(212) Contra la tiranía de los tópicos.- Crisis actual y personalismo

Estamos inmersos en una crisis eclesial de fondo. Creo que es indudable. Una crisis de gran calado que puede conducirnos a lo que hemos denominado puerta de ratonera. Ha sido fácil entrar, costará salir.

Para liberarnos de la trampa y emerger hacia la luz, que es siempre bíblico-tradicional, será necesario superar una amplia cantidad de tópicos y lugares comunes que debilitan el pensamiento cristiano,  y lo vuelven propicio a novedades y vulnerable ante el error.

Porque merman su identidad católica. Porque ciegan su entendimiento y dificultan todo perfeccionamiento doctrinal. Porque oscurecen la voluntad de Dios, que quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (1Tim 2, 13)

Estoy convencido de esta tesis: la mente católica necesita desembarazarse del paradigma personalista para poder combatir eficazmente el modernismo. No todo es negativo ni falso en el personalismo. Lo que tiene de bueno, ha sido aprovechado. Pero cuanto tiene de errores, prejuicios y fallos de sistema, debe ser rechazado. Y es que a menudo cuesta sustraerse a la impresión de que la mente católica actual vive de eslóganes morales de procedencia humanista.

En esta serie de artículos analizaremos los clichés que la ideo-sincrasia fenomenológica y la Nueva Teología han insuflado en el pensamiento católico actual. Y digo ideo-sincrasia, forzando el lenguaje, para significar el conjunto de conceptos e ideas propios de la idiosincrasia personalista. Titulo la serie Contra la tiranía de los tópicos, aunque podía haberla intitulado también Contra los personalistasa la manera clásica, y no sin ánimo belicoso. 

No está de sobra recordar que «nuestra guerra no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas» (Efesios 6, 12)

 
1.- Pregunta: ¿el personalismo es la “filosofía” oficial de la Iglesia? Respuesta: no. Es una construcción conceptual que coloca a la persona en el centro de su reflexión. Pero no es propio del pensamiento católico tradicional colocar a la persona en el centro de su reflexión, porque en el centro está la Santísima Trinidad y su gloria. Luego el personalismo, en contra de lo que se cree comúnmente en los ambientes académicos católicos, no es la filosofía propia del catolicismo —ni es la “superación” de Santo Tomás, como se enseña hoy día. De hecho, no es propiamente hablando filosofía. Si se dice filosofía personalista, es sólo impropiamente.
 
Tópico personalista es que el tomismo es racionalista y no respeta el misterio. Tópico personalista es que Santo Tomás tiene como defecto fundamental no ser personalista. Tópico personalista es que el personalismo es un renacimiento. Más bien, nos retrotrae al humanismo renacentista, condescendiente con lo pagano, respetuoso de idolatrías, esencialmente semipelagiano y subjetivista. Es el huevo donde se incubó el modernismo.

 
2.- Prejuicios contra el concepto de sustancia.- Al fundador del personalismo, Emmanuel Mounier (1905-1950), «no le gusta, por ejemplo, usar la palabra “sustancia” para referirse a la persona por las connotaciones estáticas y “cosistas” que despierta» (Burgos, Juan Manuel, El personalismo, editorial Palabra, p. 81). Debido a la enorme difusión que ha tenido su estilo intelectual, no es de extrañar que hoy día en general se minusvalore teológicamente el término Transusbtanciación, y se pretenda que sea una forma cosista de hablar del misterio eucarístico.
 
Tópico de la fenomenología de la persona y de su alergia a la Escolástica, es minusvalorar el concepto de sustancia. Ha sido lugar común durante el posconcilio rico en antiaristotelismo y platonismo idealizante—, llegando a afectar incluso a buenos teólogos (no tomistas), teólogos que luego han sido grandes personalidades en la Iglesia, y ocupado importantes puestos de responsabilidad docente o pastoral. Teólogos que en los 70 escribieron sobre el problema de la transubstanciación, y que luego, gracias a Dios, se han desdicho del mismo y afirmado la doctrina correcta. Pero el prejuicio antisustancia persiste, y es utilizado como recurso ecuménico.
 
