razonamiento que usualmente no es detectada, a partir la noción de que la inclinación no tiene por qué ser, y de hecho en algunos casos no es, puramente heterosexual o puramente homosexual. Dado que la naturaleza, de por sí, produce normalmente la inclinación heterosexual para asegurar la continuidad de la especie, una desviación de esa normalidad no tiene necesariamente que ser la inclinación diametralmente opuesta, sino que puede ser, y de hecho en algunos casos es, una mezcla de ambas, la bisexualidad, o sea la "B" en "LGBT".

Por lo tanto, si "las personas de clara y persistente inclinación homosexual tienen también derecho a ser felices, estableciendo uniones estables," entonces las personas de clara y persistente inclinación bisexual también tienen ese derecho. Pero, y he aquí el punto interesante, las uniones estables en las que esas personas pueden llevar a la práctica su inclinación sexual deben necesariamente ser de más de dos personas. Por ejemplo, un trío de dos mujeres bisexuales y un hombre heterosexual. O un cuarteto de dos mujeres bisexuales y dos hombres bisexuales.

Esto es pura lógica elemental, a partir de la noción, teórica y confirmada por los hechos, de que la inclinación sexual no es algo que pueda ser solamente blanco o negro. Si una sociedad, ya sea la civil o la Iglesia, reconoce de derecho las parejas de homosexuales, sería una discriminación injusta que no lo haga también con los tríos y cuartetos de bisexuales.

Escribo esto para mostrar a dónde lleva la "nueva pastoral" aplicando las leyes de la lógica. Cosa que sus promotores probablemente no hayan captado porque, como mostraron Bruno y Néstor en sus blogs, ellos tienden a no aplicarlas.
09/02/15 7:28 PM
  
antonio
Excelente, Padre, he leído todo su post,es evidente la asociación de sociedades corrompidas, por el Diablo, padre de la Mentira, el placer llega límites, con el poder de esté mundo, del dinero, increibles, pero las barbaridades de antaño, se repiten a causa del pecado original, muy bien explicado por San Juan Pablo II, en la Veritatis Splendor, enciclica que términa con lo que Usted bellamente expone, recordando esos arquetipos para todos nosotros,que uno tiene que dar la vida por la moral de la Iglesia, es decir concluye con el Martirio.
Los personajes citados por usted actuales son de verdad, muy malos, y doblemente malos, porque en sus manos tienen almas, serán juzgados con mayor rigor, y también por omisión de oponerse a la Cultura del Placer, no predicando la Gracia, ni la Castidad, entregando Sagradas Formas Eucarística, sin adverir que están bebiendo su condenación, flor de regalo le quierén hacer.

Siempre muchas Gracias y que Dios los Bendiga.
09/02/15 8:13 PM
  
Enrique G. B. A.
La nueva doctrina implícitamente sostiene que, respecto el sacramento del matrimonio, cuando válido y consumado, solo existe el adulterio ocasional, el sostenido deja de serlo.
Así por el paso del tiempo, añadiendo estabilidad y fidelidad en la nueva unión, el adulterio se licúa, el sacramento se disuelve, y solo resta reconocer por la Iglesia la nueva realidad.
Si en la Revelación, por San Pablo sabemos que el matrimonio fue elevado a sacramento, en que se recrea la relación esponsal de Cristo con la Iglesia, en esta doctrina propuesta, el hombre sería el que arrebata a los cielos el sacramento, y lo obliga a descender a su nueva unión conyugal, en que la misericordia es el regalo subordinado a la justicia que el hombre establece.

09/02/15 8:19 PM
  
susi
QUé agradecidos tenemos que estar por conocer la buena doctrina y contar siempre con la gracia de Dios para seguirla en nuestra vida.
09/02/15 8:25 PM
  
Feri del Carpio Marek
JMI.-Gracias por sus observaciones.
09/02/15 8:25 PM
  
Rexjhs
Magnífico. Más claro que el agua. Esto sí que es misericordia (decir la Verdad siempre, aunque duela) y no las aguas contaminadas de engaños en las que algunos de los arriba citados nos quieren rebautizar, aguas de pecado público sin arrepentimiento rehechos como virtud, con lo cual se cae en el pecado contra el Espíritu Santo. Apunto un dato, por si alguien no lo sabía: la decisión de bombardear Nagasaki en 1945 fue una decisión personal de Harry Truman y de su mujer Bess, altos masones, que odiaban el cristianismo con todas sus fuerzas.
09/02/15 9:12 PM
  
Silvia Liliana Sueyro
Excelente sobre los martirios,,es bueno recordar .Parece que algunos pastores,se lo pasaron por alto,eso que hizo Juan El Bautista, no es para ellos,a ver si le cortan la cabeza,una de esas señoras,que ni siquiera son de una corte, decirles que no es lícito señora que usted quiera comulgar estando en adulterio.Pero me pregunto,quieren de verdad comulgar al Señor en ese estado o hacerse ver porque esta de moda hacer eso y,si en la Iglesia todos son hipócritas y yo no.hago lo que quiero,y como no va a comulgar la pareja gay, si eso de que no entrarán al Reino de los Cielos los homosexuales,no es para esta época.No cuiden del rebaño, no , déjenlo hacer.No lleven a la Salvación a esas almas,no, déjenlas para el Angel Caído que se está saboreando sin hacer nada.Ese es el mensaje que recibo yo al leer lo que dicen los grandes pastores que nos tienen que guiar.Gracias por todo lo que nos enseña padre,gracias Info.
09/02/15 9:56 PM
  
