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17.12.16

Palabra de hoy: Politización

Entendemos por “politización” el proceso que reduce una discusión ética a una controversia política. El efecto que sigue a esa traslación es la legitimación de posturas o propuestas de intervención social que ciertamente no resistirían análisis desde la escueta consideración de su estatuto ético.

La fuerza psicológica de la politización radica en la convicción, ampliamente compartida hoy, de que toda persona humana merece respeto. Esa actitud de respeto pronto se extiende a las opciones, gustos e ideas que cada persona tiene. Es fácil, en esta misma línea, considerar que si alguien—o más aún: un grupo dentro de la sociedad—tienen una determinada perspectiva o propuesta, su idea tiene “derecho” a existir dentro del conjunto de las múltiples opiniones que se dan en una sociedad pluralista y democrática.

Un efecto profundo de la politización es desplazar la atención pública desde el terreno de los principios y los argumentos hacia el terreno pragmático de los simples medios y estrategias. Tal vez el ejemplo más elocuente de este desplazamiento es lo sucedido desde hace décadas con el aborto voluntario. En el terreno de los argumentos no hay una sola posibilidad de demostrar que pueda ser éticamente lícito eliminar a un miembro inocente de la especie humana a quien se priva además de toda posibilidad de defensa. Los supuestos argumentos a favor de tal eliminación caen pronto en la contradicción y el ridículo, como cuando una funcionaria dijo en España que lo concebido por una mujer es un ser vivo pero no pertenece a la especie humana, con lo que ella misma forzó la pregunta obvia: ¿Entonces a qué especie pertenece el feto que crece en el vientre de una mujer?

Así pues, como esta clase de discusiones no puede ser ganada en el terreno de los principios y argumentos, entonces los defensores del crimen del aborto han usado repetidas veces dos recursos: la guerra semántica y la politización.

El primero de estos recursos es ya bastante conocido: no llamarse “pro-aborto” sino “pro-choice;” incluir al aborto dentro de algo llamado “derechos reproductivos de la mujer;” llamar “interrupción del embarazo” al asesinato de fetos humanos; todo ello, sin embargo, es sólo preparación para el otro recurso, la politización, que salta de los salones de debate al activismo en plena calle.

Lo que hace la politización es considerar en un mismo plano todas las opciones por el hecho accidental de que hay grupos de personas que apoyan esas diversas opciones. Como es de suponer, la politización es instrumento de uso de quienes buscan poder político. En un esquema sencillo el proceso se puede dar por ejemplo de la siguiente forma:

1. Identificación de un sector, numéricamente importante dentro de la sociedad, que desea un objetivo pero que no lo ha conseguido porque el código ético de buena parte de la misma sociedad y/o la legislación vigente lo impiden. Es la situación de décadas atrás en nuestros países. Al mencionado sector de la sociedad lo vamos a llamar “los posibles representados.” Para el caso del aborto, esos “posibles representados” son las mujeres que ven en un embarazo forzado o a destiempo una desgracia, o por lo menos, un obstáculo en su camino de realización personal.

2. Presentación selectiva de relatos de victimización de “los posibles representados,” con el propósito de introducir un fuerte componente emocional, y con ello, lograr perplejidad ética en amplios sectores de la población. Siguiendo con el ejemplo del aborto, la victimización típica presentará el drama de la pobre jovencita que ha sido violada, y que según el código ético y/o legal vigente, tendrá que seguir adelante con un embarazo traumático de principio y fin.

3. Uso sistemático de la transmutación semántica a que se ha aludido antes, de modo que “los posibles representados” empiecen a reconocerse efectivamente representados en los líderes políticos que suavizan la culpa y enfatizan los aspectos deseables, que ahora parecen francamente positivos: la interrupción del embarazo parece ser la puerta para una actitud de mayor respeto a los derechos de la mujer.

4. A medida que “los posibles representados” se sienten efectivamente representados—en lo cual tienen enorme importancia los medios de comunicación—el proceso de politización ha cumplido su primera y más difícil fase: ahora abortar no es un crimen sino un tema “controversial;” los que empujan hacia el aborto son personajes “polémicos;” el “debate” debe permanecer abierto, y la sociedad pluralista debe estar siempre dispuesta a acoger “todas las voces.” La politización consigue que nada sea claramente malo ni claramente bueno.

5. Cumplida esa primera parte, lo que sigue es la segunda fase, que es activismo puro y duro: labor de lobby; difusión de propaganda; multiplicación de presentaciones sofísticas con fachada de argumentos; manipulación de datos científicos; e incluso, si parece apropiado, trivialización del drama ético con la presencia escogida de algunas celebridades. Si todo resulta como lo desean los líderes del movimiento, el efecto de este activismo es la constitución de un bloque razonablemente solido, políticamente visible, socialmente respetable, que ya goza de cohesión, metas, publicaciones, páginas web y toda una maquinaria de marketing.