3.- La desactivación del sistema inmunológico de la Iglesia ante el marxismo cultural.- No olvidemos, por ejemplo, que para su fundador, Mounier, «Un marxismo abierto no podía estar muy lejos de un realismo personalista, si se reuniera con la primitiva inspiración de Marx, quien a través del desorden de las cosas, divisaba sobre todo la enajenación de las personas, y a través del ordenamiento de las sociedades, la liberación de los hombres» (Obras, vol. III, p. 186).
 
Es por la indefensión hacia el marxismo que vino la difusión de la Teología de la Liberación, y por su reinterpretación situacionista aterrizó entre nosotros la actual Teología de la Anomia, no precisamente venida del cielo, sino de la Nueva Moral condenada por Pío XII, y de la Nueva Teología, condenada por el mismo Pontífice.
 
De ambas procede un utopismo humanista que considera el cristianismo como un proyecto de liberación social inmanente al margen de la ley moral: un hombre nuevo en un paraíso terrenal, contra el ÚNICO orden de la gracia, que es el orden de la Iglesia. Es la vieja ambición de los humanistas del Renacimiento, que resurge con el progresismo católico.
 
Es muy significativo que el grito de los personalistas, en consonancia plena con los intereses de su mentor intelectual, Jacques Maritain (1882- 1973), sea, desde el primer número de la revista Esprit (1932), “Rehacer el Renacimiento”.  Los sueños de Pico de la Mirandola (1463- 1494) encontrarían aquí su eco: el hombre no tiene una sustancia definida, puede llegar a ser lo que quiera, y aquí radica su dignidad.
 
No le debe chirriar nada de esto al marxismo cultural ni a su eco, la intelectualidad progresista católica, desactivada ante la ideología de género. La utopía renacentista de un hombre nuevo que puede llegar a ser lo que quiera, fundamentada en el rechazo del concepto de sustancia, encuentra así terreno abonado en el personalismo. Es la “versión piadosa” de la ideología de género. Y en cuanto utopía de autoperfeccionamiento y autorredención, el resurgir intelectual del homohomohomo, el hombre-trinidad, de Carolus Bovillus (c.1474- c.1566), cuya teología, curiosamente, influye incluso en la manera personalista de explicar la sexualidad matrimonial.
 

4.- ¿La doctrina social de la Iglesia es de izquierdas?.- No. Pero de los inicios del personalismo procede ese ingenuo lugar común, por el cual la doctrina social de la Iglesia es de izquierdas. ¿No procederá de aquí el prestigio que los teólogos progresistas han tenido durante todo el posconcilio? No olvidemos que Bernhard Häring (1912-1998), cuya teología está latente en Amoris laetitia, es un ultrapersonalista, y que de la caja de Pandora de su moralismo ecologista surgieron males que echan humo hasta el día de hoy. La moral de situación es una moral que quiere ser de izquierdas, porque en el fondo mendiga del marxismo. Pero también quiere ser de derechas, porque no se atreve a la autodestrucción, y se vuelve liberal. En conclusión, no más que antimetafísica existencialista, cuyo profeta es Heidegger (1889- 1976), omnipresente en la Nueva Teología. 

 

5.- ¿Cumplir con la ley de la Iglesia es propio de fariseos, y no cuenta como testimonio?.- Según este tópico, cumplir es lo propio de fariseos egoístas e individualistas, pura rigidez estática, sometida a la tiranía del espacio; frente al vivir dinámico y comunitario, puro tiempo creativo, que es lo propio de los verdaderos cristianos, hijos de la historia y de las circunstancias cambiantes y mutantes de la vida.

Bajo este punto de vista, parece imposible ser cristiano sin pertenecer a una viva y dinámica comunidad, sea parroquial, sea un movimiento, sea una asociación. El comunitarismo ha sido defendido también teológicamente por Henry de Lubac (1896- 1991) como teoría eclesiológica e incluso como soteriología. Ha influido tanto, que lo colectivo parece imponerse a lo individual.