Maga
Gracias, Padre Iraburu, gracias. El Espíritu Santo habla por Usted en este Magistral artículo. Terribles tiempos los que vivimos, tanto en la Sociedad, como dentro de la Iglesia. Por eso, hay que denunciar el mal y el error con coraje, como lo hace Usted, aun teniendo que decir con dolor el nombre de Cardenales y Prelados.
//////////EDITADO//////////////////
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JMI.-Eso tendrá que preguntárselo Ud. a la diócesis y pag-web a que alude.
09/02/15 10:43 PM
  
Jordi
Por pensar como usted he sido denunciado porque el parlamento catalán aprobó una ley contra la homofobia y como acusado tengo que probar mi inocencia.
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JMI.-Rece al salmo 90, bajo el amparo del Altísimo.
Y a la Virgen: Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios...
Y con el salmista: Si el Señor está conmigo, ¿qué podrá hacerme el hombre?
Rezamos por Ud.
09/02/15 10:46 PM
  
Sancho
"JMI.-No sé si le entiendo bien, pero en todo caso debe quedar claro que el Papa no tiene autoridad para quebrar un vínculo matrimonial válido: "lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre". El Papa es un hombre".
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Si verdaderamente confía en las palabras de Jesucristo debe aceptar que el sucesor de Pedro tiene autoridad para atar y desatar todo; por algo lo diría. Además, Jesús hizo una excepción a su mandato de no divorciarse: "mé epì porneía"; "Salvo en caso de adulterio"; "unless for lewdness"; "sauf en cas d'immoralité sexuelle"; "parectós logou porneías"; "excepto en caso de fornicación"; "unless on account of lewdness". Seamos serios.
09/02/15 10:57 PM
  
María Rosa
gracias Padre, excelente post clarísima la explicación
09/02/15 11:24 PM
  
Jose Ignacio
Muchas gracias Padre.
09/02/15 11:50 PM
  
Luis Fernando
Sancho, porneia no es adulterio sino fornicación -concubinato- o relación sexual consanguínea. Si Cristo hubiera querido hacer del adulterio una excepción para permitir el divorcio, habría usado precisamente la palabra adulterio. Que para eso la utiliza inmediatamente después.

Y pretender que el poder del Papa para atar y desatar es absoluto, de tal manera que Dios mismo está bajo la autoridad del Papa, es una barbaridad de tal calibre que no sé cómo no se le cae el alma al suelo solo de pensarla.

¿A cuento de qué un Papa va a tener autoridad para desobedecer lo que Cristo ha dicho sobre el matrimonio? ¿qué entiende usted por fe católica?
09/02/15 11:53 PM
  
M. Virginia
Gracias de todo corazón por su claridad de siempre, pater.

Sancho, gracias por darnos una pauta del grado de DESPISTE en que se halla una gran cantidad de fieles. Su comprensión del "atar y desatar" no es católica, por favor.
10/02/15 12:51 AM
  
AGG
MUCHAS GRACIAS MUY ILUMINADOR.
10/02/15 1:16 AM
  
Juan Argento
Sancho escribió:

"Si verdaderamente confía en las palabras de Jesucristo debe aceptar que el sucesor de Pedro tiene autoridad para atar y desatar todo; por algo lo diría."

El Magisterio de la Iglesia ya definió claramente que la autoridad dada por Cristo a los Apóstoles, y a Pedro en particular, de "atar y desatar", NO los faculta, a ellos o a sus sucesores, para desatar lo que Dios ha atado en el matrimonio. Lo explicó S. Juan Pablo II en las secciones 6, 7 y 8 del discurso a la Rota Romana de 2000:

www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/speeches/2000/jan-mar/documents/hf_jp-ii_spe_20000121_rota-romana_sp.html
10/02/15 1:35 AM
  
María de las Nieves
Jesucristo habla muy claro pero somos nosotros los que queremos que Él se adapte y eso no será posible.
Somos seres pecadores y caidos y tentados por el maligno y “Cuando miente, habla de lo que lleva dentro” (Jn 8, 44) , este juicio es del Señor y toda mentira se origina en lo falso, es decir, en lo inexistente, sin base real o contrario a la verdad, por ej sólo hay dos sexos varón mujer y son complementarios , el fondo del Maligno saca sus mentiras de la nada, o de una ideología que la llama de género o del adulterio no del Amor,pero el cuerpo es sexuado corpóreo no idea ,así el mal es aquello que posee una sustancia fantasmagórica mental contraria a la creación de Dios. El Maligno con su mentira crea idolos evacua y vacía al hombre del Espiritu Santo.El tremendo secreto de Satán con su mentira esconde la ausencia de fundamento ontológico, y este vacio le obliga a atacar, a usurpar el ser fundado y enraizado en el acto creador de Dios que los hace varón y mujer y los llena con su esencia de Espiritu. El mal y la mentira se pega al ser creado como un parásito, lo vampiriza ,le roba la vida y lo llena de lo que no es,lo cubre de ideas y pasiones y lo aleja de su Creador y Señor en un matrimonio sacramental Dios está en medio y hay Amor fundado en Cristo Jesus por eso es indisoluble. La iglesia debe acercarse a nosotros pecadores, para la corrección y la conversión, sin ella no nos salvamos los sacramentos confieren la gracia, pero antes purificación O vivir según el mundo que lleva a la muerte o según Dios que nos eleva y nos salva, el matrimonio sacramental es la unión con Dios.
10/02/15 2:10 AM
  
P. Bernardo Rodriguez
Sancho, como dice Luis Fernando tienes una confusión con "porneia". Te puedo aceptar que entre los biblistas no está muy clara o no se entiende claramente cual es su significado. De ninguna manera te aceptarían que lo identificases con divorcio.
Y acerca de la autoridad del Papa, estoy con Don José María y Luis Fernando. El Papa es un hombre, sí, el Vicario de Cristo, pero no es Cristo. Hasta Pablo VI, los Papas hacían un juramento de que nunca harían nada contra la Palabra de Dios, la Sagrada Tradición y el Magisterio de la Iglesia.

