17.01.17

La falsa magnaminidad de Podemos (y de otros similares, al menos en esto)

Según parece Podemos, ese partido político que pretende ser “nuevo”, ha dado muestra, una vez más, de su, literalmente increíble, “grandeza” y “elevación de ánimo”. Podemos será – quizá por el efecto del Año de la Misericordia, ya clausurado – “condescendiente” hasta “tolerar” que, en cinco años, la Iglesia Católica se autofinancie completamente; es decir, que viva, exclusivamente, de las cuotas que paguen sus feligreses. Me siento muy conmovido por ello.

Y la razón que da un partido tan ilustrado, tan amante de la cultura, tan solícito del bien común y del de los más pobres, es muy clara: “la práctica religiosa no es un servicio público que beneficie a toda la ciudadanía”. No sé qué se entiende por eso de “beneficiar a toda la ciudadanía”. Ni se acaba de entender – ¡oh maldita ligazón entre conocimiento e interés! -  qué se puede considerar como “público”. No sé si a toda la ciudadanía le beneficia subvencionar a los partidos políticos, a las autonomías, a los sindicatos, o al cine; pongamos por caso.

Lo que sí sé es que, allí donde se respeta la libertad religiosa, hay más libertad. Y, si se respeta la libertad religiosa, nada impide que el Estado colabore con las confesiones religiosas permitiendo que, los ciudadanos, no el Estado, destinen una parte de los impuestos que ya pagan a sostener a la Iglesia (o a las confesiones que hayan establecido acuerdos con el Estado).

Ojalá que a mí, como contribuyente, se me permitiese marcar la “X” en contra del aborto, por desgracia subvencionado en hospitales públicos. O que se me diese la posibilidad de optar o no a favor de ayudas a otras causas que, a mi juicio, son nefastas, o innecesarias.

Los de Podemos – y no solo ellos - no ven esos “detallitos”. Que se financie a los partidos  - obligatoriamente a costa de todos los ciudadanos - les parecerá de lujo. Que los  (ciudadanos) que quieran hacerlo ayuden a sostener a la Iglesia Católica, les parecerá, dentro de cinco años, intolerable. Será que les gustan más las mezquitas o los museos del ateísmo. Pues que propongan sendas “X” a favor de unas o de otros. Ya sabemos de los antecedentes de estos genios de la ciencia política.

La prisa es una mala consejera. Podemos y Ciudadanos y quizá, con menor presión en contra, el PSOE y el PP, se equivocan, a mi modo de ver. La sociedad no gana nada perdiendo la mayor parte del patrimonio artístico, que se sostiene porque alguien de la Iglesia abre la puerta y la ventana de las muchas iglesias de nuestro país.

Es tan sencillo como eso: las puertas y las ventanas de la mayor parte de los edificios del patrimonio cultural se abren porque el párroco se preocupa de que se abran. Sin el párroco, a corto o a largo plazo, esos edificios se arruinarán, se vendrán abajo.

La sociedad, encima, no gana nada impidiendo que los mandamientos de la Ley de Dios suenen, aunque desde muy lejos, como un freno, frente a la ley del más fuerte. Ni pierde nada, la sociedad, por el hecho de que la dignidad de la persona humana sea apuntalada por un nuevo motivo: el haber sido creados a imagen y semejanza de Dios.

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9.01.17

“Silencio”, de Martin Scorsese

He ido a ver la película “Silencio”, dirigida por Martin Scorsese. Tendría que hacer un poco de memoria para recordar la última vez en la que, anteriormente, había ido al cine. Se remontaría, esa fecha, a algo más atrás en el tiempo. No porque no me guste el cine, que sí me gusta, sino porque, además de que no tengo muchas ocasiones de ir, es una de las modalidades del arte de la que menos conocimientos tengo.

Scorsese se basa en la novela – de idéntico título, “Silencio” -  del literato japonés (católico) Shusaku Endo. He comprobado que el guión de la película sigue muy de cerca el texto de la novela. Yo he leído el texto de Endo y he visto el film de Scorsese casi al mismo tiempo. Y, quizá por esta simultaneidad, no sabría decir cuál de las dos – novela o película – me ha impresionado más. Me permito la licencia de opinar sobre ambas, aunque me centre más en la película.