De esta forma, en el posconcilio, el egoísmo en cuanto pecado contra el comunitarismo piadoso, se convierte en el gran mal de la sociedad, por encima de todo pecado, por encima incluso de la apostasía, el aborto, el adulterio, o la herejía. ¿Será que Cristo vino a redimirnos no tanto del pecado, como del egoísmo? ¿Será que salvarse no es fin propio del sujeto, sino de la comunidad? Aceptando este supuesto, es fácil menospreciar la salvación propia como derecho y tarea propia del individuo. Queda sobrevalorado el compromiso, el activismo, la pertenencia a un grupo, como condición para ser buen cristiano y crecer en cristianismo. Se pretende que es malo querer ser una sustancia individualLo propiamente cristiano es hacerse componente creativo de una comunidad. El comunitarismo es la dimensión no egoísta del cristiano. Cumplir, por sí solo, es egoísmo farisaico.

Lo importante, según esto, es la responsabilidad y sus valores comunitarios, que laten por debajo de las meras normas particulares y particularistas. O como dice Mounier: «no sólo no se trata de ir a la Iglesia con un corazón fariseo, sino además de que todos sepan que yo soy cristiano, para que todo el mundo juzgue al cristianismo por todos mis actos» (Obras (vol IV, p.635).

Cabe preguntarse si no es una falsa contraposición, también tópica: cumplir contra dar testimonio. Parece que el que va al templo a cumplir el precepto dominical es un fariseo, en lugar de cristiano que da testimonio de guardar la ley moral y comprometerse en su perfeccionamiento natural y sobrenatural. Pero se considera que lo importante es “encarnar” el espíritu en lo personal y comunitario, como creía Mounier. Y cabe preguntarse, de nuevo, si ir a la Iglesia a encontrarse con Cristo donde realmente está, es decir, en la Eucaristía, centro y culmen de la vida cristiana, no es precisamente el distintivo del ser cristiano. Cabe preguntarse si, como cree el personalista, el encuentro con el Salvador es ante todo comunitario, personal y subjetivo, o si por el contrario es primeramente eclesial, sacramental y ontológico.

 

6.- Cabe preguntarse, también, si los prejuicios antimetafísicos de la fenomenología de la persona son capaces de fundamentar una filosofía o una teología. La respuesta es no. El personalismo no alcanza a ser filosofía. - ¿Acaso los fenómenos son las esencias? ¿Acaso podemos conocer la realidad renunciando al conocimiento de las esencias para construir sobre los fenómenos? como si éstos fueran más esenciales que las esencias— ¿No es condenarse al mero existencialismo? 

Obviamente son preguntas retóricas. La respuesta es no: la fenomenología de la persona no puede servir a la teología católica, porque sustancialmente sólo consiste en meras descripciones y descripciones y más descripciones que no alcanzan el ser, como certeramente diría el filósofo tomista Manuel Ocampo Ponce, bloguero de Infocatólica.

En este sentido nos parece vano el empeño inductivo de Maurice Nédoncelle (1905-1976). Sencillamente, porque no se puede indagar «en la realidad de la persona desde un punto de vista fenomenológico para extraer después sus conclusiones» (Íbid, p.32), y al mismo tiempo considerar superfluo o inconveniente el conocimiento abstractivo de las esencias,  ni siquiera al modo fenomenológico puro, es decir el de Edmund Husserl (1859- 1938) —que no renuncia a la intuición de las esencias. Es obvio que en una metafísica antimetafísica muy similar podrá fundamentar Bernhard Häring su justificación de la anticoncepción y la defensa de excepciones a los actos intrínsecamente malos.