Por cierto, P. Iraburu, excelente artículo. Gracias.
Bendiciones
10/02/15 3:13 AM
  
Alberto
Excelente! Padre gracias por iluminarnos en éstos momentos
10/02/15 4:08 AM
  
Guillermo P.F.
Juan Argento, retuerces demasiado la cuestión, y es mucho más sencilla. Hay gente muy normal, muy inofensiva, muy trabajadora y muy cristiana, que simplemente quieren vivir con normalidad sin meterse con nadie. Que ya tengas que echar mano de los "derechos de los bisexuales" no te retrata más que a ti mismo y a tu manera de proceder y tratar a tu prójimo, igual hasta familia tuya directa. Tú verás.

Tampoco retorzamos tanto las expresiones de difícil traducción. Si no se ponen de acuerdo en términos como "salvo caso de fornicación" (ahora vete tú a saber cuál es la traducción literal e ininterpretable) mucho menos nos pondremos de acuerdo en si Su Preciosísima Sangre fue derramada "PRO MULTIS" o "por todos".

Os complicáis mucho la vida. Pero luego es culpa nuestra, pecadores.
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JMI.-Sin hacernos como niños, no podemos entrar en el Reino.
Y entramos dejándonos llevar de la mano de la Iglesia, Madre y Maestra.
Todo lo demás son cuentos chinos o chichimecos, quizá.
10/02/15 9:42 AM
  
Luis López
Sancho, el sucesor de Pedro no tiene autoridad para atar y desatar todo. No puede por ejemplo desatar los vínculos con el magisterio infalible anterior de sus predecesores, No puede inventarse una fe nueva. Y por ello no puede desatar el Canon VII sobre el matrimonio del Concilio de Trento, que siguiendo escrupulosamente la palabra del Señor dice:

"Si alguno dijere, que la Iglesia yerra cuando ha enseñado y enseña, según la doctrina del Evangelio y de los Apóstoles, que no se puede disolver el vínculo del Matrimonio por el adulterio de uno de los dos consortes; y cuando enseña que ninguno de los dos, ni aun el inocente que no dio motivo al adulterio, puede contraer otro Matrimonio viviendo el otro consorte; y que cae en fornicación el que se casare con otra dejada la primera por adúltera, o la que, dejando al adúltero, se casare con otro; sea excomulgado"
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JMI.-Está escrito: negro sobre blanco, y se lee bastante claro.
Habla en el nombre de Cristo un Concilio ecuménico.
10/02/15 9:51 AM
  
Forestier
Por la variedad de matrimonios que conozco, es falso que existan tantos matrimonios que han rehecho su vida al divorciarse y que están hambrientos de recibir los sacramentos. Quizá exista alguno..., pero a pesar de ello, estos obispos utilizan la demagogia de la propaganda sentimentaloide.
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JMI.-Es patente, obvio, comprobado, cierto, exacto, indiscutible, evidente.
10/02/15 10:07 AM
  
halcón
El año de fallecimiento de Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein en el siglo) fue 1942 y no 1937.

Excelente artículo, pater.
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JMI.-Lapsus. Gracias por el aviso. Lo corrijo.
Evidente que murió durante la II GMundial.
10/02/15 11:10 AM
  
estéfano sobrino
Sancho: no sé tu. Pero a mí me enseñaron que el "salvo caso de fornicación", o adulterio, que aquí da igual, en su contexto significa eso: que esa "unión irregular" de dos es separable. Es más, que deben separarse, si quieren dejar de pecar.

En las lamentables declaraciones citadas me parece que no se hace la debida distinción entre digamos "separación de domicilio" y "separación de lecho". Una pareja irregular (adulterina), con un puñado de hijos, y que se decide a vivir en cristiano, puede estar obligada a vivir "algo juntos" de modo que puedan educarlos, mientras evitan pecar y evitan escandalizar a terceros.
Es decir, lo que siempre se ha dicho de vivir "como hermano y hermana", que el problema no es nuevo, ni mucho menos.

El problema se agudiza con la legislación actual (al menos en España), en la que sólo se reconocen ciertos derechos si hay sexualidad de por medio. P.ej., 2 hermanos, o 2 amigas, que compartan domicilio a partes iguales, si uno fallece, la Hacienda se lleva un buen pellizco, como si fueran extraños. Sin embargo, si se declaran pareja de hecho, tienen toda clase de ventajas fiscales y asistenciales.
10/02/15 11:47 AM
  
Luismi
Desearia Padre que me aclarara que es el "privilegio paulino" y si este se aplica en algun caso actual o era en el tiempo de las uniones de los paganos con cristianos?
Por favor le pido a todos que recen para que en el Sinodo haya muchos muchos africanos bien africanos y negros y muy pocos blancos bien blancos como Kasper. Asi se va a salvar la iglesia de la decadencia de Europa.
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JMI.-Abra el Google, escriba "privilegio paulino", y allí encontrará un buen número de explicaciones, más cortas, más largas, históricas, canónicas, etc. Seguro que halla lo que le interesa.
10/02/15 12:45 PM
  
Manuel Gutiérrez González - Sevilla
Ha dado en el clavo Padre Iraburu: hay sólo dos caminos:

1. predicar la Verdad de Cristo, aceptando el martirio.