6. Si el propósito no se logra en un primer intento, el proceso puede siempre recomenzar desde el punto primero, con la identificación de nuevos sectores que pudieran interesarse en la misma causa. Para un movimiento político o un líder particular puede ser eventualmente necesario o conveniente cambiar de causa. En un caso así, se usará el lenguaje de un “nuevo” movimiento, o de una “renovación” profunda, o de una historia de “reinvención” personal.

* * *

Dos anotaciones finales conviene hacer. Primera, los procesos de politización no están al alcance de todos. Por su naturaleza, aquí sumariamente descrita, requieren de grandes cantidades de dinero y de muy buenos (y costosos) directores de campaña. Esto significa que la politización es finalmente una inversión económica a gran escala, y que así la ven, sin duda, quienes inyectan dinero para asegurar cambios en la legislación y sobre todo en la opinión pública.

Segunda anotación: por su carácter invasivo y omnipresente, es notoriamente difícil luchar contra la politización. La gente se acostumbra a que en su entorno social hay gente a favor y en contra de casi de cualquier cosa: la pena de muerte, el llamado “matrimonio gay,” el aborto voluntario, la eutanasia, los cambios en los textos educativos, y muchas más cuestiones. A mediano y largo plazo, el efecto es brutalmente eficaz en su capacidad de borrar de la atención de la gente sobre si las cosas son buenas o malas: ya solo importa quién ganará la próxima elección, y si eso empuja o no mis gustos y los de la gente que me importa.

25.03.15

Doce males del aborto

En este día bendito, el día del niño por nacer, hay que sacar a luz #DoceMalesDelAborto:

1. Condenar a alguien sin darle ninguna oportunidad de defensa.
2. Matar a un inocente sin que pueda hacer nada para evitarlo.
3. Donde el aborto es “derecho,” utilizar dinero público, de los impuestos de todos, para pagar a asesinos.
4. Corromper la hermosa profesión de los médicos y enfermeras, llamados a cuidar y restaurar la vida, y no a destruirla.
5. Implantar la idea de que hay males que no se pueden erradicar, y que lo realista es matar con algo de higiene.
6. Mentir como si se estuviera defendiendo a las mujeres; ¿acaso quién defiende a las bebitas asesinadas?
7. Corromper a multitud de políticos ya tentados de hacer cualquier cosa por asegurar más votos.
8. Abrir la puerta para muertes aún más absurdas como las de los abortados por el “crimen” de ser mujer o de ser varón.
9. Dejar a millones y millones de mujeres con una culpa irreparable y otros daños psicológicos graves.
10. Trivializar la sexualidad humana pues, si todo falla, siempre es posible matar al producto de la irresponsabilidad.
11. Convertir en rutina el asesinato de bebés con síndrome de Down o con otras condiciones consideradas “indignas.”
12. Crear una atmósfera perversa en que defender la vida se convierte en delito contra la supuesta libertad de matar.

En un exorcismo decía el demonio: “¿Por qué quieren acabar con el aborto? Yo disfruto cada aborto.”

Oremos y hagamos penitencia por el crimen que de modo más visible avergüenza a la especie humana en nuestros días.

[Esta serie fue publicada primero en mi cuenta de Twitter.]

8.12.14

Cosas que #HeNotado

#HeNotado que cada vez que menciono que hay perros que son alimentados mejor que muchos niños… sale alguien a defender a los perros.

#HeNotado que cuanto más queremos acomodar el Evangelio al #mundo, más se desacomoda el mundo.

#HeNotado que hay una proporción ente sacar a Dios de las decisiones y echarle a Dios las culpas

#HeNotado que los que dicen haberse cansado de ser buenos sólo dicen la verdad en aquello de que están cansados.

#HeNotado que tanto en las letras como en la vida, “información” y “deformación” están demasiado cerca.

#HeNotado que las bebés abortadas tienen muy pocos derechos de mujer.

#HeNotado que los que quieren que la Iglesia cambie según su antojo quieren el cambio pero no a la Iglesia.

#HeNotado que uno siempre tiene tiempo para lo que ama; hay quienes consideran largo un minuto para Dios y corta una tarde con sus amigos.

#HeNotado tendencia en las editoriales católicas a preocuparse cada vez menos del contenido y cada vez más del volumen de ventas.

#HeNotado con sorpresa que pocas personas insultan con tanta fuerza como los predicadores de la nueva “tolerancia.”

Primero publicado en mi cuenta de Twitter.

4.02.14

Palabras claras sobre el aborto

¿Por qué es grave, en grado sumo?

¿Es la ley la que da fuerza a la justicia, o lo contrario?

¿Matar a los que tienen limitaciones es acto de misericordia?

¿Por qué se habla tan poco del síndrome post-aborto?

¡No es asunto solamente femenino! Atañe a toda la sociedad.

¿Por qué se aplica pena de excomunión inmediata a quienes cometen el crimen del aborto?