7.- Tengamos en cuenta, y no lo olvidemos, en qué consiste un paradigma.- Como enseña la RAE: teoría o conjunto de teorías cuyo núcleo central se acepta sin cuestionar y que suministra la base y modelo para resolver problemas y avanzar en el conocimiento. Apliquemos la definición al personalismo: tópicos o conjunto de tópicos cuyo núcleo central se acepta sin cuestionar, y que suministra filosofías y teologías innecesarias para resolver problemas pastorales y avanzar en la enseñanza del Depósito.

Este conjunto de tópicos y lugares comunes no será nunca una filosofía, porque mucha corteza no hace la pulpa. La fenomenología personalista es claramente anticientífica y subjetivista, en contra del pensamiento escolástico tradicional, que es científico y objetivo. 

Por eso es necesario ir resolviendo disonancias y regresar al pensamiento tradicional católico. La mente católica necesita desembarazarse del paradigma personalista para poder combatir eficazmente el modernismo, para poder volver a transitar caminos que han sido embarrados: el camino de la objetividad, el camino de la Tradición y de las tradiciones, el camino de la identidad católica. No es posible superar la crisis, por tanto, sin un pensamiento católico fuerte, claro, preciso como una espada.

 
 

31 comentarios

  
chico
Si negamos que el hombre es sustancia, tenemos que negar que Dios es también sustancia, es decir algo sólido, existente, subsistente. La sustancia es lo que sostiene a las relaciones de las Personas Divinas y a continuación las del hombre. Negamos la sustancia y nos quedamos sólo con las relaciones en el aire: amar, entregarse, entender.... La sustancia es el subsistente que hace esas relaciones propias de la persona. Es decir, empezamos a , en vez de filosofar, a poetizar, hacer psicología, literatura, pero, no, filosofía. Bueno, es lo que entiendo, que frente a lo que leo en el artículo, ¡ buenísimo !, a lo mejor estoy metiendo la pata.
24/09/17 6:02 PM
  
Alonso Gracián
chico,

es que el personalismo fenomenológico conduce al agnosticismo. Por eso, como dice, el rechazo del concepto de sustancia tiene graves consecuencias.
24/09/17 6:11 PM
  
Luis Fernando
Para empezar a curar una enfermedad, hay que saber realmente en qué consiste y cuál es su raíz. Este post ayuda, y mucho, a esa tarea.

El personalismo es el pórtico de la tiranía de la casuística.
24/09/17 6:16 PM
  
Alonso Gracián
Luis Fernando,

así lo creo yo también. El pensamiento católico está muy débil. Por eso es necesario, como dices, saber en qué consiste su enfermedad.

Y que entre la casuística y el personalismo hay relación, es cierto. Porque se propugna una centralidad del tiempo que no es más que una tiranía de las situaciones existenciales y personales.
24/09/17 6:20 PM
  
Néstor
Espectacular, Alonso, efectivamente, de eso se trata, el "personalismo" es hoy día el cáncer que corroe el pensamiento católico, porque se presenta como una (falsa) "tercera opción" entre el realismo escolástico y el idealismo moderno. Las formas moderadas del error son las peores, porque son las que se cuelan dentro, las extremas se ven de lejos y no engañan tanto. En realidad, el "personalismo" es el intento imposible de una amalgama entre el realismo escolástico y el subjetivismo moderno., donde inevitablemente sale ganando este último.

Saludos cordiales.
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A.G.:
Apreciado Néstor, lo has resumido con precisión: tercera opción entre realismo escolástico e idealismo moderno, forma moderada del error, amalgama de realismo escolástico y subjetivismo moderno... así es, ni más ni menos.