2. predicar lo que quiere el mundo, aceptando el aplauso.

En esas estamos.

Lo que sí está claro es que los profetas que preparan el camino por donde luego va a pasar el Señor siempre son gente recia y de palabra rotunda, como San Juan Bautista, San Francisco Javier o San Pablo.

De las lenguas melosas, de los que quieren pasar por buenos ¡líbranos Señor!





10/02/15 12:45 PM
  
Rafa
Excelente artículo padre
10/02/15 1:30 PM
  
Maricruz
De solo caer en la cuenta que la posición de algunos respecto a la doctrina católica desprecia la vida de estos mártires siento que me hierve la sangre.
10/02/15 1:45 PM
  
Libertólulo
Breve Apunte Histórico

"Los seguidores del Anticristo la ultrajan mucho más que los persas cuando robaron la cruz [en la batalla de Hattin, 1187]."

No creo que Santa Teresa Benedicta de la Cruz se refiriera a la batalla que los cruzados perdieron en Hattin contra Saladino (que no era persa, sino turco -en realidad, kurdo, pero acaudillaba a los turcos-), que conllevó la pérdida de Jerusalem y la convocatoria de la Tercera Cruzada en la que participaron Ricardo I Corazón de León de Inglaterra, Felipe II Augusto de Francia y el Emperador Federico I Barbarroja. Creo que la santa alemana más bien se refiere a la captura de la Vera Cruz protagonizada por los persas sasánidas zoroastrianos en los días del sha Cosroes II, que en 615 tomó Jerusalem de manos de Bizancio, e hizo llevar la Vera Cruz a Ctesifonte; donde permaneció hasta que en el año 629 el emperador bizantino Heraclio César derrotó a Persia y obligó a ésta a devolverla. IHS
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JMI.-No sé decirle si la Beata se refiere al suceso de 1187 o al de 615. Pero, en principio, me parece más probable que tenga Ud. razón, pues me da la impresión de que conoce más la historia civil que yo.
Gracias, pues, por su información.
10/02/15 3:34 PM
  
María de los Ángeles
Gracias padre Iraburu, me gustó mucho el post; sobretodo porque me recordó a Carlos Lwanga y sus compañeros, de quienes leí hace algún tiempo la historia de su martirio y me conmovió mucho.
10/02/15 4:24 PM
  
Ricardo de Argentina
"–El Arzobispado de Friburgo de Brisgovia, Alemania, en septiembre de 2013 publica un texto de su equipo pastoral en el que parece considerarse más respetable el adulterio cuanto más larga y públicamente se haya mantenido:"
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Mutatis mutando, es más respetable un ladrón de siempre y conocido por todos, que uno que roba por primera vez...
O un asesino serial que aparece en todos los noticieros...
O una famosa bataclana que arrastra el vicio desde su niñez....
Que lo sepan los confesores: repetir un pecado y hacer de él ostentación, es un atenuante...

¡Cómo se nota que Dios confunde a los que quiere perder!

También deduzco que quienes sostienen tal sarta de insensateces, apuestan íntimamente a que la Iglesia va a desaparecer muy pronto. Porque si comparamos las solemnes necedades que profieren, y las ponemos en la perpectiva de la luminosa historia de la Iglesia, vemos que no resisten el menor análisis.
La historia los pulverizará y Dios - y esto es lo peor para ellos- les pasará debida cuenta.
10/02/15 5:27 PM
  
Jesús
Creo que no se puede comparar un pecador compulsivo, egoísta que sólo piensa en sí mismo y en su placer, sin preocuparle el daño que causa, con una chica joven que se ha casado en su más pura inocencia, fue abandonada y debe cargar con el martirio de no poder tener a su lado a un hombre que la cuide como esposo nuevamente. es de lo más injusto.

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JMI.-Muy semejante al caso de la Beata Isabel Canori Mora fue el de la Beata Victoria Rasoamanarivo (1848-1894), primera Beata malgache (Madagascar), bautizada a los 15 años y casada con un aristócrata que resultó alcohólico y libertino, al que sufrió en el mismo espíritu de la Bta. Isabel. San Juan Pablo II la beatificó en 1989. Muchas esposas y esposos cristianos, sostenidos por la gracia del Crucificado, han logrado sacar adelante su matrimonio y su familia aguantando la cruz de cónyuges humanamente inaguantables, sin querer divorciarse de ellos o sin optar por el adulterio.

Pero esa conducta tan admirable no es obligada, y la virtud sobrenatural de la prudencia ha de discernir si conviene mantener la convivencia marital o si es más conveniente la separación conyugal con la autorización debida de la Iglesia. Siempre ha conocido y reconocido la Iglesia la legitimidad de la separación de un matrimonio cuando ella se ve conveniente (*).

Lo que jamás la Iglesia ha concedido es la ruptura del vínculo conyugal, es decir, el divorcio, y menos aún el adulterio, es decir, una nueva convivencia marital estando vivo el cónyuge verdadero, se haya éste divorciado o no. Puede mirar en este punto la doctrina de Trento en el comentario hoy puesto en este artículo a las 9,51 hs.

(*) La separación conyugal , que sin duda en no pocos casos es lo más conveniente, viene regulada en el Derecho Canónico en los cánones 104, 1152-1155, 1692-1963.
10/02/15 6:33 PM
  
Juan Argento
Despues de haber buscado en google los comentarios en infocatolica de Guillermo P.F., es claro que responder a su ataque ad hominem en el comentario de 10/02/15 9:42 AM sería totalmente innecesario y, además, inconveniente.