Son muchas cosas las que emergen cuando uno contempla esa bella obra cinematográfica de Scorsese. Las imágenes nos permiten captar hasta dónde puede llegar una tiranía cuando se siente legitimada para regular, incluso, en qué pueden creer o no, los súbditos de la misma

El que mandaba se sentía legitimado a invadir todas las esferas de la vida de los sometidos a su mando. No algo muy diferente, en cierto modo, sucede hoy. Si en el Japón del siglo XVII no se toleraban disidencias en el ámbito religioso, tampoco en las democracias occidentales se tiende a tolerar, en ocasiones, excesivas disidencias que cuestionen algunos “dogmas” actualmente considerados como de obligada observancia. Y no reconocer el peso de lo “políticamente correcto” sería negar la obviedad.

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29.12.16

Valorar la Hoja parroquial. Y la necesidad de nuevos horarios

1. Valorar, un poco más, la Hoja Parroquial. Se trata de una hoja parroquial, “Parroquia”, que nos informa, mensualmente, sobre la vida de la Iglesia universal, diocesana y, también, del ámbito parroquial. Yo creo que merece la pena leerla y valorarla. Animo a recoger esta “hoja”, que siempre está disponible a la entrada del templo parroquial. Puede que no sea perfecta, pero siempre nos dirá algo si estamos bien dispuestos a recibirla.

2. Un nuevo horario de la celebración de la Santa Misa: No se trata de multiplicar, sino de sumar

 

En enero de 2017 estrenaremos, en esta parroquia de San Pablo, de Vigo,  un nuevo horario de celebración de la Santa Misa; horario que ya hemos adelantado en los 400 ejemplares de los calendarios de 2017 que se han distribuido hasta ahora.

 

La Santa Misa de los domingos y fiestas de precepto se celebrará a las 11.00 h. y a las 12.30 h. Los demás días, la Santa Misa se celebrará a las 19.30 h. Puede parecer que se va a menos, pero no debemos interpretarlo así. No se trata de multiplicar, ni de reducir, el número de las celebraciones de la Santa Misa, sino de sumar la cantidad de los participantes; de añadirnos, en mayor medida, a cada celebración de la Santa Misa.

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16.12.16

La religión y la ciencia

Yo no tengo una formación científica, en el campo de las ciencias naturales. No. Yo he estudiado el BUP de mi época y, tras dos años en que todas las asignaturas eran comunes, escogí letras puras.

Luego, al licenciarme en Filosofía, me he acercado indirectamente a las ciencias naturales, básicamente a través de tres vías: La Lógica, la Historia de la Ciencia y la Filosofía de la Ciencia. De estas tres disciplinas me ha gustado más la Filosofía de la Ciencia.

En el ámbito teológico y, en concreto, en la Teología Fundamental – que se ocupa de los pilares de la fe - , surgen preguntas sobre los milagros, sobre cómo actúa Dios en el mundo, etc. Y, en general, la Teología se ve interesada por las ciencias naturales cuando hablan del origen del mundo y del hombre, de lo específico de la naturaleza humana y de tantas otras cosas.

Me parece que las ciencias empíricas y la fe -  y el saber de la fe, que es la Teología – son heterogéneas. No hablan, aparentemente, de lo mismo del mismo modo. Aunque en realidad sí hablan de lo mismo, ya que versan sobre la realidad.

Pero entre ambas orillas, que parecen muy lejanas una de otra, puede aparecer un puente filosófico. La Filosofía busca entender la realidad, yendo un poco más allá de los datos de la experiencia. La Teología pretende el mismo fin, entender lo que hay, contando con Dios.

Hay un puente. Y eso es lo que, principalmente, valoro del libro que comento en este blog: Brendan Sweetman, La religión y la ciencia. Una introducción, Santander-Madrid 2016, 239 páginas.

El autor es catedrático de Filosofía de una Universidad de Kansas. Me parece que escribe muy bien, con enorme claridad, y que tiene el don de explicar de un modo asequible los temas que trata.

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12.12.16

Mi felicitación de Navidad a mi Parroquia real y a mis lectores (también reales)

He pedido a una imprenta que preparase unas postales para felicitar a los feligreses de la Parroquia que tengo encomendada. Y ha llevado a cabo ese encargo, la imprenta, con gran profesionalidad.

Ha elaborado una postal que tiene, en el anverso, una imagen de la Sagrada Familia, una reproducción de un óleo sobre lienzo, del siglo XVIII, de la Escuela Cuzqueña.

En el reverso aparece un texto, que copio aquí:

“El párroco de la Parroquia de San Pablo, de Vigo, los sacerdotes y la comunidad parroquial, les desean una Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo.

Recordemos las palabras de nuestro Sr. Obispo: ‘La caridad es el camino que permite superar el egoísmo y abrirse a la misericordia y a la comunión’ (Carta Pastoral Bienaventurados los misericordiosos, p. 51)”.

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