Abrazo
24/09/17 7:30 PM
  
Curro Estévez
Alonso, se me acaban los calificativos, te superas artículo a artículo.
Es para leerlo varias veces, pero los más tontos, como yo, con la primera lectura del artículo aprende a ver las quiebras de esta fenomenología personalista.
¡La cantidad de cuentos chinos (nocivos) que nos han soltado, Dios mío!
24/09/17 10:18 PM
  
Alonso Gracián
Gracias amigo Curro Estévez:

Creo que es un artículo importante, de entre los que he escrito. Hasta ahora no me había lanzado a analizar este tema. Como bien dices, hay quiebras en la fenomenología personalista, y esas quiebran adoptan la forma de toxinas, de tópicos que filtran la visión y condicionan la mente católica.
24/09/17 10:29 PM
  
Luciano
Muy bueno, muy esclarecedor.
Siempre tuve simpatías por Mounier, coetáneo de Danielou, Sartre..., pero nunca me llegaba a convencer plenamente cuanto de él leía.
/.../
El gobierno se los idiotas es justamente lo que sufrimos.
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A.G:
Le edito la nota de errata y la corrijo. Muchas gracias.
Me pasaba como a Ud., me caía bien como pensador pero cuando le leía me chirriaba bastante. Danielou me parecen salvable en general.
24/09/17 11:11 PM
  
Álex
Gracias por su labor minuciosa, casi de microcirugía, para distinguir, separar, clarificar, en este tiempo mostrenco de confusión y batiburrillo.
Le leo y releo e intuyo confusiones en mi pensamiento que necesito corregir. Estoy ávido de que nos sirva el siguiente artículo.
Que Dios le bendiga.
25/09/17 4:24 AM
  
chico
Hoy, el pensamiento cristiano es muy débil. Muy cierto. Y es que para conocer en serio, lo digo por propia experiencia y dando gracias a la Virgen que me ha dado tiempo para estudiar y reflexionar, hay que pasarse mucho tiempo, muchas horas y aun años. Porque Filosfía y Teología son ciencias. Y uno no puede meter la cuchara para decir, y menos aún enseñar, vulgaridades y mentiras, que quedan muy monas, claro, pero que no son verdad. Son mentiras y de las mentiras vienen todos los males. Y hoy, por desgracia al Pueblo Santo de Dios se le están enseñando demasiadas mentiras.' y como ellos no saben , se las tragan con toda su buena fe.
25/09/17 9:53 AM
  
Luis Javier Gonzalez
La Introducción a la filosofía de Jacques Maritain es una maravilla de libro. Muy recomendable.
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A.G.:
¿En qué aspectos le parece maravillosa?
25/09/17 12:21 PM
  
Alonso Gracián
Alex:

me gustó mucho eso de la microcirugía. Creo que es ese el análisis que pretendo, entrar en el detalle del lugar común, dar con su procedencia, erradicarlo, y que, una vez despejado el camino, se descubra ante nuestros ojos la verdad divina y católica.
25/09/17 2:28 PM
  
Alonso Gracián
chico,

esa es la cuestión, en efecto, que la filosofía y la ciencia no son meras ideosincrasias, sino ciencias.

Y como bien apunta, no hay victoria sin sacrificio, no sólo de tiempo, sino de energías. Hoy día cualquier es experto, y los expertos son cualquiera.
25/09/17 2:31 PM
  
Luis Javier Gonzalez
es muy bueno explicando cada tema sin rebuscamientos ni eruditismos, ¿Vd. lo ha leído? ¿le ve algún inconveniente?
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A.G.:
Le confieso en que hubo un tiempo en que me gustaba su estilo y forma de analizar, sobre todo en sus cartas, o en sus ensayos primeros, en que era más tomista y menos humanista, más escolástico y menos personalista. Todavía se veía en él, ademas, el apasionamiento del converso, y la huella de su mentor, León Bloy. Ahora estoy lejos de poder saborear su filosofía de la historia y del pensamiento. Tal vez porque en general la visión que tiene el autor del Renacimiento, al que idealiza, y de la Edad Media, a la cual no comprende, es la opuesta a la mía. Tampoco me gusta su manera de hablar del orden moral, como si fuera un híbrido de lo natural y lo sobrenatural, a la manera de de Lubac. Prefiero a Gilson, --o a nuestro bloguero el maestro Eudaldo Forment, jeje.
25/09/17 3:34 PM
  
josep
crisis de la que saldremos con la gracia de Dios.
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A.G.:
Confiemos en el Cristo Total. Oremos.
25/09/17 4:26 PM
  
Juan Manuel Ferreyra
Comentario algo off-topic: Nunca me detuve demasiado en leer a Maritain, pero en la Universidad (argentina, del Estado) los de las cátedras de filosofía medieval solían decirnos que él, Gilson, Pieper y Copleston eran los compañeros más seguros para aventurarse en el pensamiento medieval, y especialmente en el de Tomás de Aquino.