Lo único que es util resaltar de su comentario, sobre todo para bien de los demás lectores, es que hay que estar atentos al uso de los términos "normal" y "normalidad". Ambos términos vienen de "norma", y para los cristianos las únicas normas que realmente importan son las establecidas por Dios, en la naturaleza humana (la "ley natural"), en el Decálogo, y en el Evangelio. Todas ellas para nuestro bien, y ninguna de ellas en contradicción con otra.

10/02/15 6:45 PM
  
Sancho
Los que se han escandalizado de que dijera que el sucesor de Pedro puede atar y desatar todo deberían tener en cuenta la presciencia de Dios y confiar más en su Palabra, el sabe como se va a ejercer esa autoridad y eso es lo que dijo: "Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo". No queramos enmendarle la plana a Dios.

En cuanto a la excepción sobre el divorcio, si Jesús habla de divorcio es porque hay un matrimonio válido, y si habla de una excepción es porque hace una excepción. Conviene tener en cuenta que Jesús no dijo que no se pudiese ejecutar la sentencia contra la adúltera y que el divorcio era una salida misericordiosa que el mismo san José decidió tomar (Mt 1,19). Además, incluso Dios repudió a la apóstata Israel por todos los adulterios que había cometido (Jer 3,8). Seamos razonables.
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JMI.-Sí, dice Ud. muy bien: seamos razonables.

1. Y reconozcamos que el Papa no puede atar y desatar jamás en una acción que vaya contra la doctrina de la Iglesia, sobre todo si es de fe: como que quienes no están en gracia de Dios no pueden comulgar.

2. San José no concede el divorcio a la Virgen María. Los desposorios (qidûsin, que literalmente significa santificaciones) eran un compromiso de unión matrimonial. Un año después, o algo más tarde, se celebraba el matrimonio (nissûin), y el esposo recibía a la esposa en su casa. San José bendito, varón justo y santísimo, después de mucho rezarlo y pensarlo, viendo a María encinta, la deja libre de sus compromisos de desposada, es decir, de prometida.
Si Ud. a eso le llama "divorcio" se opone a la interpretación de todos los Santos Padres, del Magisterio apostólico y de todos los exégetas antiguos y modernos. Pero si quiere persistir en esa convicción, la Constitución Española de 1978 le garantiza la libertad de pensamiento y expresión. Nadie va a denunciarlo. Tranquilo.
10/02/15 8:02 PM
  
Anacoreta
Excelente, muy apreciado P. Iraburu. Gracias por su labor y trabajo en deshacer entuertos doctrinales. La doctrina, la Ley de Dios es muy clara, y por mucho contorsionismo que se quiera hacer de la misma, como que no cuela. No obstante, en estos tiempos actuales, es bien cierto que tenemos que estar en guardia sin bajarla ni un instante. Le tengo presente en mi oración, fiel siervo del Señor.
10/02/15 8:27 PM
  
Robin
Sin animo de ofender, leer sus articulos es como restregarse el el fango y la pestilencia del fanatismo trasnochado. Ustedes son los restos de una barca que se hunde sin remision, la barca de Pedro, como la llaman, es solo un odios amasijo de ideas mostruosas que han causado tanto daño y tanta confusion, tantas guerras, tantas matanzas, tantos crimenes, que ustedes los que toman el relevo merecen pagar por todos los que les preceden. Pero, tranquilo, nadie les convertira en martires, su unico martirio será ver como la Iglesia toma el camino de la modernidad, dejandoles a ustedes chapoteando en sus propios vomitos. Adios, hasta nunca, Fanatico taliban, siga dirigiendo su secta. Tiene derecho, la democracia se lo concede. Adiossssssss..................
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JMI.-Sospecho, sobre todo por el tono, que el Sr. Robin no está de acuerdo con mi artículo. Pero aparte de eso, se le ve un tipo simpaticote. ¿No les parece?
Dios le conceda la fe católica.
10/02/15 9:35 PM
  
Sofia
Seria bueno incluir a San Pedro Damián [1007-1072] que combatió la sodomía tanto dentro de la Iglesia como fuera.
«El vicio de la sodomía "supera enormemente a todos los demás", debido a que: "Sin excepción, se produce la muerte en el cuerpo y la destrucción del alma, se contamina la carne, apaga la luz de la mente, expulsa el Espíritu Santo desde el templo del corazón humano, y da entrada al diablo, el estimulador de la lujuria: conduce al error, elimina totalmente la verdad de la mente engañada ... se abre al infierno y cierra las puertas del paraíso ... este es el vicio viola la templanza, mata a la modestia, estrangula la castidad y mata a la virginidad ... Se contamina todas las cosas, todas las cosas las ensucia, corrompe todas las cosas ...» San Pedro Damián"[El vicio de la sodomía]-Liber Gomorrhianus ad Leonem IX Romanum Pontificem ...(EDITADO)...
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JMI.-Y sigue citando el texto.
10/02/15 10:04 PM
  
Gregory
De todas las citas mencionadas me parece digna de comentario la de Mons, Víctor Manuel Fernández, por tocar un asunto bastante común que hacer con las parejas en sugunda unión que viven una vida cristiana a pesar de su irregularidad, entiéndase no pueden comulgar por encontrarse en una segunda unión. Pero su vida es acorde al Evangelio.
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JMI.-No es acorde su vida con el Evangelio si vive divorciado y en adulterio.
10/02/15 10:35 PM
  
