Mayo en el blog: Más que Tú sólo Dios
Debemos esta nueva aportación a Flavia. La memoria de un viaje a Tierra Santa se une a la contemplación del misterio de la Anunciación y a la aplicación a la propia vida de un consejo de María: “Haced lo que Él os diga".
MÁS QUE TÚ SÓLO DIOS, SÓLO DIOS
Suave y luminosa mañana en Nazaret, muy temprano, a finales de aquel mes de abril durante mi primera visita a Tierra Santa. Lo primero que hacemos, nada más bajar del autocar, es cantar el Magníficat, mientras nos dirigimos a la Basílica y nos invaden sentimientos de veneración profunda y acción de gracias. No hablamos mucho, no podemos, aquí el silencio sobrecogido adquiere carta de naturaleza, pero es un silencio muy gozoso, esperando que la Madre nos reciba, porque sabemos que Ella nos espera. Veo la conmoción en el rostro de algunas personas del grupo, y recuerdo una frase del Cardenal Ratzinger: “La figura de María ha conmovido el corazón de la gente[…] La mariología hace latir el corazón de la cristiandad”.

Para los lectores habituales de “La Puerta de Damasco” no es una novedad saber que, entre los comentaristas, contamos con un excelente poeta. Eduardo nos envía, como contribución a “Mayo en el blog”, un poema, “Apenas nada”, en el que la búsqueda se encuentra, por así decirlo, con el hallazgo. La figura de María atrae al poeta y la búsqueda se convierte en contemplación, entrega y súplica: “Déjame estar con Él, déjame, llena de gracia”.
Homilía para el V Domingo de Pascua (Ciclo C)
Debemos esta primera aportación a la serie “Mayo en el blog” a Ángel, que relata, dando voz a su protagonista, una historia real, un testimonio, de conversión y de vocación.
He estado repasando esta tarde unos números del “Directorio sobre la piedad popular y la Liturgia” - publicado en 2002 por la Congregación para el Culto divino y la disciplina de los sacramentos - que versan sobre los “meses de María” (n. 190 y 191).