Como me terminé dedicando académicamente a Tomás, pude comprobar más bien que con un santo de tal claridad expositiva, bien valía la pena ir directo a sus textos. Sin embargo, todavía tengo la maña de leer Gilson o Pieper, o Copleston (y citarlos), y veo que de hecho, son bastante buenos (e inmejorables, por lo general) ¿comparte usted Alonso? ¿Se equivocaban mis profes sobre Maritain? (Siempre hablando de Maritain en tanto expositor/comentador de Tomás, obviamente, lo que pudiera ser su propia síntesis filosófica es otra cosa).

Saludos, y buen post!
_________ _______
A.G.:
Juan Manuel,

Pieper es bueno. Sus lecciones sobre Santo Tomás a mí me parecen excelentes. Gilson está bien, también, aunque tiene algunos errores sobre la relación natural/sobrenatural. Copleston regular. Maritain es que no es tomista. Empezó bien, pero se fue alejando mucho del Doctor Angélico.
25/09/17 10:36 PM
  
Luciano
Vamos a ver, para un católico español, Mounier, como Maritain, son personajes muy franceses; dicho sea lo de franceses en el peor de los sentidos. Hay una admirable catolicidad francesa, que ya quisiera yo ahora para España, una catolicidad propiamente francesa que es verdaderamente admirable para cualquier católico español, o sea, para todo católico, y hay una insoportable, chirriante y falsa catolicidad francesa que se descubre impostora en cuanto se considera a sí misma que Francia es el pueblo elegido, cosa que desmiente a grandes voces la historia. Los franceses son así, en general son así, quieren catolicidad y quieren revolución francesa, al mismo tiempo, y no hay quien los meta en vereda.
26/09/17 12:38 AM
  
Ricardo de Argentina
Sublime Alonso, impresionante. Mil gracias por este trabajo.

Mi compatriota el p. Julio Meinvielle fue de los primeros en denunciar la deriva mariteniana. Denuncia profética y valiente, por haber sido hecha en el pináculo de la fama del (seudo) "tomista" Maritain.

Te hago una pregunta de trazos muy gruesos.
Dices: "(el personalismo) Es una construcción conceptual que coloca a la persona en el centro de su reflexión. Pero no es propio del pensamiento católico tradicional colocar a la persona en el centro de su reflexión, porque en el centro está la Santísima Trinidad y su gloria."
Pues bien, ¿no es acaso el hecho de poner al hombre en el centro de la reflexión, una forma de ANTROPOCENTRISMO? O más aún, ¿no es eso precisamente EL antropocentrismo?
Supuesto lo cual, va la pregunta:
¿No resulta muy burdo que se pretenda la catolicidad de cualquier forma de antropocentrismo?
¿Cómo nos pudieron haber colado semejante gol?
26/09/17 12:39 AM
  
Tulkas
Muy nien.
A mí el personalismo me comenzó a chirriar por su planteamiento de la moral sexual, incluso cuando no se sale de la ortodoxia.
26/09/17 7:42 AM
  
Luis Carlos Henao
Estimado Alonso:
Leo con mucho interés sus artículos. En el de hoy, emplea usted la palabra "ideosincrasia". No sé si la escribe así por una razón específica, pues en el diccionario de la RAE aparece como "idiosincrasia".
Saludos.
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A.G.:
Luis Carlos he hecho un juego de palabras forzando el lenguaje, mezclando idea con idiosincrasia. Lo he aclarado en el post, que creo ha quedado mejor. Gracias.
26/09/17 12:53 PM
  