Maga
Robin, su mente está llena de errores, mentiras, tópicos, embustes, etc. La verdad es que, tras haber vomitado tantas mentiras e insultos ad hominem, me da mucha pena, muchísima. Habrá que rezar por Usted para que el Senor le dé la Gracia de convertirse.
10/02/15 10:35 PM
  
Pbro.Luis López Ruiz
Muchas gracias por todo padre JMI. desde Copiapo, Chile. gusto de reencontrarlo!
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JMI.-Lo mismo te digo.
Hace tantos años...
Abrazo en Cristo +
10/02/15 10:57 PM
  
Sancho
Pues ya me explicará, José María, porqué a continuación dice: "José, hijo de David, no temas recibir a María, tu ESPOSA, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo".
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JMI.-Ya le he explicado que María era entonces prometida, desposada con José, pero que no se había realizado todavía el matrimonio: no se la había llevado a su casa. No hay divorcio, ni puede haberlo, porque todavía no hay matrimonio. Hay matrimonio cuando el bendito San José, obedeciendo el aviso del ángel del Señor, "la recibió en su casa" (Mt 1,24). Ahí sí hubo matrimonio: esposo y esposa, aunque sin relaciones físicas conyugales.
10/02/15 11:08 PM
  
Jesús
Le agradezco la respuesta, Padre. De ninguna manera se podría contemplar la separación conyugal hoy, sin volverse a unir en matrimonio con otra persona. Tal vez eso estaba bien en la Edad Media o en la Edad Antigua, pero convengamos que si realmente la Iglesia espera eso de una chica joven que rompe su primer matrimonio o un chico joven que rompe su primer matrimonia, realmente es poco serio. ¿Esperar que seamos santos? ¿eso es lo "oficial"? no hay otra respuesta mas que "pues ala, a hacerse santos". No me parece justo, no tiene sentido común. De nuevo, están comparando tremendos pecadores con inocentes pecadores. Saludos.
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JMI.-Que el Señor le dé su gracia para aceptar su Evangelio y la doctrina de la Iglesia, su Esposa. Porque ya veo por lo que dice que no lo acepta.

Cuando habla de la Edad Antigua se supone que se refiere a la enseñanza de Jesús, Pablo, Juan evangelista, Agustín, etc. Y de la Edad Media, a Santo Tomás etc. Y en la Edad Moderna y actual, a la Veritatis Splendor, la Familiaris consortio, de SJuan Pablo II... Hay continuidad perfecta.

Aunque le parezca a Ud. "poco serio", los católicos seguimos hoy recibiendo y tratando de vivir con la gracia del ESanto esa misma y única doctrina, que se va desarrollando siempre fiel a sí misma, como el crecimiento de un árbol.

"Sed perfectos, como perfecto es vuestro Padre celestial".
"Ésta es la voluntad de Dios, que seáis santos, que os abstengáis de la fornicación", etc. (1Tes 4,3).
10/02/15 11:32 PM
  
Isabel
En la actualidad, el cristianismo está pasando a mi entender por la más grave crisis de su historia, de eso no tengo duda ninguna, al menos socialmente. La gran mayoría de personas de esta sociedad que hasta hace bien poco era cristiana, viven su vida completamente apartados de la religión y por tanto de la fe. Y el que conserva alguna fe, es en un Dios "arquitecto e ingeniero" del universo y poco más. Y desde luego en lo que no creen esa gran mayoría de personas es en las enseñanzas del Evangelio. Y no hay más que estar un poco en contacto con la sociedad para darse cuenta. La gran mayoría de jóvenes no se casan, sino que se van a vivir juntos, y los que se casan es raro que superen los cinco o siete años de casados. Y por supuesto, lo que es impensable es que en el caso del más que probable fracaso de sus matrimonios, estén dispuestos a vivir en soledad, sin otra pareja, el resto de su vida.

Visto todo esto, una buena parte de la Iglesia está tratando de adaptarse al mundo. No quieren seguir perdiendo "fieles", y de ahí todas las "nuevas doctrinas" que propugnan incluso algunos jerarcas de la Iglesia, y que van desde la permisividad casi absoluta, al buenismo del Dios que todo lo perdona. Pero esta permisividad por la que optan algunos, tiene un grave daño en sí misma, y es que si Dios todo lo persona, para qué queremos una Iglesia, y para qué queremos caminar por la senda estrecha de la salvación. Al menos por la senda estrecha, que siempre hasta ahora se nos ha dicho, que conduce a la salvación.

En el plazo de unos cincuenta años, hemos pasado de situaciones matrimoniales en las que se aguantaba todo, se permitía todo, (incluso que el marido, normalmente jugador y/o alcohólico diera palizas injustificadas a la esposa y a los hijos o que le cortara el cuello a su esposa después de una noche de borrachera y la dejara por muerta yendo a continuación a entregarse a la Guardia Civil), porque la separación era algo impensable en aquella sociedad, a la separación que se da ahora, por cualquier futilidad que podría arreglarse simplemente poniendo un poco de comprensión y buena voluntad por ambas partes.

A todo esto se están dando nulidades a mi parecer con bastante "alegría". La nulidad tiene unos supuestos, pero los mismos supuestos habrá tenido toda, o casi toda la vida y sin embargo se daban muy escasamente. Conozco algún caso de persona casada por la Iglesia dos veces y dos veces anulado su matrimonio. O esa persona ha tenido malísima suerte con sus respectivos maridos o no sé yo.

Es muy duro, durísimo, afrontar la vida en soledad. Lo puedo decir por experiencia propia. Pero jamás se me ocurriria unirme a un hombre en matrimonio civil o en concubinato. Si mi alma está tan destrozada en mi situación, no sé cómo lo estaría viviendo en una situación que no me dejaría vivir siquiera con un mínimo de paz interior.

Así que querido Padre Iraburu, está muy bien puesto el título de su blog: Reforma o Apostasía.
Esperemos que esa reforma que tanto necesita esta Iglesia actual, sea para bien.
11/02/15 9:35 AM
  
Luis E. NESI S.
"Los signos de los tiempos"... Bajo esta premisa hemos colocado cualquier disparate. Pareciera como casi sin caer en la cuenta nos dejáramos llenar del "espíritu del mundo, que sabemos de dónde proviene. "Todos tienen derecho (y es legítimo buscar) la felicidad..., la realización propia (de mis deseos)...", "a nadie debemos excluir, todos están llamados a formar parte de la Iglesia de Cristo". Todo eso que pudiera ser verdad, se convierte en simples excusas para aceptar el espíritu del mundo, que es distinto y opuesto al de Dios. Pareciera que queremos oír al mundo y no a nuestro Padre que está en los cielos cuando nos dice "sed perfectos como vuestro Padre Celestial...". La única regla de oro para la Iglesia y los cristianos es seguir la Palabra de Dios (oír a Jesús), a los apóstoles y a la tradición. Nunca escuchar al mundo, al demonio o a la carne... Creo que tenemos mucho material para elevar a nuestro Padre, nuestra oración de súplica y pedir perdón por nuestro desvaríos. Que Él nos de la Gracia de volver y permanecer siempre en el camino estrecho y conocer y seguir Su Voluntad. Gracias P. JMI por su material de oración. Pido sus oraciones y bendición.
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JMI.-Bendición +
11/02/15 2:18 PM
  
Leandro
Excelente artículo Padre. Gracias por confirmarnos en la verdadera Fe. Desde Argentina...Viva Cristo Rey!!!
11/02/15 8:43 PM
  
Ricardo de Argentina
De una noticia del Portal:
"En una entrevista concedida al jesuita Luke Hansen para America Magazine, el cardenal Reinhard Marx reconoce que aprecia valores positivos en las parejas homosexuales que duran toda la vida,"
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Otro más que postula que un vicio regularmente repetido, deviene virtud.
Contrariándolo todo, absolutamente todo: Lógica, Moral, Sentido Común, Doctrina de la Iglesia. Todo.
¡Y es Cardenal!
11/02/15 10:09 PM
  
Alberto
Gran artículo. Muy claro y convincente.
Agradecido a Dios por su autor.
Lo tendré presente en mis oraciones Padre.
12/02/15 7:30 PM
  
José Lorenzo Garay
Excelente. O se está con Dios o con el diablo ("el que no recoge conmigo desparrama).
12/02/15 9:14 PM
  
Jordi
Mosén Iraburu:

Una situación oída:

Si dos católicos casados homosexuales con hijos adoptados u obtenidos por reproducción humana asistida (que implica aborto in vitro), si constante el matrimonio se confiesan y arrepienten de sus actos homosexuales, y pasan de una unión marital a una unión fraterna, en continencia, prometido documentalmente para toda la vida, entonces su matrimonio civil homosexual se conserva, pueden convivir juntos y educar a sus hijos, pudiendo acceder además a los sacramentos, sólo que para evitar escándalo público, la comunión será privada.

¿Es esto correcto? No parece sonar bien. Gracias.
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JMI.-Confieso que la casuística moral no es mi fuerte, sobre todo cuando se plantean casos tan extremos y complejos como el que Ud. señala. Vienen a ser en la teología moral como sería en teología dogmática discutir sobre el sexo de los ángeles.

¿Es esto correcto?, pregunta.

Respuesta en moral:
Creo que en determinadas circunstancias personales y extra-personales puede ser correcto.
Pero creo que difícilmente pueden darse esas circunstancias. Es muy improbable que pueda evitarse el escándalo cuando es de muchos conocido que se trata de una pareja de homosexuales muchos años unida públicamente.

¿Es esto correcto?
Que lo sea o no habrá de discernirlo en el caso concreto la virtud de la prudencia, altísima virtud que, incluso, rige el ejercicio concreto de la caridad, la reina de las virtudes.


Ahora bien, a veces la teología moral se toma como ciencia que señala el límite de lo que, ya más allá, está "prohibido", es pecado. La teología espiritual, en cambio, si está planteada como Dios manda, busca los caminos que más derecha y seguramente llevan a la santidad, a la que todos los cristianos están llamados. Yo he respondido arriba a su pregunta en esa perspectiva de moral de límites. Pero añado ahora una respuesta a la luz de la espiritualidad cristiana, que orienta siempre hacia "lo mejor", más bien que a "lo permitido".


Respuesta espiritual:
Esa pareja de la hipótesis que presenta, +mantuvo una situación inmoral uniéndose en una convivencia homosexual durante años, y +también hizo el mal adoptando unos niños que se verían obligados a crecer en un ambiente homosexual, sin tener papá y mamá de referencia vital.

Si con la gracia de Dios se han arrepentido y quieren vivir una vida nueva, alimentada por Cristo-eucaristía, y haciendo la muy conveniente penitencia del escándalo que dieron durante años, "lo mejor" que pueden hacer es

+dar sus niños en adopción a una familia cristiana, con papá y mamá, y quizá con más hermanitos: así les muestran su amor, procurándoles un ambiente familiar más sano y favorable para su crecimiento personal y espiritual;
+y separarse ellos, para romper lo más posible con su anterior situación pecaminosa, distanciándose de ella y viviendo cada uno por su lado.