Roblete
El hombre moderno duda de todo menos de sí mismo y su época. Lo que considera sano sentido crítico no es más que regodeo autocomplaciente.
26/09/17 1:08 PM
  
Luis Javier Gonzalez
Esos defectos que le achaca Vd. a Maritain no los he visto en el libro mencionado, por eso le pregunto si lo ha leído; es posible que Vd. leyera otras obras del autor pero no ésta. Se la recomiendo yo a cualquiera sin ningún reparo.
26/09/17 1:25 PM
  
Ricardo de Argentina
"Los franceses son así, en general son así, quieren catolicidad y quieren revolución francesa, al mismo tiempo, y no hay quien los meta en vereda."
Luciano
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Luciano, he vuelto a leer los comentarios y veo que en esto que pones, se responde en buena parte la pregunta que puse arriba.
Mezclar Francesada con Iglesia es conciliar Profano con Sacro, Mundo (mundano) con Evangelio, un imposible conceptual. Pero efectivamente el eclecticismo es plaga, y son millones los que abonan semejante contradicción. (Sin ir más lejos, recuerdo haber visto en la escuela católica a la que concurrían mis hijos la celebración -sin ninguna clase de reparos- de la Revolución Francesa.)
Encima Francia es referencia intelectual en el mundo hispano, así que ahí está servido el personalismo.
26/09/17 3:21 PM
  
Néstor
Grosso modo, hay que distinguir la filosofía especulativa de Maritain de su filosofía práctica. Es en la segunda, tanto en filosofìa moral (la mezcla con lo sobrenatural a que se refiere Alonso) como en filosofìa social o política (el "humanismo integral") donde están sus errores más notables. En la parte especulativa tiene cosas excelentes, y en cierto sentido, fue el filósofo católico especulativo más radical y profundo del siglo XX. Gilson, por ejemplo, es más un historiador que un especulativo. Pero ahí también tiene sus deslices, sobre todo en su adopción de la teoría de Marín-Solá, algo modificada, en el tema de la gracia y la libertad. Su manual de lógica sigue siendo para mí el más completo a disposición.

Hubo varias etapas de Maritain, en este orden: el joven socialista no creyente, el católico convertido admirador de la Edad Media y el tomismo y enemigo de todo lo moderno ("Antimoderno", "Tres Reformadores"), el católico dialogante con la modernidad tras la condena de la Action Francaise a la que había inicialmente adherido, ahí es donde brotan sus obras más criticables ("Humanismo integral"), luego, el católico post-conciliar que señala los errores de la deriva del post-concilio en el "Campesino del Garona", y finalmente, el anciano que vive con los hermanitos de Foucauld y tiene la desgracia de hacerse adepto de Marín - Solá.

Saludos cordiales.
26/09/17 5:33 PM
  
Alonso Gracián
Ricardo de Argentina,

respondo tu pregunta:

Dices: "(el personalismo) Es una construcción conceptual que coloca a la persona en el centro de su reflexión. Pero no es propio del pensamiento católico tradicional colocar a la persona en el centro de su reflexión, porque en el centro está la Santísima Trinidad y su gloria."
Pues bien, ¿no es acaso el hecho de poner al hombre en el centro de la reflexión, una forma de ANTROPOCENTRISMO? O más aún, ¿no es eso precisamente EL antropocentrismo?
Supuesto lo cual, va la pregunta:
¿No resulta muy burdo que se pretenda la catolicidad de cualquier forma de antropocentrismo


Está claro que el personalismo es un antropocentrismo, y es más, yo diría que heredero del renacentista, porque es su continuación natural, pero dentro de cierto deseo de ortodoxia, por así decir.

El problema, sin embargo, está en que es un antropocentrismo que pretende ser un teocentrismo, que era el empeño de Maritain: un humanismo teocéntrico. La cuestión reside en si es posible tal cosa. Primero, si es posible ser teocéntrico sin ser explícitamente cristocéntrico, y está claro que no.