12/02/15 9:58 PM
  
Jordi
Es, ciertamente, y tiene razón, un caso extremo y complejo, pero parece ser que en Sínodo de las Familias, para justificar cierta "moral católica avanzada", se usan casos límite que, en la realidad, serán contados con las manos, serán muy extraños, porque la moral católica, por lo que he visto, nunca jamás acepta una unión more uxorio o marital en estas convivencias irregulares, mientras que lo que quiere esta "nueva moral católica" es legitimar la unión more uxorio, no la restrictiva convivencia more fraterno, casta y continente.

Cuando leí la reciente entrevista del Cardenal Marx, el presidente de los obispos alemanes, pedía genéricamente "nuevas vías" y "nuevos caminos" para casos como estos, pero sin concretar las "nuevas posiciones" y "nuevas posturas".

Este caso que le he expuesto, parece explicitar algo de estas vagas y genéricas "nuevas posiciones" adaptadas a la sociedad actual, pero la posible solución que usted da, la caridad, no es la deseada, porque en el fondo se quiere un "camino a lo Kasper", es decir, algo flexible y laxo que permita el paso a todo el mundo hacia los sacramentos, conviva como conviva.

Me da la sensación que se usa el caso enrevesado para iluminar una moral mundanizada.
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JMI.-Me parece verdad lo que dice.
Mire de nuevo, por favor, su anterior pregunta, porque he añadido a la respuesta que le di unas nuevas consideraciones para completarla más.
12/02/15 11:21 PM
  
Jordi
Su solución parece la más lógica, porque parte de la verdad o falsedad del acto, que en este caso es doblemente falso.

En efecto, no hay marido y mujer, y en consecuencia lógica, tampoco hay padre y madre.

La doble solución de la adopción de los niños (la separación de sus padres educativos por otros conformes a la ley natural) y la separación de los convivientes, parece ser la más adecuada, porque es un tipo de unión que contradice totalmente el plan divino, tanto en la conyugalidad como en la parentalidad.

Otra cosa, a mi parecer, es saber si el progresismo aceptaría semejante postura. No lo creo, porque su enfoque es "partamos de las cosas positivas que tienen: fidelidad, ayuda mutua, amor..." para legitimarlas posteriormente.
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JMI.-Dice usted bien.
El progresismo, por supuesto, rechazaría esa respuesta verdadera, como rechaza tantísimas otras verdades.
13/02/15 10:00 PM
  
Nadin
¡Sancho, Sanchito! Claro que todo lo que ate y desate Pedro aquí, va a ser atado y desatado allá. Pero también dijo: El discípulo no es más que su maestro. ¿Recuerda eso? ¿Recuerda también que Jesús prometió enviar al Espíritu Santo para que guiara a su Iglesia a la verdad? ¿El Espíritu Santo, Dios, va a contradecir a Jesús, Dios? Deje de ser tan protestantemente literal que toma una cita y olvida otras relacionadas. ¡A quién se le ocurre que una creatura tenga el poder de corregir a Dios!
17/02/15 4:51 AM
  
Nadin
"Mh epi porneia" puede traducirse como "unión con acto impuro", o mejor "unión ilícita", o "unión ilegal". El versículo de Mt 19,9 quedaría: "Excepto en caso de unión ilegal (concubinato), quien se haya separado de su mujer y se una a otra comete adulterio". Así lo traducen Sociedades Bíblicas Unidas y también Alonso Schökel. Conviene citar Humanae Vitae No. 18: "La Iglesia no es autora de la ley moral, natural y evangélica, ni puede ser su árbitro, sino solamente su depositaria e intérprete".
17/02/15 6:19 AM
  
Javier
Editado
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JMI.-Perdone que no publique su comentario.

Las acusaciones contra el PP.Francisco, alegando esto y lo otro, tienen cerrado el paso en esta Sala de Comentarios.

Y las preguntas que me hace, porque, dice, "una gran angustia me invade", aunque me dan mucha pena, tampoco las voy a exponer y responder. Prácticamente están todas expuestas y respondidas en mi artículo (307).

Un cordial saludo en Cristo + JMI
Oremos unos por otros.
27/02/15 12:54 AM
  
Javier
(Editado)
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JMI.-Leído su largo comentario.
Aprovecho su conformidad en que no lo publique si así lo veo conveniente.
Dios le biendita +
27/02/15 7:45 PM
  
JESÚS PRIEGO MORENO
A veces es fácil esgrimir la ignorancia para proponer fines contrarios a la verdad. El conocimiento erudito se perfila como imprescindible para dar respuesta a la creencia en Dios.
Jesucristo es el modelo, el referente inevitable que nos enseña el acceso a la plenitud humana - la muerte - "ama a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo" . La humildad nihil del ser es el acto de amor supremo. El hombre es libre por estar condicionado por dos poderes contradictorios - el ser en sí y por sí - (yo soy el que Es) y el no-ser, la alienación nihil del ser auténtico, la nada. La voluntad atada al hombre resuelve el problema de la fe y la razón. A Dios, verdad apodíctica, espíritu puro, uno, absoluto y eterno sólo se accede por la humildad del amor, el permanente vivir amando al prójimo y llevando en la frente el "déjalo todo y sígueme".
Se puede ser un excelente hijo de Dios y permitir que la voluntad te lleve al pecado pero la fe siempre tendrá la última palabra ¡señor perdóname!. Sólo quiero ascender a la luz aunque sea colgado del último escalón de la escalera. ¿Descubrieron: Sigmund Freud, Karl Marx o Friedrich Nietzsche, maestros de la sospecha, la humildad del amor?
18/04/15 8:35 PM

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