La segunda es que el teocentrismo que propone, concretamente via Maritain/Nueva Teología, es una mezcolanza de lo natural y lo sobrenatural. Se considera que tras la Encarnación toda persona y toda tarea humana ha sido sobrenaturalizada, y que centrarse en la persona es lo mismo que centrarse en lo divino.

La conclusión es que la fe se vuelve innecesaria, porque se puede ser cristiano, por la via mencionada, sin la mediación teologal de la fe. Y por aquí se llega a la tesis de los cristianos anónimos de Rahner, a la potencia redentiva (en semillas de logos) de todas las religiones adámicas y a la salvación por la sola ley natural, sin la fe.
26/09/17 7:53 PM
  
Ricardo de Argentina
Gracias Alonso, creo haber entendido: el Maritain que había adornado su conversión con los mejores auspicios, fue bandeándose paulatinamente hacia una posición digamos "gelatinosa", porque tratar de conciliar teocentrismo cristocéntrico con humanismo apesta a sincretismo.
Alguien me comentó que en su edad provecta Maritain defendía el "American way of life" y la democracia, a la que creía fundada en el Evangelio, lo cual demuestra que finalmente cayó víctima de la corrección política.
Y arrastró tras sí a quienes influenció fuertemente, como fue el caso del papa Paulo VI (su confeso admirador) y del partido Demócrata Cristiano.
Un episodio emblemático y revelador de su vida -quizás premonitorio de su posterior deriva intelectual- fue cuando se posicionó abiertamente contra la Cruzada Española y a favor de la República pro soviética, al tal punto que no le importó perder por esa opción la amistad ¡nada menos! que de Garrigou Lagrange. ¿Habrá leído lo que enseñó el Angélico sobre la guerra justa? Porque si lo leyó, no solamente que no lo entendió, sino que lo entendió al revés...
26/09/17 11:56 PM
  
Martinna
Es admirable que sus artículos sean tan interesantes y clarificadores incluso para quienes no tenemos demasiados conocimientos filosoficos.
Sigo su blog y comentarios con una afición que me sorprende pero es que son profundos, didácticos, y buenos a mas no poder.
Gracias. Es de suponer que trabaja mucho y esto es un tiempo que nos regala por eso es tan de agradecer.
28/09/17 12:55 PM
  
Martinna
Yo me fije de joven en Emmanuel Mounier y su personalismo cristiano por esta frase que encontré casualmente:
“Sueño con un mundo en el que al encontrarme en cualquier esquina con cualquiera que por allí pasara, pudiéramos saludarnos normalmente y continuar juntos nuestra conversación interior”.
28/09/17 1:04 PM
  
chico
Para Martinna: La frase es genial, arrastradora, por lo muy bonita. Pero se necesita rezar mucho y llevar vida de Sacramentos para que eso tan idealmente bonito se pueda llevar a la práctica. Y para eso la Fe y la razón tienen que ir integradas. Y esa integración no la tiene el personalismo sino el Tomismo.
30/09/17 4:07 PM
  
Ricardo de Argentina
Martinna, coincido con Chico: esa frase es un parafraseo de una promesa del AT, donde dice poéticamente algo así como que el cachorro de león pastará junto al cabrito.
Usar esa figura bíblica para vendernos un antropocentrismo encubierto como lo fue el de Mounier, me huele a canallada.
02/10/17 3:25 PM
  
julián
Alonso, afirma vd. en el post que no todo es negativo ni falso en el personalismo, y que lo que tiene de bueno, ha sido aprovechado. Me ha quedado la duda de qué aportaciones positivas ofrece el personalismo al tomismo. Si pudiera ayudarme se lo agradecería muchísimo.
_________
A.G.:
julián, no me parece que el personalismo aporte nada al tomismo, jeje. Lo explicaré en próximos post.

Tiene algunas ideas positivas, que aprovecharon San Juan Pablo II, y Benedicto XVI. Pero en general, me parece que es una pseudofilosofía que ha cumplido su tiempo, ha dado poco, y se ha agotado ya.
02/10/17 8:22 PM

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